En esta ocasión, nuestra política lente se involucró en una modalidad de patín que se creía extinta: el golpe de estado. Para tripear de primera mano el ambiente setentero y ochentero, la lente viajó al hermano país de Honduras, donde se encontró con una bichada tensa y recelosa. Antes de partir, le pidió a una joven salvadoreña un mensaje de solidaridad, a lo que ella respondió: “¡¡¡Sólo quiero decirle al pueblo hondureño: ‘¡yu ar noralón! ¡ayam jir guityú!’ Así cantaba quien en vida fuera el Rey del Pop!!!“. “¡El pueblo unido jamás será vencido!“, nos respondió un buen hombre, cuando le preguntamos qué le parecía el que se armara todo este bonche a raíz de una pregunta.
Este es el ambiente que captó nuestra lente antigolpista, ¡en exclusiva!, antes de que la echaran del país:

Imágenes exclusivas de los intensos momentos en que los soldados taloneaban al presidente Zelaya fuera de su casa. El presidente se refugió en Costa Rica.

Con Zelaya fuera del camino, Roberto Micheletti no podía esperar a juramentarse como presidente. Aquí con su cherada, ensayando el magno acto.

Rubén Porfirio, hondureño adulto-contemporáneo, nos dejó entrar a su hogar, para que observáramos como vivía el golpe de estado una persona promedio. Se mostró sumamente molesto por los toques de queda, los recortes de energía y la suspensión de Internet. “Qué cinismo llamar a esto democracia. No es democracia el que un ciudadano se vea obligado a jugar solitario en su laptop porque no le permiten navegar por el ciberespacio”.

Mientras tanto, un considerable número de personas salió a las calles a protestar. Los militares, unos más convencidos que otros, honraron la colorida y sospechosa tradición de manchar de rojo a los y las manifestantes.

Lainformación.com publicó el panorama de las reacciones de diversos países con respecto al golpe de estado. Los mandatarios han optado por aplicar la ley del ya-no-te-hablo a Micheletti, mientras que a él esto le tiene sin cuidado.

En la fiesta de exilio de Zelaya, organizada por el Golpista Team, DJ Chango amenizó con sus sonidos de la jungla. La majada celebró toda la noche, hasta que se fue la luz.

Al buscar las reacciones de la oposición salvadoreña sobre el golpe de estado, un representante de derecha nos recibió en su alcoba, junto a Memín, su gorila de peluche. “Como ve, estos procesos de transición de otros países no me quitan el sueño. Porque eso es, un proceso de transición. Zelaya se lo merece, por goloso. Además, Obama es amigo de Chávez. ¡Arriba la democracia y el ejército!”. Y cayó en un placentero sueño.




