#EditorialMonday, versión Trípin

* Usted está viendo La Franja Concienzuda
por El Canal Simeonístico*

♫ Tín-tín

A continuación:
El Canal Simeonístico se complace en presentar…

#EditorialMonday-IV

….o de la importancia de no andar en chuña por la vida.

Parece poco más o menos seadeque casi vomitivo que siendo hoy un día que nos marcó tanto como nación -dejar a la clase intelectual acéfala es una tontera, al parecer- se conmemore un luto en los editoriales de los dos periódicos más grandes de este país. Lo chistoso, hermano proletario, es que el luto que guardamos hoy no es por Ellacuría, no es por Martín-Baró ni por Segundo Montes. No es por el IUDOP ni la Teología de la Liberación ni por Fe y Alegría ni por el IDHUCA. Nuestro luto, señoras y señores… es por un maitro que tuvo a bien fabricar joyas tan o más importantes que Psicología Social de la Guerra: los cougarcitos.

1. La Prensa Gráfica: Hay que potenciar la creatividad nacional

Título alterno: ¿Puedo hacerlo yo?

Idea central: ♫ De kiru kanade! /dekiru kana… /Hate hate! Nopo… ♫ [MAL, demasiados otakus en mi vida. Agradecimientos a Juan por haberme dicho hace años qué significaba el intro de tan guapo programa]

Comentarios: Mire, de verdad, creí que la idea de escribir un editorial era exponer un punto de vista serio ¿Quién cuernos…? Mejor no digo nada. Ahuevo. En este país no vamos para ningún lado si seguimos creyendo que cuando alguien se muere es buena gente y si tiene pisto, es de hacerle una elegía cuando estira las patas. Creo que hay más creatividad junta en las expos del Ricaldone o en los cubículos de Ingeniería Industrial de cualquiera de nuestras universidades que la de este señor, en serio. No es el día, mara de LPG, para escribir estas ondas. NO HOY. Vayan al Centro Romero de la UCA y vean los cinco albumes con  fotos que están en el salón de afiches. Véanlos y díganme si después de ver eso sienten ganas de hablar de una cosa tan INOCUA como una fábrica de zapatos y PEOR a reducir el concepto de “creatividad” al nuevo diseño de los zapatos Belinda.

Para terminar de emputarme, cito:

A los niños y jóvenes hay que exigirles motivándolos y dándoles oportunidades. La educación debe tener en su base la formación del carácter. Para eso se necesitan maestros en el verdadero sentido inspirador de la palabra. La respuesta a ese reto vital sigue pendiente.


Querida mara de LPG: El hecho que ustedes no hablen de las cosas no significa, ni por un nanosegundo, que no pasaron.

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♫ ¿Seguimos? ¡Síiiiiii! ¿Paramos? ¡Nooooooo!♫

2.  EDH: Cumplió lo que se propuso, calzar a los salvadoreños

Título alterno: Cumplió lo que se propuso: ocultar el ojo de pescado de los salvadoreños

Idea central: “hasta los campesinos llevaban caites hechos de trozos de llantas para pocos años más tarde, usar las botas todoterreno, de cuero volteado, que fabricaba ADOC.”

Comentarios: ¿EN QUÉ DIMENSIÓN SE PUEDE UNO VANAGLORIAR DE VER CAMPESINOS CON CAITES HECHOS DE LLANTA FABRICADOS POR ADOC?

Mire, en serio, si hoy no fuese 16 de noviembre a lo mejor no me dolería el cuello de leer semejante sarta de… “ADOC parece haber estado siempre con nosotros, la gran empresa que ‘viste y resiste’”. Claro, Palomo era anarquista, somos nosotros los que no vemos que detrás de ese lema se escondía el subversivo “resistir es existir”. Francamente, man… me duele el cuello, es en serio. Y no tengo metocarbamol.

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3. Co-Latino: La educación, con ARENA, también fue una farsa

Título alterno: ♫ Mentiras, todo eran mentiras ♫

Idea central: quiten la PAES, homb’, no sirve de ni jota.

Comentarios: Leyendo esto por fin respondo mi duda sobre si la curva del 1.3% se le subía a todas las pruebas, pero dicen que sólo era para la mara que sacó debajo de 5. Es bien raro lo de la PAES, el examen de admisión de la UES es más yuca que la PAES y en realidad a los jovencitos no los podés hacer subir las notas en el veintiúnico examen estándar que harán estando suscritos a la educación media. El sistema educativo debe ser reestructurado, se necesita lectura comprensiva y asesinar por completo a la matemática moderna [pajas]. Pero sí necesitamos enseñar a pensar. Como me decía un sujeto en el trabajo, el sentido común no se enseña, pero a leer, sí.

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4. El Faro: La impunidad

Título alterno: ¿Y la reparación de daños?

Idea central: “Pero ni la Compañía de Jesús ni los sacerdotes asesinados necesitan homenajes. Necesitan que se sepa la verdad. “

Comentarios: hago mutis. Lea. Gracias, señor Dada, por salvar el día.

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Agradecemos a lo que es la jeñorita Virginia, por el genial aliviane.
Agradecemos a La Vaquita, por su perenne patrocinio.

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A continuación en El Canal Simeonístico
“Cantiflas y sus amigos”

♫ Tín-tín

Viene Noviembre y me zarandea.

noviembre

Por estas fechas caen aniversarios. Y me punza la aorta cuando la gente dice “no hay nada que celebrar”, porque de entrada nadie -que realmente sepa- está celebrando nada. Conmemoramos. Empezando por lo micro: mi familia conmemora, habla de todo esto. Habla de los noviembres y diciembres, y los meses que rodean a éstos. Si mi familia no hubiera sido quien fue en los 60s, 70s, 80s, yo sólo recordaría los colchones en las ventanas y me horrorizaría ante el saldo de la guerra más por asco visceral que por comprensión racional e informada del cómo y del por qué pasó lo que pasó.

Y esto que vengo a decir proviene de ayer. La mayoría de cosas las escuché y las repito, se me perdonará que no las cite como deba. Es efecto de mi esfuerzo por apropiarme de ellas. Lo que ví y escuché ayer me recordó que la profesión que escogí, la psicología, es un perpetuo ir contracorriente. Desde la ridiculez de las concepciones que la mayoría de la gente tiene sobre mi quehacer, hasta la invisibilización de nuestro trabajo cuando está bien hecho.

A mí me cayó un rayo en tercer año de la carrera. Y al menos en mi universidad, es fácil detectar quién ya ha pasado por tercer año y quién no. Hasta entonces, te enseñan a pensar sobre cualquier cantidad de cosas, como a toda persona. Pero de repente te enseñan a pensar en cómo pensás. A pensar, por ejemplo, que como seres humanos tenemos la mala maña de actuar anteponiendo las ideas a la gente, al punto de causar daños irreparables en nombre de la patria, de Dios, de la heterosexualidad. Y ante esto, vinieron personas que dijeron “no se trata de aplicar la teoría; se trata de teorizar desde la praxis“.

Estoy propensa a olvidar estas cosas. Este es el primer noviembre, desde que tengo cinco años, que no estoy insertada en la sociedad como estudiante formal, aunque mi DUI y los descuentos en Cinépolis harían pensar lo contrario. Voy seguir estudiando, pero por el momento, graduarme ha implicado salir a un día a día cómodo pero con desencanto; a un ambiente que me invita a inhibir esto de leer, informarme, sistematizar, preguntar, equivocarme, acertar. Alguien dijo hace poco que sería feliz si le pagaran por hacer tal y tal cosa. Yo pensé, vieja, yo sería feliz si me pagaran por ejercer mi carrera (así será, sólo que ahorita me lo estoy ganando).

Hay tanto que hacer. Recuerdo ver a mi mamá como una heroina, cuando salió en cuadrilla a los albergues de damnificados por los terremotos del 2001. Cuando vi eso comencé a comprender que la ayuda va más allá de dar ropa y alimentos no perecederos. Por supuesto eso es fundamental, pero también es lo inmediato.

La gente cree que la psicología trata al individuo. Eso tiene algo de verdad. Ayer escuché el ejemplo de Costa Rica: psicólogos evalúan a miles de personas con tests psicológicos, siguiendo la ética personal de mantener la rigurosidad, la confidencialidad, el consentimiento informado, etc. Todo esto está bien. ¿Para qué las evalúan? Para permitirles la tenencia de armas. No comparto la idea de la armamentización de la sociedad civil, por razones que escapan al propósito de este post. Basta con decir que la psicología, a fin de cuentas, trasciende, o debería trascender a la persona. La ética que tenemos al tratar el individuo no debe opacar la obligación ética que tenemos con la sociedad. Nuestro compromiso fundamental no es con un individuo sino con el fortalecimiento de las relaciones humanas. Con la humanización. Humanizar a la víctima, humanizar a la y al ciudadano promedio, humanizar al victimario.

Por si no ha quedado claro: yo no soy neutral. La ciencia, sobre todo la social y humanística, no es neutral. Dos y dos son cuatro pero el significado de la acción de una patada cambia si la da un futbolista a si la da un soldado. Y fue un gran vergazo cuando vino gente que pidió que la ciencia dejara de ondear la bandera de la pseudoneutralidad. Tomemos posición. Vino el padre Nacho y dijo “hagamos psicología social desde Centroamérica“. No *de* Centroamérica, porque no es acerca de nosotros. Es desde nuestro contexto al mundo. Desde la guerra, desde la criminalización de la organización civil, desde la deshumanización de nuestras relaciones interpersonales, desde la situación de vulnerabilidad socionatural. Desde la esperanza, desde la solidaridad.

Las cosas no han cambiado. Cambia, todo cambia…pero como ha sido históricamente en El Salvador, las cosas cambian para que sigan igual. La meta de la psicología, como ciencia y como profesión, es el cambio. Pero más que cambio, buscamos una ruptura con los patrones habituales. En algún momento lamenté no poder evitar esta tendencia de que me gustara la clínica (supongo que así se siente alguien con pensamiento machista que de repente descubre que es homosexual), porque, pensaba yo en mi ignorancia, era algo sumamente individualista. Pero la persona no está aislada, y produce y reproduce las claves de su entorno. Y la persona y yo -como equipo de trabajo- nos topamos con el imperativo de hacerla entrar a crisis, para romper patrones, romper discursos, a nivel intrapersonal e interpersonal. No, chaval, no es ley de vida tu desigualdad.

Me cuentan la incredulidad de ver en primera plana los cadáveres de los jesuitas, a la mañana siguiente, hace 20 años (una de las personas a las que escuché ayer decía que no le alegraba estar participando en este evento, porque a fin de cuentas era producto de ese asesinato; sin embargo, estaba satisfecho de haber venido). Yo crecí viendo sus rostros en las paredes de mi cuarto, cada año un afiche nuevo. Recitaba sus nombres de memoria antes de comprender el precio último de tener cuestionamientos y no callárselos. No sabía que muchos años después uno de estos mártires en particular estaría jalándome las orejas, preguntándome qué voy a hacer ahora que abrí mis ojos.

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Entradas relacionadas:

Escribir, ¿para qué? (Virginia)

Ofensiva guerrillera hasta el tope – 20 años después (Hunnapuh)


El detalle que sobraba.

williamssss

[Esto es sólo para alguien que entiende y comparte conmigo el pet peeve de
Nombres Que Terminan Con S Pero Que No Deberían].

Jue-púh.

Leyendo el blog de Aniuxa, me encuentro con esta noticia…

Y sólo puedo decir, ¡juuuuueeeee! Como Aniuxa, he tenido el honor de participar en él. Y más allá de eso, considero que Comentarios es/ha sido/será uno de los mejores blogs de El Salvador. Parece que es el fin de una era.

Cierta persona diría que me enfoco en el correlato biológico para distanciarme de la situación.

Iba caminando por la calle, cuando un hombre que venía en dirección contraria me dijo algo, sin detenerse. “Jueputa”, me dije velozmente, para borrar su voz de mi memoria, “¿qué lesión en los lóbulos prefrontales tiene este maitro, que no puede inhibir la conducta de describirle sus fantasías sexuales a una extraña?”.  Me dio un escalofrío, pensé brevemente en la relación sexo-poder y la tríada persona-situación-sistema, escindí el pensamiento de la emoción para evitar náuseas, y seguí caminando.

En términos generales, mi experimento-autoterapia [parte 1, parte 2] ha sido fructífero. Digno de mención fue el chero del pan que se me quedó viendo y yo le sostuve la mirada hasta que se ahuevó, volteó a otro lado y luego se fue. Pero en lo que respecta a este último evento, todavía tengo ganas de meter mi oreja en lejía.  Puta, ojalá que no me lo encuentre hoy. Por favor, que no me lo encuentre hoy, ni a él ni al vigilante chiquito.

En noticias más acordes a la celebración de este día, alguien en la farmacia bajo la clínica estaba oyendo las canciones de La Pequeña Lulú y Mi Pequeño Pony hace poco. Mi regocijo, contrario a los protagonistas de estas canciones, no fue pequeño.