La violencia que jode la psiquis y la recaudación de fondos.

I.

Anoche hubo otro crimen en mi calle. Esta semana ha salido feriada y mi instinto de supervivencia me dicta quedarme en casa y olvidarme de un toque al que quería ir, entre otros planes. Yo me pregunto quiénes matan. Por qué. Sí, sí, los periódicos y las autoridades responden eso. Al grueso de la población nos da por pensar que están Ellos, los malos, y Nosotros, los “ciudadanos honrados y trabajadores”, pero a mí se me hace que algunos de ellos tienen también una faceta de nosotros; y viceversa, lo siento. No los defiendo ni dejo de acusarlos por sus crímenes. Sólo pienso que la gente no es unidimensional, y que qué paloma deconstruir las razones que justifican causarle daño al prójimo.

Pienso que algún día alguien se me va a acercar, y la nota periodística que dé cuenta del hecho dirá que, sin mediar palabra, este alguien me dejó ir tres balazos; dirá también que yo no andaba en pandillas ni que tenía enemigos. Tampoco, por cierto, tengo rencillas con nadie. Si me atacan será por gusto. Y eso sería sumamente sospechoso.

Se me disculpará la paranoia, la que incluso me ha llevado a tener pesadillas en surround system, que involucran a mi persona tirándose al suelo viendo cómo caen casquillos de bala a su alrededor. Puede referírseme a un psiquiatra para que me prescriba un ansiolítico, o puede referírseme a mí misma para repetirme algo que aprendí en la carrera: vieja, lo que vos tenés son respuestas normales a una situación anormal.  Así es. Buh a la psicologización* de los problemas mentales. (Esas respuestas incluyen fantasear sobre actuar a la Adrian Veidt y construir una amenaza tan paloma para el país que todos los bandos en contienda tendrían que dejar sus diferencias a un lado para garantizar la supervivencia de todo el grupo. Pero para llamar la atención sobre esta amenaza, que solventaría las diferencias entre pandillas -por ejemplo- y redundaría en salvar incontables vidas, antes tendría que matar a tres millones de personas inocentes…aquí pregúntome si el fin justifica los medios. Los supuestos grupos de exterminio y quienes apoyan su existencia me responderán esa pregunta).

* Psicologización entendida como focalizar la génesis de las problemáticas únicamente en el individuo; contrástese con sociologización, que asume que la génesis es totalmente externa al individuo y centrada en la sociedad. ¿Solución a estos extremo? El loable enfoque de la causalidad estructural <3

II.

Al trabajar en una organización dedicada a abordar los problemas de discapacidad, he venido a corroborar la farsa que es la Teletón. Y no es que no ayude en absolutamente nada, pero no ayuda tanto como hacen creer. Es, como diría Simeón, mucho mugido y pocas reses. Paso de echarme el rollo de cómo pseudocelebridades empujan las sillas de ruedas de los niños y lloran de felicidad cuando llegan a la meta.

Yo podría hacer una Teletón. Recaudaría dinero para brindar una mejor atención en mi clínica. Quiero expandir la sala de espera para que acoja a quienes vienen de lejos, comprar los nuevos tests y el DSM-V que sale a finales del 2010, construir una caja de arena más grande para promover un juego proyectivo más extenso en mis pacientes niños, comprar un nuevo  juego de muebles en Muebles Molina (no diván…yo no ofrezco psicoanálisis, ¿capisco?), abrir una sucursal en el interior del país con estos mismos recursos, etc, etc. Con tu ayuda, puedo lograr esto. Podemos cambiar la vida de quienes más lo necesitan. Sólo observa el rostro, que ahora brilla de alegria, de esta persona con trastorno bipolar I con fase depresiva en remisión…y el rostro de la niña con alexia sin agrafia que ha mejorado su rendimiento académico. Esto ha sido gracias a tu colaboración y gran corazón.

Pero no importa qué tanto dinero recaude ni qué tan paloma sea mi servicio. Por la naturaleza de mi establecimiento, éste beneficia a quien puede llegar a las instalaciones y pagarlo. No es un mal servicio, para nada…pero valdría la pena preguntarme si el alcance de mi trabajo justificaría tanta alharaca, sobre todo cuando mis objetivos solidarios (click aquí) están siendo eclipsados por el altruismo inmediatista.

Ni siquiera voy a meterme en la discusión del protagonismo, los intereses de las grandes empresas y los impuestos. Creo que no hubiera tocado este tema este año de no ser porque le he preguntado sobre FUNTER y la Teletón a personas con discapacidad. Si comprás la pulsera de la Teletón, apoyás a la Teletón, no necesariamente al sector con discapacidad. Dos días lacrimógenos generan cualquier cantidad de millones de dólares, pero luego se apagan las luces y la “buena voluntad” hacia la causa se quedó corta, como suele quedarse corta cuando le acompaña más show que educación. Pero bien, a lo mejor no es su interés concientizar sobre la discapacidad, más allá de la importancia de la rehabilitación física (que no hay que ningunearla, es fundamental). Pero al menos que quede claro que recaudar fondos a través de un bombardeo mediático que apela a tu sistema límbico no es ningún “milagro de amor”.

III.

Victor: Excuse me, while I kiss the sky… says:
jueee
cantá la canción de la seña Guaramba: La Campusata
y la terminás
“A la campu campu campusata… mosca mosca de la chira… la calentura de la pata te sale con cuicuira”

Win!

Blood stains the ivories on my daddy’s baby grand.

Hoy venía caminando del trabajo y pasé a la par de un muro. Una paloma estaba apoyada en él. Estaba tan cerca que tuve la tentación de tocarla, pero cuando cuando estiré la mano me di cuenta de que tenía los ojos cerrados: alguien la había agarrado y le habia atravesado la cabeza por un clavo enorme que sale del muro.

Mientras veía eso, a varias cuadras, sonaron disparon frente a mi casa. Pero yo no lo supe hasta en la noche. Llegué a mediodía a la casa, con el estómago revuelto por la crueldad; comí y me fui de nuevo. Cuando regresé al final de la tarde, había policías y cintas amarillas que no dejaban entrar a mi casa. Pensé en mi familia y se me fue todo. Por instinto miré al pavimento buscando un cadáver. Marqué a mi casa desde atrás de la línea amarilla. Mi familia estaba completa. El cadáver que yo buscaba, lo fueron a lanzar en otra zona (y después regresaron a la escena del crimen, a limpiar la sangre…amateurs. Al menos espero que lo sean, por obvias razones de seguridad).

Este día fue eso, con el agregado del pequeño infiernito en una botella que cargo en la bolsa desde hace año y medio. A veces la botella se me cae y su contenido se desparrama por todas las teclas de mi vida. Hoy es una de esas veces. Qué día más desastroso.

La letra no viene mucho al caso, pero la melodía y el título hacen juego con mi estado de ánimo.

Gender.

Cada vez se oye hablar más de la perspectiva de género. ¿Qué significa esto? Si se analiza dicha perspectiva se constata que género se usa básicamente como sinónimo de sexo: la variable de género, el factor género, son nada menos que las mujeres. Aunque esta sustitución de mujeres por género se da en todas partes, entre las personas hispanoparlantes tiene una justificación de peso: en castellano se habla de las mujeres como “el género femenino”, por lo que es fácil deducir que hablar de género o perspectiva de género es referirse a las mujeres o a la perspectiva del sexo femenino.

Lamas (2002), P. 88*

Recuerdo una reunión en mi trabajo, en la que discutían agregar el “enfoque de género” al plan de acción. Para ellos, “enfoque de género” era sinónimo de “trabajar con mujeres”. Más bien, “trabajar con MÁS mujeres”, porque sí había algunas beneficiarias (por razones que no vienen al caso, la población atendida era predominantemente masculina). Me mordí la lengua. El género no es el estudio de las “cosas relativas a las mujeres”. Pero ellos no sólo no sabían; no querían saberlo.

[Para Joan W. Scott (1986)] “el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos” y “el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder”.

Scott distingue los elementos que constituyen el género y señala cuatro principales:

1. Los símbolos y mitos culturalmente disponibles que evocan representaciones múltiples.

2. Los conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos. Estos conceptos se expresan en doctrinas religiosas, educativas, científicas, legales y políticas, que afirman categórica y unívocamente los significados de varón y mujer, masculino y femenino.

3. Las instituciones y organizaciones sociales de las relaciones de género: el sistema de parentesco, la familia, el mercado de trabajo segregado por sexos, las instituciones educativas, la política.

4. La identidad.

Lamas (2002), P. 90*

De una excompañera de trabajo se decía que era feminista. Me dio una considerable disonancia cognitiva cuando escuché eso porque de lo que llegué a conocerla, me hice la idea de que sus actitudes eran más bien convencionales y tradicionalistas. Y le hice a mi jefe la pregunta del millón: “¿Por qué dice que es feminista?”. Y alguien me respondió: “porque le tenía un gran odio a los hombres”. Una gota enorme se deslizó por mi sien.

Creer que el hombre es al feminismo lo que un judío es al nazismo es un magno despliegue de ignorancia. Género y feminismo no son lo mismo, por mucho que hayan llegado a ligarse uno con otro, y con razón, en el campo simbólico. Regañar e insultar a los hombres no es feminismo. Paquita la del Barrio no es feminista (pero tiene una canción medio arrecha en dúo con Ricardo Arjona). PlanBella de La Prensa Gráfica tampoco lo es.

Para hablar de esto, al igual que de muchos otros temas, se requiere haber leído aunque sea un poco. Y fuentes serias, acaso con un soporte científico/académico. Para abordar a cabalidad el tema de las relaciones endo y exogrupales, a nivel individual y colectivo, de hombres y mujeres habría que leer antropología, sociología, psicología, etc. Dejarse llevar por lo que dice la vox populi o por la psicología light no hace más que perpetuar los malentendidos -pecando de reduccionista- y por ende, el malestar -ídem-.

Yo no creo que todos los hombres son iguales. Ni que todas las mujeres son iguales…justo ayer un chero me dijo “es que todas las mujeres son distintas”, y eso fue una experiencia emocional correctora para mi psique, tan acostumbrada a darse verga con los atajos mentales y la estereotipia de género que plaga su contexto social. Compartir patrones de conducta, pensamiento o sentimiento, de las que puede dar cuenta la biología, la socialización, no es razón para decir que cada especimen es igual al siguiente. Las posibilidades de variaciones de estos patrones son infinitas. Cierto, por ejemplo, que la testosterona explica en buena medida el que los hombres sean más propensos a la acción que las mujeres. Pero aún estas aseveraciones se cuidan de incluir la palabra clave en promedio. La misma característica, aún cuando venga genéticamente enraizada, no se manifiesta en todos por igual.

Pues sí, hay diferencias entre hombres y mujeres. De nuevo, por biología y por socialización. Y la diferencia en las mad reproductive skillz ha sido históricamente la más obvia. Pero ese es el detalle, y justo por ahí empieza el libro que cito en este post, y por ahí empieza el feminismo: el problema fundamental es que la diferencia históricamente ha implicado discriminación. A estas alturas se dice que las mujeres ya lograron la equidad, ya trabajan fuera de casa, etc. Qué putas. Mucha gente ni siquiera ha sido capaz de entender que el que una mujer quiera lograr algunas cosas (andar pantalones, votar, manejar aviones, tener varias parejas sexuales al mismo tiempo) no significa que “quiera ser como el hombre”.  Que el hombre se haya adjudicado como exclusivamente suyas esas actividades es otro pisto.

No hay avance real si las dos partes involucradas no avanzan juntas. Todos los cambios positivos que hayan logrado a lo largo del tiempo los diversos movimientos de mujeres se vienen abajo si no hay cambio en el hombre. Como pensar -y esto lo mencioné en un post- que es a las mujeres a quienes les corresponde evitar la violencia sexual. Nosotras tenemos un rol, pero siendo que la mayoría de los agresores son hombres, ¿qué les toca a ellos? O por ejemplo, para mí sería absurdo pensar que mi pareja “me colabore con las labores domésticas”, cuando el trabajo doméstico es tan responsabilidad suya como mía, si él también vive en la casa.

[sé que es tentador empezar a poner peros, "pero si su trabajo es más pesado...", "pero si su jornada laboral es más larga que la tuya..."; a mí también se me vienen a la mente, pero este tema ya es lo suficientemente complejo como para querer agregarle más suposiciones. Pero para calmar esas iracundas fantasías, digamos que el ejemplo de arriba asume igualdad de varianzas, con ambos miembros de la pareja teniendo una jornada laboral de ocho horas. De surgir estas u otras suposiciones en mi vida real, en verdad os digo, lo discutiría con él y no con el amable público que en este blog tan generosamente se congrega].

Jesús del Huerto, qué temas estos. Mejor me voy a leer Oliver Twist.

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* Lamas, M. (2002). Cuerpo: diferencia sexual y género. Taurus: México.

Pseudotweets mentales.

1. Un día un motociclista venía a excesiva velocidad mientras yo me incorporaba al carril que me correspondía. Empezó a darle golpes con su mano a mi carro y se mantuvo un rato a la par mía golpeando hasta que cruzó en su salida. Lo tengo tan presente, su camisa era de esas que dicen “construyamos la paz social”.

2./3. Me molesta mucho que la gente que conduce en este país, cuando surge un obstáculo enfrente o se les acaba la calle, prefiera invadir el carril de a la par que pisar el freno. Además, una pensaría que con tanta prisa y desespere que se ve en la calle, en conductores y peatones, en este país seríamos más puntuales  (aquí se aplica el dicho de mi señor padre, “más que saber llegar temprano, hay que saber salir temprano”).

4. Me alegró ver hoy en La Prensa Gráfica que hay una salvadoreña piloto comercial. Hace varias semanas, cuando viajé en avión, me di cuenta de que nunca he visto una mujer piloto comercial. Una, comparativamente, a lo mejor no hará verano, pero me dio un feliz no-se-qué leer la noticia.

5. El trabajo de empleada doméstica es un trabajo muy solitario. Alguien podría decir que están los vigilantes y los días de triple saldo, pero eso sólo refuerza mi declaración.

6. Asgfxsdfxadsgxafsghx. Entiendo. Justo ahorita ando en un arranque de esos.

7. Deslizamientos en el volcán FTW. Nada muy amenazante.

8. RIP Chirajito :(

9. Este es un post particularmente bajero. Laméntolo. Su valor es meramente catártico. Creo.

Soqueishon vulcanológica.

Anoche estaba viendo las noticias sobre el terremoto en Haiti (ver nota de don Hunna), y recordé qué fecha se venía encima ahora…y bueno, ya David hizo un comentario sobre los terremotos del 2001, y además tocó un tema importante, del que hicimos una breve mención con Víctor en Psicoloquio*:

Es importante recordar que el fenómeno de la tormenta es natural; la magnitud del desastre causado no lo es. En este caso, hablamos de un desastre socionatural: todo fenómeno natural tiene el potencial de causar daño, pero el grado de impacto lo determinan las condicionantes de la sociedad en la que acontece.

* Qué montón de enlaces y de gente en un solo párrafo.

Hace unas semanas tuve una pesadilla, por haber escuchado una conversación sobre la posibilidad de que ocurra un deslave en el volcán de San Salvador. Hasta entonces esto de “zona de riesgo” lo había apareado en su mayoría con fenómenos hidrícos y desde esa óptica, no pasa nada por aquí. Pero al calcular que para ver la cima del volcán desde mi casa tengo que levantar la cabeza entre 40-45 grados, tanteo que estoy bastante cerca como para irme en la correntada (recuérdese el cuento de Salarrué en el que gritan: “¡se va el agasajado en la correntada!”, siendo el agasajado un pequeño occiso dentro de su ataúd).  Aparte de la condición del suelo, el año pasado, tanto la Prensa Gráfica como un individuo tuvieron a bien informarme, cada quien por su lado, que el periodo de actividad del volcán de San Salvador se da más o menos cada 100 años, y que la última erupción fue en 1910. Una particular sinapsis ocurrió entre mis neuronas y sólo dije: “oh”.

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Me acuerdo de algo que me dijeron en Comunitaria: qué poco conocemos a nuestros vecinos. Lo primero que se me ha ocurrido este año sobre el tema es verbalizar mi ansiedad y buscar más información. Le cuento esto a algunas personas, y algunas aún desconocen el dato….una vez que lo saben, les pregunto qué podemos hacer. Parafraseo las respuestas en una sola oración: nada, ya nos llevó Judas. O como expresa mi amigo Ángel en modalidad angloparlante, she who didn’t bring me is going to take me.

Ahorita estamos en ese momento tan etéreo que evocamos cuando ya pasó el desastre. El momento de la prevención. El momento en el que todo está tan calmado que hacer algo “por si acaso” parece alarmista y parece estar de más…eso si la posibilidad de que ocurra un desastre digna a aparecerse en nuestros pensamientos. Es feo pensar, cuando ya ocurrió el desastre por cualquier fenónemo natural, en que pudo haberse prevenido. Una erupción per se no se previene (se pre-venadea que va a ocurrir, pero no se evita que ocurra), pero su impacto en términos de vidas -humanas y animales- puede minimizarse. ¿Por dónde empezar?

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Iba a hacer un post separado sobre mi experiencia para sacar el Documento Único de Identidad, pero Clau y Ana ya lo hicieron, así que será sólo un comentario anexo a esta entrada. Hay que hacer de caso que yo escribí lo que dice Ana, con ligeras variaciones; por ejemplo, yo “dije a ir” a Galerías como primera opción. Y sí, todo terminó muy rápido (that’s what she said!). Como comentario aparte, y de esto me di cuenta mientras hacía fila para que me dieran el DUI, enero es muy curioso porque me pasan felicitando todo el mes. Poca gente, consanguíneos aparte, recuerda la fecha exacta de mi cumpleaños. Ese día es sumamente evasivo; siempre coincide con eventos de diversa índole, al punto que me han partido el pastel cuando yo ni siquiera estaba presente. < / tangente>