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Archivo del Autor: Ligia

Maneras de no obedecer.

Aun quienes no estudian psicología suelen conocer los experimentos de Stanley Milgram sobre obediencia. Lo que habitualmente se destaca de ellos es la tendencia a obedecer a la autoridad, lo que a su vez ayudaría a explicar “la maldad humana” y aquellos actos dañinos cometidos bajo la excusa de “yo sólo seguía órdenes”.

Tiene mucho sentido y sí permite explicar algunas cosas. Pero lo que menos se destaca son los cuestionamientos a hallazgos clásicos como los de Milgram. Claro que hubo gente que aplicó el voltaje más alto, así es cómo se enmarcaron los resultados: tal cantidad de gente obedeció. ¿Pero y quienes no obedecieron? Aun más, ¿de qué manera obedecieron los que finalmente cumplieron órdenes? Hay muchas maneras de obedecer además de “ciegamente”, y muchas maneras de resistirse a obedecer (aun cuando algunas resulten no ser exitosas).

Estos son los nuevos estudios que están surgiendo al respecto, revisiones y reinterpretaciones. Hoy encontré la mención a otro estudio en el que, a partir de las grabaciones originales de los experimentos, se exploran las seis maneras de resistencia que mostraron los participantes, aun si continuaron con la tarea hasta el final. Hubo tres maneras implícitas, que permitían retrasar el cumplimiento de la orden, y tres explícitas, con las que se intentaba manipular directamente la supuesta situación experimental (por ejemplo, hablar con el experimentador o con el aprendiz sobre el “dolor” que se estaba infligiendo).

Jimmy, hecho por Sam Portillo (imagen de archivo con patrocinio de La Vaquita)

Este estudio es importante porque abre las puertas a más investigaciones sobre las dinámicas de obediencia y resistencia a la autoridad; se ha estudiado antes pero nunca es suficiente. Es una aproximación teórica, sí, pero de ahí eventualmente derivan aplicaciones en la vida real, donde la cosa se pone fea. Eso a usted personalmente quizás no le sirve, menos en esta etapa embrionaria, pero a mucha gente le servirá (tipo, imagine qué alegre estudiar la intersección entre autoridad, moralidad y violencia;  la psicología política y la jurídica tienen para levelear con el tema).

Segundo, esto recuerda que los hallazgos en psicología están siempre en constante revisión, y aun los que se consideran “clásicos” deben usarse con cuidado (especialmente si esta disciplina no es su fuerte). Los constructos cambian y los modos de interpretarlos también. No me mire a mi, se hace lo que se puede con un sujeto de estudio tan complejo como usted, y billones que son como usted pero no son como usted.

 

Más sobre Ernesto Interiano

Ligia:

“Ernesto Interiano: el enemigo público número uno del gobierno del general Hernández Martínez” (y un cameo de Prudencia Ayala):

Originalmente publicado en Ex360:

¿Se acuerdan que alguna vez expresé mis ganas de saber más sobre Ernesto Interiano? ¿No? Pues no importa. Sí lo hice y hoy, por casualidades de la vida, me encontré en el sótano de la Biblioteca Nacional donde tienen los periódicos viejos. Quería ver alguno de 1932, pero en esa sala solo están disponibles del 70 en adelante. Aun así, me prestaron la edición de la revista “Centuria” que hace unos años publicó El Diario de hoy y en las que se colaboraron, entre otros, Carlos Cañas y Pedro Escalante Arce.

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Pues la nota de Ernesto Interiano, el “Robin Hood salvadoreño”, lo presentaba con esa foto donde vemos su pico de viuda y nos narraba que su historia empezó cuando alguien había matado a su perro “Satanás” dándole bocado, y no a su padre, como dice aquí (lo cual tendría más sentido). Agregaba que, cada vez que salía…

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Publicado por en febrero 25, 2015 en Sin categoría

 

Huida involuntaria y culposa.

E.T. llama a casa:
“Me fui sin pensar que sería para siempre. No me espantaron las balaceras. A ninguno de nosotros lo habían levantado. Los bombazos solo eran en las casas de la gente mala. Huí solo de las calles polvorientas, del pueblo sin bibliotecas ni librerías. Cuando dejé Reynosa no conocía aún la vergüenza de su violencia. En esa época la frontera mexicana eran Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez. La frontera y su contrabando y sus putas y sus narcocorridos y todos sus clichés quedaban muy lejos de nosotros. “Aquí no es así”, decíamos indignados. Aquellas fronteras eran un malentendido, una injusticia para las demás. Para nuestras tierras de gente afanosa, recia, tosca pero honrada. Me fui sin saber que algún día tendría miedo de volver. Que me daría vergüenza admitirlo. Sobrevivir sin estar junto al peligro no tiene chiste. Te conviertes en un cobarde”. Seguir leyendo…

 

Chapulín y el trencito.

Citadina. Toda mi vida vivida en el radio urbano, en ciudades capitales. Cuando era niña, jugaba a que mis muñequitos vivían en el límite entre la ciudad y el campo, porque no estaban equipados para sobrevivir a cabalidad en ninguno de los dos ambientes. Pero no era por eso que vivían así, mi cabeza a esa edad no articularía semejante idea. Vivían así por suposiciones que yo hacía. Y obviando el peso de la realidad (si no, se arruina), mis suposiciones eran correctas: en “el campo”, están el pan recién hecho en casa, las casas de madera con estufa, las frutas frescas para llevar en cantidades industriales, las caminatas largas con todo el tiempo del mundo para perderse, y los animales que sólo vería en enciclopedias. Terminé viviendo en una ciudad limítrofe en ese sentido, sin buscarlo. No lo es tanto como me la imaginaba mientras jugaba en el suelo de mi casa, pero se le acerca.

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Chapulín, perro guardián y buen chero.

 

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Publicado por en febrero 18, 2015 en Criaturitas del Señor, Imágenes, Jue!, Turis-turista

 

El otro lado, el más lejano.

Encontré un video que muestra la vista desde el otro lado de la luna, el lado más lejano (erróneamente llamado “lado oscuro” desde nuestro limitado punto de vista, porque también recibe luz solar), el que no vemos desde la Tierra:

Hablando de lados lejanos que no vemos:

– La vida de los tres jóvenes musulmanes asesinados en Estados Unidos, en un crimen de odio que tuvo poca repercusión en los medios y en la solidaridad colectiva (tal vez tomando prestado un mecanismo similar al que hace que uno omita quién exactamente linchó a 4,000 afro-estadounidenses).

– Violaciones masivas en Sudán por parte del ejército.

– Ser LGBTQ en la tercera edad.

– Feminista musulmana arriesga cárcel por negarse a delatar a disidentes saudis.

– Omar Kahdr, de 15 años, y su familia fueron víctimas de un ataque en Afganistán. Omar quedó malherido pero fue apresado y llevado a Guantánamo, donde sufrió torturas e interrogatorios por años, y dormía abrazando un Mickey Mouse de peluche. Tuvo que declararse culpable de actos terroristas que no cometió para ser transferido a una cárcel en Canadá. Hoy tiene 28 años y sigue preso (a punto de perder la visión pues sus heridas por el ataque no fueron tratadas), y hay una campaña internacional para liberarlo lo antes posible.

– El proceso de “aprendizaje” de los animales que deben entretener a los humanos (circula que esta foto fue ganadora del World Press Photo 2014 en la categoría Nature pero me parece que no):

“¡Qué bonitos los animales del circo, vamos a verlos!”

– Un gato camino al matadero (pude haber puesto un cerdo pero usted sabrá cómo se pone alguna gente cuando le tocan su comida):

Por el lado amable:

– Un hombre salvó a 500 niñas de ser secuestradas por Boko Haram.

– Esta portada:

 

 

 

Decidir.

La primera paciente que tuve fue víctima de una violación grupal (la primera en el plano profesional; en las prácticas de la carrera no deben llevase casos de esa magnitud). Producto de ello quedó embarazada. No recuerdo sus palabras pero sí las imágenes que me transmitió, especialmente la de ella acostada sobre una cama después de dar a luz, negándose ver a la criatura, antes de que se la llevaran lejos de ella para siempre.

Se la llevaron porque ella tuvo suerte de encontrarse con una ginecóloga que la apoyó hasta el final. No su familia, no las políticas públicas de su país, no la comunidad a la que pertenecía y a la que también pertenecían sus violadores, vecinos suyos. Uno puede aplaudir las creencias que la llevaron a “escoger la vida” frente a la adversidad; yo soy la primera en admirar la fortaleza de esta mujer. En ese aplauso está el meollo del asunto. Salí de la sesión y pensé que yo no hubiera soportado mi propio cuerpo después de un ataque tan brutal, menos con ese recordatorio constante. Ese fue el meollo del asunto: qué bueno que ella pudo decidir lo que consideró más conveniente para su vida.

Encontré esta infografía sobre el proyecto en Chile para despenalizar del aborto por 3 causales. Ahí lo tiene: “no se puede imponer una decisión sino entregar alternativas, respetando la decisión”. No tema las terribles consecuencias de legalizar el aborto, le aseguro que aun con la opción de terminación, habrá embarazos no planeados que se convertirán en bebés muy queridos. Legal o no, es una decisión que de todos modos se está llevando a cabo, en clínicas seguras en el extranjero si puede costearse, o, si usted es como otra paciente, tomando drogas para caballo.

Aun eliminando el abuso sexual como causa, tenemos menos control sobre la reproducción de lo que creemos: “alrededor de la mitad de los embarazos ocurren sin intención. Este es el por qué. Ya es bastante difícil usar anticonceptivos perfectamente, pero aun cuando lo hacemos, el riesgo de fallo es muy real”. Y usted se reirá de la mujer que intentó usar una papa como método anticonceptivo, y que la papa terminó echando raíces en su vagina, pero eso para que vea cómo son los intentos de evitar embarazos no deseados cuando falta educación y recursos. Tener control sobre lo que le pasa o no a nuestro cuerpo es esencial.

Frente al proyecto de ley, hay políticos fervientemente autodenominados pro-vida y que a la vez son parte del grupo que torturó y asesinó a niños y a mujeres embarazadas durante la dictadura de Pinochet. ¡Salvar todos los fetos! Siempre  y cuando no sean hijos de comunistas. Habría que ver si dicen lo mismo de los fetos producidos por homosexuales, por feministas, o por *iiihhh* pandilleros, esa lacra que dicen que debe exterminarse desde la raíz. Es fácil defender algo que no tiene capacidad de cuestionarte y que no te llevará la contraria. Es algo puro y que debe nacer a como dé lugar. Cuando nace es un cacho pero para entonces los manifestantes pro-vida ya se fueron a su casa. Es fácil creer que el mundo es mejor y más justo por defender “la vida”, cuando sólo se toma el aspecto menos amenazante de ésta (hablando de justicia, el embarazo también se piensa como un castigo para la mujer que ejerce su sexualidad fuera de circunstancias socialmente consideradas como ideales: “hoy que la soque, se lo buscó”). Es fácil decirle a otra persona lo que debe hacer con su vida y cómo debe sentirse, sin que te salpique la realidad específica de esa persona.

No es estar en contra de un blastocito o de un feto por el puro gusto de estarlo; son fascinantes y muchos terminan siendo seres humanos decentes. ¿Pero es que quienes estamos fuera de un útero somos minerales? Urge distinguir entre bioética y religión, entre libertad de conciencia y licencia para creer. Y urgen otro montón de condiciones socio-políticas con respecto al género y la educación y salud reproductiva (¿qué hay de la adopción?) si es que se quiere que el aborto sea una opción a descartar…pero opción al fin…y oiga, por supuesto que con un plazo para su realización.

Por último, esto no sé si sirva para hacer avanzar la discusión, ni a favor ni en contra, pero me pareció curioso. Es sobre las fotos de fetos dentro el vientre que suelen utilizar algunas campañas en contra del aborto:

Sus fotografías permitieron que la gente visualizara los contenidos del útero de una mujer independientemente del cuerpo de ella. De repente, el feto tomó vida propia. Ya no era algo dentro de una mujer, ya no estaba más en relación a una mujer; era un individuo con una cara, un sexo, y un deseo por chuparse el dedo.

Fue el aborto el que hizo estas fotografías posibles…estas son en realidad fotografías de fetos que fueron abortados.

 

Yo *corazoncito* escribir carburo.

Ocurre que en un blog pueden escribir varias personas. A la inversa, me ocurre que soy una persona escribiendo en varios blogs. Cinco en total, si cuenta el de papel -que no se llamaría blog- porque no hay que dejar de escribir a mano. Pero la versión más reciente de este último, el de papel, es para llevar el acta de mis reuniones de comité editorial, alternando la mano izquierda con la mano derecha, en aras de la democracia:

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Simeonístico: me asusta pero me gusta.

Y nada, esta es una entrada sin moraleja, del arte por el arte, la serpiente mordiéndose la cola, etc. Nomás porque me gusta escribir. Ítem #29 de la lista de cosas que probablemente sabía de mí.

Llevar un diario es importante para mí, puesto que crea un espacio en medio del caos general y el desorden para hacer una pausa, recopilar, organizar y desenredar. Llevar un diario me permite configurar las cosas, ordenar, descoser, comprender y sanar.

[…]

Creo que llevar un diario es una de las cosas más saludables que usted puede hacer, de las fundamentales para el bienestar emocional junto con el ejercicio regular, una dieta adecuada, una vida social sana y sueño suficiente. El descuido de honrar esta práctica ha sido, para mí, un error costoso, uno que intento no repetir pero que sin duda lo repetiré. De modo frustrante, por lo general es cuando más lo necesitamos que más nos negamos, la pared delante parece demasiado sólida, alta y abrumadora como para desmantelarla o escalarla con éxito.

The psychology of journaling

 
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Publicado por en febrero 7, 2015 en Imágenes, Jue!, Qué ondas aquí

 
 
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