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Archivo del Autor: Ligia

De la marcha por la paz a los “batallones de limpieza”.

Esta semana hemos conocido de la sentencia pronunciada en el caso de Rodrigo Chávez Palacios por el desmembramiento de un empleado de la alcaldía de Santa Tecla. Según los medios, las Fiscalía General de la República modificó el delito original de “homicidio agravado” por el delito de “homicidio simple” lo que conlleva la solicitud de una pena menor para el imputado. Así mismo se supo de la colaboración de Rodrigo Chávez de tal modo que pudo ser sentenciado a 11 años de cárcel, cuando probablemente podría haber recibido hasta 20 o treinta años de cárcel.

…La declaración de “no se puede negociar con delincuentes” es una típica falacia: un tipo de argumento que parece válido, pero no lo es. Las falacias intencionales pretenden manipular, en nuestro caso, la opinión pública. Todavía no he oído a ningún clásico detractor del diálogo comunitario con las pandillas pronunciarse contra la negociación con Chávez Palacios.

…Fue David Escobar Galindo quien, en una publicación del PNUD de 1998 quien dijo que “una sociedad marginadora está creando el mejor almácigo para la violencia”. De haber atendido aquel llamado de atención hace quince años, no estaríamos viviendo la situación actual.

…Cultura de paz es promover el diálogo como mecanismo de solución. Represión y manodurismo no es más que expresión de autoritarismo.

Negociar con delincuentes

Oiga, semanas después de realizar una Marcha por la Paz, gobierno activará “batallones de limpieza” de pandilleros.

Y como dice el buen Víctor, rio revuelto, ganancia de pescadores.

 

Nucita.

Uno de mis libros favoritos es “La casa del fin del mundo”, de Mónica Dickens (descendiente, en efecto, de aquel Dickens). Lo tenía en la colección roja del Barco de Vapor. En mis años mozos, colocaban esos libros en los estantes del supermercado al lado de las cajas, como diciendo “que su pre-adolescente no se vaya de aquí sin un libro”. Quizás no era ese realmente el mensaje, considerando que era el Súper Selectos, pero dónde se colocan los productos en un supermercado tampoco es casualidad. Sepa que fui feliz con mi colección Barco de Vapor.

En fin. Este libro contaba la historia de cuatro hermanos, dos niños y dos niñas, a quienes les gustaban mucho los animales; su mamá estaba en el hospital después de un incendio y su papá andaba navegando por el mundo. Los tíos no se querían hacer cargo ni de sus sobrinos ni de sus mascotas, y los niños terminaron viviendo solos en una casa en el campo. Lo importante de todo esto es que se convirtieron en un refugio para animales. Heridos, maltratados, abandonados; perros, gatos, aves, caballos, cabras. Los encontraban de casualidad, los rescataban sorteando toda clase de obstáculos, los recibían de gente que confiaba en su cuidado…algunos animales llegaban por su cuenta. Como si se hubiera regado la noticia, como si supieran que ahí serían bien recibidos.

Pensé en esto último una noche a finales de noviembre del año pasado, en que iba saliendo del condominio donde vivo y encontré a una gatita rascando la puerta para entrar. Le abrí y se frotó contra mis piernas. Se dejó tomar sin protestar. Estaba bien domesticada, supuse que sería de alguien de por ahí. Tocamos puertas, preguntamos en los edificios alrededor y al conserje. Parecía que no era nadie y yo no tenía espacio en el departamento, que por el momento las hacía de pequeño hostal. Pero tampoco podía dejarla en la calle, y la gatita terminó alojándose en mi baño por esa noche.

Temía que llorara por la noche queriendo salir pero no emitió un sonido. Comió, tomó agua y probablemente durmió como no se puede dormir cuando uno vive en la calle. En la mañana abrí la puerta y la encontré dormida en la caja de arena.

A la maña siguiente seguí el protocolo, llevarla a la veterinaria para el paquete entero: esterilización, vacunación, exámenes de VIH y leucemia y todo lo que fuera necesario. Pasó una semana en observación, mientras yo me iba a pulular a Chillán, y después la traje a la casa de nuevo. Estaba bien de salud y apta para adopción.

Mire qué guapura.

Marla y Macareno no fueron ajenos a este movimiento. Desde la noche en que entré corriendo a la casa con un bulto bajo mi abrigo, rondaron la puerta del baño. Y la semana siguiente, rondaron la puerta de la habitación donde alojé a la que pronto sería bautizada como Nucita. Para entonces mi casita ya no funcionaba como hostal; mis huéspedes, mi familia, se había ido y eso me rompía un poco el corazón. Pero me distraje del vacío que me quedó en el pecho gracias a Macareno, que usaba su pequeño cráneo para empujar la puerta y demostrarle a esta nueva chera que venía en son de paz.

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Macareno no cabía en sí mismo de la contentera.

Nucita fue agarrando confianza. Le gustaba acostarse sobre la gente: sobre sus piernas, sobre el pecho, alrededor de los hombros. Por el lado menos amable, aquello de al principio, de “se dejó tomar sin protestar”, desapareció. Me regañaba por todo. No era agresiva, nomás protestaba si, por ejemplo, estaba a punto de comerse la mantequilla sobre la mesa y yo la tomaba para bajarla. O si la tomaba para darle un abrazo. O si por casualidad yo caminaba en su misma dirección; ahí correteaba maullándome, como reclamándome que no la siguiera. También regañaba a Macareno, que quería acercarse a jugar. Ella y Marla guardaban la distancia una de la otra y se bufaban al acercarse. Hubo algunos zarpazos pero nada fuera de lo normal: una defendía su territorio y la otra trataba de encajar en él. Era un proceso de reacomodación y poco a poco nos fuimos acostumbrando a la pequeña visitante.

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 photo nucita7.jpgPensé que se iría rápido pero no aparecían adoptantes. Aunque por el momento eso no era problema, estábamos bien con ella, y ella con nosotros. Aunque se la pasara regañándome. Tenía dos estados: tranquilita y ensatanada. Ya tenía un año pero todavía se comportaba como cachorra. Lo del año era el gran pero en su adopción: muy linda y todo pero la gente quiere gatos bebés, “para criarlos desde chiquitos”. Déjeme decirle: no hay que ser zoquete.

¡FUSIÓN!

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En sus sueños era Freddie Mercury.

Pasó varias semanas cojeando de una pata delantera. Me di cuenta que mordía las sillas en esa pose, y con tanta energía que tenía, al terminar de morder se tiraba de la silla, sin importarle que su pata siguiera enganchada.

Marla y Macareno ya están en edad de ser señoritos (más o menos) y, a diferencia del año pasado, dejaron intacto el arbolito de navidad. Llegó Nucita en modo Ensatanado y el pobre arbolito pasó a parecer un espantapájaros fundido por un ataque radioactivo, víctima constante ya no sólo de Nucita sino de Macareno, que también quería ser chévere.

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Ensataneishon (por suerte, como puede ver, mis papás me mandan nacimientos a prueba de gatos)

Lo bueno de seguir sin hallar adoptantes era que la Nucita cada día era más de la familia. Lo malo era…lo mismo. Encariñarse tanto. Muchas veces pensé en dejar de buscarle casa, en que se quedara conmigo (además que de a poquita iba dejando de regañarme y era puro amor conmigo). Pero oiga, parte de la tenencia responsable es saber en qué momento uno ya no puede ocuparse de más entes. Dos gatos son suficiente responsabilidad por el momento.

Mientras, pagaba su estadía siendo mi asistente.

El caballero de Trípin no aprueba que Nucita cultive la hueva. “Yo sí voy a trabajar para sacar adelante al país”, comentó.

Lo que es no tener vergüenza.

LOL la cara de Macareno.

Nucita pasó tanto tiempo en esta humilde morada que Marla terminó tolerándola. Eso es un gran mérito para esta gata, que no es muy chera de sus congéneres. Incluso tenían una rutina de nado imaginario sincronizado:

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Bless this wall.

Mi cara cada vez que me encuentro con vecinos en las escaleras del condominio. O con gente, en general.

Uno sabe que es parte de la manada cuando es parte del membrete institucional (aunque sea en paréntesis).

Aquí, jugando a La Tiendita del Niño Hildo (también en video. Nojepreocupe, ahí todavía estaban tanteando terreno y conociéndose, así funcionan los gatos. Ningún animal resultó lastimado en la filmación de este video)

Esta secuencia de tres fotos engloba la relación Nucita-Macareno:

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¡FUSIÓN!

Y esta:

<3

 

Y esta:

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Double rainbow! WHAT DOES IT MEAN?!

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Jue.

Finalmente, hasta en abril, apareció una persona interesada en Nucita. Se me hizo un nudo en la garganta: finalmente se iba y yo no quería que se fuera. Pero que no se utilice este triste sentimiento como razón para no ser hogar de paso (o para no tener mascotas). En verdad os digo, no hay que tener miedo a lo que uno siente. Dolía un pelín pero quizá hubiera sido peor para ella que no la hubiese tomado aquella noche de noviembre, o, peor, que yo ni siquiera hubiera bajado a la entrada del condominio.

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En cambio, todo fue jolgorio.

En una pequeña ciudad a los pies de la cordillera (<3) estaba la que sería la familia de Nucita. Querer un animal no implica automáticamente que uno sabe cómo responsabilizarse por él; en esta familia habría ambas cosas para Nucita. Cuando su nueva guardiana la tomó amorosamente en brazos, Nucita comenzó a regañarla…señal de que por fin había llegado a casa.
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En una palabra.

Señales de advertencia tempranas del fascismo:
1. Nacionalismo poderoso y crónico.
2. Desdén por los derechos humanos.
3. Identificación de enemigos / chivos expiatorios como causa unificadora.
4. Supremacía de los militares.
5. Sexismo rampante.
6. Medios de comunicación masiva controlados.
7. Obsesión con la seguridad nacional.
8. La religión y el gobierno están entrelazados.
9. El poder corporativo está protegido.
10. La fuerza de trabajo está suprimida.
11. Desdeño por los intelectuales y las artes.
12. Obsesión con el crimen y castigo.
13. Favoritismo y corrupción rampantes.
14. Elecciones fraudulentas.

Le están diciendo:

Cuestión de opiniones aparte, no voy a defender su presunta calidad literaria. Lo que me interesa subrayar es la verdadera intención del editorialista, cuál es su cólera, qué es lo que de verdad le molesta. Y esto no es otra cosa que la temática de denuncia social. Ese es todo el dolor. Cito:

“No es lo mejor para un país y para su futuro, que los pobladores no entiendan de moral, que se les trate de embrutecer con prédicas del odio de clases que, en vez de fomentar la paz y convivencia pacíficas, se incite al enfrentamiento”.

¡Apareció el peine!

Volvemos entonces a más de lo mismo: según esta gente, señalar, comentar, reflexionar, analizar o retratar literariamente la injusticia y marginación social es “embrutecer con prédicas de odio de clases”, mientras que ocultarla o justificarla es “fomentar la paz y la convivencia pacíficas”. Es, sin más, el mismo razonamiento con el que la extrema derecha instigó los asesinatos políticos de décadas anteriores.

Espumarajos pro-educación

También le están diciendo que la inseguridad es un gran negocio, en términos económicos y políticos (e.g. Maquilas salvadoreñas usan pandilleros contra sindicalistas), y que

Incluso frente a la violencia más atroz, tenemos el deber de conservar la cabeza fría y los principios claros. Son nuestras razones —no los sentimientos— las que podemos evaluar moral y políticamente. La criminalidad duele y a unos más que a otros, pero eso no justifica el abandono de la razón, la justicia o la dignidad humana.

Los menos fascistas

Pero eso depende de los ciudadanos honrados, y ellos están ocupados luchandoporsaliradelante mientras pisotean a otros y defienden su derecho a hacerlo.

 

Viajar en el tiempo.

Se viaja en el tiempo, en una sola dirección, la persona alejándose cada vez más de su punto de partida. Lo pensé cuando recibí una foto de un querido amigo, con quien intercambiamos cinco líneas dos veces al año, para nuestros respectivos cumpleaños. La foto era prueba de que había recibido la postal que le mandé para romper la dimensión digital. Pero en la foto no aparecía sólo la postal, también un dibujo. Me llevó un segundo reconocerme en él.

Yo fui esa persona, quien hizo el dibujo. Ya no más. Pero también: sí, todavía lo soy. Y recordé el episodio de las nueve vidas de Garfield: mascota de faraón, animal de laboratorio, gata de una pianista, etc. Me vi en otra vida, y perdí la cuenta de cuántas otras vidas tuve antes de hacer ese dibujo (voy a ser caricaturista, decía entonces, y cultivo mis delirios de grandeza a pesar de ser un fracaso), y cuántas después, hasta la vida en que estoy ahora. Cada vez más lejos del punto de partida, aunque sea siempre yo, distintas vidas como distintos países.

“Siempre me ha interesado cómo viajamos a través del tiempo, cómo podemos cambiar de diez años a veinte y a treinta y más allá, pero esencialmente mantenernos igual. Somos quienes somos; el resto es acumulación. Yo tengo cuarenta y cinco años pero tengo diecisiete también, y además, desafortunadamente, nueve. Soy un receptáculo de todos esos años, todos esos triunfos y esas heridas, esas inseguridades. Y sólo nosotros conocemos la verdad detrás de nuestra ficción”.

David Gilbert.

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Gracias, compa, por salvaguardar a Segismundo.

 

 

Incendios y erupciones.

 

11 de marzo de 2015.

 

 

 
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Publicado por en abril 3, 2015 en Desastres poco naturales, Imágenes, Jue!

 

Quizás no es marchar ni ir a trabajar.

Ayer se celebró una Marcha por la Vida, la Paz y la Justicia. El más concienzudo contraataque a su realización es que “en lugar de ir a marchar es mejor ir a trabajar porque así el país progresa”. ¿Se dio cuenta que el día anterior a la marcha, y el día anterior a ese, y muchos anteriores la gente efectivamente fue a trabajar y el país no progresó ni cambió radicalmente? Siguieron matando gente, un “ciudadano honrado (marca con mucho esfuerzo se compró su carrito)” le tiró una pedrada a un busero y terminó hiriendo a dos personas que iban en una de las ventanas del bus, etc. Sin contar tanto Hulk que pulula en las calles a causa del tráfico, ese que se hace cuando la gente va y viene A TRABAJAR.

Bajo esa óptica no sé cuál es la definición que se tiene en el país de progreso, pero creer que sólo con apersonarse a su empleo y hacer sus labores va a cambiar lo-que-urge-como-Remberto-cambiar en este país es tenerle demasiada fe al campo laboral.

Cuando la policía nos detiene, protestamos porque en lugar de andar deteniendo a la “Gente Honrada” ellos deberían ir tras los mareros o los delincuentes, cuando en realidad somos nosotros los primeros delincuentes por no respetar las leyes de tránsito.

El problema somos nosotros los salvadoreños.

…también los ciudadanos estamos estancados en una actitud “dinosauria”. Nos resulta muy cómodo pensar que la solución a los problemas del país depende exclusivamente del gobierno. O de que sean “los demás” quienes hagan algo para cambiar las cosas, mientras yo me quedo en el sofá de mi casa, twitteando con amargura sobre mi decepción por el quehacer cotidiano de los políticos.

La renovación necesaria

 

Uno puede ser un empleado ejemplar y seguir siendo un ciudadano bien chueco.

Oiga, y si seguimos retrocediendo en el tiempo a otros días en que la gente fue a trabajar, llegamos a “hace una semana”:

Por si no saben, el día viernes, una mujer se quejó de lesiones dentro de un motel. “Al parecer, la víctima buscó ayuda para que los administradores la auxiliaran pero manifestaron que no podían, luego “la mujer habría escapado semidesnuda por una ventana para librarse del pastor (Carlos Rivas)”.

Sí, era el pastor Rivas que, cual Francisco Flores enfrentando un juicio, se sintió enfermo y logró ser llevado a su casa. (La próxima vez que a usted lo acusen de algo, dígale a la policía que lo lleve a su hogar y esperan juntos y tranquilitos para ver cómo se resuelve todo).

Pero no se angustie por el pastor, su abogado lo defenderá por su “infidelidad responsable

Ruffo Vito y el pastor Carlos Rivas (y LOL, “la víctima es culpable“)

Por cierto, adviértole: la gente que se siente poderosa se cree una inspiración para otras personas. Tenga cuidado a qué gente toma usted por inspiración. Y por cierto(bis), LA INFIDELIDAD ES IRRELEVANTE, LO RELEVANTE ES QUE COMETIÓ UN DELITO. Por favor, cuando piense, póngale esfuerzo. De lo contrario:

Tal parece que el punto acá es la normalización de la infidelidad, de que se puede verguear a las mujeres y de que los hombres somos inocentes víctimas de sus encantos.

#PidoTAI.

Ya le digo: ciudadanos bien chuecos.

 

Según el corazón de Dios.

Los corazones no quieren oír ni aunque sea un muerto el que les venga a decir: estamos muy mal en El Salvador. Esta figura tan fea de nuestra patria no es necesario pintarla bonita allá afuera. Hay que hacerla bonita aquí adentro, para que resulte bonita allá afuera también.

Pero mientras haya madres que lloran la desaparición de sus hijos, mientras haya torturas en nuestros centros de seguridad, mientras haya abuso de sibaritas en la propiedad privada, mientras haya ese desorden espantoso, hermanos, no puede haber paz, y seguirán sucediendo los hechos de violencia y sangre. Con represión no se acaba nada. Es necesario hacerse racional y atender la voz de Dios, y organizar una sociedad más justa, más según el corazón de Dios. Todo lo demás son parches. Los nombres de los asesinados irán cambiando, pero siempre habrá asesinados. Las violencias seguirán cambiando de nombre, pero siempre habrá violencia mientras no se cambie la raíz de donde están brotando todas esas cosas tan horrorosas de nuestro ambiente.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, homilía del 25 de septiembre de 1977, I-II, p. 240*.

24 de marzo, conmemoración del asesinato de Monseñor Romero, y en consecuencia, Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas (y en Argentina, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia).

* Gracias al buen Víctor por tan maravilloso libro, “Día a día con Monseñor Romero” (Publicaciones Pastorales del Arzobispado, 4a ed.).

 
 
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