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El insólito peregrinaje dentro de un libro, de sur a norte.

Hay un libro que se llama “Perico trepa por Chile”. Me lo regalaron para mi primer cumpleaños en ese país. Claro que era un buen libro, no por nada era edición El Barco de Vapor, pero para mí tenía un valor agregado. Un niño llamado Perico (¡jaja!), en efecto, va subiendo por todo Chile; su viaje empieza en Tierra del Fuego y termina en Arica. El libro traía un mapa de Chile y me ayudó a conocer mejor la geografía del país. Leerlo era un poquito como echarse ese viaje. Más adelante, también pude conocer muchos de esos, desde Punta Arenas hasta Arica, con otras ciudades de por medio.

Tuve una sensación similar de logro cuando el cementerio que está por mi casa resultó ser como los paisajes británicos que había leído e imaginado en los libros.

Hace un tiempo leí El insólito peregrinaje de Harold Fry. Me recordó mucho al libro de Perico porque también era la historia de una persona que atravesaba su país de sur a norte; también traía el mapa de Inglaterra. Solo que Harold Fry es un viejito. Las últimas páginas las leí a través de una cortina de agua salada. Meses después de haber terminado la historia, se me hizo un nudo en la garganta porque iba en tren (habrá notado que, desde hace un tiempo, yo también vivo en una historia dentro de un libro) y de repente paramos en la estación de Berwick-Upon-Tweed. Ahí terminaba la historia del señor Fry y ahí termina Inglaterra en el norte.

Se me inundaron los ojos. Me pegué a la ventana para ver si los últimos capítulos los había imaginado como la autora. Era ahí, era justamente ahí:

Mire, ve, hasta con una palomita photobombing con gracia.

El tren pasó por una playa con banquitas (<3) y estuve segura que ahí había pasado algo que se contaba en el libro. Por supuesto, eso no es tanto logro de mi imaginación como de la escritora que supo evocar esos lugares y esas vivencias, pero eso no me restó emoción.

Creo que este es un buen momento para contar que mi doctorado trata sobre el impacto -un impacto específico- de las obras de ficción en la gente. Nunca aspiré a estudiar semejante cosa, en realidad, hace un año no sabía que se podía; cual Harold Fry, siento que estoy haciendo lo correcto pero comencé a hacerlo sin proponérmelo. Y, pues, lol.

 

 

Decisión.

No hay nada inherentemente liberador en cubrirse, como no hay nada inherentemente liberador en vestir poca ropa. La liberación está en la decisión. – Hanna Yusuf

Relacionado:
– “La mujer vistiendo el hijab decidió usarlo (su pareja no lo usa), mientras que Alemania exige el bikini”.
– “Así se está hablando de las mujeres en los Juegos de Río: el increíble trato sexista a las atletas”.
– “Deportistas que, además de guapas, son deportistas” y jayanadas similares.
– Una capa sobre otra de “ismo”: Dos atletas estadounidenses, un hombre blanco y una mujer negra, ganaron medallas de oro en natación. No creerás lo que pasó después.
– “La gimnasia amplía nuestras expectativas sobre los cuerpos de las mujeres y los deportes que practican…pero sólo hasta donde  resulta cómodo“.
– “Lo que no podemos perdonar: mexicanos al grito de ‘¡gorda!’

 

Un extraño tipo de tristeza.

Estaba tratando de articular cierta cosa de que sufro, que sentirme increíblemente mal por algunas personas en algunas situaciones…situaciones en las que la persona por la que me siento mal apenas fue afectada por lo que pasó. Es un extraño sentimiento de intensa y descorazonadora compasión por gente que en realidad no experimentó nada especialmente malo.

Clueyness: un extraño tipo de tristeza.

Como la vez que, hace muchos años, alguien de mi familia me contó que había hallado una babosa dentro de la casa, y le echó sal. Ella me contaba que en el lapso en que dejaba caer la sal de su mano, el animalito apuntó sus ojos hacia ella, consciente de lo que se venía encima. Interpretando la mirada como una súplica por clemencia, ella se arrepintió, pero ya era demasiado tarde y la babosa sufrió una muerte dolorosa. Después se sentía muy culpable por ese horrendo impulso que tenemos los seres humanos de matar criaturas cuando es posible, simplemente, moverlas de un lugar a otro.

Hasta la fecha, yo cargo vicariamente con ese arrepentimiento, y con los últimos momentos de una babosa cuya muerte era innecesaria.

Fin. Aquí hay un caracolito:

:3

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Una lagrimita.

“…Uno puede llorar por cualquier emoción…las emociones son niveles químicos en tu cerebro, y tu cuerpo está constantemente manteniendo el equilibrio. Si una emoción se dispara, el químico señala a los conductos lagrimales que deben abrirse para dejar salir esa emoción, empacada cuidadosamente en una lágrima. Todo tuvo sentido después de eso. Esa repentina estabilidad de las emociones después de llorar. Cómo llorar con frecuencia se acompaña de la incapacidad de sentir otra emoción en ese momento. Y es especialmente hermoso saber que es posible experimentar tanta belleza o amor o felicidad que tu cuerpo literalmente no puede contenerlo  (Fuente).

¿No es lo más curioso del mundo eso de que “los hombres no lloran”? Es como decir que no tienen cerebro ni capacidad de interacción significativa con el ambiente y con su propia subjetividad, y sin embargo sigue siendo una descripción y una prescripción que mucha gente insiste en sostener.

Ya que estamos, y para complementar científicamente a ese párrafo de arriba, le dejo un estudio (en inglés) sobre las ganas de llorar cuando uno se encuentra una obra de arte. Aquí estudiaron arte en un museo, pero no hay por qué limitarlo a eso. El estudio se llama Lágrimas y transformación: tener ganas de llorar como indicador de una experiencia profunda o “estética” con arte. Amable recordatorio de que las lágrimas, entre otras cosas, son el indicador físico de proceso mentales relativos a apreciar el arrrte.

Péreme, dos estudios más que hicieron que se me escapara una lagrimita de emoción. Uno, los escalofríos como concepto psicológico; el equipo investigador identificó el universo de sensaciones incluidas en el hecho de reportar escalofríos e hizo análisis importantes con esa información. Dos, los orgasmos de piel y cosas parecidas que experimentamos con la música: “El presente artículo es sobre ese momento en que la música resuena tan profunda y visceralmente que evoca una respuesta física”. Aquella gozadera, usted la conoce.

 

La “hiena” de Malawi.

Aniva is la “hiena” preeminente de esta villa. Es un título tradicional que se le da a un hombre contratado por comunidades en partes remotas del sur de Malawi para proveer lo que se llama “limpieza sexual”. Si un hombre muere, por ejemplo, su esposa es obligada por la tradición a dormir con Aniva antes de poder enterrar a su esposo. Si una mujer tiene un aborto, de nuevo la limpieza sexual es requerida.

Y, lo más sorprendente, aquí en Nsanje, niñas y adolescentes, después de su primera menstruación, son obligadas a tener sexo por un periodo de tres días, para marcar su paso de la niñez a la adultez. Si las niñas se rehusan, se cree, alguna enfermedad o desgracia podría caer sobre sus familias o sobre toda la villa.

“La mayoría con la que me he acostado son niñas, niñas que van a la escuela”, me dice Aniva.

“Algunas tienen solo 12 o 13 años, pero yo las prefiero mayores. Todas estas niñas están complacidas de tenerme como su hiena. En realidad están orgullosas y les dicen a otras personas que este hombre es un hombre de verdad, que sabe cómo complacer a una mujer”.

A pesar de sus alardeos, varias niñas que conozco en una villa cercana expresan su aversión al sufrimiento que han debido pasar.

“No había nada más que pude haber hecho. Tuve que hacerlo por mis padres”, una niña, María, me dice. “Si me hubiera negado, los miembros de mi familia pudieran haber sufrido enfermedades, incluso muerte, entonces tenía miedo”.

….

[Su esposa dice] “Quiero que esta tradición termine. Nos obligan a dormir con las hienas. No es nuestra decisión y creo que eso es muy triste para las mujeres.”

“¿Lo odiaste cuando te ocurrió?”, pregunto.

“Lo odio todavía.”

Cuando le pregunto también a Aniva si quiere que su hija [de dos años] pase por la limpieza sexual, me sorprende de nuevo.

“No mi hija. No puedo permitirlo. Ahora estoy luchando por el final de esta práctica.”

“Así que, estás luchando contra ella, ¿pero todavía la estás llevando a cabo?”, pregunto.

“No, como dije, voy a dejarlo de hacerlo”.

“¿De verdad?”

“Seguro. De verdad, estoy dejándolo”.

El hombre contratado para tener sexo con niñas (traducción mía).

Días después de que se publicara este artículo en el sitio de la BBC, Aniva fue arrestado y enfrenta cadena perpetua. Como confesó en la entrevista, tiene VIH y no usaba protección cuando tenía sexo con las niñas (no es que usar protección atenúe el abuso sexual, pero, pues, por eso lo arrestaron).

 

Consuelo de terrícola.

Siento envidia de las sondas y naves que mandan al espacio. Pero no nos centremos en la insensatez de sentir envidia por objetos que son expulsados de la órbita terrestre, sino en cuánto me gustaría ver en persona lo que hay fuera de esa órbita (con ir a la Estación Espacial podría conformarme, pero poquito). No puedo creer que existan otros planetas, lunas, estrellas, galaxias y demás; no es éste un “no puedo creer” de teoría conspirativa, sino uno de “somos nada”.

Como consuelo por mi condición de terrícola, mi cámara tiene un zoom decentón.

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Cáncer-es.

“Pero no quiero curar el cáncer. Quiero convertir a la gente en dinosaurios”. La investigación aplicada en acción. 

Hace años, cuando el cáncer llegó a mi familia, busqué información al respecto y eventualmente di con el texto que reproduzco abajo. Fue más informativo y fascinante que esperanzador, aunque la idea de que cada caso es relativamente único también puede considerarse esperanzador, asegún. Al final dejo el enlace a una noticia publicada recientemente, sobre cómo se está abordando la dificultad de la que habla el texto citado.

Del sitio It’s ok to be smart (traducción mía):

  1. No hay tal cosa como “cáncer”. El cáncer es en realidad cientos de enfermedades individuales, cada una con su causa individual, sea del entorno, o mutación, u otra cosa. Algunas se deben a infecciones virales, otras a mutaciones en señales de crecimiento celular, otras se deben a cromosomas que se destruyen y se reacomodan en formas que crean genes nuevos. ¡Y esas solo son tres formas en las que puede ocurrir! ¡Y esas representan cientos de cambios individuales en cada categoría! ¡Y esos son los tipos de cáncer que conocemos!
  2. Aún si pudiéramos de-construir perfectamente un único tipo de cáncer, y diseñar una droga para combatirlo, el cáncer está vivo. Por ende, está evolucionando constantemente. Dentro de un tumor, decenas, cientos o miles de sub-poblaciones de células pueden formarse, cada una con su propio conjunto de mutaciones. Lo que mata al 90% puede no hacerle nada al otro 10%. Cuando la secuencia de un “genoma” dentro de un tumor fue obtenido recientemente, se descubrió que era una población por sí misma.
  3. Lo que nos lleva a la detección. Si un tumor no es el mismo por dentro, tampoco lo es por fuera. Las terapias contra el cáncer dependen de la detección temprana. Pero si se está buscando al Villano A, el Villano B puede escabullirse en los exámenes. Y como acabamos de ver, los tumores están llenos de villanos desconocidos de la B a la Z.
  4. Muchos cánceres son esporádicos. Es horrible, pero a veces el cáncer aparece de la nada. Nuevas mutaciones, combinaciones genéticas, nuevas infecciones. No podemos predecirlas, así que no podemos curarlas.

    Sé que estas son malas noticias, porque todos quieren pensar que el cáncer es curable. No lo es*. Pero cánceres específicos podrán algún día ser curables. La prevención es lo que más ayudará a reducir muertes por cáncer (Comentario editorial: deje de broncearse y de fumar), pero la investigación continua nos llevará al punto en el que al menos podremos curar algunos tipos de cáncer.

* Tampoco es que siempre desemboque en fatalidad: “Señalar el cáncer como algo estrictamente destructivo no se corresponde con la situación actual de la enfermedad, y probablemente generará un profundo malestar en los pacientes” (Fuente: Esos ‘supertitulares’ sobre cáncer). Y esto sin hablar de lo que la Psicología de la Salud tiene que decir al respecto; si algún día lo aprendo en profundidad, le cuento.

Finalmente, la noticia sobre una iniciativa para abordar los distintos tipos de cáncer y desarrollar tratamientos acordes: A ‘Big Data’ Approach to Developing Cancer Drugs.

 
 
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