40 años en el desierto

La verdad es que comencé este post pero rápido me dio un gran bajón y ya no lo seguí. Igual lo vuadejar para efectos de archivo.

Los resultados electorales eran esperables, comprensibles, y se advirtió hasta el hartazgo que para allá íbamos. La supuesta amenaza de fraude era nomás para calentar ánimos. Aunque sean mayoría aplastante, o especialmente porque lo son, enemigos que “solo critican” y que “no dejan trabajar” no faltarán; y siempre estará el “otros lo hicieron también” a la mano.

También está el gremio de periodistas y un par de chivos expiatorios que podría encontrar en sus círculos cercanos.

Addendum — ahí vamos ya de reversa, mire, ve: