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Yoko, parte V (y última + versión abreviada).

[No tiene que ser fanático de los Beatles, incluso ni siquiera conocer su música, para leer estas entradas. La opinión pública sobre Yoko Ono es una oportunidad de oro para comentar algunas dinámicas de relaciones de género que se observaban (más bien, se ocultaban) en el mundo de los Beatles…y que no eran exclusivas de ellos ni de su tiempo. Eso es lo esencial. Así que lea sin compromiso. Aquí la parte I, II III y IV. Estos textos provienen de este artículo, también dividido en partes. Las itálicas son citas directas de la autora, el resto es resumen/comentario mío]

En la última entrada sobre Yoko y Los Beatles, Just like starting over, se evoca el slogan “todavía encabronado con Yoko”, porque 40 años más tarde, parece que todavía tiene sentido culpar a una mujer de los problemas entre cuatro hombres. En esta entrevista, ella habla de cómo la gente la odió por estar cerca de John Lennon, los insultos que recibió, además de privilegio, feminismo, etc.

Y nunca puede quedar bien con la gente: si ella mantiene sus memorias y sus tesoros para ella, está acaparando a un hombre que supuestamente “perteneció” a todo el mundo (una cuestión que el mismo Lennon resentiría). Cuando las comparte, está siendo codiciosa y hambrienta de atención. Por ejemplo:

A través de nuestro gremio de productores, he logrado tener esas dos canciones […] Tan difíciles de conseguir como el Santo Grial por la sencilla razón de que Yoko las ha tenido secuestradas estos 30 años.

Muchísimo se ha escrito sobre Yoko Ono y John Lennon, algunas son cosas tiernas y otras son cosas inquietantes, pero al final, como suele ser, quienes tienen el panorama completo de una relación de pareja son quienes conforman la pareja. Y también, al final esto no se ha tratado de decir si ella lo hizo todo bien o no. Ha sido más bien intentar hacerle justicia a y reivindicar su participación en uno de los capítulos más destacados de la música, sin poder desligar a ésta como fenómeno sociocultural.

Es interesante y bastante triste ver las reacciones que desató y que continúa desatando la figura de Yoko Ono: sexismo y misoginia, racismo, culpabilización, condena por no conformarse a ciertas estructuras y expectativas sociales. Y esto es relevante porque estos fenómenos siguen siendo experimentados por mujeres que no son Yoko Ono.

Ella es una madre amorosa e increíblemente dedicada a tener su propia vida. Frente a las miradas de desaprobación que seguramente todavía provienen de muchos en el presente, ella declaró públicamente que, aún cuando amaba mucho a Sean, ella lo cargó por nueve meses y ahora el turno de John. Ella cree que el amor es una fuerza profundamente curativa y que aunque la opresión masculina debe ser combatida, hombres y mujeres no son adversarios. Ella es una viuda que ha seguido con su vida, pero todavía ama y extraña terriblemente a su esposo fallecido, 28 años más tarde. 

81 años y con swing.

***

Versión TL;DR de esta serie de posts sobre Yoko Ono y Los Beatles:

Paul McCartney: Yoko Ono no separó a los Beatles.

 

Consideraciones para navegar el Día Internacional de la Mujer sin fracasar.

“La mujer es la compañera del hombre”, empezaba un artículo, y dejé de leer. Sí leí el texto completo de otra imagen, donde se felicitaba a la mujer en función de su vínculo con otros: madre, hija, amiga, pareja…Les resulta imposible definirla como persona: es su estética (para regocijarse con ella) o su “superioridad moral” (*vomita*) o lo entregada que es ante el resto de la gente (para beneficiarse de ella). Las reacciones tan básicas al tema de este día no hacen más que justificar su existencia.

Si la gente se tomara el tiempo de averiguar qué implica el feminismo, comprendería que no es algo de lo que querrían distanciarse, aun con sus permanentes cuestionamientos, conflictos y contradicciones. Sí es igualdad, equidad, justicia, y también es el reconocimiento de diferencias sin que éstas impliquen jerarquía. Eso de superioridad moral, por ejemplo, es poner en un pedestal, y eso deshumaniza, a quien está en el pedestal y a quien se coloca a sí mismo como inferior. Es psicología social básica (o no tan básica, viva Zimbardo): la deshumanización de la víctima conlleva la del victimario. 

“Inferiorizarse”, además, no expía pecados. No resuelve ninguna de las injusticias que se han cometido antes ni aporta al futuro. Si quiere ser parte de lo que se conmemora este día, según su género, deje de felicitar y/o esperar ser felicitada; deje de usar el femenino como insulto, como algo de qué distanciarse, como algo de qué avergonzarse.  Dejé de pensar que lo femenino es una categoría concreta, igual que lo masculino; son categorías tan arbitrarias que uno vive deslizándose por el espectro entre ambas y no se da cuenta. Y, no obstante, uno sigue siendo persona.

¿Con qué cara se le acercaría usted a alguna de las mujeres en estas 15 fotos para decirles “felicidades por ser mujer”? Este día no es sobre “esencias”, es sobre acciones, es sobre mantener la cabeza a flote mientras se va contra la corriente porque seguir la corriente nos estaba ahogando.

…Nuestras enemigas tenían razón en decir (aunque no, según nuestro criterio, en deplorar) que nosotras procurábamos ensanchar las mentadas “cuatro paredes”. En el mundo occidental, de alguna u otra forma, ya sea porque trabaja o porque se dedica a la ciencia de “la canasta”, la mujer se va de la casa. Ahora bien, nosotras queríamos que la salida, tanto de la trabajadora como de la exenta de necesidades, sirviera para conectarlas con la sociedad y sus problemas.

Marta Vergara

Tomado de este libro (un gran regalo de cumpleaños).

En una nota muy personal, no dejo de sentirme afortunada por estar rodeada de personas (familia, cherada) que se alejan del “qué injusto que se le dedique sólo un día al año a la mujer”, que entienden de qué se trata este día. Que aprovechan este día para informarse más y mejor y que usan ese nuevo conocimiento el resto del año para abogar por la equidad y el respeto. A ustedes: gracias.

Después de todo, “niña” no era una descripción neutral, era una acusación […] Pero rechazar la cultura femenina no me volvió más fuerte, me volvió más débil. Me dio menos opciones y finalmente me negó mi humanidad total…

[Las protagonistas] Ellie y Riley no son sólo conceptos o buenas intenciones. Son personas: niñas completamente realizadas, extravagantes, divertidas, peligrosas. Ellie no está aquí para nadie: para inspirar, excitar o motivar a nadie. Ellie está aquí porque es ella misma y, por una vez, esa es razón suficiente.

Los personajes femeninos con frecuencia se tratan como satélites, objetos hechos por el hombre para orbitar a los protagonistas masculinos tan frecuente y uniformemente que usted pensaría que este arreglo está escrito en el código fuente del universo.

El videojuego que finalmente me hizo sentir como ser humano.

 

Sexismo y erecciones en segunda vuelta (bonus track: La Cumbia del Morenazi).

“We must not forget…the General Erection”
John Lennon

El diputado en cuestión no me simpatiza, por decirlo de manera amable. Pero me simpatiza menos la lógica de macho que subyace a llamarlo mujer. De paso, a’pues gracias que tiene en tan alta estima a “las féminas”.

ws

He aquí al ilustre alcalde de una de las ciudades más importantes de El Salvador, convocando a erecciones.

dontony

Aparte de revestir en estereotipia femenina a los candidatos (coquetas, “ofrecidas”, ¿tengo que explicarlo?), la forma de escribir de quienes hacen estas cosas es otro dickslap.

Hay otra caricatura donde Sánchez Cerén y Quijano le llevan serenata a Tony Saca. Mire, sí me pareció chistoso, y no falto de verdad porque así se rebuscan para la segunda vuelta…pero qué ondas con llevarse de encuentro a un género una y otra vez (pero no siempre). Mala costumbre la de mucha gente, de feminizar a los candidatos que se quedaron en primera vuelta para transmitir que se andan “ofreciendo” o que están esperando a que otro partido político los conquiste (hablando de falta de agencia, se insiste tanto en la pasividad femenina que se llega a decir que una botella de cerveza le hizo el amor a una mujer. Usted sabrá que la explicación correcta es que la mujer se masturbó con la botella. Que tampoco es algo de lo que yo me enorgullecería de presentar como noticia en mi periódico, pero dado que alguien tuvo el criterio para hacerlo, que sirva de mal ejemplo).

Bonus track: “ay, nooooo, qué indios“, frase que constituye la intro a La Cumbia del Morenazi. ¡Qué vergüenza que los gobernantes salvadoreños se vean como salvadoreños! ¡Susanitas del mundo, uníos!

Esta pareja

Me reconfortan algunos de los comentarios, nomás porque llevan la contraria a la aberración cognitiva que es esta imagen y su texto. Cierto es que el caballero requiere con urgencia una pulida en el módulo mental que aloja ideas como el de “chambrerío de viejas”; otra cosa es que haya gente que despliegue sin pudor su racismo/Altamiranismo y alucine que con ello está dando un argumento digno de aplauso. Tangentes: (1) ¿El “ya que” es muletilla en el discurso jalvadoreño? Así, en general, pregunto ya que tengo esa impresión. (2) El cargo de Primera Dama es un chiste. Esto se vuelve más notable cuando se habla de “Primer Damo”.

 

“Suele pasar” y suele no pasar.

I. Cosas que pensé cuando vi la imagen:

1. Schadenfreude: “el sentimiento de alegría creado por el sufrimiento o la infelicidad del otro”. Sobre todo si el otro son “zorras” que la han “pasado bien” y que ahora en castigo por haberse divertido (?) son mamás (??). ¡Esa chera andaba en Kairo’s Discotheque, que la castiguen con el látigo de la maternidad!

2. ¿Cómo iré a pagar yo aquellas noches que pasé en el Café de don Pedro, gozando al ver a la maitrada dejar su adultez media en la pista de baile? Yo no movía el esqueleto con ellos pero es bien sabido que el Café de don Peter junto con la Pizza Nova son chupaderos con ambiente familiar. Espero esos sean méritos suficientes para que me endosen no sólo un tierno sino también guantes amarillos de goma.

3. Este país, tan falto de memoria histórica, se olvida de aquel video de la Raza Band que es todo lágrimas. Hay gente que, contrario a lo que me quiere hacer creer la imagen, no tiene el gustazo antes del trancazo. Ni antes ni después. Ni…nunca *le besa la mano al respetable lector y se aleja corriendo por la acera*.

4. ¡¿Dónde está mi jacuzzi?! Llevo más de 20 años en la posición de la jovencita del cuadro inferior izquierdo y ni siquiera gano lo suficiente para pagar un lugar que tenga una bañera en la que yo quepa. Loor a quien loor merece: el quehacer academicoso me ha hecho viajar. Pero se me acaba el viático y mi vida cotidiana se parece más a la de la mujer cargando a la criatura: los platos sucios se amontonan y me atraganto con pelos de gato. No me molesta ser del proletariado, ni que el lema de mi profesión sea “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Que no lo engañe esta imagen tan prometedora: el jacuzzi nunca llega para la mayoría de los ñoños. Por mí no hay problema, no necesito un jacuzzi. Un perro estaría bien, extraño tener perro que me ladre.

5. A la gente, incluyendo súper héroes, le gusta la narrativa de mujer alocada-mala/mujer aplicada-buena. Dejemos de lado que usted y yo diremos “yo conozco un caso…” que calza con una e incluso con las dos secuencias; sí, cherada, todos “conocemos un caso” de lo que sea. El asunto es que la sociedad insiste hasta la histeria en que hay algo inherentemente malo en la mujer de la imagen superior izquierda y ojalá que sufra consecuencias por tanta maldad. Esa consecuencia suele ser la maternidad…y después de mostrarla como castigo y motivo de vergüenza quieren que una tenga ganas y prisa por impregnarse. Que le vaya bien. Esta narrativa mujer buena/mujer mala, además, es la mejor oportunidad para sacar el Esopo que llevamos dentro y declamar a viva voz la creencia en el Mundo Justo.

II. TL;DR: mi cara cuando vi la imagen:

 

Yoko, parte IV: competencia, agencia y apariencia.

[No tiene que ser fanático de los Beatles, ni siquiera conocer su música, para leer estas entradas. La opinión pública sobre Yoko Ono es una oportunidad de oro para comentar algunas dinámicas de relaciones de género que se observaban (más bien, se ocultaban) en el mundo de los Beatles…y que no eran exclusivas de ellos ni de su tiempo. Eso es lo esencial. Así que lea sin compromiso. Aquí la parte I, aquí la parte II y la parte III, más esta y una más. Estos textos provienen de este artículo, también dividido en partes. Las itálicas son citas directas de la autora, el resto es resumen/comentario mío]

Competencia. Cuando John se juntó con Yoko, en una situación que a todas luces implicaba engaño a su esposa de entonces, John fue absuelto de toda culpa por estas acciones. En Woman, se explica este prejuicio de la “competencia femenina”, donde ambas mujeres son estereotipos mutuamente excluyentes: aun cuando muchas veces es la “culpa” de la esposa por “no complacer a su hombre”, usualmente se muestra como la culpa de la “otra mujer”. Una es la virgen, la otra es la puta. Una es la pobre mujer humillada, la otra es la confabuladora rompehogares. Una es Cynthia [Lennon], la otra es Yoko. Y mire nomás, mientras buscaba la mejor traducción para home-wrecker, según este sitio es “quitamaridos”. Así de genéricamente específico.

Agencia. Como decían en las entradas anteriores sobre el tema, las parejas de los Beatles debían ser pasivas y guardar silencio. Yoko caía mal en el estudio porque daba su opinión. En Woman se detalla el episodio, tomado de la biografía de los Beatles escrita por Bob Spitz, en que ella opinó sobre la canción “Here, there and everywhere”. Y se cuenta desde el ángulo del atrevimiento de esta mujer. En realidad, ella dijo que pensaba que la canción podría sonar mejor si fuera tocada a una velocidad mayor. Lo que dijo fue: “está bastante bien, pero creo que podría tocarse más rápido”. Eso fue todo. No levantó la voz, no atacó a ninguna de los músicos. Y lo más importante, ella dio su opinión cuando John se la pidió. Peor, ella fue totalmente ignorada, como si no hubiera hablado. Y sin embargo, es a Yoko a quien se muestra como si hubiese estado fuera de lugar. 

Apariencia. A Yoko se le consideraba fea. Y se lo decían abiertamente. Lennon habló al respecto:

No nos importa la crítica a nuestro trabajo, pero la prensa británica en realidad llamó “fea” a Yoko en el periódico, y nunca he visto eso escrito sobre ninguna mujer o ningún hombre. Y aun si lo fuera, si la persona fuera fea, no vas y lo decís en el periódico, “esa mujer fea”. Y aun si lo fuera…aun sobre gente con apariencia horrible se dice que se ve atractiva, para ser amable…Pero ese es el trato que estuvimos recibiendo y fue muy hiriente.

Especialmente para los estándares de hoy, Yoko sería considerada no fotogénica por los medios. Tiene vello púbico, rasgos de celulitis en los muslos, no tiene un físico particularmente definido y, lo más sorprendente de todo, tiene senos que no desafían la gravedad…en otras palabras, se ve como una mujer promedio. Su cuerpo se parece al que la mayoría mira en el espejo, más que uno que veamos en las revistas. Existe no para el placer de otros, si no para ella misma. Y Yoko es considerada fea [Woman].

Igual que Yoko, Linda McCartney mostraba ambición (qué horror, una mujer ambiciosa), se abría paso en un campo tradicionalmente masculino, era divorciada y con una hija de ese matrimonio, pasaba tiempo en exceso con su esposo y -contrario a las parejas anteriores de Paul y del resto de los Beatles- no se embellecía para los medios. Pero Linda era convencionalmente atractiva, rubia. Esta divergencia de apariencias, según la autora del artículo original, sería considera crucial a la hora de olvidar que los “pecados” de Linda eran similares a los de Yoko. Y, como se mencionaba en la parte II, se hacía énfasis malintencionado en que Yoko era japonesa.

 
 

“Ssssshhtttt”.

(“Sssshhht” es la versión chilena del “ch-ch-cht” salvadoreño).

“Cuando comentás la apariencia de una mujer, no lo estás haciendo por ella. Lo estás haciendo por vos. No es una gran manera de hacer sentir sexy y apreciada a una mujer. No es un halago, aun si la intención es que lo sea. Lo único que es es una forma de crear una dinámica de poder en la que te anunciaste como el árbitro de su valía, y la consideraste digna de cogerla, y se supone que ella se sienta feliz o impresionada por eso” [Fuente]. 

No crea que por ser encantador no es sexista. Sueño con algún día ladrarle a algún tipo.

 
 

Yoko, parte II: dos globos llamados Jock y Yono.

[Aquí la parte I. Estos textos provienen de este artículo, también dividido en partes. Las itálicas son citas directas de la autora, el resto es resumen/comentario mío. Y agrego algunas frases del libro Skywriting by word of mouth, el tercer y último escrito por John Lennon]

2. La  Balada de John y Yoko:

En la introducción, la autora de “Oh, Yoko” decía, en resumen: para los Beatles (como para muchos no-Beatles), las mujeres eran objetos sexuales y propiedad. Parte de este pensamiento se ejemplifica con algunas de sus canciones, “y estas son las cosas que consideraban apropiadas para decir en público”. Cuando comenzaron su carrera y eran cinco, fueron llevados a tocar en Hamburgo. Regresaron cuatro, “todos con las mismas enfermedades [de transmisión sexual], y su manager, Brian Epstein, tuvo que esconderlo para que la nueva esposa de John no se divorciara de él por eso”. Los cuatro engañaban a sus parejas constantemente, y en el caso de Paul, el problema más grande de su relación con la actriz Jane Asher era que resentía que ella quisiera mantener su carrera en lugar de quedarse en casa y actuar como una buena esposa.

No se menciona explícitamente en las biografías de Lennon, pero si uno lee diversas fuentes con cuidado llega a la conclusión: John era una persona abusiva. La autora lo cita en su última gran entrevista, All We Are Saying: “yo solía ser cruel con mi mujer, y físicamente…con cualquier mujer. Yo era un golpeador. No podía expresarme y golpeaba. Peleé con hombres y golpeé mujeres…soy un hombre violento que ha aprendido a no ser violento y que se arrepiente de su violencia. Tendré que ser mucho mayor antes de aceptar públicamente cómo traté a las mujeres cuando era joven“. Menos gráfico pero igual de sugerente, en Skywriting (pp. 13-14) escribe: “todas mis novias que no tenían el cabello oscuro sufrían mi presión constante para convertirse en Brigitte [Bardot]. Para cuando me casé con mi primera esposa (que era, creo, naturalmente castaña), ella también se había convertido en una rubia de pelo largo con el flequillo obligatorio”.

Y apareció Yoko Ono. Una artista japonesa, reconocida y respetada en su país. En Skywriting (p. 15), John señala algo que también solía decirme mi papá: había una fuerte cuota de racismo en el rechazo a Yoko, encima del sexismo. La Segunda Guerra Mundial había terminado algunas décadas antes, pero la opinión pública resintió que este admirado anglosajón se fuera con una japonesa. En los medios la llamaban fea y “amarilla”; esto se menciona también en el documental Imagine. No ayudaba a la opinión pública que ella fuera divorciada y con una hija (igual que Linda Eastman, la esposa de Paul…pero la suya es otra historia).

En mis mocedades, a medida que conocía la historia de los Beatles, busqué trabajos de Yoko Ono, por curiosidad. No resultó ser mi onda para nada, aunque de repente tiene ideas interesantes. Pero los Beatles, dice la autora, no la rechazaban porque fuera una pésima artista, sino porque era mujer. Su rol como “mujer de Beatle” era esperar a su hombre en casa, bien arreglada, no estar a la par suya en el estudio. Los otros beatles no decían que no les gustaba su música, ni discutían con ella cuando no estaban de acuerdo, sólo la ignoraban. John expresó más de una vez, y correctamente, que ellos nunca hubieran tratado a ningún otro músico de esa forma. 

John&Yoko

Un dibujo de un dibujo hecho por Lennon.

En los últimos años del grupo, nadie en el estudio trataba bien a nadie. Yoko estaba lejos de ser agradable con ellos, pero no era la única o la que se comportaba peor. “[Pero] Yoko es quien carga la culpa. Lo asombroso es que para creer esto hay que eliminar totalmente el hecho de que John quería que ella estuviera ahí…cuando Yoko aparecía en una reunión a la que todos creían que ella no tenía derecho a asistir, aún cuando era para discutir decisiones que, siendo la esposa de John, afectaban su propio futuro financiero…ella estaba ahí porque John la llevó. Ella no se infiltró, fue invitada. John la llevaba, y él era además el rey de los pasivo-agresivos”.  John era adicto a las drogas. George era infeliz y resentía su posición en la banda. Paul tenía un ego enorme. Ringo estaba perdiendo su relevancia en el grupo. George había sido infiel con la esposa de Ringo. Todos escribían canciones por separado, Brian Epstein estaba muerto, el Magical Mystery Tour fue un fracaso, y el proyecto Apple era tirar dinero al inodoro. “Nadie quería considerar que tal vez parte de por qué John quería a Yoko ahí era porque ya no soportaba estar cerca de sus compañeros […] Nadie quería hablar de cómo todos estaban tomando direcciones separadas y que quizás había llegado la hora de terminar las cosas“.

Yoko también me dio la fuerza interior para observar más detenidamente a mi otro matrimonio. Mi matrimonio verdadero. Con los Beatles, que era más sofocante que mi vida doméstica…mi vida con los Beatles se había convertido en una trampa.

Skywriting by word of mouth, p. 17

 

 
 
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