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Archivo de la categoría: XX, XY

Felicitaciones por aceptar que abusó sexualmente a menores.

La mayoría de pacientes atendidas por violencia sexual en el Ministerio de Salud han sido menores agredidas en sus hogares, por parientes cercanos o personas conocidas de la familia.

56 mujeres fueron raptadas en paradas de buses para violarlas (había guardado un enlace a una página de Facebook de una universidad donde relataban algo como esto pero eliminaron la publicación).

Ayer, no hará falta decirlo, se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Estas fechas no las venden a dólar como para andar preguntando a la ligera “¿Y cuándo el Día de…?”. Para lograr estas conmemoraciones a esta escala, uno debe organizarse y argumentar su caso ante las Naciones Unidas. Y esta fecha en particular se usa como plataforma para destacar cosas como la siguiente, que a usted le parecerán ejemplos lejanos y extremos pero, péreme, que esa roca de 40 kg es una metáfora para tanta zanganada:

Fue violada. Negaron su petición de aborto. Dio a luz. Le quitaron el niño. Y ahora, debe pasar un “test de santidad” con una roca de 40 kg sobre su cabeza.

La mujer, del estado de Gujarat, en el oeste de India, debe “probar su pureza” de esta forma, frente a unas 200 personas de su aldea, para volver a vivir con su esposo, según informes en la prensa india.

“Tengo mucho miedo”, dijo la mujer a un periodista local.

“Mi atacante ya amenazó con matarme cuando salga de la cárcel”.

Fue violada y será obligada a cargar una roca de 40 kilogramos

 

Y hoy en Mibellopaíseljalvador surge esto:

Con reacciones como esta:

Y recuérdole que no sólo las niñas y mujeres pueden ser víctimas de personas y formas de pensar como esta (ejemplo, esta horrenda noticia de abusos a menores en Pakistán; o la revictimización a la que se enfrenta un hombre que ha sido violado por una mujer). Es esencial garantizar la defensa y protección de las víctimas, sabiendo que éstas pueden ser de diversas edades y de cualquier género.

Hace poco encontré la declaración de una actriz, que contaba que su hermana había sido abusada a los ocho años por alguien de una tienda cercana a la casa. Y ella decía: “la memoria demanda atención porque la memoria tiene dientes“. El abuso sexual es una devastadora ruptura física, psicológica y social para la víctima, y afecta también a quienes son cercanos a ella.

Ayer, le decía, se conmemoró el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Es un día para destacar las distintas formas de violencia que, sí, son hacia las mujeres por ser mujeres pero que muchas veces se llevan de encuentro a toda la gente. Es un día que intenta generar consciencia, pero sigue habiendo molleras impenetrables.

 

 

Cómo la existencia de una piloto comercial ayuda a ser menos holgazán.

Recuerdo, algunos años atrás, ir en un vuelo a Ancona en Italia. Mientras iniciábamos el descenso, la piloto habló dando el reporte habitual del progreso. Cuando cerró su mensaje, el pasajero a mi lado sonrió nerviosamente y dijo “oh, una mujer…esto es inusual”. Fue, por cierto, un aterrizaje típico.

Diversidad: es buena para tu cerebro*.

Hace unos días salió la noticia de la certificación de Susana Ibarra, la primera mujer piloto comercial de El Salvador. Hubo gozo en mi alma. No había pasado un segundo celebrando y uñas afiladas chirriaron sobre la pizarra: “felicidades a esta bellísima mujer”. No tuve el ánimo de leer los comentarios, anticipando versiones varias del “está rica pero no me subiría a un avión que ella manejara”.

En las percepciones de “los otros” uno puede encontrar dos dimensiones. La calidez se refiere a la aptitud de sostener relaciones sociales armónicas, mientras que la competencia se refiere a la capacidad de desempeño y logro. Por ejemplo, en un estudio sobre prejuicio y otra cosa* en Italia, cuatro grupos inmigrantes fueron evaluados por los italianos: los canadienses eran percibidos como competentes y cálidos, “los que caen mejor”; los albaneses eran incompetentes pero cálidos; los chinos no eran cálidos pero eran competentes, “saben hacer las cosas y son inteligentes pero son fríos y no son dignos de confianza”; los peruanos no eran ni cálidos ni competentes (protip: esta última categoría lleva a la deshumanización. Chequee ahí su propia opinión sobre grupos sociales que caen fuera de quienes usted considera su “nosotros”).

Las mujeres estereotípicamente son vistas como cálidas pero incompetentes. Tal vez por eso ser mujer sigue siendo una manera de insultar: ser mujer es ser incompetente.

Todavía se les pregunta a las astronautas cómo sobrevivirán en el espacio sin maquillaje (nota en español, nota en inglés).

“No es por ser sexista”, pero las mujeres son demasiado emotivas para ser presidente.

Si se arma un equipo de arqueólogas, cuando hombres pudieron haber hecho el mismo trabajo, es porque “se busca publicidad”.

Si resulta que una mujer es “demasiado competente”, como le ha ocurrido a algunas atletas, queda la duda de “si es mujer” -lo que sea que eso signifique- y debe verificarse(!). La sexualización de las mujeres que muestran un buen desempeño en algún ámbito tradicionalmente masculino es una manera particularmente efectiva de disminuir las amenazas a la masculinidad#MasculinitySoFragile, dicen.

También “otro mundo es posible”, dicen.

Simplemente es difícil para mucha gente ver que una mujer es las dos cosas. O es incompetente o es “perra”, quejeso de que una mujer va a ser amable y capaz (de manejar máquinas, de desempeñarse en tareas lógicas, de que su cuerpo sea funcional además de estético).

Por supuesto, los estereotipos abundan en la vida diaria, y con frecuencia están empapados con creencias inherentes sobre habilidad. Sabemos que no hay base científica para diferencias de género en cosas como habilidad de pilotaje, negocios o asistencia en el parto, pero la gente sigue sorprendiéndose cuando encuentra a alguien que no entra en el perfil de género esperado. Nada enfoca más claramente los estereotipos de la sociedad que quienes van en contra de las tendencias.

Al cerebro […] no le gusta el trabajo duro, aunque le hace bien. De modo crucial, el trabajo duro que conlleva lidiar con la diversidad le da al cerebro un excelente ejercicio.

Diversidad: es buena para tu cerebro*.

Uno se acomoda al pensamiento automático, a lo aprendido sin darnos cuenta a medida que fuimos creciendo. El cerebro se acomoda y se vuelve flojo a la hora de emitir juicios sobre otras personas. La diversidad, y para el caso, la diversidad que conlleva trascender expectativas de género en ámbitos que se creen exclusivos de un solo género (péreme que ni hablamos del gremio de enfermeros), puede ayudarnos a tener más tacto cuando percibimos a otras personas.

* La otra cosa son los beneficios del contacto intergrupal imaginado**, y casualmente quien escribió el primer artículo que cito es el mero-mero en ese tema y por poquito -un par de años- coincidimos en la misma universidad, y eso es todo *fangirlea*

** De hecho, a usted le convendría imaginarse mujeres pilotos comerciales desempeñándose bien en su trabajo. Dele.

 

 

Para esta entrada: mujeres 5 mil, hombres leen gratis.

“¿Qué es esto? Nosotros no tenemos una dispensadora de dulces”.

Prioridades. Uno sabe que ha tenido una vida de privilegios cuando su argumento a-favor-pero-en-contra de la igualdad de género es que le indigna quien entra gratis y quien no a un bar. Es un chiste hasta que es en serio. Y en mujeres, viene con un dejo de “yo apoyo a los hombres, miren, ¡No soy feminazi, los hombres son mis amigos, no hay que discriminarlos!”. Yo también quiero a los hombres; desde que nací hasta la fecha, los que han estado y permanecido en mi existencia han sido y siguen siendo maravillosos, especialmente cuando son libres de las ideas acartonadas de qué hace o no hace un hombre sólo por serlo. Tanta satisfacción en mis relaciones con los hombres no me hace no feminista.

Desde hace algunos años uno se encuentra en redes sociales cuestionamientos similares a los de arriba, “¿pero si hay igualdad de género por qué (a) los hombres…?”. Y tienen razón, unos con más tino y claridad que otros (como ocurre con los cuestionamientos en las mujeres, oiga) pero así se va avanzando. No había cuestionamientos sistemáticos sobre lo que son, lo que hacen y lo que se espera de los hombres antes de que hubiera lo mismo sobre las mujeres, he aquí algo que agradecer a esta corriente de pensamiento. Pero el feminismo no es anti-hombres ni quiere suprimir la masculinidad, cuántas veces hay que decirlo:

[el documental aborda] temas de masculinidad y cómo los conceptos tradicionalmente patriarcales dañan las vidas de niños y hombres que no se ajustan perfectamente a esos conceptos.

Es decir, los conceptos tradicionalmente patriarcales son dañinos para la gente.

Es decir, feminismo.

Y si quiere hablar de igualdad de género y la inequidad, dejemos de lado los covers en bares y hablemos de la socialización de niños, de la construcción de la masculinidad tradicional, de la invisibilización de fenómenos como los trastornos alimenticios y el abuso sexual en hombres. Ya no es tan divertido quejarse ahí, ¿verdad? Suena aburrido, deprimente y, como dijo un comentarista en este blog, “no comprendo la razón del pleito ése que se traen con el tema, como si la importancia de la vida es saber quién es más que el otro“.

Bueno, como nadie es más que nadie, cualquier persona, hombre o mujer, puede ser víctima de abuso sexual. Pero si ya es un tema complejo cuando le ocurre a las mujeres, hay un componente problemático adicional cuando le ocurre a los hombres. En la entrada anterior se mencionó el niño fue castigado por sus padres cuando ellos se enteraron que fue abusado. En Estados Unidos, 1 de 3 niños que han sufrido abuso sexual intenta quitarse la vida.

Además:

Ehrmann explica cómo visceralmente recuerda a su padre diciéndole que dejara de llorar, que “fuera un hombre”. “Esa es una de las frases más destructivas en esta cultura”, dice Ehrmann.

“Desde una edad temprana, se nos enseña a no expresar nuestras emociones” […] a los niños se les dice con frecuencia que ser fuerte significa nunca ser vulnerable. Esa actitud le enseña a los niños a callarse sobre sus sentimientos, lo que lleva a que las emociones reprimidas exploten en la superficie de maneras violentas. […] uno de cada cuatro niños es acosado en la escuela, pero sólo el 30 por ciento notifica a un adulto. Esto puede llevar a una pérdida de amistades íntimas y consumir alcohol en exceso para hablar honestamente sobre sus pensamientos.

Los psicólogos notan que el “lenguaje de las emociones” desaparece a medida que los niños crecen…en las mismas edades que los índices de suicidio aumentan. […] La película conecta los puntos entre un ideal masculino que valoriza la falta de empatía y la fuerza física y la creación de una sociedad plagada de abuso sexual y violencia doméstica.

Hola, El Salvador.

Tan-tán.

 

 

 

 

Cis, trans, todos.

Hay una nueva palabra en el diccionario de Oxford, aunque la palabra misma ya tiene ratos dando vuelta. Voy ahí: cisgénero: “la designación de una persona cuyo sentido de identidad personal corresponde con el sexo y género que se le asignó al nacer” (si cree que las palabras para designar no importan, vaya aquí).

“¿Es un niño o una niña?”

“Creo que es muy pronto para empezar a imponer roles, ¿no le parece?”

Leía hoy la nota “Como decís que sos hombre, te estamos tratando como hombre“, donde se reporta el reciente arresto y tortura de un activista trans y su pareja, por parte de la Policía Nacional Civil:

“La declaración del policía que se ha mostrado como víctima es que teníamos que estar agradecidos de que le había pasado eso (la golpiza a Álex), porque lo que se hacía ahora era pegarles un tiro y dejarlos en la cuneta”, dice [William] Hernández [de la Asociación Entre Amigos].

[…] el 72.6 % de policías que contestaron el cuestionario cree que la atracción sexual hacia las personas del mismo sexo es una enfermedad mental. El 80 % de policías cree que en cualquier sitio público el dueño tiene derecho a pedirle a una persona LGBTI que se retire debido a su orientación sexual. El 56.5 % piensa que las personas de esta comunidad nunca deberían ser policías. No obstante, solo aproximadamente un 9 % dijo conocer a algún compañero que hubiera golpeado o que hubiera usado excesivamente la fuerza para detener a una persona gay, lesbiana, bisexual o trans.

Por cierto, y tenga en mente esas estadísticas: un día antes del ataque, se instauró el matrimonio igualitario en Estados Unidos. Vi algunas publicaciones como esta, de la pobre gente heterosexual, cisgénero (y con una particular tendencia religiosa, digamos), que se sentía perseguida, reprimida y discriminada por la visibilidad LGBT:

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Persona que respondió: PREACH!

Aparte “tratar como hombre”, qué asco de mentalidad. Y no dudo que la gente se la cree, un hombre es el que aguanta golpes y eso se puede y debe poner a prueba. N’ambe. Hay que ser gente y tratar a los demás a como tal, y no estar usando la masculinidad como excusa para violentar a nadie. A un hombre no hay que pegarle ni con el pétalo de una rosa.

Lo he dicho varias veces, y lo digo de nuevo: así como usted piensa, así actúa. Por eso no es extraño que el uso de la tortura sea legitimado y aplaudido por el común de la gente…siempre que sea usado en “otros”. Pero, dejando de lado lo cis y los trans, lo hetero y todo lo demás, déjeme traerle a mi amiguita @Huishte, que le señalará algo más que está en una esquina de la nota de El Faro:

Algunos de los finos ciudadanos honrados que comentan en la nota de El Faro (y en otros muchos lugares) creen fervientemente que algunas personas merecen ser maltratadas. Lo bueno es que las pandillas piensan lo mismo. Y la policía piensa lo mismo. Y las columnistas Opus Dei piensan lo mismo. Así que hay que andar con cuidado para ser dignos de respeto de todo el mundo. Qué agradable manera de vivir.

– Yo nunca he hablado de cambio de sexo, porque el sexo está en el cerebro de la persona. Los primeros años de vida, el sexo no se puede cambiar ni con cirugía, ni con hormonas, ni con psicoterapia. Porque si se pudiera, eso es lo que haríamos.

[…]

¿A usted nunca le pareció inmoral ni contra natura?
Creo que lo realmente inmoral es oponerse a que alguien viva mejor, solo porque lo que le pasa no lo entiendo o me molesta. Y respecto a que es contra natura, la primera vez que me lo dijeron no me supe defender, pero luego pensé que casi toda la medicina es contra natura. Todo lo que hacemos, la quimioterapia, las drogas, con todo tratamos de torcerle la mano a la naturaleza. Que más contra natura que un transplante, sacarle un corazón a alguien y ponérselo a otra persona. Para mí, ese argumento no vale. Torcerle la mano al destino es nuestro trabajo. Es toda la medicina.

Guillermo MacMillan. Reportaje “El doctor de los trans”, suplemento Sábado de El Mercurio, 4 de julio de 2015, p. 11.

 

“Un hombre no puede ser feminista”.

A veces escucho que un hombre no puede ser feminista. Bajo la misma lógica, habría que decir que una mujer no puede ser machista. Al contrario, es de las cosas que más les gusta destacar a algunas personas cuando se busca señalar culpables en el tema de género.

Décadas y décadas de estudios sobre el sexismo ambivalente empaquetadas en un doloroso estado de Facebook.

Una manera de pensar, cualquier manera de ver y de proyectar el mundo, no se vincula inherente y mágicamente a una condición biológica-sexual. Uno, como parte de una categoría social, puede tener valores y principios compartidos con otros grupos sociales, aunque las vivencias no sean las mismas. Sobre todo cuando resulta que estos valores y principios también le afectan y le conciernen directamente. Y en este caso, si uno quiere, puede.

 

Papases y mamases.

Con eso que la señora Evangelina es la voz de varios Pedritos(¿?) que no nacieron porque El Salvador es, efectivamente, El Salvador, recordé algunas entradas que tengo por ahí. Padres y madres que hablan a, y de sus hijas, que crecen en un mundo poco o nada tolerante.

Como dice el autor(¡!) del texto en el segundo link, es caso perdido querer cambiar mentes tan cerradas y sin compasión. Pero oiga, a lo mejor usted y yo todavía tenemos esperanza. Quizás usted preguntará que qué tiene que ver la tierna y flageladora carta de la señora Evangelina con lo que dicen las personas a continuación…todavía tenemos esperanza, dije.

(Va’pasar a disculpar pero que no le desaliente que se refieran a “hijas”, a los hijos también les compete esto, y muchas otras cosas. Llegué a estas lecturas por casualidad, sin buscarlas, y lo que pongo es traducción mía).

Una mamá:

“- ¿Cómo le permitiste a tu hija que se cortara todo el cabello?
– Ella quería cortárselo. Le encanta así.
– ¿Pero no te importa cómo reaccionarán los demás? ¿No te importa que sea vea rara?
– A ella no le importa y es a ella a quien debe importarle. Además, pienso que se ve linda.
– Pero sos su madre…podés decirle que no.

[…] A quienes cuestionan mis habilidades parentales, usualmente trato de explicar que no siempre ha sido tan sencillo para mi o para mi esposo. Cuando hablo con quienes piensan que debería ser más estricta con eso de permitirle ser quien es ella, digo, ‘¿no creés que sería más fácil para mi, para todos los involucrados, si ella simplemente se conformara con lo que tiene que ser?”. Eso pasa con la conformidad: tiende a dejar todos cómodos.

[…] Sí, como padres debemos criar. Debemos tomar decisiones que mantendrán a nuestros hijos seguros y felices. Pero, como padres, a veces debemos superar nuestras propias inseguridades sobre lo que los otros dirán, y admitir que el miedo a que nos juzguen es una gran parte de nuestra incomodidad. Si su hijo o hija quiere hacer algo que parece salirse de los límites habituales del género, pregúntese cuál es el verdadero problema. ¿Tiene miedo de cómo serán las cosas para su hijo? ¿O tiene miedo de cómo se verá para otros adultos que cuestionan sus decisiones? Mi hija no está influenciada por otros y, al menos por el momento, no sucumbe a la presión de pares…en lugar de eso, prefiere ir a su ritmo. Para ella, eso significa vestir un esmoquin en su recital de violín y cortarse el pelo al rape (y ninguna de esas cosas lastima a nadie). Para ella significa tomar decisiones que significan algo para ella y su identidad. Yo simplemente no puedo quitarle eso.

[…] En respuesta a la pregunta ‘¿por qué se lo permito?’ respondo ‘porque ella es una persona […] Porque quiero que sepa que cómo ella se siente consigo mismo y con todas las cosas que le gustan no es, de ninguna manera, malo'”.

***
Un papá:

“[Las “10 reglas para salir con mi hija”] se reducen al tedioso ‘Los chicos son charlatanes amenazantes, el sexo es terrible cuando otra gente lo hace, y mi hija es una muñeca cuyo destino yo controlo’.

Yo amo el sexo, Es divertido. Y como amo a mi hija, quiero que disfrute todas las delicias de la vida que yo, ojalá más. No quiero saber los detalles porque, demonios, no quiero esas imágenes más que mi hija quiere las mías. Pero en lo abstracto, querida, andá y pasala bien.

Porque el sexo consensuado no es algo que los hombres te quitan; es algo que das. No te hace menos darle placer a alguien más. No te degrada sentir placer propio. Y cualquier que diga lo contrario es alguien que probablemente, en el fondo, tiene una opinión muy pobre de las mujeres.

[…] No sos yo. No sos una extensión de mi voluntad […] No soy el guardia que te encierra en una torre. Idealmente, soy el espacio seguro de mi hija, un jardín al cual volver cuando el mundo ha probado ser muy cruel, un lugar donde ella puede recuperarse y reflexionar sobre sus errores y saber que, aquí, hay alguien que la ama con todo su corazón y la abrazará hasta que las lágrimas se sequen”.

(También recomiéndole 10 cosas que planeo decirle a mi hija sobre sexo que no son tonterías sobre pureza).

 
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Publicado por en mayo 15, 2015 en Artículos y lecturas, Personitas, XX, XY

 

Con zapatos de tacón *se tuerce el tobillo*

No puedo con los zapatos de tacón. Concedo lo de la estética pero luego pienso en el concepto de posición de estrés, colocar al cuerpo o partes de él en posiciones que no son habituales por tiempo prolongado es una tortura. Pero también, para no trivializar la tortura, me quedo con que son horrendamente imprácticos e inútiles. Más bien, inutilizan a quien los usa. Más bien, me inutilizan a mí. Hay mucha gente que puede usarlos todo el día y para casi cualquier tarea como si nada, y lo hacen ver tan fácil. Que se derramen abundantes bendiciones sobre esta gente.

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Fuck Yeah Jarvis Cocker.

Los zapatos con tacón originalmente eran para andar a caballo (más bien, para poder cabalgar y usar armas al mismo tiempo), y luego se utilizaron para distinguirse como aristócrata: zapatos de tacón alto significaban que alguien no tenía que caminar o trabajar mucho. Hasta que su uso se fue extendiendo a ambos géneros y llegó a considerarse que ese calzado daba un aspecto afeminado. Así, dejó de ser símbolo de poder y pasó a ser símbolo de erotismo, gracias en parte a la pornografía. Puede que conozca gente que nunca usaría tacones pero desea fervientemente que otras personas sí lo hagan; no es magia, es conductismo (y otras cosas asociadas dentro de esa caja negra que es la mente humana).

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Por qué se consideraría que el zapato rojo es adecuado para usarse por un día entero, cuantimás si hay que caminar de un lado a otro, es de las cosas que me hacen entrecerrar los ojos cuando veo a mi especie (por el párrafo de arriba; no aplica a individuos, cada quien se viste como le acomoda, vedá).

Y ya que estamos hablando de esto:

Vi a alguien en Facebook que puso esta imagen y la tomó literal. La crítica le pasó volando sobre la cabeza y creyó que estaban aleccionando a las mujeres sobre cómo debía vestirse y cómo no y las consecuencias de ello. Volví a entrecerrar los ojos. Esa gente da miedito.

La feminidad no significa obedecer una regla única y sencilla. En lugar de eso, tiene que ver con ocupar y viajar a través de cierto espacio. En este caso, usualmente entre “apropiado” y “coqueto”. Las mujeres tienen que estar pendientes constantemente de en qué espacio se supone que están. Demasiada coquetería en el trabajo y no la tomarán en serio; demasiado apropiada en un bar y se convierte en invisible. Bajo las circunstancias correctas (p.e. Halloween, un funeral), usted puede ser “atrevida” o “conservadora”.

Lo segundo que me gusta de la imagen [arriba] es la forma en que muestra que hay un precio significativo que pagar si una se equivoca. No es sólo un desatino. Una vez usted está “pidiéndolo” [“asking for it”], puede convertirse en blanco. Una vez que alcanza “mojigata”  [“prudish”], se convierte en socialmente irrelevante. Tanto la violencia como la marginación social tienen consecuencias serias.

Ciertamente, ¡por esto las mujeres tienen tanta ropa! Necesitamos una falda negra para todo propósito que sea conversadora, otra que sea apropiada, otra que sea coqueta…al menos…todo en casual, de negocios y formal. Y necesitamos tacones que vayan con cada uno (stilettos = provocativo, tacones altos = sugestivo, tacones bajos  = apropiado, etc, además que se necesitan zapatillas para el aire libre, eventos en la playa, etc.). Y necesitamos pantalones de longitud justa para cada uno de estos zapatos. No se pueden usar zapatos negros con pantalones azul marino, así que debe conseguirse el doble de estas cosas para tener variedad en el guardarropa. Podría continuar, pero usted entiende.

Los closets de las mujeres usualmente son blanco de burla como forma de auto-indulgencia, por compras compulsivas o narcisismo. Pero esto no es justo. En lugar de eso, si una mujer tiene un nivel socioeconómico suficientemente privilegiado, pueden reflejar una comprensión (a veces inarticulada) de qué tan complicadas son las reglas. Si no tiene ese nivel de privilegio, no puede seguir las reglas y es amonestada, por ejemplo, por ser “corriente/vulgar” o “poco profesional”. Es un trabajo difícil que se impone a las mujeres y con frecuencia es malo si lo hacen y malo si no lo hacen.

El acto de equilibrio de ser mujer: o por qué tenemos tanta ropa.

Y hay personas que tienen mucha ropa y zapatos porque le gusta, y bien por ellas. Y sí hay un momento para vestirse de una manera y no de otra. Y uno puede gozar vestirse de distintas maneras, para disfrazarse o para mostrarse tal como es. Y sí, también, uno puedo obviar un tanto esta presión social (a veces presente aun sin que haya gente alrededor), especialmente si se codea con gente de gustos afines. La moraleja es que hay que entender que uno se expresa a través de lo que viste; uno tiene sus estándares, individuales y compartidos, y a la vez  hay que ser y dejar ser. Yo termino diciendo “no tengo que ponerme”, a pesar de tener un closet decentón, porque tengo ropa “por si acaso” que no sería mi primera opción, pero también todavía siento suficiente vergüenza social como para evitar parecer fotografía, vestida todos los días con el mismo tipo de ropa que es el que le habla a mi alma.

Por último, encontré una comparación (?) entre estrellas porno y celebridades en un evento más o menos irrelevante. Yo tengo un vestido como el de la actriz porno del centro, con un poco menos de escote y maldito strapless. Me incomoda mucho usarlo pero me ha hecho calzar a la perfección en eventos sociales. ¿Se supone que me ofenda? ¿Se supone que ella no es persona? Efectivamente hay alguien fuera de lugar en esta situación, y no es ninguna de las personas que está usando vestido.

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