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No te dejés pero no jodás

Acto 1: es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente.
Uno: “Nunca dejen que un hombre les haga esto” (impensable el “hombres, no hagan esto”).
 Dos: Un hombre acosa a una mujer y la denuncia es contra las organizaciones feministas que “no hacen nada al respecto” y permiten que pasen estas cosas.
Tres: Madre, si tu hijo o hija se involucra en una violación, es tu responsabilidad. Madre, dije.

Acto 2: dejá de tratar de controlar a otros, eso es censura.
No tengo la menor idea de lo que digo sobre este fenómeno, pero seguro la interpretación que yo hago es a partir de la [que creo que es la] tuya así que vení que te explico.
– Oiga, señor, su lectura sobre el fenómeno está errada.
– Estas mujeres solo son alharacas.

Acto 3: se te violenta bien poco, sos una exagerada. Pero si tanto te molesta, es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente. 

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A la cárcel por perder un feto inviable

Adolescente salvadoreña víctima de violación condenada a 30 años de prisión por parir un feto muerto.

¿Qué más hay que decir? ¿De qué otra forma se lo explicás a la manga de imbéciles que compone el grueso de la fauna salvadoreña, si ya redujiste la situación a su mínima expresión?

Vaya y lea El signo letrina:

Hace menos de un año, una menor de edad sale corriendo al baño antes de empezar clases en el instituto. Último año de bachillerato. Tiene una relación con un pastor evangélico mayor que ella, una infección en la sangre, un feto en las entrañas. ¿Ha entrado alguna vez a los baños de un instituto nacional? Hay un olor penetrante a orina o a cloro; a veces, a ambas. Se siente en los ojos casi como una nube de gas mostaza. En ese aromático entorno ella pare a un feto muerto, inviable. La fiebre se alza atropellada, la sangre le brota, ella se desmaya. Teledós se entera. Lo transmite en vivo. Medio El Salvador sopla su sopita de frijoles con epazote mientras sigue el minuto a minuto y espera a que saquen a esa bicha zorra, asesina, puta, del baño del instituto. Durante los comerciales, quizá el comedor comentó cómo estas monas ahora no pueden cerrar las piernas. Seguro es culpa del reggaetón.

[…]

Nadie parece notar que una y otra y otra vez la narrativa de las mujeres acusadas de homicidio –no de aborto, ni lo quiera Dios–  en contra de sus fetos tiene como escenario brutalista y vulgar el baño público. No es uno con pastillitas olor lavanda tropical, toallas suavecitas gracias al poder del Suavitel Adiós al Planchado ni duchas con control de temperatura, no. Son fosas sépticas. Estas mujeres-monstruo, inmorales, capaces de matar a sus propios hijos, suelen tener como escenario el piso de tierra, la pared de bahareque, las lombrices reptando al fondo de la fosa.

Repito, vaya y lea, y comparta el post.

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Felicidades en su día, mujeres que no son feas

Una cosa es que te feliciten por lo que sos* y otra que reconozcan que tenés derechos pero constantemente te toca darte riata por ellos con una feroz oposición que si cambia su pensamiento es para mantenerlo igual…en virtud de lo que sos.

“Felicidades en su día**, bellas y abnegadas mujeres guerreras, menos a las feminazis que ya tienen su igualdad pero siguen jodiendo”:

– Las razones de las niñas para amotinarse en el Hogar Seguro.
– El gobierno de la periferia.
– El cuidado es trabajo.
– Cerdos publicistas.
– La ciencia que discrimina a las mujeres.
– “Si cada año 60 mujeres asesinaran a sus maridos habría una revolución”.
– La abogada que lucha contra el “revenge porn”.

—–

* que ni siquiera les consta que lo seás, pero para eso están los estereotipos, para llenar vacíos con el mínimo esfuerzo.

** Usted dirá que esta entrada llega un día tarde y yo le responderé LOL, esta entrada es tan relevante hoy como lo hubiese sido ayer.

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“No tenemos que ser perdonadas por lo que nos pasó”

El día de hoy, he venido desde mi pueblo en El Salvador, hasta acá en Ginebra, para contar mi historia. Vengo con un simple mensaje, quiero que mi historia no se repita en mi país.

Hace 10 años trabajaba como empleada doméstica en una casa. En ese momento, trabajaba con la esperanza de salir adelante, de apoyar a mi mama y a mis hermanos, y con el sueño de un día ahorrar suficiente dinero para montar mi propio negocio en mi pueblo. También soñaba con ser mamá y formar mi propia familia. Sin embargo, en un día mi vida cambio.

Tenía 18 años cuando fui víctima de abuso sexual por el dueño de la casa en la que trabajaba. Producto de esa violación, quedé embarazada. Continúe con mi embarazo, pero un día, en la misma casa donde trabajaba, sufrí una hemorragia que me causó una emergencia obstétrica.

Fui al hospital, inconsciente, y sin saber lo que pasaba, al despertar supe que los médicos me habían reportado a las autoridades, ellos habían presumido que yo era culpable de haberme provocado un aborto. Al rato, me acusaron de homicidio.

Sin que existieran pruebas en mi contra, fui investigada, y encarcelada con una pena de 30 años. Luego estuve en la cárcel 7 años y tres meses, los años más largos de mi vida.

Ya una vez en la cárcel, ya nada era igual. Habían más de 82 mujeres en la celda donde yo estaba. Por más de un año dormí en el suelo, con poca comida, y en condiciones horrorosas. La mayoría de veces no había agua, y no nos podíamos bañar. Nuestra ropa era sucia y las cañerías estaban rotas, haciendo el olor y cada día que pasaba en prisión insoportable. Si me enfermaba no había médicos que me atendieran, o tampoco había medicinas, si las necesitaba. Cada semana podía tener visitas, pero debido a que mi familia vivía lejos de la cárcel, y era costoso para mi familia, mi madre solo podía visitarme cada mes.

En la cárcel nos gritaban asesinas y cada día nos maltrataban. Sobrevivir era la única opción que teníamos.

[…]

En mi país me perdonaron, y por eso, hoy me encuentro en libertad. Pero hasta el día de hoy, me pregunto por qué tenía que ser perdonada si yo no era culpable de nada. El indulto era la única salida para mi situación, pero ni yo, ni las mujeres que continúan en la cárcel, hemos hecho nada malo, así que no tenemos que ser perdonadas por lo que nos pasó.

Mujer salvadoreña injustamente encarcelada comparte su historia frente a Comité de la ONU (Comunicado de prensa del Centro de Derechos Reproductivos)

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Escondido frente a la vista de todos

Hace algunos meses, hubo una oleada de denuncias de abuso sexual en clubes de fútbol ingleses. Entrenadores y directivos de los clubes abusaron de niños -ahora jugadores adultos- que entrenaban en esos clubes. Hubo denuncias similares en Estados Unidos, en las que las víctimas son cientos de gimnastas, y hasta por parte de un atleta olímpico. Conozco a alguien que también sufrió abuso sexual, cuando era niño, por parte de un entrenador en su colegio. Y usted conoce a más de alguien que ha pasado por lo mismo, aunque no siempre lo sepa.

El abuso sexual, más que una cuestión sexual, es una cuestión de poder: es una demostración de poder y un ejercicio de sometimiento (por ejemplo). Muchas veces ocurre frente a todo el mundo, sin que lo notemos o, peor, notándolo pero sin ser capaces de cuestionarlo. Lo siguiente no es abuso sexual per se, pero es inseparable de él: el año pasado, se descubrió que el equipo masculino de fútbol de Harvard había escrito un “reporte” que sexualizaba al equipo femenino. Las integrantes del equipo respondieron:

No nos tenemos lástima, ni lo que más nos duele es la naturaleza personal de este ataque. Más que nada, nos frustra que esta es una realidad que todas las mujeres han enfrentado en el pasado y continúan enfrentando a lo largo de sus vidas. Nos sentimos sin esperanza porque los hombres que se suponen son nuestros hermanos nos degradan de este modo. Estamos alarmadas porque las mujeres atletas a quienes se les dice que se sientan empoderadas por sus habilidades son habitualmente reducidas a su apariencia física.

Hemos visto el “reporte de exploración” en su totalidad. Conocemos en su totalidad los contenidos: las descripciones de nuestros cuerpos, los números que nos asignaron, y la comparación que hacen entre nosotras y con integrantes de años antes que el nuestro. Este documento intenta enfrentarnos unas con otras, como si el juicio de algunos hombres fuera suficiente para determinar nuestra valía.

Hoy que, por fin, detuvieron al Gordo Max y otras personas por explotación sexual comercial de menores de edad, conviene recordar tres cosas:

1. Cualquier persona tiene el potencial de cometer abuso sexual, y encontrarse en una posición de poder (como figura pública, para el caso) no atenúa este potencial. Al contrario.

2. En una situación de abuso, las opciones de respuesta de la víctima trascienden el simple “pelear o huir”. En el caso de la explotación sexual comercial de menores, hay una intersección de, al menos, género, edad y posición socioeconómica que no debe omitirse. En cristiano: no hay que ser cerote, evitemos la holgazanería del “las cipotas están ahí porque quieren”. Está claro que la capacidad de la población salvadoreña para ejercitar su teoría de la mente es paupérrima, pero no todo está perdido. Podemos comenzar por comprender que las respuestas a una situación de abuso pueden perfectamente incluir el “congelarse”: cooperar con quien tiene el poder, con tal de sobrevivir.

3. Hay un estudio de la OIT, del 2004, sobre explotación sexual comercial y masculinidad. Se trata de un estudio en Centroamérica con hombres de la población general. Lo que piensan esos hombres de las mujeres es escalofriante. Y no crea, mi tesis de licenciatura tuvo un apartado cualitativo similar, en pequeñísima escala, a esta investigación. Los estudiantes universitarios, cuando entran en confianza en este tema, no son tan distintos en su pensamiento con respecto a gente sin estudios universitarios (mire, ve, por muy de Harvard que sean). Hay mucha gente, hombres y mujeres, que no es un violador pero piensa como uno. Usted dirá que esta es una acusación fuerte, pero hay que decirla, porque ya anda bastante gente suelta sin que le pongan freno a creencias que permiten y justifican crímenes como el del farandulero arriba mencionado.

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Gran Bretaña revisará su ley de protección a víctimas de violación, buscando prohibir revelar el historial de relaciones sexuales de las personas que denuncian abuso sexual.
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Centroamérica y la Alianza para la Prosperidad

El punto fuerte de la Alianza para la Prosperidad involucra exenciones tributarias para inversionistas corporativos, y nuevos canales, carreteras y líneas eléctricas para acelerar la extracción de recursos y reestructurar el proceso de importación, ensamblaje y exportación de maquilas que pagan el salario mínimo. 

Estas son precisamente las cosas a evitar por las que líderes comunitarios en América Central están arriesgando sus vidas.

La Alianza para la Prosperidad intensificará la crisis de refugiados centroamericanos

El artículo está en inglés, pero también aquí hay un hilo de tuiter que explica el trasfondo de este asunto. Todavía más resumido, Centroamérica está jodida, pero de una manera bien particular. En notables palabras, es una manera de estar jodido que implica la posibilidad constante de ir a peor y la experiencia reiterada de que ello está ocurriendo.

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La Súper (foto de la) Luna

Pocos hubiésemos notado algo distinto en la luna del 14 de noviembre, porque apenas había alguna diferencia que notar. En este sitio sobre alfabetización audiovisual hay una explicación de por qué la “súper luna” fue tal cosa gracias a la cobertura de los medios de comunicación:

En los días previos los medios, todos, se habían encargado de fabricar una enorme expectación, tan enorme como las proporciones de la luna re-creada con los recursos audiovisuales adecuados.

“Me ha decepcionado la superluna”. La realidad como espectáculo.

En esa entrada se señala que la diferencia de brillo y tamaño entra la luna y la Súper luna eran muy sutiles, casi imperceptibles. La luna se ve más grande mientras más cerca esté del horizonte, decía mi libro de introducción a la psicología en el apartado de percepción. Esa cercanía es la mejor oportunidad para sacar una foto digna de colocarse en una portada. Esas son las fotos que vimos destacadas. Mención honorífica para las fotos de nuestros contactos en el feis y el insta, que hicieron el esfuerzo.

Moraleja:

Imagen tomada de ‘Me ha decepcionado la superluna‘.

(Full disclosure: no vi la Súper Luna, estaba nublado sobre mi cabeza. Sí sentí que me estaba perdiendo de algo importante, hasta que vi las fotos de las menciones honoríficas referidas arriba. Agradéceseles).

Esa fabricación y recreación que hacen los medios (y entidades que tienen control sobre ellos) me resonó en otros temas, alejados de la luna y más mundanos. Los medios, a veces, son la única manera que tenemos de acercarnos a ciertos fenómenos, afortunada o desafortunadamente. Lo menos que podemos hacer es recordar que cada medio está parado en un punto específico, y lo que muestra es su perspectiva desde esa posición.

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