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Archivo de la categoría: Violencia

Dos tercios de estudios en psicología ojitos de cangrejo.

Es feo cuando uno es receptor de la frase: “todas las mujeres/todos los hombres son iguales”. Suele venir después de la descripción de alguna característica, con frecuencia en tono despectivo, que se asume la comparten todos los entes dentro de esa categoría. Puede llegar a ser ofensivo. Aun si es una característica efectivamente compartida, que se observa con frecuencia en los congéneres, éstos no pueden ser reducidos a esa sola característica, ni se puede asumir que ella se encuentra en las mismas condiciones, tiempos e intensidad en cada individuo del grupo.

El anterior es un párrafo que intenta verbalizar el disgusto que resulta de escuchar esa frase. Creo, espero, que le resulte familiar, y por ende pueda empatizar conmigo.

Porque, pues, esa es la vida de la investigación en psicología. Un trencito interminable de generalizaciones sin fundamento, y muchas veces no es porque los estudios planteen sus hallazgos como generalización. Le digo porque sé una cosa o dos de investigación y divulgación, y parte del proceso es saber reconocer las limitaciones del aporte propio. “Mire, esta mapachada responde así ante este estímulo, pero ese estímulo debe probarse en otras mapachadas”; “Correlación no es causalidad”; “Puedo encontrar 100,000 gaviotas blancas que apoyen mi hipótesis de que todas las gaviotas son blancas pero basta encontrar una que no lo sea para refutarla”, etc. .

Estos días encontré una y otra vez la noticia: “la mitad de la psicología no es ciencia” o “dos tercios de los estudios en psicología no son confiables”. Lo peor fue verlo compartido por colegas sin mayor contrastación (aquí está el estudio). Pero mire, hay colegas que siguen creyendo que la APA dice que tomarse selfies es una psicopatología (¡le están diciéndole, homb’!), así que qué esperanza. Y no refuto esta “noticia” porque sostenga que la psicología no es ciencia o que no es confiable. ¡Por supuesto que no lo es! No siempre, no es posible. Imagínese estar lidiando con usted como sujeto de estudio, quiere ganas.

Mis no-colegas comparten esta noticia para mofarse, o para confirmar de una vez por todas que la psicología no sirve para nada (jaja). Mis colegas la comparten haciendo mea culpa. Pero pocos parecen darse cuenta del engaño en ese titular. Bueno, si hasta un par de investigadores que participaron en este proyecto reportan que son “tres tercios de estudios en psicología”. Y ese es fundamentalmente el error: a la gente le gusta generalizar (a mi también, como puede ver), y tiene una afinidad particular por repetir hallazgos de psicología sin mesura, sobre todo cuando se oyen bonitos y convenientes. ¡Usamos sólo el 10% del cerebro! ¡El hemisferio derecho es toda creatividad! ¡Desbalance químico! ¡Fue mi subconsciente! (Inconsciente. Lo no-consciente).

Lo que pasa es que eso de que “dos tercios de los estudios no son confiables” es una afirmación imposible de hacer. En Psicoloquio escribí al respecto y sugiero que vaya a leerlo para continuar su proceso de ser mejor persona cada día, pero, en resumen, es un tema de muestreo: si las publicaciones en psicología constituyeran un cuerpo humano en todo su esplendor, 100 estudios (la muestra por la que ha reportado tan majestuosa conclusión) no son más que un puñado de células muertas que salen volando del brazo cuando uno se lo rasca.

Y esto toma más sentido cuando uno se da cuenta de esa pretensión de encontrar una única “naturaleza humana” (soon, en Psicoloquio), cuantimás usando una única población como medida para todas las poblaciones del mundo. Semos analfabetos científicos.

Mire, hay un instrumento que se llama el Inventario Clínico para Adolescentes de Millon, que evalúa personalidad y psicopatología. Fue construido cuidadosamente en Estados Unidos y quedó guapo. Más adelante quisieron usarlo en América Latina y resultó que el test señalaba psicopatía en jóvenes que no la tenían. ¡Los instrumentos en psicología no sirven! ¡Los tests psicológicos no son científicos! No sé *los instrumentos* pero este en particular servía perfectamente: medía los mismos rasgos en todos lados. Lo que pasa es que esos rasgos en el contexto gringo tienden a ser considerados patológicos, y en el contexto latinoamericano tienden a ser considerados saludables (ampliamos).

Yo nomás le digo: desconfíe de las grandes declaraciones en psicología. Téngale fe a la psicología, sí, este bolado funciona y tiene su gracia, en todo ámbito de la vida. Pero sepa también que lo que se hace es trabajo de hormiga, las interpretaciones se hacen con cautela y los alcances son modestos a corto plazo. Se requiere mucho trabajo y tiempo para lograr un conocimiento más o menos estable, y sobre todo, por parte suya, se requiere mucho esfuerzo para no quedarse con lo que dice el titular.

Fuente: estudio (yo).

 

 

Alguien hizo circular un video de una relación sexual en El Salvador. ¡No creerás lo que pasó después!

Como en El Salvador todos nacemos por fecundación in vitro, no conocemos a cabalidad qué es una relación sexual. Lo que sí nos consta es que son sucias e inmorales. Por eso no son ni deben ser practicadas por una mujer, porque es un ser puro, frágil, emotivo, insondeable. Casi humano pero no es para tanto.

No, mentira. Una buena parte…bueno, a juzgar por nuestras tasas de natalidad y embarazo adolescente y paternidad irresponsable (y me atrevería a decir ITS), una GRAN parte de la gente en El Salvador sabe qué son las relaciones sexuales. Las disfrutan. Pero al mismo tiempo las detestan, por sucias e inmorales. Y por eso, no son ni deben ser practicadas por una mujer. Pobre a la que encuentren en medio de tal acto, peor si lo está disfrutando. Qué clase de puta disfruta el sexo. El sexo es para los hombres. Por eso está la ablación.

Así que ahí tiene, alguien hizo circular el video de dos personas teniendo relaciones sexuales. Más bien, de una mujer teniendo sexo con su novio. Luego éste evoluciona a ex-novio, y se sospecha que él mismo fue quien hizo circular el video. Como sea, sin el consentimiento de ella, claro. Para que una manga de básicos la señale como puta con una mano mientras con la otra le dan alegría a su cuerpo como Macarena, que su cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena.

Los hombres matan a las mujeres porque no soportan las derrotas. No saben gestionar una ruptura sentimental porque no les han enseñado que la gente puede seguir su camino libremente, que nadie nos pertenece, que todos somos libres para unirnos y separarnos.

Los hombres matan a las mujeres porque la gran mayoría no sabe gestionar sus emociones y viven presos de su sufrimiento, sus miedos, su dolor, sus traumas, sus inseguridades, sus malos recuerdos, sus carencias afectivas y sus problemas más íntimos. Cuanto más miedo y dolor acumulan, más dramáticos se ponen. Cuanto más inseguros se sienten, más violentos son.

Los hombres matan a las mujeres porque creen que son dueños de sus compañeras, sus hijas e hijos, su casa, su coche y su perro. Se sienten muy superiores a ellos, y como propietarios, hacen lo que les da la gana con ellos.

Los hombres matan a las mujeres porque en la televisión aparecemos representadas como objetos de posesión que pueden ser comprados y vendidos, que pueden ser violados y abusados, que suelen sentir placer obedeciendo y sometiéndose, y que están ahí para satisfacer los deseos de cualquier varón que tenga algo de dinero*. Y como cualquier objeto, si no servimos o no obedecemos, pueden destrozarnos con impunidad, porque la prensa lo llamará “crimen pasional” y explicará “sus motivos” (como si hubiese motivos para justificar el asesinato de una persona).

Por qué los hombres matan a las mujeres** (léalo todo, oiga)

* O acceso a internet.
** Tenga paciencia, el que diga “los hombres” no se refiere a que cada individuo que es hombre lo hace. Pero como categorías sociales, lossss hombres y lassss mujeres estamos jodides.

“Para qué se graba si no quería que la vieran”. Hay gente que se toma muchas selfies y las sube a las redes sociales. Hay gente que se toma muchas selfies y no las sube a las redes sociales. ¿Ve la diferencia, crear contenido y compartir contenido no es lo mismo? Uno registra lo que quiere y lo comparte con quien quiera o con nadie. ¡Pero espere! ¿Y si hay alguien más en este su registro audiovisual? ¿Y si esa persona está desnuda y está haciendo con usted algo que es sumamente íntimo y que todos por default preferimos hacer en privado (ahorita lo que menos vamos a hacer es andar de pudorosos), o de lo contrario estaríamos trabajando en la gratificante pero muy ingrata industria de la pornografía?

Bueno, si lo que ha grabado es un video de relaciones sexuales, y aparece alguien más y esa persona no le ha expresado de modo entusiasta que debe compartir el material con conocidos y extraños por igual, entonces no lo comparta.

“Pero es que la chera le dio baje”.

NO LO COMPARTA, dije. Hay miles de maneras de sobrellevar un golpe de esos que no implican ser una mierda de persona, amén de un potencial delincuente.

Esta persona expresó “odio” exponiendo a otra persona a su pene [colocándolo dentro de la botella de agua de esta persona]. Así que él considera que su pene es algo que puede contaminar. Este es el mismo pene que, presumimos, coloca dentro de su esposa, a quien, presumimos, él no odia. Si yo fuera su esposa, me preguntaría cómo él exactamente decide cuándo poner su pene dentro de algo es una acto de amor y cuándo es una manera de lastimar o humillar a alguien.

“Odio a tu amiga, así que metí mi pene en su botella de agua”

A la gente le gusta buscar culpables porque lo que ha ocurrido es, efectivamente, una mierda y media, y nadie quiere pensar que le pasaría a ellos. Que sólo le pasa a quienes se lo buscan. A las que se lo buscan. A las que se lo merecen y que “no se dan a respetar“. La gente honestamente cree eso. El Salvador, país de inocentes palomitas que te sacarán los ojos.

Como siempre, Virginia lo dice mejor:

¿Qué hay detrás de la decisión de divulgar dolosamente imágenes en las que una persona comparte con otra su cuerpo? No voy a detenerme a aclarar lo obvio: la joven es dueña de su cuerpo y es libre de tomarse el tipo de fotos y videos que le dé la gana. El centro de la discusión en un delito de este tipo no debería ser la víctima, sino el victimario y la sociedad que lo cobija, nuestra sociedad. Nosotros. ¿Por qué la sociedad salvadoreña tolera que un hombre impunemente revele imágenes sexuales de su expareja? ¿Por qué la sociedad salvadoreña crea de facto un ambiente en el que un hombre se siente en posesión de una mujer tras tener sexo con ella?

La mayoría de salvadoreños se considera un grupo de ciudadanos cabales que nada tienen que ver con las decisiones de este abusador y negarán vehementemente ser cómplices de su delito. Se indignarán porque oso nombrarles, nombrarnos, cómplices, a pesar de que cuando recibieron el mensaje diciendo “hey maje, mirá qué rica esta bicha” no dudaron en descargar las imágenes, en ver el video, en masturbarse con él. Imágenes que fueron tomadas para procurar el placer de quienes en ellas participan y de nadie más. Se indignarán conmigo, sí, porque no es culpa suya que esta bicha ande enseñando todo, quién la manda a no tener cuidado (¿al tener sexo con su pareja, en un ámbito de privacidad y confianza? A huevo. Mentite).

Si está cerca de alguien que emite un “pero quien la manda” en todas sus versiones, huya. Esa persona está gozando de la cultura de la humillación, justificando el irrespeto a la privacidad para su propia gratificación, y cualquier día le baja a usted los pantalones para verle los calzones porque quién le manda a usar pantalones que se puedan bajar. Eso, o está hablando para ponerse en un pedestal de moralidad, y francamente, qué hueva, y qué mentira.

 

Los no mareros.

“Espero en Dios poder capturar a una maldita rata empleada de ese periódico basura”.

“Allá por La Sultana hay que ir a ametrallar”, escribió desde un perfil anónimo otra persona, en alusión a la colonia donde se ubican las oficinas de El Faro.

“Ojalá hubieran acribillado a los miembros del Faro”.

“Si estuvieran en Guatemala, ya les hubieran quemado sus instalaciones y a ustedes seguro los linchan”.

“Español es esa mierda, matémoslo como lo que le pasó al otro en La Campanera por ser bocón”.

“Ojalá y termines como Poveda por insultar a todos los que no somos mareros”.

El Faro denuncia amenazas contra sus periodistas.

Da miedo cuántos muertos (entre “asesinados” y “eliminados”) caben en una sola nota periodística, pero para que hipoteticemos que esto no ocurre en un vacío, los salvadoreños no mareros cuentan chistes cuyo punchline es dispararle a una criatura porque quiere cambiarse de territorio.

Por el lado amable, una buena noticia, aunque promete más de lo que entrega: Vidente salvadoreño revela ubicación de “El Chapo” Guzmán.

 

 

Cuando uno cree que su propuesta es una gran idea pero realmente no lo es.

Y cuidado, según el mismo diputado, estar en contra de matar le convierte a usted en marero.

 

Un respiro.

Para tener un respiro del ambiente tan desesperante e incierto, recomiéndole leer cinco enemigos acérrimos que formaron amistades inspiradoras (está en inglés, va’pasar a disculpar):

1. Un prisionero de guerra busca a su torturador por 50 años para vengarse…y en lugar de eso, se convierte en su amigo.

2. Padres de luto acechan, luego se vuelven mentores del conductor ebrio que mató a su hijo.

3. Una activista negra por los derechos civiles se hace amiga del miembro del Ku Kux Klan enviado a sabotear su trabajo.

4. Un hombre termina consolando a su secuestrador (y casi asesino) en el lecho de muerte.

5. Sobreviviente del genocidio de Ruanda comienza una organización benéfica con el hombre que le cortó su mano y mató a su hija (De Ruanda puede encontrar muchas historias así, por aquí le manejamos lo que es el genocidio y cómo Ruanda logró superarlo…versus, por ejemplo, Guatemala y El Salvador -_-).

No es para que sienta la obligación de ofrecerle amistad sincera a alguien que le haya hecho mucho daño. Nomás recuerde que ser descortés y grosero es contagioso. Y aquí le dejo una foca:

“Ella empezó a traerme pingüinos y a empujarlos hacia mi cámara. Creo que pensó que la cámara era mi boca, lo cual es el sueño de todo fotógrafo. Esto siguió por cuatro días”.

“Así que resulta que vine a Antártica a fotografiar a este potencialmente sanguinario animal, a que este depredador, este máximo depredador de la Antártica, me cuidara, me criara, y me alimentara por cuatro días seguidos” (aquí las fotos y enlace al video).

(Por supuesto, dentro de tanta ternura, pobrecitos los pingüinos).

 

Aportes desde la confusión.

La Policía masacró en la Finca San Blas:

La Policía afirmó que durante la madrugada del 26 de marzo sus agentes fueron atacados en una finca de San José Villanueva, y que en el “intercambio de disparos” murieron “ocho sujetos miembros de una estructura criminal”. Esa historia es falsa y los hechos reconstruidos por El Faro revelan indicios de ejecuciones sumarias y montajes en la escena de los homicidios.

Pero qué esperar de un país donde sus enfurecidos* ciudadanos honrados (algunos que eventualmente serán víctimas de los abusos institucionales que hoy aplauden) no distinguen entre explicar y exculpar, entre justicia y venganza; y donde se aboga por la sodomía para resolver los problemas sociales:

* Uno está en todo su derecho de enfurecerse por la criminalidad y hacia los criminales, pero…qué diablos, ya lo dije. Este país es la sección de comentarios de Sala Negra.

 

Cis, trans, todos.

Hay una nueva palabra en el diccionario de Oxford, aunque la palabra misma ya tiene ratos dando vuelta. Voy ahí: cisgénero: “la designación de una persona cuyo sentido de identidad personal corresponde con el sexo y género que se le asignó al nacer” (si cree que las palabras para designar no importan, vaya aquí).

“¿Es un niño o una niña?”

“Creo que es muy pronto para empezar a imponer roles, ¿no le parece?”

Leía hoy la nota “Como decís que sos hombre, te estamos tratando como hombre“, donde se reporta el reciente arresto y tortura de un activista trans y su pareja, por parte de la Policía Nacional Civil:

“La declaración del policía que se ha mostrado como víctima es que teníamos que estar agradecidos de que le había pasado eso (la golpiza a Álex), porque lo que se hacía ahora era pegarles un tiro y dejarlos en la cuneta”, dice [William] Hernández [de la Asociación Entre Amigos].

[…] el 72.6 % de policías que contestaron el cuestionario cree que la atracción sexual hacia las personas del mismo sexo es una enfermedad mental. El 80 % de policías cree que en cualquier sitio público el dueño tiene derecho a pedirle a una persona LGBTI que se retire debido a su orientación sexual. El 56.5 % piensa que las personas de esta comunidad nunca deberían ser policías. No obstante, solo aproximadamente un 9 % dijo conocer a algún compañero que hubiera golpeado o que hubiera usado excesivamente la fuerza para detener a una persona gay, lesbiana, bisexual o trans.

Por cierto, y tenga en mente esas estadísticas: un día antes del ataque, se instauró el matrimonio igualitario en Estados Unidos. Vi algunas publicaciones como esta, de la pobre gente heterosexual, cisgénero (y con una particular tendencia religiosa, digamos), que se sentía perseguida, reprimida y discriminada por la visibilidad LGBT:

 photo TSEEUU impone.png

Persona que respondió: PREACH!

Aparte “tratar como hombre”, qué asco de mentalidad. Y no dudo que la gente se la cree, un hombre es el que aguanta golpes y eso se puede y debe poner a prueba. N’ambe. Hay que ser gente y tratar a los demás a como tal, y no estar usando la masculinidad como excusa para violentar a nadie. A un hombre no hay que pegarle ni con el pétalo de una rosa.

Lo he dicho varias veces, y lo digo de nuevo: así como usted piensa, así actúa. Por eso no es extraño que el uso de la tortura sea legitimado y aplaudido por el común de la gente…siempre que sea usado en “otros”. Pero, dejando de lado lo cis y los trans, lo hetero y todo lo demás, déjeme traerle a mi amiguita @Huishte, que le señalará algo más que está en una esquina de la nota de El Faro:

Algunos de los finos ciudadanos honrados que comentan en la nota de El Faro (y en otros muchos lugares) creen fervientemente que algunas personas merecen ser maltratadas. Lo bueno es que las pandillas piensan lo mismo. Y la policía piensa lo mismo. Y las columnistas Opus Dei piensan lo mismo. Así que hay que andar con cuidado para ser dignos de respeto de todo el mundo. Qué agradable manera de vivir.

– Yo nunca he hablado de cambio de sexo, porque el sexo está en el cerebro de la persona. Los primeros años de vida, el sexo no se puede cambiar ni con cirugía, ni con hormonas, ni con psicoterapia. Porque si se pudiera, eso es lo que haríamos.

[…]

¿A usted nunca le pareció inmoral ni contra natura?
Creo que lo realmente inmoral es oponerse a que alguien viva mejor, solo porque lo que le pasa no lo entiendo o me molesta. Y respecto a que es contra natura, la primera vez que me lo dijeron no me supe defender, pero luego pensé que casi toda la medicina es contra natura. Todo lo que hacemos, la quimioterapia, las drogas, con todo tratamos de torcerle la mano a la naturaleza. Que más contra natura que un transplante, sacarle un corazón a alguien y ponérselo a otra persona. Para mí, ese argumento no vale. Torcerle la mano al destino es nuestro trabajo. Es toda la medicina.

Guillermo MacMillan. Reportaje “El doctor de los trans”, suplemento Sábado de El Mercurio, 4 de julio de 2015, p. 11.

 
 
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