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Trípin – versión Vacil en el carril del Sitramss

Nuestra otrora puntual lente llegó con retraso al mega patín más reciente que se armó en Sívar. El retraso se debió a que su bus del Sitramss debía ahora compartir el carril segregado con vehículos particulares. La clase conductora aceptó esta democrática invitación y se apersonó a una de las trabazones más vibrantes que la ciudad haya visto en años, y eso que las hay todos los días.

“Esto del carril exclusivo lo hacen en otros países y es para ofrecer un buen servicio que más gente quiera ocupar”, nos comentó la señora Chayo Márquez de Suachi. “Uno no puede tener una cosa bonita porque ya otros lo miran feo a uno”, lamentó ella. “Las calles no son privadas. Este no era un carril exclusivo, era un carril excluyente. ¿Por qué los que andan en transporte colectivo tienen que tener más facilidades que los que andamos en carro?”, nos expresó su sensación de marginalización social un caballero, cuando le preguntamos cuánto tiempo llevaba atorado dentro del carril recién abierto al público.

Se esperaba que esta medida fuera sobre ruedas, y que la apertura del carril del Sitramss para todos los automovilistas disminuyera el estreñimiento urbano. Aquí algunas estampas de este patín que quedará en la memoria colectiva, hasta el día en que un grupo de hackers secuestren estos registros y nadie quiera pagar un centavo por su rescate:

Edwins Valenzuela se sintió tan entusiasmado con la apertura del carril segregado que comenzó a usarlo dos días antes de que fuera permitido. “¿Qué opina de que el carril a su lado, el que usted como conductor usaría, está ahora vacío?”, le preguntamos. “Hay estudios psicológicos que demuestran que la fila en la que estamos siempre nos parece la más larga y la más lenta”, respondió. Luego subió su ventana y procedió a pitarle con insistencia al carro de adelante, que apenas avanzaba.

La conductora del carro de adelante, Sayonara Saravia, también procedió a pitarle con insistencia al carro que ella tenía adelante, que apenas avanzaba.

Empresarios del transporte público celebran la apertura del carril y recuerdan al público que están a disposición sus buses alegres enchulados.

El renombrado cuarteto Los Constitucionales ameniza las trabazones con su más reciente material, “Notorio y evidente”. Su opening trackNo queremos sectores más favorecidos que otros (la democracia es estar todos jodidos por igual)” es un vanguardista loop de 37 minutos, confeccionado con violines pequeñitos y ProTools, que está sonando fuertemente en las calles de la capital.

Sobeyda Andalucía Coto, usuaria del Sitramss, camina a lo largo de la procesión de vehículos estancados en el carril ex segregado. La única declaración que nos brinda Sobeyda es mostrarnos el periódico de la competencia que sostiene en sus manos en ese momento, con el cual demostraba desacuerdo:

Afortunadamente podemos mencionar la dirección web porque es tan genérica que no identifica al periódico.

Querétaro Sanhueza, abatido por la espera en el carril Sitramss, intentó volver al carril habitual y se quedó estancado entre los separadores. En medio de una versión sinfónica de La Vieja, interpretada por los conductores tras él, Querétaro se lamentó de las circunstancias, del gobierno y de los magistrados por haberlo arrastrado a esta situación. Le mostró el dedo medio a los conductores a sus espaldas y comenzó a empujar su carro con la ayuda de dos prójimos solidarios.

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Trípin – versión Patín diurno en Fiscalía’s.

En esta ocasión, nuestra clasemediera lente se encontró una invitación abierta a un patín en la vía pública. Por las redes sociales circuló la convocatoria para una tarde amena frente a la fachada del exclusivo antro Fiscalía’s. El anfitrión de esta fiesta, Bukele DJ, haría una aparición especial para tocar su éxito Quiero saber qué está pasando y su aclamado cover de A quién le importa de Thalía. “Lo que necesitamos es que se arreglen bien todas estas cosas porque está jodido”, dijo don Ángel, que se ganó pases de cortesía para asistir con su familia. “¡Tenemos derecho a que nos juzguen cuando deban juzgarnos, y no cuando otros digan que deben juzgarnos!”, exclamó Eletier Ventura cuando le preguntamos si seguía a Bukele DJ en Spotify.

A continuación, algunas estampas de este jolgorio a la luz del sol, que fue un derroche de pasiones y confusiones.

Poder apersonarse a una verbena en horas de oficina es una rareza. A pesar de eso, o justamente por eso, empleados, veteranos de guerra, sindicalistas, campesinos, trabajadores del comercio informal, estudiantes y mapachada varia gozaron a más no poder, levantando sus voces por una sola causa, la cual variaba según a quién se le preguntara. El team patrocinador del evento repartió camisas y hashtags.
Remberta de García, adulto-contemporánea, no había escuchado el último disco de Bukele DJ, Ejército de troles. “No soy mucho de redes sociales”, nos contó. “No sé qué son troles”. Sobre su cabeza sobrevolaba un dron.
Laurelia y Emily Johanna preparan una foto para el Instagram de Laurelia con el texto “Todos somos troles”. Ellas explican la importancia de este lema para el país, para concientizar sobre la frase de Nietzche que estudiaron en clases recientemente: “es que cuando uno mira dentro del abismo, el abismo también mira dentro de uno”.
Eduars Geovanni Catalán es un detractor del estilo de Bukele DJ. Lo encontramos a dos cuadras de donde ocurría el mega patín, siguiéndolo por Twitter. “No la hace”, nos dijo mientras se guardaba el celular en su morral. “No quiero estar aquí”. Y se fue.
Abriendo para Bukele DJ estaba el grupo Los Jóvenes Programadores, vilipendiados por la crítica y alabados por sus fans. Su último éxito, La electro-cumbia del hacker, que en sus armonías incluye sonidos de notificación de Whatsapp, ha unido a los grandes medios de comunicación en sus señalamientos por plagio y faltas a la moral.
Llegó el esperado momento en que Bukele DJ subió al escenario. Lanzó en exclusiva sus nuevas rolas, A mí que me registren y Decímelo (decímelo en mi cara y no por carta). Un fan se coló al escenario y le obsequió unos huevos, que en la localidad donde se dio este toque simbolizan testículos.
Bukele DJ finalizó, apuntando hacia la fachada de Fiscalía’s, con una crítica a la falta de apoyo al artista nacional. Se dirigió al gerente del antro y lo invitó a unirse al patín. “Tenemos que centrarnos en lo importante”, instó al gerente, quien no le escuchó porque en ese momento había salido, posiblemente a centrarse en lo importante.
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Trípin – Versión El sepulcro de los vivos.

Para terminar el año, nuestra intrépida lente incursionó en uno de los antros más underground de Sívar, “El sepulcro de los vivos“. Ahí se celebra un mega patín que rompe los esquemas de los países que buscan erradicar la tortura en el mundo. Tanto es así que quienes no logran entrar son enviados a antros más amistosos con los derechos humanos. “No quiere la Policía testigos del horror que hay”, nos dice una periodista mientras se queja de que no la dejan entrar al vacil sólo porque no tiene padecimientos renales. “¡Abajo las cárceles comunistas!”, nos respondió Enriqueto Dostoievsky Martínez cuando le preguntamos cuánto tiempo llevaba haciendo fila para entrar.

A continuación compartimos las estampas del trip a estas mazmorras infernales, destinadas sólo para los más VIPs.

El grupo de mimos Los Defensores Abogados da la bienvenida al local. Personas que presentan documentos legales demostrando alagartamiento no pagan cover.
La pestilencia, el hacinamiento que prevalece, la falta de servicios elementales, la casi nula ventilación y el sadismo de los bartenders, vuelven a éste un antro extremo. Su lema “No estamos todos los que somos ni somos todos los que estamos” es un intento por expandir la selecta clientela que se da cita en este particular ambiente.
Augusta y Civiliana lograron madrugar un espacio VIP, razonablemente amueblado y con aire acondicionado.
Cándido Pérez (sin relación con el programa y personaje del mismo nombre) espera a utilizar los servicios sanitarios. “Servicios inmundos”, nos comenta, “tienen más comodidades los perros y mascotas del Primer Mundo, que los sacan a la calle o al jardín para hacer sus necesidades”.
“No hay oportunidad de bañarse, de curarse una infección, de dormir tranquilo algún momento”, cuenta Manolito Werthinger, y la gente alrededor que lo escucha se pregunta si él está en el lugar que cree estar.
El artista cosmopolita Altamiraneishon DJ, famoso por integrar sonidos de máquina de escribir en vivo, entra en trance mientras prende a los asistentes programando música de cámara de tortura.
Los bartenders, siguiendo “órdenes superiores”, se ensañan con los clientes haciéndoles posar como si realizaran faenas indignas y abominables. Los clientes pueden luego optar por compartir estas fotos en el Instagram del Sepulcro, y la foto de la noche con más corazoncitos gana una audiencia gratis en el juzgado de su elección.
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Trípin – versión en llamas.

Nuestra fogosa lente inició el 2015 respondiendo a un llamado de emergencia. El ambiente estaba candente en el centro comercial Las Cascadas, donde la escasez de agua complicó un incendio que angustió a algunos e hizo tripear a otros. “La cosa está que arde”, nos comentó doña Fidencia, una empleada que esperaba hasta el último momento para evacuar porque sólo le pagarían las horas trabajadas. “¡YEAH, ABAJO EL SISTEMA!”, nos dijo Leopoldo cuando le preguntamos si sabía por qué se había originado el siniestro.

A continuación, algunas estampas del evento que caldeó los ánimos de la población:

Dianita, Marifer y Wenceslao detienen su camino sobre el paso a desnivel para tomarse una selfie con las llamas de fondo. “Rumbo a la playita. Observando el incendio”, titularon la imagen en Facebook.
Prudencio el bombero arremete contra el fuego. Los bomberos fueron felicitados por su ardua labor y valentía, a pesar de contar con tan pocos recursos. En retribución por su sacrificio, se les dio las gracias.
Idilia Pocasangre tuitea su deseo por que las llamas cedan pronto y quienes trabajan en los comercios afectados no pierdan su empleo. “Me gusta Office Depot”, fue su sentir.
El candidato a diputado Richard Olmedo, Dick Olmedo para sus seguidores, celebró el inicio de la campaña electoral, y la oportunidad de hacer campaña de altura posando con un bombero y su bomba de oxígeno.
DJ Aserejé se apersonó para alentar al cuerpo de bomberos, dedicándoles un exquisito remix de Proyecto Uno.
Un helicóptero deja caer agua sobre las llamas. No es efectivo.
Aunque circulan diversas hipótesis sobre el origen del incendio, Roger Calafate asegura tener la respuesta definitiva: “una vez yo me perdí aquí, cuando todo esto era bosque, y me salió La Siguanaba. Uno no destruye bosques donde sale La Siguanaba sin ser castigado por ello”.
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Semi-trípin: marchas contra (¿o por?) el fraude electoral.

Por cuestiones de tiempo, apelo a su imaginación. Si usted anda por aquí probablemente ya tiene experiencia en el Trípin; sea usted nuestra tripinesca lente por hoy, lo demás se cuenta solo:

Es curiosa y novedosa la forma de protestar de un partido político de derechas. Mueve cantidades considerables de gente pero no es consistente en sus proporciones ni en su aguante. El domingo 9, por ejemplo, al hotel llegaron unas 300 personas, pero solo aguantaron dos horas. Les llevaron gaseosa, pan dulce y agua. Se sentaron a comer y ya luego se marcharon, cansados, agotados por una jornada extenuante.

Al día siguiente no marcharon, pero un nutrido grupo se concentró frente a las instalaciones de la Fiscalía General de la República. En la concentración había familias con la suficiente capacidad económica para protestar bajo los atentos ojos de sus guardaespaldas.

Este viernes, mientras bajaba por la calle del Mirador, la gente no entendía cómo tenía que marchar. ¿Tomando toda la calle, como el martes, o cómo? En cada uno de los tramos tenían que andar gritando orientadores para pedirle a sus correligionarios que por favor despejaran el carril de subida, para que los automovilistas pudieran continuar su camino.

[…] una mujer con gafas de sol estrella con sus manos las culatas de dos cacerolas que brillan porque son nuevas. Casi a la par, Miriam Martínez, una mujer desempleada, 34 años, aspecto humilde, chancletas y jeans gastados, estrella dos cacerolas que de tanto uso han perdido su capa de teflón.

Otra: tres motociclistas avanzan, detrás de la cola de la marcha, montados sobre sus motos que bajan apagadas. Todos llevan una capa tricolor en la espalda. Una de las motos es una Honda que costó alrededor de 2 mil dólares. Las otras dos están tan gastadas que hasta el logotipo de la marca han perdido. “Hay que ahorrar la gasolina”, dice el de la Honda. De repente se escucha un ¡rum, rum, rum! que los alcanza. Es un joven que viene abrazado por una rubia modelo que también lleva capa tricolor. Bajan montados sobre una oda a la ingeniería en dos ruedas. El rum, rum, rum no se apaga, y cinco minutos se queda en rum, rum, rum hasta que se esfuma a toda velocidad: ¡rum, rum, ruuuuum! “Púchica, era una BMW. ¿Cuándo yo?”, dice el de la Honda, que ríe con cara de buena onda.

Este viernes, en su tercera marcha, los manifestantes de Arena probablemente hayan cometido el primar acto vandálico en su historia. Habrá que comprobarlo con los archivos periodísticos de los 80 y 90, pero lo cierto es que el viernes el cristal del parabrisas de un vehículo sufrió la ira de los tricolor. “¡Lo peor de todo es que yo también soy arenero!”, gritaba indignado el dueño del vehículo.

Parecía que los presentes querían meterse al Crowne Plaza, pero siguieron su camino una cuadra abajo. Ahí se detuvieron y quienes dirigían la marcha pidieron a todos que regresaran otra vez a la altura de Torre Futura.

-¡Puya! Los que van adelante, ¿para dónde nos llevan? ¿para catedral? -decía desconcertado uno de los manifestantes.

Los organizadores habían armado una tarima al final de la 81a. Calle Poniente, pero Roberto d’Aubuisson no tenía certezas de cómo llegar hasta ahí. Él gritaba a sus correligionarios que cruzaran a la izquierda, sobre el pasaje Sagrado Corazón de Jesús. Cuando D’Aubuisson sentía que no lo escuchaban, alzaba un pequeño megáfono adornado con la bandera tricolor que cargaba en su mano derecha. “Crucemos a la izquierda, hermanos”, decía, con su voz aguda. Hasta que habló por el micrófono le hicieron caso, y unas 150 personas avanzaron media cuadra hasta que fueron detenidas por una mujer que habló más fuerte que el diputado. Desde unos parlantes instalados en un microbús, la voz de la mujer dijo: “¡Regresen. Es por la 81. Por la 81!”

-¿¡Y cuál es la 81, pues!? -gritó d’Abuisson, sin megáfono, y nadie lo escuchó. Así que, resignado, siguió caminando, con rumbo indefinido, hacia abajo, hacia donde se dirigían los microbuses.

Bonus track:
Preparar esto (lo mínimo posible, considerando la coyuntura) nos llevó por lúgubres paisajes:

Usted me dirá si es él mismo o alguien que se hacía pasar por él (si es lo primero, su cuenta actual es otra). Como sea, juela. Nada de extraño en la argumentación, muy salvadoreño-promedio y todo…pero quien llevaba esta cuenta ni por deseabilidad social pudo mostrar algo de tacto en la respuesta.
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Trípin – versión Black Friday.

Nuestra austera lente se encontró a sí misma atrapada en la vorágine del Black Friday. “Hay que aprovechar ya que en este país todo es muy caro y es bien difícil darse un gustito…¡es tiempo de vivir!”, comentó Dragomir Medina mientras acomodaba la caja que contenía su nuevo televisor LED de 39 pulgadas sobre la espalda de su hijo adolescente. “Happy Thanksgiving a todos!!!”, nos gritó Silvita Eulalia desde su carro, cuando le preguntamos qué pensaba de la ira al volante al por mayor y los descuentos de hasta el 60% en el contenido del tanque de gasolina. A continuación algunas estampas de este intenso patín de ofertas y consumo hedónico importado, que convocó a sectores VIP y BOP por igual.

Geranio Uriel y Maicol fueron los primeros en llegar a un local comercial que prometía la bonanza en el bolsillo de sus clientes. Ambos lamentaron no haber llevado una tienda de campaña para soportar las bajas temperaturas de la madrugada pero tenían la calidez de su amistad.
Etel, Armenia y Pedrito trabajan en una tienda de ropa juvenil y pasaron una semana preparándose para su turno del viernes. Tal esfuerzo probó ser insuficiente cuando, al levantar la cortina de metal, aparecieron manos impacientes, seguidas por cuerpos humanos que reptaban hacia el interior de la tienda, atraídos por las más suculentas ofertas. “¡Es el apocalipsis zombie!”, gritó Etel cuando ya no pudo agarrar más la mano de sus compañeros y fue tragada por la horda de consumidores histéricos.
Las niñas Mamerta y Julentina se pelean por una carretilla llena de juguetes. Sus padres reprochan la escena pero no pueden hacer nada porque perderían su puesto en la ya caótica y abarrotada fila de la caja registradora. “Además está bien”, dice la madre de Julentina, “ella tiene que aprender que para ella salir bien parada tiene que pararse sobre las demás“.
DJ Tilinte prendió el ambiente con el tornamesas que acababa de comprar. “A 12 cuotas, esto se paga en dos patadas”. Por si acaso, colocó su sombrero fedora para quien quisiera agradecerle por amenizar la adrenalínica experiencia de endeudamiento.
Anaberta Pereira observa desde una banca el frenesí del centro comercial y hace anotaciones en su bloc de notas. “Me siento en una pecera a punto de reventar. O en un hormiguero, más bien, hay hormigas por todas partes, correteando de arriba para abajo con sus migajas a cuestas”. Cuando le preguntamos si ella había misma había aprovechado alguna oferta, sonrió a medias: “este bloc de notas”.
Dalailama Aguilera tomó la última Hello Playing Station 4 que quedaba en stock en el momento en que un temblor sacudió el edificio, amenazando con provocar una estampida darwiniana. “¡Arrepiéntanse, pecadores, basta de alabar al becerro de oro!”, gritó un predicador que estaba en la misma tienda, probando así el megáfono que acababa de comprar con el diezmo de su congregación.
“Ha venido gente que me pregunta si voy a hacer Black Friday [en la pupusería]”, comenta la niña Asunción. “Las pupusas todos los días son baratas, abundantes y bien buenas. Por eso sí hay que dar gracias, mire, y no andar con bayuncadas”.
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Trípin – versión No Fin Del Mundo.

Nuestra escéptica lente contuvo el aliento en los días previos al 21 de diciembre, en el que supuestamente estaba calendarizado el crujir de dientes de la humanidad, de acuerdo a gente que interpretó a gente que interpretó a gente estudiosa de la cultura maya. Tal patín no ocurrió, y nuestra celebratoria lente se entregó a las fiestas de San Feliz Año Nuevo (Salarrué dixit), re-emergiendo hasta hoy (!) para dar testimonio de aquellos días de expectativa para algunos e incredulidad para otros. “No es el fin del mundo, sino el comienzo de una nueva era”, nos aclaró Chepeberta Galán, visitante de playa El Tunco mientras se hacía un tatuaje de hena en la nuca que decía “Baktún 13”. “¡SÓLO DIOS SABE SI VOLVERÉ!”, exclamó Valenciano Valenzuela, taxista, cuando le preguntamos qué conocía sobre los indígenas de Mesoamérica.

A continuación, algunas estampas con buenas y no tan buenas vibras de este magno evento que hizo que la población olvidara su calendario gregoriano…más o menos:

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Perencejo el Pastor recorrió las calles del centro capitalino y páginas de Facebook advirtiendo que sólo El Altísimo puede decir cuándo acabará el mundo. “Los mayas están equivocados. Calamidades como hambrunas, plagas y bolas del fuego cayendo del cielo sólo pueden ser enviadas por El Misericordioso, que tanto ama a sus hijos”.
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Angelina del Socorro pasó el 21 de diciembre alejada de las redes sociales, con su computadora y celular apagados, y no fue a clases en su universidad ni a su trabajo. Pero no por temor. “Estoy harta de los comentarios dizque ingeniosos sobre el fin del mundo, prefiero aislarme hasta que pase. Para el 22 la gente habrá olvidado el asunto y estará hablando del lleno de los centros comerciales y el tráfico infernal”. Sus predicciones fueron en un 100% más certeras que las del Mago Yin.
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Robinson Benedictino dijo hacer caso omiso de los rumores del 21 de diciembre, con su teoría de que los mayas llegaron hasta esta fecha en su calendario porque simplemente se extinguieron junto con los dinosaurios. Lo encontramos en una caja del supermercado con dos carretillas llenas de víveres, donde acababa de gastar todo su aguinaldo, “por si acaso”. Comentó que luego se dirigiría a una ferretería a comprar herramientas también por si acaso, por si el apocalipsis que podía o no ocurrir incluyera bacterias que se meten en el cerebro y convierten a la gente en zombies.
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Bibi de Schwartz-López habita en una zona residencial que se construyó sobre las ruinas de un asentamiento indígena. La encontramos saliendo rumbo a una celebración del fin del calendario maya en un club exclusivo de la ciudad, y le preguntamos si sabía qué había bajo su casa. Respondió desconocerlo, pero al enterarse replicó que de todos modos los indios eran una civilización muy violenta.
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Estudiantes de un colegio privado hacen una representación informativa sobre el calendario maya, echando mano de una obra más contemporánea: “¡Es el Baktún, Charlie Brown!”.
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“El calendario no tiene profecías, no decía que se acababa el mundo…ni siquiera se acaba el calendario mismo”, replicaron miembros de la comunidad maya, a quienes no se les dejó entrar a su propia celebración.