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Archivo de la categoría: Psicología

Obras de ficción.

“Las personas que están felices de suspender su incredulidad frente a superpoderes, hechizos, dragones, extraterrestres, bases estelares que destruyen planetas y las habilidades de actuación de Mark Hamill, por alguna razón consideran la idea de, por ejemplo, una Hermione negra un tanto excesiva, y reaccionan con amenazas de muerte y odios en masa. Esta semana, cuando en internet se conoció que una mujer negra había sido elegida para una obra que da continuidad a la serie de Harry Potter, la autora J K Rowling reaccionó perfectamente, recordando a sus fans: ‘Canon: ojos cafés, cabello ensortijado y muy astuta. La piel blanca nunca fue especificada. Rowling ama a Hermione negra'”.

[…] Las personas que están molestas porque las caras de la ficción están cambiando están en lo correcto al preocuparse. Es un desafío fundamental a un punto de vista que ha sido cómodo por mucho tiempo. La parte de nuestra imaginación cultural que coloca a los hombres occidentales blancos al centro de cada historia es la misma que legitima el racismo y el sexismo. La parte de nuestra mitología colectiva que alienta a cada niña y a cada niño de piel oscura a identificarse y empatizar con los héroes hombres blancos es la misma parte que reacciona con furia cuando a los niños blancos se les pide que se imaginen a sí mismos en los zapatos de alguien más.

El problema […] es que ‘los hombres creerán cualquier historia en la que sean el héroe’, y hasta hace poco es todo lo que se les había pedido”.

Qué hacer cuando ya no sos el héroe.

Y también:

“La mayoría de la ficción se esfuerza por lograr realismo en los aspectos más importantes de la experiencia humana: la psicológica y la social*. Es este realismo psicológico, no las características superficiales del entorno, lo que determina si podemos obtener información y procesos sociales útiles de una obra de ficción”.

La función de la ficción es la abstracción y simulación de la experiencia social (esta cita no le hace justicia al artículo, vaya a leerlo ahorita. O cuando pueda. Pero ojalá ahorita.).

* Por eso hay objeciones cuando se repiten los mismos patrones una y otra vez, como la representación de las mujeres en los videojuegos, o los roles de ciertos grupos sociales en las narraciones, roles que terminan siendo acartonados y estereotipados. Esa no es la experiencia social completa pero estar expuesto a lo mismo constantemente puede hacer creer que en realidad es así.

 

Informe porgustoso del 2015.

Este año, además de hablar carburo en este blog, o en Psicoloquio o en Simeonístico, hice algunas cosas en la vida fuera de internet, y dejo constancia de ellas acá porque qué alegría, cherada:

  • Sacamos los resultados de un proyecto de investigación sobre alimentación y bienestar, que duró tres años.
  • Publicaron mi libro Antes, que puede comprar impreso en El Salvador o en Chile, y en versión digital en Amazon si tiene kindle. Vaya y cómprelo, porque yo no le puedo dar una opinión objetiva de si es arrecho, reguleque o chambón. Al comprarlo está ayudando a que Simeonístico siga pululando en la red.
  • Puse la banderita de mibellopaíjelsalvador en la U de Sheffield. No dudo que alguien más lo haya hecho antes en esta ciudad, pero no ha sido suficiente para que exista una sola pupusería (la banderita más importante). ¡Ayuda, Milena!

Y ahora amenizarán Los Duendes de las Estadísticas, para cerrar el año con swing. Gracias a usted por apersonarse a este blog y compartir jolgorios y angustias.

Que el 2016 le resulte, cuando menos, decentón.

***

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 22.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se necesitarían alrededor de 8 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

 

Terengos, terroristas y propaganda.

Hace poco vi el video de una maitrita que comenzó a insultar y a llamar terroristas a un par de cheros brasileños, y no deja de asombrarme lo pachito que estaba el río con la señora. Por esos días, vi The kids are all right y encontré este comentario sobre la película, que no es tanto un comentario en realidad, ni opinión ni aporte, excepto quizá como ejemplo para el último párrafo de esta entrada:

“¡Pura propaganda de gays! Como cristiana comprometida, no puedo aceptarlo”. Mire, la historia y los personajes en ella están lejos de componer una estampa idílica y libre de conflicto. Uno puede ver lo que quiera, según sus gustos y valores, pero si se ve expuesto a ideas contrarias a la propia, no cae mal llevar de la mano el pensamiento crítico (que no significa automáticamente criticar) junto con la apertura a la experiencia y a ponerse en los zapatos de otro. Por si acaso.

Y luego, cuando uno está ansioso por compartir con el mundo sus concienzudos análisis políticos pero lo único que está a la mano es una tira cómica de palitos*:

No hay para dónde con una caricatura porgustosa sobre muñequitos de palitos, pero en honor al buen criterio, el cuadro 7 es una implicación tanto del experimento de Robbers Cave como de la hipótesis del contacto, que no deja de ser urgente en sociedades donde la gente rige sus juicios a partir de estereotipos. También puede encontrar infinitamente mejor desarrollada esa idea en algunas acciones de Ozymandias en Watchmen, en las primeras escenas de Pacific Rim, en gente que busca una identidad común como argumento para detener la violencia en el fútbol (ay, mapachada), y en quienes buscan un enemigo común para sentirse más cercanos a los suyos durante las festividades:

“‘A la mierda Steve Harvey’ fue recibido con un rotundo acuerdo en mi familia, lo cual es inusual. Steve Harvey es tan idiota que unió a mi familia, llamaré a eso un milagro de navidad”.

Hay varias cosas que uno puede hacer para no ver terengos, terroristas y propaganda a la vuelta de la esquina (acuérdese que sus opiniones muestran quién es usted). Una es leer. Mucho. Leer historias, de ficción y no ficción. Y no sólo historias que confirmen nuestro propio punto de vista. Leer es una manera no sólo de aumentar el conocimiento objetivo, sino también de ampliar nuestra visión del mundo y de la experiencia social, inherentemente compleja y con más ángulos de los que a veces somos capaces de soportar.

*No obstante: “Vieja, esta persona leyó el post. Dijo el nombre del personaje. Llegó a comentar, contó los cuadritos.”.

*Se va a hacer cosas retrógradas*

 

La tragedia de los alagartados.

Una pregunta que un profesor hizo en una examen:

“Aquí usted tiene la oportunidad de ganar puntos extra en la nota de su trabajo final. Seleccione si quiere que se le agreguen 2 puntos o 6 puntos a la nota de su trabajo final. Pero hay una pequeña trampa: si más del 10% de la clase selecciona 6 puntos, entonces nadie recibe ningún punto. Sus respuestas serán anónimas ante el resto de la clase, solo yo veré la respuesta”.

El profesor ha estado haciendo esta pregunta desde el 2008, y solamente un grupo de estudiantes, en el 2011, ha recibido los puntos extra (fuente del dato y de las citas siguientes). Uno pensaría que la gente tendería a buscar el bien común, aquello que beneficie a la mayor cantidad de personas posible. Pero luego resulta que la mara se alagarta.

“[La tragedia de los comunes es] básicamente un dilema entre hacer lo que es bueno para vos como individuo y lo que es mejor para el grupo”, explica el profesor. “Ahora es lógico que la gente se comporte de modo egoísta. Pero si demasiada gente se comporta así, el grupo sufrirá…y luego todos en el grupo, individualmente, sufrirán”

“Estás tratando de anticipar lo que la otra gente está haciendo…Si otras personas obtienen seis puntos, ellos quieren seis puntos también. Quieren estar entre los que obtengan el puntaje más alto.

Sí, los hacen los políticos cuando -por ejemplo- terminan haciendo propios los fondos públicos. Ahí está la corrupción en todo su esplendor (y los corruptos se rodean de amiguitos con muchas aspiraciones y que son buena gente pero no tanto). Pero también lo hace la gente de a pie, y no le voy a dar ejemplos porque seguro a usted se le ocurren varios, que ha aguantado o que ha cometido.

“Espero que los estudiantes tomen de esta idea que sus acciones afectan a otros y viceversa, y, más adelante…consideren estas cosas, estos mecanismo y puedan trabajar constructivamente con otros…espero que los estudiantes que hayan seleccionado los seis puntos, en el futuro, pensarán dos veces sobre la opción egoísta y pensarán en qué es mejor para el grupo y -por extensión- para ellos mismos”.

 

No todos en la cama, no todos en el suelo.

Creo que la primera vez que realmente me di cuenta de que algo andaba mal fue hace algunos años. Buscando información sobre esos agradables temas de tortura y crímenes de lesa humanidad, me encontré con los reportes de una masacre y violaciones sexuales de cientos de personas dentro de un estadio, por parte de las fuerzas de seguridad nacional, durante una concentración política. El 28 de septiembre de 2009. Los relatos de lo que ocurrió ahí son escalofriantes (particularmente los ataques sexuales), y me sentí como José Arcadio Segundo cuando se encuentra en un tren lleno de muertos.

“¿Eso es cierto? No lo vi en las noticias”.

Ocurrió en Guinea. Y tuve un pequeño momento de lucidez en el que me di cuenta que si hubiese ocurrido en otro lado hubiese habido un grito mundial de justicia, de solidaridad y empatía. Fue en el 2009, no se podía decir que el silencio era porque no había redes sociales como las hay hoy. El problema era que mis fuentes, y los puntos de vista de mis fuentes, eran limitadas. Un sesgo que tiene nombre propio.

Uno no puede enterarse ni preocuparse de todo lo que pasa en el mundo. No es posible. Tampoco, probablemente, pueda uno hacerlo todo éticamente en la vida. Por ejemplo, en la alimentación: uno decide dejar de comer carne y otros derivados de animales porque hay mucha crueldad involucrada (déjeme enlazarle algunas de las investigacio…¿no? Bueno). El argumento contra ello es “bueno, pero es que también hay crueldad involucrada en…”, aunque eso no invalida la primera decisión. Sólo demuestra que uno intenta tapar una gotera y le sale otra. Si logra tener una alimentación 100% libre de crueldad, para los animales y para las personas involucradas en su producción, ¿de dónde viene su ropa? ¿de dónde salen los minerales que componen sus aparatos electrónicos?

La idea de que tenés que tener una opinión sobre todo es falsa…Algunos temas no te incumben o no e involucran. La gente siente pasión en sus vidas sobre las causas que les preocupan y quieren que te sintás igual. Pero no lo harás en cada caso. Y eso está bien. […] Pensá en por qué [recibir sermones] te molesta y aplicalo a tus discusiones. La empatía es una gran herramienta para esto. Hablá con tus amigos de las cosas que les importan y mirá qué les motiva, les asusta y les preocupa.

¿Soy una mala feminista si no tengo una posición sobre cada tema?

Con los atentados en París, hubo un lado que se solidarizó inmediatamente con las víctimas y con Francia. Hubo otro lado que se molestó porque atentados como ese pasan a diario en otros países y nadie se indigna ni solidariza. Hubo un tercer lado que decía que no era hora para estar comparando y que todas las vidas eran iguales en importancia.

A lo que no hay que dejar de agregar, como en la Rebelión en la Granja: pero unas son más iguales que otras.

(Oiga, cuando le dicen que van a bombardear una ciudad…bombardean una ciudad, no sólo a dos o tres o doscientos pelones que están en ella).

En los últimos años, en Estados Unidos ha surgido el movimiento Black Lives Matter, cuando salió a la luz la impunidad con que la ciudadanos y policías mataban hombres negros, y las razones -enraizadas en prejuicio- por las que lo hacían. Frente a eso, surgió el All Lives Matter, un “¡¿Cómo que sólo las vidas de la gente negra importan, y las de la gente blanca?!”. Similar a cuando es el Día de La No Violencia contra la Mujer y gente tremendamente ingeniosa dice “¡¿Pero y el día de la No Violencia contra el Hombre?!” (Hoy es el Día Internacional del Hombre, por cierto, lo cual amerita esta lectura. También es el Día del Inodoro, lo cual le parecerá risible si usted toda su vida ha tenido acceso a uno).

Y usted creería que a lo que voy es que ese desvío-de-atención-hacia-otra-causa es lo que pasó con los atentados de la semana pasada. Pero no. “¿Por qué dejamos flores -parafraseando el enlace siguiente- en la embajada de Francia pero no dejamos flores en la embajada de Líbano, en la de Afganistán?”. A muchos les cayó mal esta especie de oportunismo pero era justamente eso: ahora es la oportunidad. Ahora es imposible no verlo. Ahora está lo que faltaba, un parámetro de contraste: “solo se admite la universalización del dolor occidental. Los centenares de muertos blancos de Occidente duelen a la Humanidad, los millones de muertos morenos del resto del mundo son apenas una breve crónica, relatada objetivamente”.

No es la solicitud de atención por sí misma, sino quién la solicita y hacia qué. Siempre debe sopesarse en cuál grupo recae el peso de la desigualdad, en cuál el ejercicio del poder. Frente al racismo y sexismo, por ejemplo, es cuando menos curioso que se responda con un “¡pero yo también soy oprimido!” (“enmarcando las emociones como si fueran hechos”), pero así es. El estudio de la discriminación y desigualdad requiere ir desmontando capa tras capa, tipo género, clase social y color de piel, donde cada factor excluye (o incluye, según su suerte) más y más.

Es bien incómodo, ciertamente. Muy trabajoso también.

Por otro lado, pensé cómo me sentiría yo si, siendo francesa (lolololol), hubiera perdido a un ser querido en los atentados en París y me topara con mensajes como “pero no sólo recen por París, si no también por…”. Mal, por decir una palabra. Me hubiera sentido mal, supongo, este es mi momento de estar en duelo. Pero dentro de todo, nadie me dice que no esté en duelo, ni dejo de percibir y recibir apoyo y solidaridad.

Lo que se ha pedido es expandir la mirada, ampliar el panorama y la denuncia y la empatía. Que no es comparación de quién sufre más y en absoluto invalida a las víctimas, gente que simplemente estaba disfrutando su vida en ese momento. Confiésole que, de modo automático, yo también sentí más por esto que por lo que está pasando, por ejemplo, en Burundi. Hay distancia, geográfica y de otras clases, pero es fundamental darse cuenta de ello (esa distancia, como ya le dije, ayuda a explicar por qué es tan fácil que sigan ocurriendo genocidios). Es fundamental, para no terminar como el presidente de Estados Unidos, que dice que los atentados en París son “un ataque hacia la humanidad y sus valores” y que autoriza drones que han matado muchos niños.

(Vieja, qué onda con mostrar los pasaportes. Otra noticia en Yahoo contenía estas declaraciones de alguien del gobierno: “No estamos diciendo que sean terroristas. Los capturamos porque sus pasaportes son falsos. Puede que también estén huyendo de la guerra”. Yísuscraist. Ni porque estamos en las mismas, con tantos refugiados centroamericanos que son retenidos en la frontera en condiciones infrahumanas).

Uno no puede estar enterado de todo lo que pasa en distintos continentes, a veces ni siquiera en su propio país. No nos dan abasto la memoria, el interés, las fuentes de información, los 140 caracteres para mencionar tantas injusticias y tantas víctimas. Uno es humano, nomás. Pero no está de más pensar en a quiénes tenemos presentes, y preguntarnos a quiénes hemos excluido en ese proceso. El punto no es que a usted, a su “nosotros”, no le pasan cosas malas. El punto es que a otros también les pasan cosas malas y eso se invisibiliza, y cuando se vuelve visible es presentado como normal y lógico. Y con ese encogimiento de hombros, viene la aprobación tácita.

“Todos saben lo que pasó durante la Segunda Guerra Mundial pero nadie parece haber estudiado lo que ocurrió en la década anterior a ella”.

Relacionado:
– Puede registrarse en “Write for rights” de Amnistía Internacional. Los casos de este año incluyen una salvadoreña encarcelada por aborto espontáneo (representin’ -_-), una familia siria desaparecida y un hombre que ha estado en aislamiento por 40 años (PLGP).
– La sorprendente ‘decepción’ de una pareja gay alemana tras alojar a 24 refugiados en su casa.
– Je suis l’autre.

 

Grupos en contienda, uníos.

Ya lo decía mi tío Sherif (y un personaje de Watchmen):

Al otro lado de la calle, los manifestantes [latinos] anti-Trump coreaban “Somos trabajadores, no somos criminales”, y, después de un momento, hicieron un canto entusiasta y sincero de “¡EE.UU.! ¡EE.UU.!”. Los fans de Trump, dándose cuenta demasiado tarde de que tal vez eso debería haber sido lo suyo, rápidamente intentaron contrarrestar con su propio canto de “¡EE.UU.!”. Por un momento, los dos lados de la calle estaban en perfecta armonía.

‘Live From New York, a Racist Piece of Shit!’: Protesters Greet Donald Trump Outside Saturday Night Live (sé que de fondo es un tema muy grave pero esto es como un Trípin).

 

 
 

Cómo la existencia de una piloto comercial ayuda a ser menos holgazán.

Recuerdo, algunos años atrás, ir en un vuelo a Ancona en Italia. Mientras iniciábamos el descenso, la piloto habló dando el reporte habitual del progreso. Cuando cerró su mensaje, el pasajero a mi lado sonrió nerviosamente y dijo “oh, una mujer…esto es inusual”. Fue, por cierto, un aterrizaje típico.

Diversidad: es buena para tu cerebro*.

Hace unos días salió la noticia de la certificación de Susana Ibarra, la primera mujer piloto comercial de El Salvador. Hubo gozo en mi alma. No había pasado un segundo celebrando y uñas afiladas chirriaron sobre la pizarra: “felicidades a esta bellísima mujer”. No tuve el ánimo de leer los comentarios, anticipando versiones varias del “está rica pero no me subiría a un avión que ella manejara”.

En las percepciones de “los otros” uno puede encontrar dos dimensiones. La calidez se refiere a la aptitud de sostener relaciones sociales armónicas, mientras que la competencia se refiere a la capacidad de desempeño y logro. Por ejemplo, en un estudio sobre prejuicio y otra cosa* en Italia, cuatro grupos inmigrantes fueron evaluados por los italianos: los canadienses eran percibidos como competentes y cálidos, “los que caen mejor”; los albaneses eran incompetentes pero cálidos; los chinos no eran cálidos pero eran competentes, “saben hacer las cosas y son inteligentes pero son fríos y no son dignos de confianza”; los peruanos no eran ni cálidos ni competentes (protip: esta última categoría lleva a la deshumanización. Chequee ahí su propia opinión sobre grupos sociales que caen fuera de quienes usted considera su “nosotros”).

Las mujeres estereotípicamente son vistas como cálidas pero incompetentes. Tal vez por eso ser mujer sigue siendo una manera de insultar: ser mujer es ser incompetente.

Todavía se les pregunta a las astronautas cómo sobrevivirán en el espacio sin maquillaje (nota en español, nota en inglés).

“No es por ser sexista”, pero las mujeres son demasiado emotivas para ser presidente.

Si se arma un equipo de arqueólogas, cuando hombres pudieron haber hecho el mismo trabajo, es porque “se busca publicidad”.

Si resulta que una mujer es “demasiado competente”, como le ha ocurrido a algunas atletas, queda la duda de “si es mujer” -lo que sea que eso signifique- y debe verificarse(!). La sexualización de las mujeres que muestran un buen desempeño en algún ámbito tradicionalmente masculino es una manera particularmente efectiva de disminuir las amenazas a la masculinidad#MasculinitySoFragile, dicen.

También “otro mundo es posible”, dicen.

Simplemente es difícil para mucha gente ver que una mujer es las dos cosas. O es incompetente o es “perra”, quejeso de que una mujer va a ser amable y capaz (de manejar máquinas, de desempeñarse en tareas lógicas, de que su cuerpo sea funcional además de estético).

Por supuesto, los estereotipos abundan en la vida diaria, y con frecuencia están empapados con creencias inherentes sobre habilidad. Sabemos que no hay base científica para diferencias de género en cosas como habilidad de pilotaje, negocios o asistencia en el parto, pero la gente sigue sorprendiéndose cuando encuentra a alguien que no entra en el perfil de género esperado. Nada enfoca más claramente los estereotipos de la sociedad que quienes van en contra de las tendencias.

Al cerebro […] no le gusta el trabajo duro, aunque le hace bien. De modo crucial, el trabajo duro que conlleva lidiar con la diversidad le da al cerebro un excelente ejercicio.

Diversidad: es buena para tu cerebro*.

Uno se acomoda al pensamiento automático, a lo aprendido sin darnos cuenta a medida que fuimos creciendo. El cerebro se acomoda y se vuelve flojo a la hora de emitir juicios sobre otras personas. La diversidad, y para el caso, la diversidad que conlleva trascender expectativas de género en ámbitos que se creen exclusivos de un solo género (péreme que ni hablamos del gremio de enfermeros), puede ayudarnos a tener más tacto cuando percibimos a otras personas.

* La otra cosa son los beneficios del contacto intergrupal imaginado**, y casualmente quien escribió el primer artículo que cito es el mero-mero en ese tema y por poquito -un par de años- coincidimos en la misma universidad, y eso es todo *fangirlea*

** De hecho, a usted le convendría imaginarse mujeres pilotos comerciales desempeñándose bien en su trabajo. Dele.

 

 
 
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