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Archivo de la categoría: Psicología

Maneras de no obedecer.

Aun quienes no estudian psicología suelen conocer los experimentos de Stanley Milgram sobre obediencia. Lo que habitualmente se destaca de ellos es la tendencia a obedecer a la autoridad, lo que a su vez ayudaría a explicar “la maldad humana” y aquellos actos dañinos cometidos bajo la excusa de “yo sólo seguía órdenes”.

Tiene mucho sentido y sí permite explicar algunas cosas. Pero lo que menos se destaca son los cuestionamientos a hallazgos clásicos como los de Milgram. Claro que hubo gente que aplicó el voltaje más alto, así es cómo se enmarcaron los resultados: tal cantidad de gente obedeció. ¿Pero y quienes no obedecieron? Aun más, ¿de qué manera obedecieron los que finalmente cumplieron órdenes? Hay muchas maneras de obedecer además de “ciegamente”, y muchas maneras de resistirse a obedecer (aun cuando algunas resulten no ser exitosas).

Estos son los nuevos estudios que están surgiendo al respecto, revisiones y reinterpretaciones. Hoy encontré la mención a otro estudio en el que, a partir de las grabaciones originales de los experimentos, se exploran las seis maneras de resistencia que mostraron los participantes, aun si continuaron con la tarea hasta el final. Hubo tres maneras implícitas, que permitían retrasar el cumplimiento de la orden, y tres explícitas, con las que se intentaba manipular directamente la supuesta situación experimental (por ejemplo, hablar con el experimentador o con el aprendiz sobre el “dolor” que se estaba infligiendo).

Jimmy, hecho por Sam Portillo (imagen de archivo con patrocinio de La Vaquita)

Este estudio es importante porque abre las puertas a más investigaciones sobre las dinámicas de obediencia y resistencia a la autoridad; se ha estudiado antes pero nunca es suficiente. Es una aproximación teórica, sí, pero de ahí eventualmente derivan aplicaciones en la vida real, donde la cosa se pone fea. Eso a usted personalmente quizás no le sirve, menos en esta etapa embrionaria, pero a mucha gente le servirá (tipo, imagine qué alegre estudiar la intersección entre autoridad, moralidad y violencia;  la psicología política y la jurídica tienen para levelear con el tema).

Segundo, esto recuerda que los hallazgos en psicología están siempre en constante revisión, y aun los que se consideran “clásicos” deben usarse con cuidado (especialmente si esta disciplina no es su fuerte). Los constructos cambian y los modos de interpretarlos también. No me mire a mi, se hace lo que se puede con un sujeto de estudio tan complejo como usted, y billones que son como usted pero no son como usted.

 

Decidir.

La primera paciente que tuve fue víctima de una violación grupal (la primera en el plano profesional; en las prácticas de la carrera no deben llevase casos de esa magnitud). Producto de ello quedó embarazada. No recuerdo sus palabras pero sí las imágenes que me transmitió, especialmente la de ella acostada sobre una cama después de dar a luz, negándose ver a la criatura, antes de que se la llevaran lejos de ella para siempre.

Se la llevaron porque ella tuvo suerte de encontrarse con una ginecóloga que la apoyó hasta el final. No su familia, no las políticas públicas de su país, no la comunidad a la que pertenecía y a la que también pertenecían sus violadores, vecinos suyos. Uno puede aplaudir las creencias que la llevaron a “escoger la vida” frente a la adversidad; yo soy la primera en admirar la fortaleza de esta mujer. En ese aplauso está el meollo del asunto. Salí de la sesión y pensé que yo no hubiera soportado mi propio cuerpo después de un ataque tan brutal, menos con ese recordatorio constante. Ese fue el meollo del asunto: qué bueno que ella pudo decidir lo que consideró más conveniente para su vida.

Encontré esta infografía sobre el proyecto en Chile para despenalizar del aborto por 3 causales. Ahí lo tiene: “no se puede imponer una decisión sino entregar alternativas, respetando la decisión”. No tema las terribles consecuencias de legalizar el aborto, le aseguro que aun con la opción de terminación, habrá embarazos no planeados que se convertirán en bebés muy queridos. Legal o no, es una decisión que de todos modos se está llevando a cabo, en clínicas seguras en el extranjero si puede costearse, o, si usted es como otra paciente, tomando drogas para caballo.

Aun eliminando el abuso sexual como causa, tenemos menos control sobre la reproducción de lo que creemos: “alrededor de la mitad de los embarazos ocurren sin intención. Este es el por qué. Ya es bastante difícil usar anticonceptivos perfectamente, pero aun cuando lo hacemos, el riesgo de fallo es muy real”. Y usted se reirá de la mujer que intentó usar una papa como método anticonceptivo, y que la papa terminó echando raíces en su vagina, pero eso para que vea cómo son los intentos de evitar embarazos no deseados cuando falta educación y recursos. Tener control sobre lo que le pasa o no a nuestro cuerpo es esencial.

Frente al proyecto de ley, hay políticos fervientemente autodenominados pro-vida y que a la vez son parte del grupo que torturó y asesinó a niños y a mujeres embarazadas durante la dictadura de Pinochet. ¡Salvar todos los fetos! Siempre  y cuando no sean hijos de comunistas. Habría que ver si dicen lo mismo de los fetos producidos por homosexuales, por feministas, o por *iiihhh* pandilleros, esa lacra que dicen que debe exterminarse desde la raíz. Es fácil defender algo que no tiene capacidad de cuestionarte y que no te llevará la contraria. Es algo puro y que debe nacer a como dé lugar. Cuando nace es un cacho pero para entonces los manifestantes pro-vida ya se fueron a su casa. Es fácil creer que el mundo es mejor y más justo por defender “la vida”, cuando sólo se toma el aspecto menos amenazante de ésta (hablando de justicia, el embarazo también se piensa como un castigo para la mujer que ejerce su sexualidad fuera de circunstancias socialmente consideradas como ideales: “hoy que la soque, se lo buscó”). Es fácil decirle a otra persona lo que debe hacer con su vida y cómo debe sentirse, sin que te salpique la realidad específica de esa persona.

No es estar en contra de un blastocito o de un feto por el puro gusto de estarlo; son fascinantes y muchos terminan siendo seres humanos decentes. ¿Pero es que quienes estamos fuera de un útero somos minerales? Urge distinguir entre bioética y religión, entre libertad de conciencia y licencia para creer. Y urgen otro montón de condiciones socio-políticas con respecto al género y la educación y salud reproductiva (¿qué hay de la adopción?) si es que se quiere que el aborto sea una opción a descartar…pero opción al fin…y oiga, por supuesto que con un plazo para su realización.

Por último, esto no sé si sirva para hacer avanzar la discusión, ni a favor ni en contra, pero me pareció curioso. Es sobre las fotos de fetos dentro el vientre que suelen utilizar algunas campañas en contra del aborto:

Sus fotografías permitieron que la gente visualizara los contenidos del útero de una mujer independientemente del cuerpo de ella. De repente, el feto tomó vida propia. Ya no era algo dentro de una mujer, ya no estaba más en relación a una mujer; era un individuo con una cara, un sexo, y un deseo por chuparse el dedo.

Fue el aborto el que hizo estas fotografías posibles…estas son en realidad fotografías de fetos que fueron abortados.

 

La responsabilidad moral de matar.

Así escaparon de la Mara Salvatrucha dos jóvenes soldados:

y yo digo: ‘los agarraría así, pero encapuchado’… quizá les doy una gran talegueada, así como salimos nosotros. Ellos se las desquitan, pues, así como hicieron con nosotros, y lo que nos querían hacer…

Ya. Y si vos los agarrás y después ellos se desquitan agarrándote, y después vos te desquitás, y ellos se vuelven a desquitar y vos te volvés a desquitar…toda la razón en no verle fin al problema de las pandillas.

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Pero al respecto, el gobierno ya le dijo a la policía que disparen sin consecuencias. Las respuestas son irracionales, viscerales. Comprensibles, sí, proviniendo de gente (autoridades y civiles por igual) asustada, hastiada y encolerizada. Comprensible pero inaceptable como respuesta permanente, ineficaz como solución.”Una comprensión superficial por parte de la gente de buena voluntad es más frustrante que la falta absoluta de comprensión de la gente de mala voluntad” (MLK). Ya les dijeron que “el barrio abajo se crea desde arriba” (hhhmmm) y otra chorrada de razones que explican las causas de las pandillas y de fenómenos asociados.

Hay algo más. No basta no vivir en un barrio controlado por pandillas para estar seguro. La ciudadanía, la “gente honrada”, se empeña en imponerse sobre el prójimo. Se empeña en usar la violencia -verbal, física, simbólica- para obtener lo que quiere y para castigar a quien no le deja conseguirlo.

Frenar la violencia requerirá de un extenso y sostenido esfuerzo de educación emocional. Mientras tanto, es necesario volver una y otra vez sobre el tema, señalar las formas que adquiere la violencia, cómo se filtra, cómo se naturaliza, cómo nos anestesia.

El genocidio silencioso

Llámese estar por encima del otro, como dice el artículo “Mejor que vos” (mire, ve, ahí encontrará una versión literal de mi persona en modo “pasando iba”). Llámese esa idea que ha surgido últimamente, que para fines de llevarle el concepto a las masas, se ha denominado el Síndrome “Breaking Bad”.

A primera vista muchos nos inclinaríamos a pensar que ese tipo de personas actúan llevados por sus instintos más bajos y su falta de moral, aunque según una investigación realizada por expertos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés), la respuesta sería precisamente la contraria.

En el libro “Virtuous Violence” (Violencia virtuosa), Alan Page Fiske y Tage Shakti Rai sostienen que la mayoría de actos de violencia nacen fruto del deseo de hacer el bien o lo que cada persona en concreto percibe como lo correcto.

Es lo que en la UCLA han bautizado como el “Síndrome de Breaking Bad“, en referencia la exitosa serie de televisión estadounidense.

La conclusión a la que llegaron es que en la mayoría de los casos, sin importar el contexto social o cultural, cuando alguien comete un acto de violencia física lo hace con el convencimiento de que no sólo es correcto, sino también necesario.

Así, según los investigadores, cuando una persona ataca a otra lo puede hacer motivado por la voluntad de que ese individuo pague por alguna maldad que ha cometido, real o percibida.

También se puede querer enseñar una lección, inculcar obediencia o modificar una relación que el que lleva a cabo ese acto de violencia cree no se puede cambiar de otra manera.

En su libro, Fiske y Rai ponen el ejemplo de personas que maltratan a sus hijos o a sus parejas, quienes erróneamente suelen estar convencidos de que están haciendo lo correcto para situar los vínculos que mantienen con sus víctimas en el lugar que consideran adecuado.

[…]

Fiske cree que la analogía de “Breaking Bad” funciona bien con sus estudio, porque al principio de la serie “el protagonista cree que tiene una responsabilidad moral para con su familia que es más importante que los estándares morales de la sociedad”.

más breve:

También está surgiendo una línea de investigación que ha encontrado que la mayoría de la violencia surge de la moralidad, no de la falta de ella: “a través de las culturas y la historia, generalmente hay un motivo para dañar o matar: las personas son violentas porque sienten que es lo correcto. Se sienten moralmente obligadas a hacerlo” (ver el libro Virtuous Violence).

Aun quien ha tenido la suerte de no ser violentado por miembros de una pandilla, seguro en más de una ocasión se ha sentido violentado por alguien que no lo es. No importa si sigue las reglas de convivencia o no las sigue, las consecuencias de seguirlas o no son inciertas.

Atacar a otra persona, culpabilizar y criticar duramente a otro, todo viene del mismo lugar: el intento de quien hace esto para descargar algunos de sus propios malos sentimientos sobre vos. Al poner el énfasis en vos, y lo que piensan que hiciste mal, pueden alejar el foco de atención de sí mismos y sus propios defectos de carácter. Pero también pueden disminuirte, elevándose a sí mismos a una posición de poder. Y las personas que intentan ganar poder de esta manera – a través de la disminución de los demás – lo hacen porque no se sienten poderosos en sus propias vidas, y la única reconciliación es tratar de controlar a los demás.

Fuente

Comprensible también. La incertidumbre, sobre todo ante algo tan esencial como “volver con vida a su casa”, roba agencia, roba poder. Una persona sin poder puede paralizarse en posición fetal o volverse insufrible y armar un circo (e.g.) tratando de demostrar que no le falta lo que le falta. El Salvador es lo segundo. Y entonces, finalmente, matar está bien. Es necesario, es lo correcto, es lo que hay que hacer. Pregúntele a un pandillero y a un ciudadano común, piensan igual: es lo correcto matar a quien te está jodiendo.

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La ilusión de “darse a respetar”.

La idea de “darse a respetar” es una ilusión. Uno no tiene control sobre otras personas, sobre los criterios que tienen para decidir qué es digno de respetarse y qué no. El respeto es una decisión personal. Usted tiene sus propios criterios, “yo respeto a quien hace X”, “yo no respeto a quien hace Y”, “macho que se respeta…”, “yo creo que quien hace Z se convierte en Z y por tanto no voy a respetarle”. Hágase cargo de sus propias decisiones y juicios. Sobre todo porque posiblemente algunos de esos criterios y juicios necesitan una seria revisión y actualización.

No tendrías que necesitar insertar [la cara] de un familiar en una situación horrenda para hacerla horrenda“, y una persona no debe ser valiosa solamente en función de la relación que tiene con usted. ¿Y cuál es la valía suya de usted? ¿Quién es usted, de todos modos? ¿Alguien que “se da a respetar”?

“No porque tenés una hermana. No porque tenés una madre. No porque tenés una hija. Porque ella es una persona”. Fuente.

 

 

Umwelt.

[El perro vistiendo un impermeable] acabará menos mojado, pero somos nosotros los que nos preocupamos por planear eso, no el perro. La forma de evitar este paso en falso es reemplazar nuestro instinto antropomórfico con un instinto de lectura de comportamiento*. En la mayoría de los casos, esto es simple: tenemos que preguntarle al perro lo que quiere. Sólo es necesario saber cómo traducir su respuesta.

Por qué no ponerle un impermeable a su perro: un científico cognitivo explica el umwelt** canino.

* Conductismo/psicología comparada/etiología FTW.
** Umwelt = el mundo como es experimentado por un organismo. O como lo define xkcd, “la idea de que, dado que sus sentidos perciben cosas diferentes, animales diferentes en un mismo ecosistema en realidad viven en mundos diferentes”.

Recomendeishon, a propósito: dentro de la mente animal, ep. 1: “you are what you sense”.

 

Se tortura por encargo, se mejoran vidas; tamales los sábados.

En el imaginario colectivo y en los medios de comunicación, los psicólogos son caracterizados ya sea como incompetentes, inútiles o malvados. A’pues gracias. Iba a escribir más pero lo resumo en tres puntos:

1. Este comentario de un colega, que engloba muy bien todo el acontecer en mi sentir:

2014-12-18

Y además, qué ondas con publicar fotos de mujeres víctimas o victimarias en paños menores como parte de la noticia. La misma gabanada hicieron en las noticias del asesinato de Miss Honduras. 

 

2. Esta entrada del blog-chero Psicoloquio, sobre el rol de la psicología en el tema de tortura, más allá del reciente escándalo de “dos psicólogos involucrados en las torturas promovidas por la CIA” (oiga, y eso se ha sabido por décadas en la psicología gringa y latinoamericana -lea el post y sus enlaces-, pero nooo, sigamos creyendo que la psicología, particularmente la social, está para analizar el lenguaje corporal de Norman Quijano).

3. Este secreto de la psicología: una técnica simple para que le vaya bien en la vida.

 

Psicología social y violencia política: 25 aniversario de los mártires.

Hoy fue un buen día para hablar de psicología social y violencia política en clase. El capítulo que leímos iniciaba con casos emblemáticos, entre ellos el golpe de estado a Allende en 1973 y el asesinato de los jesuitas en 1989. Mis estudiantes hablaron de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, del conflicto entre el gobierno chileno y el pueblo mapuche, del atentado a las Torres Gemelas, del Ejército Zapatista. Les conté de la masacre de El Mozote y tantas otras, que en El Salvador hoy se conmemoraba la Ofensiva Final, que pronto se conmemoraría el asesinato de Ignacio Martín-Baró y sus colegas y colaboradoras, y que asesinar a un pandillero es igual de ilegal que matar a una persona que no es de pandillas, pero que hacerlo sería totalmente legítimo a los ojos de la opinión pública. Tipología de la violencia política, página 280.

(Ni hablar de la construcción del discurso. Un simple dato permite extender el análisis una barbaridad: “la normal rural de Ayotzinapa es considerada como un auténtico semillero de guerrilleros).

Hace algunas semanas recibí este correo:

Fecha: 24 de octubre de 2014, 14:32

Asunto: Invitación enviar video para espacio conmemorativo 25 años del asesinato de Ignacio Martín Baró

Estimados/as,

Junto con saludar, quiero extenderles la siguiente invitación.

Este año conmemoramos 25 años del asesinato de los jesuitas de la UCA en El Salvador. En este marco, realizaremos una conmemoración en la IX Cátedra Internacional Ignacio Martín Baró, que realizaremos el jueves 13 de noviembre en la Universidad Alberto Hurtado.

La invitación es a ser parte de un audiovisual, enviando un video de máximo 1 minuto donde puedan señalar

a) Cómo el legado de la Psicología propuesta por Ignacio Martín Baró ha contribuido en su forma de hacer psicología.
b) quienes conocieron directamente a Ignacio, qué podrían rescatar de su persona.

Con este material haremos un audiovisual que presentaremos los días previos a la Cátedra en la UAH y durante distintos momentos en la Cátedra misma. Asimismo, lo difundiremos en distintas redes.

Agradeceré a quienes se animen a sumarse o puedan sugerir a otros colegas a ser parte de esta iniciativa, me puedan escribir para señalarles con más detalle cómo enviar el video.

En Psicoloquio hay algunas cosas sobre el legado de Martín-Baró. Recientemente, a partir de las teorías suyas y otros colegas latinoamericanos, se hizo un estudio de cómo el trauma psicosocial (ese desamueblamiento de la cabeza que tenemos nosotros, el pueblo salvadoreño) se transmite de una generación a otra. Por no hablar las cosas, por no llamarlas por su nombre…por ser, como dice LaVirginia, los hijos del silencio. No por gusto hablaba mi tío Freud de “la cura del habla”. Por cierto, agradézcole a mi chera en cuestión por póster(s) recibido(s), que aportarán a la conmemoración en una pequeña esquina del sur de Chile.

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Se habla de lo doloroso para explicarlo, resignificarlo, llegar a tener al menos el mínimo control sobre lo ocurrido. Y al levantar la voz, se tiene el beneficio adicional de incomodar a quien insiste en que todo está sanado mientras se le pudre la herida bajo la gasa. De esas personas se diría, desde la psicología (social y clínica), que urge que entren en crisis.

***
Vea también: Caso Jesuitas.

 
 
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