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Canalla revoltoso

Hace unos meses tuve el impulso de argumentar larga y meticulosamente sobre una serie de temas que en ese tiempo ocupaban mi atención. Algunos de estos temas eran políticos, otros personales, y todos profundamente sandungueros (porque lo personal es político). Al final no escribí sobre ninguno porque para qué, mejor los enchuté todos en una caricatura de palitos.

*Nylon-man, el gobernador-empresario patriota (que no es de choto que cargue un saquito o si quiere llámese bolsa), llegó a nosotros por Víctor.

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Trece ortodoxos y asolapados años de Qué Joder

No iba a detenerme a conmemorar esta magna fecha, hasta que el buen Víctor publicó algo que me recordó las zanganadas que me arrastraron a esta vorágine:

¿Felicidades?

Nota: El título de esta entrada no implica identificación con ningún partido, ahí que se den a probar sus virilidades entre ellos.
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Intersecciones

Fui a una de las protestas, organizadas en UK, contra Trump y la complicidad del Reino Unido en la ola de islamofobia, xenofobia, racismo y misoginia que está pegando actualmente. La ola visible, hay que decir. Protestas sobre estos temas llevan su rato, habitualmente por parte de quienes los sufren constantemente, y se han tardado en tener eco en el grueso de la gente. Por ejemplo:

Acá una entrevista con Angela Peoples, quien sostiene el cartel en esta foto.

“Mire las fotos [de la Marcha de las Mujeres]. Mire cuánta gente blanca toma recuerdos, selfies, fotos de grupos —rostros sonrientes como evidencia de su certificado de bondad y haber-hecho-algo— en contraste con [los rostros] de gente no-blanca cuando protesta. Balas de goma. Gas lacrimógeno. Pistola eléctrica. Gas pimienta. Arrestos en masa. La disonancia es agotadora.”

Algunas verdades inconvenientes sobre la Marcha de las Mujeres en Washington.

La protesta fue esperanzadora, solidaria, tan inclusiva como podía serlo en esta ciudad multicultural (había algo reconfortante y a la vez inquietante en escuchar a miles de personas gritar the people united will never be defeated; es que traduciéndolo no se vive igual. The one who doesn’t jump is a constable tampoco, y loor a las Marchas Blancas de los médicos del ISSS). Pero faltó decir que estábamos ahí no solo por y en contra de Trump y May, si no en contra de los millones de personas que coinciden con ellos en sus maneras de pensar; las figuras políticas no ascienden al poder en un vacío.

Si uno va a estas manifestaciones (causas no faltan, ya le digo) que sea no solo a hacer molote, sino también a cuestionarse la posición propia en el mundo, y si con ella de alguna manera ha contribuido a aquello contra lo que protesta.

Nuestra aproximación a la libertad no tiene que ser idéntica pero tiene que ser interseccional e inclusiva. Debe extenderse más allá de nosotros. Sé con certeza que mi liberación está directamente ligada a la de la Latina trans indocumentada que anhela refugio. Al estudiante con discapacidad que busca acceso innegable. A la trabajadora sexual que lucha por ganarse la vida de modo seguro. 

La liberación colectiva y la solidaridad es un trabajo difícil, es un trabajo que nos encontrará peleando junto y peleando unos contra otros. El que estemos oprimidos no significa que no caemos víctima de recrear inconscientemente el mismo control, humillación e invisibilización [sobre otros]. Debemos hoy regresar unos a otros con más responsabilidad y compromiso con este trabajo. 

Relacionado:
1,459 días de resistencia.
Discurso de Angela Davis en la marcha.
La Women’s March define la protesta en la era de Facebook.
Una recopilación de notas y artículos sobre las marchas.

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Paranoia y pertenencia

El conflicto armado que resquebrajó a El Salvador en los ochenta le mutiló las esperanzas de una vida digna a miles de combatientes. Algunos terminaron sin brazos y sin piernas, con traumas y miedos. Las reivindicaciones económicas y sociales que se les prometieron siguen sin concretarse. Los adeudados, sin importar el bando que defendieron, aseguran sentirse traicionados y olvidados. Ahora lo que los une es un arrepentimiento férreo que como herida abierta no les deja alcanzar la paz.

La herida que no cierra

Lo que en la literatura “dominante” se llama trastorno de estrés postraumático, en algunos rumbos latinoamericanos, gracias al buen Ignacio Martín-Baró, se le llama trauma psicosocial. El trauma psicológico no se da en un vacío: antes y después de que éste ocurra existen actores y circunstancias sociales que contribuyen a su desarrollo (recomiendo este libro al respecto). A veces el evento mismo no es lo que instala el trauma, sino lo que ocurre tras él y cómo el entorno reacciona, o no reacciona, ante la víctima. Entre ser víctima y convertirse en sobreviviente juega un rol vital el apoyo social.

Alguna vez trabajé en una ONG de personas con discapacidad. Casi todas las personas que trabajaban ahí habían perdido uno o más de sus miembros durante el conflicto armado; algunas pertenecieron a la guerrilla y otras al ejército. A veces escuchaba sus experiencias actuales; no solo los dolores físicos de la amputación y otros problemas de salud asociados, sino las pesadillas, los ataques de pánico, el desamparo, y esa manera de estar en el mundo tan reactiva e hiperalerta. En suma, como diría Martín-Baró, reacciones normales a situaciones anormales. Situaciones anormales como El Salvador mismo.

Uno de estos días me encontré una invitación a una charla aquí en la universidad. La dará Richard Bentall, un profesor de la Universidad de Liverpool, que trabaja con factores de riesgo social que provocan cambios emocionales y cognitivos que llevan a síntomas de psicosis (que quede claro que no se puede hablar de causa y efecto). La charla se llama “Paranoia considerada un trastorno de la pertenencia”. No sé si usted conoce a alguien que tiene arranques de paranoia, y alguien que además haya vivido la guerra civil salvadoreña. Esto tiene sentido. Tiene mucho sentido.

La invitación explicaba brevemente el contenido de la charla, y dejo aquí el trozo que me interesó. Los mecanismos de la paranoia pueden ser relativos a procesos afectivos o a deficits cognitivos, y entonces…

El componente afectivo puede reflejar una frustración de la necesidad fundamental humana de afiliación con otros seres humanos. Esta necesidad impacta en la auto-estima a través de dos mecanismos: apego (el sostenimiento de relaciones íntimas) e identidad social (por la cual nos definimos de acuerdo a nuestra pertenencia a grupos sociales).

Menos atención se le ha dado a la identidad social en relación a la psicosis. En nuestra encuesta poblacional y en una muestra extensa de estudiantes, encontramos que un sentido de no pertenecer a la comunidad se asocia con paranoia y depresión pero no con alucinaciones […] Estos hallazgos deben considerarse […] provisionales pero apuntan a la posibilidad de reducir síntomas psiquiátricos a nivel poblacional a través de la construcción de comunidades más cohesionadas.

Con lo maravillosas que son la cohesión social, el espíritu comunitario y el sentido de pertenencia en la población salvadoreña, a 25 años de la firma de los acuerdos de paz.

Hernán era un niño de 13 años cuando se involucró en la guerrilla. Así pasaron siete años desde 1981, llevando notas secretas de un campamento guerrillero a otro y luchando por algo que asegura que no valió la pena. Mientras cuenta que tardó un año en aprender a disparar un fusil, se escucha un “¡oiii, Carlos!” Así lo saluda un hombre que se sostiene en dos muletas desde la cruz de hierro en la entrada de la casa de Hernán. “¡Oiii, Paquino!”, responde con voz aguda.

—¿Quién es Carlos?

—Soy yo –confiesa Hernán.

En la comunidad San Carlos Lempa nadie se saluda por sus verdaderos nombres.

La herida que no cierra

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“No tienen que escoger entre el amor y los derechos”

Un consejo de Feliz Año Nuevo: no intente aprender sobre feminismo(s) de amiguites que usan el término feminazi con seriedad. Vieja, hay que ejercer discernimiento y tacto cuando uno hace referencia al nazismo, por andar tomándoselo tan a la ligera ahí viene otra vez. Mejor vaya a hacerse un café, o lo que sea que usted esté tomando estos días, y échese esta charla de Catalina Ruíz-Navarro (<3) en la que se gana y se goza:


Recomendado:
Por el pisto, por ninfómana, por trepadora.
“Los hombres siguen siendo noticia por lo que hacen y las mujeres por lo que son”.
Trepando el género.

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Centroamérica y la Alianza para la Prosperidad

El punto fuerte de la Alianza para la Prosperidad involucra exenciones tributarias para inversionistas corporativos, y nuevos canales, carreteras y líneas eléctricas para acelerar la extracción de recursos y reestructurar el proceso de importación, ensamblaje y exportación de maquilas que pagan el salario mínimo. 

Estas son precisamente las cosas a evitar por las que líderes comunitarios en América Central están arriesgando sus vidas.

La Alianza para la Prosperidad intensificará la crisis de refugiados centroamericanos

El artículo está en inglés, pero también aquí hay un hilo de tuiter que explica el trasfondo de este asunto. Todavía más resumido, Centroamérica está jodida, pero de una manera bien particular. En notables palabras, es una manera de estar jodido que implica la posibilidad constante de ir a peor y la experiencia reiterada de que ello está ocurriendo.

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La Súper (foto de la) Luna

Pocos hubiésemos notado algo distinto en la luna del 14 de noviembre, porque apenas había alguna diferencia que notar. En este sitio sobre alfabetización audiovisual hay una explicación de por qué la “súper luna” fue tal cosa gracias a la cobertura de los medios de comunicación:

En los días previos los medios, todos, se habían encargado de fabricar una enorme expectación, tan enorme como las proporciones de la luna re-creada con los recursos audiovisuales adecuados.

“Me ha decepcionado la superluna”. La realidad como espectáculo.

En esa entrada se señala que la diferencia de brillo y tamaño entra la luna y la Súper luna eran muy sutiles, casi imperceptibles. La luna se ve más grande mientras más cerca esté del horizonte, decía mi libro de introducción a la psicología en el apartado de percepción. Esa cercanía es la mejor oportunidad para sacar una foto digna de colocarse en una portada. Esas son las fotos que vimos destacadas. Mención honorífica para las fotos de nuestros contactos en el feis y el insta, que hicieron el esfuerzo.

Moraleja:

Imagen tomada de ‘Me ha decepcionado la superluna‘.

(Full disclosure: no vi la Súper Luna, estaba nublado sobre mi cabeza. Sí sentí que me estaba perdiendo de algo importante, hasta que vi las fotos de las menciones honoríficas referidas arriba. Agradéceseles).

Esa fabricación y recreación que hacen los medios (y entidades que tienen control sobre ellos) me resonó en otros temas, alejados de la luna y más mundanos. Los medios, a veces, son la única manera que tenemos de acercarnos a ciertos fenómenos, afortunada o desafortunadamente. Lo menos que podemos hacer es recordar que cada medio está parado en un punto específico, y lo que muestra es su perspectiva desde esa posición.

Puede estar o no relacionado:
La mafia de pobres que desangra El Salvador.