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Archivo de la categoría: Política

Lentes para observar al mundo.

Hay una línea de investigación bien guapa en psicología, que se centra en la naturaleza y los potenciales beneficios de contar historias y de las narrativas de ficción(*). Hoy nomás vengo a dejar dos citas que hallé recientemente sobre el tema, hechas por quienes cuentan historias.

De Words without borders (va’pasar a disculpar, esta cita no está en el sitio, venía en un boletín que WWB manda por correo electrónico, donde se anunciaba que habían ganado un premio *tira confetti*):

Iniciando apenas un año después de que el término “Eje del mal” entrara al léxico y definiera la política exterior de Estados Unidos, nuestros tres primeros números —textos de IránIrak, y Corea del Norte—demostraron tanto la riqueza de estas poco conocidas literaturas como el empobrecimiento que resulta de observar al resto del mundo a través de un estrecho prisma político.

De la escritora Jacinta Escudos, en su columna Contar la posguerra:

Aunque un escritor narre los hechos a través de tramas y personajes ficticios, la sociedad tendría una suerte de testimonio de primera mano de alguien que vivió en carne propia el período respectivo y que, por lo tanto, puede capturar l’esprit du temps, el espíritu del tiempo que le tocó en suerte vivir. Esa información cotidiana, ese factor humano es lo que jamás encontraremos en los libros de historia ni en los discursos de los políticos. Por eso amamos la literatura, porque nos trae noticias de nosotros mismos, desde todos los tiempos y lugares posibles.

(*) Allá en Psicoloquio puede leer algo al respecto: hallazgos de algunos estudios aquí, y una propuesta en el contexto salvadoreño aquí. Por cierto, el próximo lunes se publicará una entrada que le agradezco mucho a mi Yo pasado, quien se empeñó en escribirla hace ya un tiempo y la dejó programada para publicación.

 

El vicepresidente de un país manco.

Fuente: LaVirjinia

Dice Ortíz, quien tiene nexos con el narcotráfico:

Usted está bien malito de su sentido de realidad, don vice.

Y otra joya, porque hoy es miércoles al 2×1:

Salvador Samayoa: “Mano dura es la que hay ahora, no la de Paco Flores”.

No ha habido mano dura, nunca, jamás. Ustedes no han visto nada.

La apuesta del Gobierno tomó mayor vigor el 23 de julio de 2003, cuando el ex Presidente de la República, Francisco Flores, lanzó el plan “Mano Dura” en la colonia Dina, al sur de San Salvador, con la promesa de erradicar las pandillas que operaban en esa zona y en todo el país.

Aplicación de la ley Combate a las pandillas. Una mano dura y otra suave.

¿Entonces qué hizo Paco Flores?

Sesión y té mensual.

Yo nomás dígole que cuando a la gente de El Salvador le preguntan si quiere democracia dicen que sí (págs. 267-268, por ejemplo. De nada), pero sepa hacer las preguntas correctas como quien no quiere la cosa y el autoritarismo jalvadoreño se presentará frente a usted (pág. 134, todo el documento en realidad) con la gracia de un suave amanecer que rápidamente se convierte en un solón abrasador e infernal.

Solón abrasador e infernal. Ilustración de la psique salvadoreña en los libros de psicología social, capítulo sobre relaciones intergrupales y right-wing authoritarianism.

Relacionado:
Por qué la victimización y la inseguridad son una amenaza para la democracia
(último párrafo página 3. De nada).

 

Que la justicia y las vacaciones no se interpongan entre usted y sus aspiraciones.

Dicen esas opiniones que los “Papeles de Panamá” e incluso otras investigaciones que generan sospechas de enriquecimiento ilícito son un distractor, que nuestro problema real y urgente de solución, es la violencia y que por lo tanto no debemos perder el tiempo brindando atención a esas investigaciones.

¿Qué genera la violencia en El Salvador?, la respuesta inmediata es “Las pandillas” eso es lo que los políticos nos dicen y nosotros como borregos repetimos. Por tanto la solución es eliminar las pandillas y todos felices comeremos perdices.

Pero los verdaderos problemas generadores de violencia, al menos en El Salvador, son la impunidad y la corrupción. La impunidad y corrupción que permiten que los políticos:

  • Se auto decreten aumentos salariales abiertos, disfrazados u ocultos, sin importar que el salario mínimo siga siendo insuficiente para millares de salvadoreños.

  • Regateen a los trabajadores prestaciones ya legisladas o promesas hechas para mejorar un “poquito” sus ingresos.

  • Utilicen los fondos públicos como fondos propios, saliendo de la pobreza hacia posiciones de inversionistas y potentados luego del período o períodos para los que fueron electos.

    Los “Panamá Papers” o “Papeles de Panamá”
    y la violencia en El Salvador

Y oiga, el Vicepresidente de El Salvador es socio del presunto líder del Cártel de Texis, por si le quedan dudas de las conexiones entre una y otra cosa. Leí un tuit de alguien llamando algo así como inocentes a quienes se mostraban indignados por los actos de corrupción porque total no se iba a hacer nada al respecto. Jeguro, porque para no ser maje tenés que aceptar que las cosas son así y no perder tiempo siquiera mencionándolo.

Menos mal que tenemos mentalidad de finca, la cual nos da la respuesta a nuestros problemas de país. Y sabemos que es la respuesta correcta porque en nuestra mente está siendo dicha por nuestro patrón Obama:
GuanacosVacaciones

¡La pobreza se resuelve no teniendo vacaciones! Menos tuits de saliditas y retuits a las noticias, y más tuits de “Ya en el puesto”.

La lista de listas –la de la aspiracionitis máxima-, es la de multimillonarios de Forbes: no importa cómo llegaron ahí, da igual cómo hicieron su dinero ni quiénes estuvieron ligados a su ascenso: desde aquellos a quienes robaron o engañaron o metieron injustamente a la cárcel, hasta los que estuvieron ocultamente asociados, los que los beneficiaron con asignaciones chuecas y contratos a dedo. La perversidad de la riqueza es su convicción existencial de que se justifica a sí misma.

¿Y los del otro lado? El lado B de la fama es creer que los que no son famosos no merecen serlo, aunque sean indispensables para alimentar la de quienes sí lo son. El lado B de la riqueza es todavía peor: que para poder ser ricos, necesitan privar a otros de lo superfluo, de lo necesario y hasta de lo indispensable: la riqueza no se concibe sin desigualdad.

[…] La fama y la riqueza asumen, además, que uno las tiene bien ganadas. Aunque sean hereditarias, aunque sean por suerte, aunque sea por injusticia, aunque sean por corrupción y vileza. Es un principio karmático: sea lo que fuere que hice, esto lo merezco. Y el lado B es que los pobres, los pobres más pobres y los pobres del no va más, igualmente lo merecen. No sé qué es lo que hicieron o no hicieron, cómo ni en dónde viven, pero son culpables de su tragedia.

Los 12 mexicanos más pobres: el ‘lado B’ de las listas de millonarios

Ya le dijeron, “los ricos” cuentan con representaciones históricas positivas, y mucha personas les perdonarán casi cualquier cosa (uy, cómo les quieren manchar su nombre solo por haber violado en grupo a una jovencita). Es que estas personas son casi como ellos, son casi sus vecinos, si no es porque no trabajan tan duro como ellos y toman demasiadas vacaciones.

Protesta en Islandia por el involucramiento del ahora ex primer ministro en los Panama Papers. “Abajo con este bolado” será mi pancarta de protesta por siempre.

 

Justicia restaurativa.

Una noche, mientras iba en el bus, vi un rótulo que decía: “Conocer al hombre que mató a mi hijo fue el segundo día más importante de mi vida. Salí de la experiencia con fuerza renovada”. En letras más pequeñas, se explicaba que la justicia restaurativa le da a las víctimas la oportunidad de hacer conocer a los ofensores el impacto que tuvo el crimen en sus vidas, obtener respuestas a sus preguntas y obtener una disculpa.

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Fracasé con la calidad de la foto pero este es el rótulo.

El concepto no es nuevo pero nunca lo había visto “anunciado” y en una modalidad tan personal. Tiempo después, de casualidad, encontré el reporte de un estudio de caso sobre esto:

Una aproximación que busca darle a familiares y amigos (conocidos como “co-víctimas”) una voz, y ayudar a elaborar su sufrimiento, se conoce como “justicia restaurativa” e involucra que las víctimas (o, en el caso de asesinato, las co-víctimas) se encuentren cara a cara con el agresor.

En este estudio, se entrevistó a un hombre encarcelado por asesinato y a dos hermanas de la persona asesinada, después de que ambas partes conversaran en persona.

…una hermana me preguntó, “¿creés que sos inherentemente malvado?'”… que te pregunte eso cualquiera es difícil pero que te lo pregunten las víctimas del hermano que has asesinado, eso fue extremadamente difícil de responder. [Entrevistador: ¿Qué les respondiste?] Les respondí honestamente, dije que lo que había hecho era serio pero no me consideraba inherentemente malvado. La hermana me dijo que ellas pensaban, no pensaban que yo lo fuera. [Entrevistador: ¿Cómo te hizo sentir eso?] fue muy emotivo escuchar a tus víctimas, a cuyo hermano has asesinado, al final del día has asesinado a su hermano [y] ellas no consideran que eres inherentemente malvado. Me brotaban las lágrimas…a las hermanas les rodaban las lágrimas”.

Finalmente, me hallé este folleto, por andar de meque en otros departamentos de la universidad, y en él explican brevemente cómo funciona este sistema:

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El estudio que cito es un estudio de caso, además que debe cumplirse una serie de condiciones para llevar a cabo el encuentro cara a cara. Y, sí, ocurre en un contexto diferente al salvadoreñ. Pero, aunque sean dos países distintos, es una respuesta a un mismo clamor, que se encontrará en cualquier parte del mundo: responsabilizar a los perpetradores, reconocer el daño causado a individuos y grupos, humanizar a las víctimas. Se puede, se debe hacer. Pero qué difícil y qué terror para muchos en este país dignificar a las víctimas.

 

“Esto es una injusticia. Ustedes son carroña”.

Qué alegría despertarse con esta noticia: capturan a militares acusados en el caso jesuitas. En este blog y allá en Psicoloquio, con el Víctor, pasamos explicando por qué esto es importante.

Uno en estos casos aprende a esperar lo peor, navegando entre tanta indignación porque se tocó “el pasado” y a los militares, y porque dónde está la verdadera justicia si tanto el ejército como la guerrilla “destruyeron parejo” (lo cual no es cierto, ese ánimo conciliador está mal encauzado y hace más daño que bien). Uno ve venir que algunos de estos pobrecitos militares caerán gravemente enfermos por la injusticia de tener que responder por los crímenes que cometieron. Antes muerto que sencillo con esta gente.

…Ahí fue donde la testigo Lucía Barrera vio a cinco soldados y donde probablemente Martín-Baró le dijo a uno de ellos: “Esto es una injusticia. Ustedes son carroña”. Esta frase la oyó perfectamente Lucía,mientras que otra vecina, algo más lejos, sólo alcanzó a escuchar las palabras “injusticia” y “carroña”. Haciendo cábalas, puede ser también que Martín-Baró dijo estas palabras al ver que un soldado tenía apuntadas con su fusil a Elba y a su hija Celina.

…Entre los disparos, y si hacemos caso a las declaraciones de Pilijay, Martín-Baró sólo recibió el tiro de gracia. La entrada y la trayectoria de las balas hacen pensar que algunos de los padres trataron de incorporarse al comenzar la ejecución.

…Mientras ocurría esto, Tomás Zarpate “estaba dando seguridad” (según sus propias declaraciones) a Elba y Celina. Al escuchar la voz de mando que dice “¡ya!” y los tiros subsiguientes, “también le disparó a las dos mujeres” hasta estar seguro de que estaban muertas, porque “éstas no se quejaban”.

…El P. Joaquín López salió de su escondite al oír los disparos, vio los cadáveres e inmediatamente se metió en la casa. Los soldados de fuera le dijeron: “Compa, véngase”. Y, continúa la narración, “el señor no hizo caso, y cuando ya iba a entrar en una habitación, hubo un soldado que le disparó.”

…Ya de retirada, de nuevo Avalos Vargas, apodado por sus compañeros “Sapo” o “Satanás”, al pasar frente a la sala de visitas, donde fueron asesinadas Elba y Celina, oyó jadear a unas personas. Inmediatamente pensó en heridos a quienes había que rematar y “encendió un fósforo, observando que en el interior… se encontraban dos mujeres tiradas en el suelo y quienes estaban abrazadas pujando, por lo que le ordenó al soldado Sierra Ascencio que las rematara”. Jorge Alberto Sierra Ascencio, soldado de alta en el batallón Atlacatl disparó una ráfaga como de diez cartuchos hacia el cuerpo de esas mujeres hasta que ya no pujaron”, recuerda Avalos.

Caso Jesuitas

Es muy temprano para “ver qué pasa” (le digo, uno aprende a esperar lo peor), pero era necesario venir acá y registrar este momento…y ojalá este momento se convierta en el proceso debido. No es todos los días que El Salvador ve Justicia. Para esta sociedad la justicia es tan rara, tan ajena, que muchas personas no pueden reconocerla cuando la tienen enfrente.

Relacionado
Los secretos de W-2 y el diario del coronel Benavides.

 

No todos en la cama, no todos en el suelo.

Creo que la primera vez que realmente me di cuenta de que algo andaba mal fue hace algunos años. Buscando información sobre esos agradables temas de tortura y crímenes de lesa humanidad, me encontré con los reportes de una masacre y violaciones sexuales de cientos de personas dentro de un estadio, por parte de las fuerzas de seguridad nacional, durante una concentración política. El 28 de septiembre de 2009. Los relatos de lo que ocurrió ahí son escalofriantes (particularmente los ataques sexuales), y me sentí como José Arcadio Segundo cuando se encuentra en un tren lleno de muertos.

“¿Eso es cierto? No lo vi en las noticias”.

Ocurrió en Guinea. Y tuve un pequeño momento de lucidez en el que me di cuenta que si hubiese ocurrido en otro lado hubiese habido un grito mundial de justicia, de solidaridad y empatía. Fue en el 2009, no se podía decir que el silencio era porque no había redes sociales como las hay hoy. El problema era que mis fuentes, y los puntos de vista de mis fuentes, eran limitadas. Un sesgo que tiene nombre propio.

Uno no puede enterarse ni preocuparse de todo lo que pasa en el mundo. No es posible. Tampoco, probablemente, pueda uno hacerlo todo éticamente en la vida. Por ejemplo, en la alimentación: uno decide dejar de comer carne y otros derivados de animales porque hay mucha crueldad involucrada (déjeme enlazarle algunas de las investigacio…¿no? Bueno). El argumento contra ello es “bueno, pero es que también hay crueldad involucrada en…”, aunque eso no invalida la primera decisión. Sólo demuestra que uno intenta tapar una gotera y le sale otra. Si logra tener una alimentación 100% libre de crueldad, para los animales y para las personas involucradas en su producción, ¿de dónde viene su ropa? ¿de dónde salen los minerales que componen sus aparatos electrónicos?

La idea de que tenés que tener una opinión sobre todo es falsa…Algunos temas no te incumben o no e involucran. La gente siente pasión en sus vidas sobre las causas que les preocupan y quieren que te sintás igual. Pero no lo harás en cada caso. Y eso está bien. […] Pensá en por qué [recibir sermones] te molesta y aplicalo a tus discusiones. La empatía es una gran herramienta para esto. Hablá con tus amigos de las cosas que les importan y mirá qué les motiva, les asusta y les preocupa.

¿Soy una mala feminista si no tengo una posición sobre cada tema?

Con los atentados en París, hubo un lado que se solidarizó inmediatamente con las víctimas y con Francia. Hubo otro lado que se molestó porque atentados como ese pasan a diario en otros países y nadie se indigna ni solidariza. Hubo un tercer lado que decía que no era hora para estar comparando y que todas las vidas eran iguales en importancia.

A lo que no hay que dejar de agregar, como en la Rebelión en la Granja: pero unas son más iguales que otras.

(Oiga, cuando le dicen que van a bombardear una ciudad…bombardean una ciudad, no sólo a dos o tres o doscientos pelones que están en ella).

En los últimos años, en Estados Unidos ha surgido el movimiento Black Lives Matter, cuando salió a la luz la impunidad con que la ciudadanos y policías mataban hombres negros, y las razones -enraizadas en prejuicio- por las que lo hacían. Frente a eso, surgió el All Lives Matter, un “¡¿Cómo que sólo las vidas de la gente negra importan, y las de la gente blanca?!”. Similar a cuando es el Día de La No Violencia contra la Mujer y gente tremendamente ingeniosa dice “¡¿Pero y el día de la No Violencia contra el Hombre?!” (Hoy es el Día Internacional del Hombre, por cierto, lo cual amerita esta lectura. También es el Día del Inodoro, lo cual le parecerá risible si usted toda su vida ha tenido acceso a uno).

Y usted creería que a lo que voy es que ese desvío-de-atención-hacia-otra-causa es lo que pasó con los atentados de la semana pasada. Pero no. “¿Por qué dejamos flores -parafraseando el enlace siguiente- en la embajada de Francia pero no dejamos flores en la embajada de Líbano, en la de Afganistán?”. A muchos les cayó mal esta especie de oportunismo pero era justamente eso: ahora es la oportunidad. Ahora es imposible no verlo. Ahora está lo que faltaba, un parámetro de contraste: “solo se admite la universalización del dolor occidental. Los centenares de muertos blancos de Occidente duelen a la Humanidad, los millones de muertos morenos del resto del mundo son apenas una breve crónica, relatada objetivamente”.

No es la solicitud de atención por sí misma, sino quién la solicita y hacia qué. Siempre debe sopesarse en cuál grupo recae el peso de la desigualdad, en cuál el ejercicio del poder. Frente al racismo y sexismo, por ejemplo, es cuando menos curioso que se responda con un “¡pero yo también soy oprimido!” (“enmarcando las emociones como si fueran hechos”), pero así es. El estudio de la discriminación y desigualdad requiere ir desmontando capa tras capa, tipo género, clase social y color de piel, donde cada factor excluye (o incluye, según su suerte) más y más.

Es bien incómodo, ciertamente. Muy trabajoso también.

Por otro lado, pensé cómo me sentiría yo si, siendo francesa (lolololol), hubiera perdido a un ser querido en los atentados en París y me topara con mensajes como “pero no sólo recen por París, si no también por…”. Mal, por decir una palabra. Me hubiera sentido mal, supongo, este es mi momento de estar en duelo. Pero dentro de todo, nadie me dice que no esté en duelo, ni dejo de percibir y recibir apoyo y solidaridad.

Lo que se ha pedido es expandir la mirada, ampliar el panorama y la denuncia y la empatía. Que no es comparación de quién sufre más y en absoluto invalida a las víctimas, gente que simplemente estaba disfrutando su vida en ese momento. Confiésole que, de modo automático, yo también sentí más por esto que por lo que está pasando, por ejemplo, en Burundi. Hay distancia, geográfica y de otras clases, pero es fundamental darse cuenta de ello (esa distancia, como ya le dije, ayuda a explicar por qué es tan fácil que sigan ocurriendo genocidios). Es fundamental, para no terminar como el presidente de Estados Unidos, que dice que los atentados en París son “un ataque hacia la humanidad y sus valores” y que autoriza drones que han matado muchos niños.

(Vieja, qué onda con mostrar los pasaportes. Otra noticia en Yahoo contenía estas declaraciones de alguien del gobierno: “No estamos diciendo que sean terroristas. Los capturamos porque sus pasaportes son falsos. Puede que también estén huyendo de la guerra”. Yísuscraist. Ni porque estamos en las mismas, con tantos refugiados centroamericanos que son retenidos en la frontera en condiciones infrahumanas).

Uno no puede estar enterado de todo lo que pasa en distintos continentes, a veces ni siquiera en su propio país. No nos dan abasto la memoria, el interés, las fuentes de información, los 140 caracteres para mencionar tantas injusticias y tantas víctimas. Uno es humano, nomás. Pero no está de más pensar en a quiénes tenemos presentes, y preguntarnos a quiénes hemos excluido en ese proceso. El punto no es que a usted, a su “nosotros”, no le pasan cosas malas. El punto es que a otros también les pasan cosas malas y eso se invisibiliza, y cuando se vuelve visible es presentado como normal y lógico. Y con ese encogimiento de hombros, viene la aprobación tácita.

“Todos saben lo que pasó durante la Segunda Guerra Mundial pero nadie parece haber estudiado lo que ocurrió en la década anterior a ella”.

Relacionado:
– Puede registrarse en “Write for rights” de Amnistía Internacional. Los casos de este año incluyen una salvadoreña encarcelada por aborto espontáneo (representin’ -_-), una familia siria desaparecida y un hombre que ha estado en aislamiento por 40 años (PLGP).
– La sorprendente ‘decepción’ de una pareja gay alemana tras alojar a 24 refugiados en su casa.
– Je suis l’autre.

 

Mendigando justicia.

Coca-Cola explota un importante acuífero en El Salvador en medio de una grave sequía:

Una planta de la transnacional Coca Cola enfrenta el rechazo de ambientalistas y comunidades por la sobreexplotación que hace para fabricar sus bebidas del acuífero de Nejapa, uno de los más estratégicos del país y que abastece a la ciudad capital.

Habitantes de Nejapa, un municipio salvadoreño de 30,000 habitantes ubicado a solo 20 kilómetros de la capital salvadoreña, observan cada vez con más preocupación el escaso caudal de sus ríos.

Ambientalistas dan la razón a los pobladores de Nejapa y explican que en gran parte la escasez hídrica de la zona se debe a la sobreexplotación del acuífero que realizan empresas de bebidas que tienen sus plantas de producción en este municipio, como la transnacional Coca Cola.

En el cantón El Porvenir en El Salvador, el bosque es arrasado para construir vivienda para ricos:

El bosque de Santo Tomás, conocido como el cantón “El Porvenir”  es una zona de recarga de agua y abastece, a un gran número de pobladores en los alrededores por medio de pozos artesanales, que no cuentan con abasto de agua potable a través de redes hidráulicas. 

Sonia Sánchez, conocida defensora de los derechos humanos, junto con un grupo de habitantes de la zona, desde el mes de marzo pasado emprendieron la defensa de la vida, los recursos naturales y el agua  enfrentándose al poderoso Grupo Robles el cual, aparte de la depredación que realiza impunemente, ejecuta las obras sin tener los permisos acordes a los requisitos y tiempos que establece la ley.

A esta situación se suman las amenazas y agresiones que recibe ahora la defensora de derechos humanos y su familia por parte de empleados y abogados del grupo de la poderosa familia Robles y ante las que permanecen indiferentes las autoridades de todos los niveles en ese país.

Hace poquito hallé la segunda nota. Y me acordé de la primera. Qué esperanza queda, pregúntome batallando contra la desesperanza aprendida, mientras sigo el caso de Saquito Flores y los amigos invisibles:

Impunidad, intriga, moda:

eb6112015

No se pierda los titulares de mañana, ni los de los días siguientes (sobre todo si parece que se hizo justicia). Y acuérdese de que hay noticias más allá de lo que reportan los medios tradicionales.

 
 
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