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Archivo de la categoría: Personitas

Escondido frente a la vista de todos.

Hace algunos meses, hubo una oleada de denuncias de abuso sexual en clubes de fútbol ingleses. Entrenadores y directivos de los clubes abusaron de niños -ahora jugadores adultos- que entrenaban en esos clubes. Hubo denuncias similares en Estados Unidos, en las que las víctimas son cientos de gimnastas, y hasta por parte de un atleta olímpico. Conozco a alguien que también sufrió abuso sexual, cuando era niño, por parte de un entrenador en su colegio. Y usted conoce a más de alguien que ha pasado por lo mismo, aunque no siempre lo sepa.

El abuso sexual, más que una cuestión sexual, es una cuestión de poder: es una demostración de poder y un ejercicio de sometimiento (por ejemplo). Muchas veces ocurre frente a todo el mundo, sin que lo notemos o, peor, notándolo pero sin ser capaces de cuestionarlo. Lo siguiente no es abuso sexual per se, pero es inseparable de él: el año pasado, se descubrió que el equipo masculino de fútbol de Harvard había escrito un “reporte” que sexualizaba al equipo femenino. Las integrantes del equipo respondieron:

No nos tenemos lástima, ni lo que más nos duele es la naturaleza personal de este ataque. Más que nada, nos frustra que esta es una realidad que todas las mujeres han enfrentado en el pasado y continúan enfrentando a lo largo de sus vidas. Nos sentimos sin esperanza porque los hombres que se suponen son nuestros hermanos nos degradan de este modo. Estamos alarmadas porque las mujeres atletas a quienes se les dice que se sientan empoderadas por sus habilidades son habitualmente reducidas a su apariencia física.

Hemos visto el “reporte de exploración” en su totalidad. Conocemos en su totalidad los contenidos: las descripciones de nuestros cuerpos, los números que nos asignaron, y la comparación que hacen entre nosotras y con integrantes de años antes que el nuestro. Este documento intenta enfrentarnos unas con otras, como si el juicio de algunos hombres fuera suficiente para determinar nuestra valía.

Hoy que, por fin, detuvieron al Gordo Max y otras personas por explotación sexual comercial de menores de edad, conviene recordar tres cosas:

1. Cualquier persona tiene el potencial de cometer abuso sexual, y encontrarse en una posición de poder (como figura pública, para el caso) no atenúa este potencial. Al contrario.

2. En una situación de abuso, las opciones de respuesta de la víctima trascienden el simple “pelear o huir”. En el caso de la explotación sexual comercial de menores, hay una intersección de, al menos, género, edad y posición socioeconómica que no debe omitirse. En cristiano: no hay que ser cerote, evitemos la holgazanería del “las cipotas están ahí porque quieren”. Está claro que la capacidad de la población salvadoreña para ejercitar su teoría de la mente es paupérrima, pero no todo está perdido. Podemos comenzar por comprender que las respuestas a una situación de abuso pueden perfectamente incluir el “congelarse”: cooperar con quien tiene el poder, con tal de sobrevivir.

3. Hay un estudio de la OIT, del 2004, sobre explotación sexual comercial y masculinidad. Se trata de un estudio en Centroamérica con hombres de la población general. Lo que piensan esos hombres de las mujeres es escalofriante. Y no crea, mi tesis de licenciatura tuvo un apartado cualitativo similar, en pequeñísima escala, a esta investigación. Los estudiantes universitarios, cuando entran en confianza en este tema, no son tan distintos en su pensamiento con respecto a gente sin estudios universitarios (mire, ve, por muy de Harvard que sean). Hay mucha gente, hombres y mujeres, que no es un violador pero piensa como uno. Usted dirá que esta es una acusación fuerte, pero hay que decirla, porque ya anda bastante gente suelta sin que le pongan freno a creencias que permiten y justifican crímenes como el del farandulero arriba mencionado.

Relacionado:
Gran Bretaña revisará su ley de protección a víctimas de violación, buscando prohibir revelar el historial de relaciones sexuales de las personas que denuncian abuso sexual.
¿Cómo es que un “hombre de verdad” puede ser ser violado?

 

Miss Todd.

Descubrí un maravilloso corto animado llamado “Miss Todd” por un curso que estoy llevando en Future Learn (¡eeeeh!). La historia trata sobre Lilian Todd, la primera mujer en diseñar y construir un aeroplano, a inicios del siglo XX.

Recomiéndole que vea el corto, es una cosa bien, bien guapa. Puede hallar más información en el sitio web del proyecto, y aquí le dejo el video:

Lo que es yo, ya casi, casi llego a ese nivel:

 

Continuación.

Perdí el tuit en que leí esta idea, pero retomo las palabras clave que recuerdo porque expresaban muy bien lo que pensaba: que Trump gane no es una anomalía, es la continuidad de la norma. El tipo es un ente caricaturesco al extremo, pero engloba todo aquello que siempre se ha considerado normal y aceptable, en términos de raza/etnia/nacionalidad, género, clase, relación ser humano-naturaleza, y en otras cosas más. I am Jack’s complete lack of surprise, decía aquel.

La paranoia alrededor de la preservación del sentido de identidad propio demanda la dominación de aquello que es “otro” y “extraño”. Una raza diferente, una nacionalidad diferente, una religión diferente. ¿Y cuál es la respuesta de la dominancia masculina ante estos miedos? Totalitarismo, el hombre líder fuerte, y por supuesto, el atractivo de Trump hacia los más amenazados entre nosotros(*).

La interconexión es la respuesta última a estos conflictos persistentes. Y forzar la separación, el rechazo de la diferencia es una elaboración de la necesidad de reforzar diferencias de género.

El acoso sexual de las mujeres es, de hecho, ubicuo en nuestra avanzada sociedad. Representa una necesidad básica de dominancia masculina que atraviesa muchos otros de los “problemas más importantes” que enfrentamos.

Acoso sexual: ¿Tenemos problemas “más grandes” de los cuales ocuparnos?

(*)Cómo se perdió Occidente: adopción por parte de los blancos nacionalistas del discurso colonial.

(Traducción del segundo tweet: Cuando hablamos de la radicalización en línea, siempre hablamos de musulmanes. Pero la radicalización de hombres blancos en línea está a niveles astronómicos. Por supuesto que las mujeres tuvieron también un rol en la elección de Trump, y ojalá que con eso la gente deje de creer que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Vuelva al primer tweet de este post).

(Para evitar sobresaltos por el tweet de arriba, Clinton también era una opción jodida por muchas razones, pero tenía street cred. Sin mencionar que con su gane, con todo y todo, había mejores probabilidades de mantener a raya algunas actitudes nocivas que con Trump se verán fortalecidas).

Ahí le dejo para que continúe el concienzudo análisis post-elecciones gringas desde la arista de su elección. Protip: lea y escuche.

 

Outsourcing zanganadas.

Los amables amiguitos de la revista Alastor me ofrecieron un espacio para publicar un texto. Dije “voy ahí” y escribí lo que encontré en Liverpool por andar buscando a Los Beatles (si es visitante regular de esta blog, ya habrá tenido un adelanto con el museo de la esclavitud).

También, hace un tiempo, una amiga que vive en Suecia me mandó esta captura de pantalla que tomó mientras compraba libros en línea (¿supongo?):

Parece que escribí el prólogo de ese libro. Puede saltarse el prólogo si compra el libro, pero ojalá que lo halle y ojalá que lo compre. Es la primera vez que se traduce al español parte de la obra de Victoria Benedictsson, representante del realismo sueco, simpatizante del movimiento por los derechos de las mujeres cuando tal cosa no existía, y, tristemente, alma atormentada.

Lo siento, cherada, es lo que hay.

 

Un proceso de (des)socialización en 20 segundos.

No hacía mucho, había salido Mmmbop, de Hanson, y mi yo puberto hablaba del video con mi hermano universitario. En un punto mencioné a quien cantaba la canción, y dije algo como “la niña de Hanson”. “Es un niño”, me corrigió. “Ah. Es que…tenía el pelo largo y una flor en su micrófono…”. Mi hermano me dedicó una mirada severa y dijo pausadamente: “Eso. No tiene. Nada. Que ver.”.

Ese fue todo el curso de introducción al género que necesité.

 

 

 

 

 

Los Defensores del Pueblo que se merecen.

Uno se acostumbra a que un Procurador de Derechos Humanos tenga toda la talla de un Procurador de Derechos Humanos. Esto no debería ser mucho pedir, en realidad. Pero lo es, en un país donde la gente con poder viola los derechos humanos diagalán desde distintas esquinas, y la gente sin poder cree que los derechos humanos son para los delincuentes.

Con lo anterior en mente, volvemos a nuestra programación regular, con una Defensora del Pueblo que “está aquí para servirles” y que alienta a tal Pueblo a “salir adelante” (i.e. que vuelvan a sus hogares amenazados por pandillas porque hay que ser valientes, a ver qué tal, va):

“Me gustan las cosas para antier, la tortuga artrítica se acabó en la institución”.

Procuradora Derechos Humanos: “Como vi que personas no se acoplaban, me vi en la necesidad de prescindir de ellas”

 

12 años de Qué Joder.

Observamos esta feliz e irrelevante fecha con la exhibición de una reliquia. La encontré traspapelada en mi casa hace varios años. Es un recuerdo de tiempos en que estábamos igual de peor que hoy pero por distintas razones, que en el fondo son las mismas del presente.

Si adivina el número y lo marca, no creerá el fantasma de quién le contestará. Ya en serio, si intenta llamar, acuérdese de cambiar el código del país.

Nadie lo recuerda a estas alturas, pero  alguna vez fuimos un país con esperanza.  No fue hace mucho, en realidad.  No han pasado ni diez años.

La muerte de la esperanza.

Cómo tengo esa tarjeta, preguntará usted, a punto de ponerme el dedo en tuiter para que se lleven a mi perico para que me delate (le saldrá el tiro por la culata. Mi perico pasó a otro plano astral hace muchos años QEPD. Además, vieja, qué crueldad enjaular animales). Tengo esa tarjeta de la misma manera en que tengo otras minucias que atesoro: porque me gusta jugar a seis grados de separación (he estado a un grado de Steven Tyler, un grado, Yísuscraist) y porque cuando era una infante estaba rodeada de gente más adelantada en la vida que yo; todavía, en realidad. Así que para quitarle el sabor a fracaso que nos dejan los temas que impulsaron a empezar este blog — 😦 — cierro el post de aniversario con otras reliquias que sí son alegría de adulto contemporáneo:

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1. En la tarjeta superior escribí “Chepe Toño”. He comprobado, con regocijo, que efectivamente ese es el nombre del personaje y no uno de mis delirios. 2. Esas tarjetas con las banderas de los países jugando en el Mundial de Naranjito tenían varias marcas de gaseosa, como Kolashampan y otra que era como Sprite-7UP pero no esas.

Gracias por leer. Adiós.