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Archivo de la categoría: Personitas

Miss Todd.

Descubrí un maravilloso corto animado llamado “Miss Todd” por un curso que estoy llevando en Future Learn (¡eeeeh!). La historia trata sobre Lilian Todd, la primera mujer en diseñar y construir un aeroplano, a inicios del siglo XX.

Recomiéndole que vea el corto, es una cosa bien, bien guapa. Puede hallar más información en el sitio web del proyecto, y aquí le dejo el video:

Lo que es yo, ya casi, casi llego a ese nivel:

 

Continuación.

Perdí el tuit en que leí esta idea, pero retomo las palabras clave que recuerdo porque expresaban muy bien lo que pensaba: que Trump gane no es una anomalía, es la continuidad de la norma. El tipo es un ente caricaturesco al extremo, pero engloba todo aquello que siempre se ha considerado normal y aceptable, en términos de raza/etnia/nacionalidad, género, clase, relación ser humano-naturaleza, y en otras cosas más. I am Jack’s complete lack of surprise, decía aquel.

La paranoia alrededor de la preservación del sentido de identidad propio demanda la dominación de aquello que es “otro” y “extraño”. Una raza diferente, una nacionalidad diferente, una religión diferente. ¿Y cuál es la respuesta de la dominancia masculina ante estos miedos? Totalitarismo, el hombre líder fuerte, y por supuesto, el atractivo de Trump hacia los más amenazados entre nosotros(*).

La interconexión es la respuesta última a estos conflictos persistentes. Y forzar la separación, el rechazo de la diferencia es una elaboración de la necesidad de reforzar diferencias de género.

El acoso sexual de las mujeres es, de hecho, ubicuo en nuestra avanzada sociedad. Representa una necesidad básica de dominancia masculina que atraviesa muchos otros de los “problemas más importantes” que enfrentamos.

Acoso sexual: ¿Tenemos problemas “más grandes” de los cuales ocuparnos?

(*)Cómo se perdió Occidente: adopción por parte de los blancos nacionalistas del discurso colonial.

(Traducción del segundo tweet: Cuando hablamos de la radicalización en línea, siempre hablamos de musulmanes. Pero la radicalización de hombres blancos en línea está a niveles astronómicos. Por supuesto que las mujeres tuvieron también un rol en la elección de Trump, y ojalá que con eso la gente deje de creer que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Vuelva al primer tweet de este post).

(Para evitar sobresaltos por el tweet de arriba, Clinton también era una opción jodida por muchas razones, pero tenía street cred. Sin mencionar que con su gane, con todo y todo, había mejores probabilidades de mantener a raya algunas actitudes nocivas que con Trump se verán fortalecidas).

Ahí le dejo para que continúe el concienzudo análisis post-elecciones gringas desde la arista de su elección. Protip: lea y escuche.

 

Outsourcing zanganadas.

Los amables amiguitos de la revista Alastor me ofrecieron un espacio para publicar un texto. Dije “voy ahí” y escribí lo que encontré en Liverpool por andar buscando a Los Beatles (si es visitante regular de esta blog, ya habrá tenido un adelanto con el museo de la esclavitud).

También, hace un tiempo, una amiga que vive en Suecia me mandó esta captura de pantalla que tomó mientras compraba libros en línea (¿supongo?):

Parece que escribí el prólogo de ese libro. Puede saltarse el prólogo si compra el libro, pero ojalá que lo halle y ojalá que lo compre. Es la primera vez que se traduce al español parte de la obra de Victoria Benedictsson, representante del realismo sueco, simpatizante del movimiento por los derechos de las mujeres cuando tal cosa no existía, y, tristemente, alma atormentada.

Lo siento, cherada, es lo que hay.

 

Un proceso de (des)socialización en 20 segundos.

No hacía mucho, había salido Mmmbop, de Hanson, y mi yo puberto hablaba del video con mi hermano universitario. En un punto mencioné a quien cantaba la canción, y dije algo como “la niña de Hanson”. “Es un niño”, me corrigió. “Ah. Es que…tenía el pelo largo y una flor en su micrófono…”. Mi hermano me dedicó una mirada severa y dijo pausadamente: “Eso. No tiene. Nada. Que ver.”.

Ese fue todo el curso de introducción al género que necesité.

 

 

 

 

 

Los Defensores del Pueblo que se merecen.

Uno se acostumbra a que un Procurador de Derechos Humanos tenga toda la talla de un Procurador de Derechos Humanos. Esto no debería ser mucho pedir, en realidad. Pero lo es, en un país donde la gente con poder viola los derechos humanos diagalán desde distintas esquinas, y la gente sin poder cree que los derechos humanos son para los delincuentes.

Con lo anterior en mente, volvemos a nuestra programación regular, con una Defensora del Pueblo que “está aquí para servirles” y que alienta a tal Pueblo a “salir adelante” (i.e. que vuelvan a sus hogares amenazados por pandillas porque hay que ser valientes, a ver qué tal, va):

“Me gustan las cosas para antier, la tortuga artrítica se acabó en la institución”.

Procuradora Derechos Humanos: “Como vi que personas no se acoplaban, me vi en la necesidad de prescindir de ellas”

 

12 años de Qué Joder.

Observamos esta feliz e irrelevante fecha con la exhibición de una reliquia. La encontré traspapelada en mi casa hace varios años. Es un recuerdo de tiempos en que estábamos igual de peor que hoy pero por distintas razones, que en el fondo son las mismas del presente.

Si adivina el número y lo marca, no creerá el fantasma de quién le contestará. Ya en serio, si intenta llamar, acuérdese de cambiar el código del país.

Nadie lo recuerda a estas alturas, pero  alguna vez fuimos un país con esperanza.  No fue hace mucho, en realidad.  No han pasado ni diez años.

La muerte de la esperanza.

Cómo tengo esa tarjeta, preguntará usted, a punto de ponerme el dedo en tuiter para que se lleven a mi perico para que me delate (le saldrá el tiro por la culata. Mi perico pasó a otro plano astral hace muchos años QEPD. Además, vieja, qué crueldad enjaular animales). Tengo esa tarjeta de la misma manera en que tengo otras minucias que atesoro: porque me gusta jugar a seis grados de separación (he estado a un grado de Steven Tyler, un grado, Yísuscraist) y porque cuando era una infante estaba rodeada de gente más adelantada en la vida que yo; todavía, en realidad. Así que para quitarle el sabor a fracaso que nos dejan los temas que impulsaron a empezar este blog —😦 — cierro el post de aniversario con otras reliquias que sí son alegría de adulto contemporáneo:

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1. En la tarjeta superior escribí “Chepe Toño”. He comprobado, con regocijo, que efectivamente ese es el nombre del personaje y no uno de mis delirios. 2. Esas tarjetas con las banderas de los países jugando en el Mundial de Naranjito tenían varias marcas de gaseosa, como Kolashampan y otra que era como Sprite-7UP pero no esas.

Gracias por leer. Adiós.

 

Un enemigo en común.

La hipótesis del contacto* postula una serie de condiciones necesarias para que dos grupos rivales trasciendan tal rivalidad. Para que sean amiguitos, digamos, o para que al menos dejen de matarse unos a otros. Ojalá sea lo primero, pero con este crujir de dientes que es el Homo sapiens, lo segundo muchas veces ya es ganancia.

Una de estas condiciones, y que proviene de los estudios de categorización social, es la necesidad de cooperar para alcanzar una meta en común. En ese momento, el “ellos” y el “nosotros” se hacen un solo “nosotros” para lograr un objetivo que les beneficia a ambos. O para enfrentar un enemigo en común. Esto lo puede ver, por ejemplo, en los experimentos de Gordon Allport que originaron la hipótesis, en los intentos por sosegar las relaciones entre israelíes y palestinos, o en Watchmen.

También puede verlo en el encuentro entre el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump (hashtag solo fichitas). Vaya y lea a LaVirjinia:

El encuentro entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump tuvo poco que ver con México, con los mexicanos y con el “respeto” que el presidente pueda exigir para sus compatriotas. Nada tiene que ver, al final, con la promesa de la continuidad entre las relaciones de ambos estados tras el hipotético triunfo de Trump. El verdadero tema de la conferencia conjunta fue Centroamérica.

Para Centroamérica es la guerra

*Ya es teoría, felizmente, pero pongámonos retro.