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Archivo de la categoría: Personitas

Detrás del meme y la noticia.

Doy fe de lo fácil que es olvidar que hay algo más allá de las fotos e historias que aparecen en la pantalla. Menos populares que los memes y noticias sensacionalistas son las historias de la gente tras ellos. Es fácil olvidarlo porque hay tanta información y tan…tanta prisa, tan poco tiempo, tan poca empatía, tantas ganas de reírse y de encontrar culpables. Aquí hay un par de recordatorios: una foto en un anuncio se convierte en un “caso de la vida real”, y una mujer que vive en Marruecos es acusada de haberse inmolado en un acto terrorista en Francia.

i.

Sin que Yeh lo supiera, la fotografía circuló ampliamente en internet. “Más adelante, la gente inventó una historia sobre la mujer de la foto y la difundió por internet”, dijo Yeh. “Decían que su esposo se dio cuenta de que ella le había mentido sobre no haberse hecho cirugía plástica…[sus hijos] no se veían para nada como ella. Y que él la demandó y ganó”.

El meme fue tan popular que hasta su familia le preguntó al respecto. “Cuando un amigo me preguntó al respecto pensé que solo eran rumores. Después me di cuenta de que todo el mundo estaba difundiendo la historia y en diferentes lenguajes”, dijo. “La gente de verdad se lo creyó y pensó que me había pasado a mí. Hasta mis familiares y mi prometido me preguntaron sobre eso”.

Una modelo taiwanesa habla de cómo un meme arruinó su vida (en inglés)

ii.

Nabila no se inmoló aquel miércoles 18 de noviembre en París, como medio mundo cree. Nabila Bakkatha vive, sobrevive como puede, traumatizada, en Beni Mellal, un pueblo situado en el Atlas Medio, la cordillera más alta de Marruecos. Se ha quedado sin trabajo, sin familia y no puede salir a la calle porque es señalada con el dedo. Su cara representa la viva imagen de una terrorista suicida. Su rostro es, para la mayoría, el de la kamikaze de Saint-Denis.

Nabila Bakkatha, la falsa kamikaze de Saint-Denis que todos creen muerta
(Otro: ‘”Me imagino encender la tele y ver mi foto difundida por los medios haciendo eco de que me he inmolado…”)

 

Escritores y dinero.

Once de la noche y el metro cierra en Buenos Aires, Argentina. A esa hora Enrique “Kike” Ferrari baja al mundo subterráneo para trapear la estación. Entre baldes y escoba pule su próxima novela negra, género que editó en seis países y publicó en cuatro idiomas.

“Es la extrañeza capitalista y burguesa pensar que los trabajadores no tenemos nada que ver con la cultura”, se queja Kike, harto de que lo llamen “el escritor del subte”.

“Yo trabajo en una ciudad abandonada. Sé cosas del humor social o si hizo frío o calor por la basura que deja la gente. En un universo que está siempre superpoblado, yo llego después de la fiesta”, describe con prosa literaria su trabajo en el metro, un submundo que encaja a la perfección en el género que representa y del que piensa escribir algún día.

Argentina: trabajador del metro gana premio de literatura

Relacionado:
– “Si usted es un escritor o artista, ganarse la vida con frecuencia es un reto secundario a trabajar en su obra” (Fuente).
– Por qué más escritores deben hablar de dinero.
Ambos enlaces (en inglés, va’dispensar) discuten el libro “Scratch: Writers, Money, and the Art of Making a Living”, que contiene entrevistas y ensayos de escritores acerca del proceso de escribir y su relación con el dinero y la clase social.

 

 

Escondido frente a la vista de todos.

Hace algunos meses, hubo una oleada de denuncias de abuso sexual en clubes de fútbol ingleses. Entrenadores y directivos de los clubes abusaron de niños -ahora jugadores adultos- que entrenaban en esos clubes. Hubo denuncias similares en Estados Unidos, en las que las víctimas son cientos de gimnastas, y hasta por parte de un atleta olímpico. Conozco a alguien que también sufrió abuso sexual, cuando era niño, por parte de un entrenador en su colegio. Y usted conoce a más de alguien que ha pasado por lo mismo, aunque no siempre lo sepa.

El abuso sexual, más que una cuestión sexual, es una cuestión de poder: es una demostración de poder y un ejercicio de sometimiento (por ejemplo). Muchas veces ocurre frente a todo el mundo, sin que lo notemos o, peor, notándolo pero sin ser capaces de cuestionarlo. Lo siguiente no es abuso sexual per se, pero es inseparable de él: el año pasado, se descubrió que el equipo masculino de fútbol de Harvard había escrito un “reporte” que sexualizaba al equipo femenino. Las integrantes del equipo respondieron:

No nos tenemos lástima, ni lo que más nos duele es la naturaleza personal de este ataque. Más que nada, nos frustra que esta es una realidad que todas las mujeres han enfrentado en el pasado y continúan enfrentando a lo largo de sus vidas. Nos sentimos sin esperanza porque los hombres que se suponen son nuestros hermanos nos degradan de este modo. Estamos alarmadas porque las mujeres atletas a quienes se les dice que se sientan empoderadas por sus habilidades son habitualmente reducidas a su apariencia física.

Hemos visto el “reporte de exploración” en su totalidad. Conocemos en su totalidad los contenidos: las descripciones de nuestros cuerpos, los números que nos asignaron, y la comparación que hacen entre nosotras y con integrantes de años antes que el nuestro. Este documento intenta enfrentarnos unas con otras, como si el juicio de algunos hombres fuera suficiente para determinar nuestra valía.

Hoy que, por fin, detuvieron al Gordo Max y otras personas por explotación sexual comercial de menores de edad, conviene recordar tres cosas:

1. Cualquier persona tiene el potencial de cometer abuso sexual, y encontrarse en una posición de poder (como figura pública, para el caso) no atenúa este potencial. Al contrario.

2. En una situación de abuso, las opciones de respuesta de la víctima trascienden el simple “pelear o huir”. En el caso de la explotación sexual comercial de menores, hay una intersección de, al menos, género, edad y posición socioeconómica que no debe omitirse. En cristiano: no hay que ser cerote, evitemos la holgazanería del “las cipotas están ahí porque quieren”. Está claro que la capacidad de la población salvadoreña para ejercitar su teoría de la mente es paupérrima, pero no todo está perdido. Podemos comenzar por comprender que las respuestas a una situación de abuso pueden perfectamente incluir el “congelarse”: cooperar con quien tiene el poder, con tal de sobrevivir.

3. Hay un estudio de la OIT, del 2004, sobre explotación sexual comercial y masculinidad. Se trata de un estudio en Centroamérica con hombres de la población general. Lo que piensan esos hombres de las mujeres es escalofriante. Y no crea, mi tesis de licenciatura tuvo un apartado cualitativo similar, en pequeñísima escala, a esta investigación. Los estudiantes universitarios, cuando entran en confianza en este tema, no son tan distintos en su pensamiento con respecto a gente sin estudios universitarios (mire, ve, por muy de Harvard que sean). Hay mucha gente, hombres y mujeres, que no es un violador pero piensa como uno. Usted dirá que esta es una acusación fuerte, pero hay que decirla, porque ya anda bastante gente suelta sin que le pongan freno a creencias que permiten y justifican crímenes como el del farandulero arriba mencionado.

Relacionado:
Gran Bretaña revisará su ley de protección a víctimas de violación, buscando prohibir revelar el historial de relaciones sexuales de las personas que denuncian abuso sexual.
¿Cómo es que un “hombre de verdad” puede ser ser violado?

 

Miss Todd.

Descubrí un maravilloso corto animado llamado “Miss Todd” por un curso que estoy llevando en Future Learn (¡eeeeh!). La historia trata sobre Lilian Todd, la primera mujer en diseñar y construir un aeroplano, a inicios del siglo XX.

Recomiéndole que vea el corto, es una cosa bien, bien guapa. Puede hallar más información en el sitio web del proyecto, y aquí le dejo el video:

Lo que es yo, ya casi, casi llego a ese nivel:

 

Continuación.

Perdí el tuit en que leí esta idea, pero retomo las palabras clave que recuerdo porque expresaban muy bien lo que pensaba: que Trump gane no es una anomalía, es la continuidad de la norma. El tipo es un ente caricaturesco al extremo, pero engloba todo aquello que siempre se ha considerado normal y aceptable, en términos de raza/etnia/nacionalidad, género, clase, relación ser humano-naturaleza, y en otras cosas más. I am Jack’s complete lack of surprise, decía aquel.

La paranoia alrededor de la preservación del sentido de identidad propio demanda la dominación de aquello que es “otro” y “extraño”. Una raza diferente, una nacionalidad diferente, una religión diferente. ¿Y cuál es la respuesta de la dominancia masculina ante estos miedos? Totalitarismo, el hombre líder fuerte, y por supuesto, el atractivo de Trump hacia los más amenazados entre nosotros(*).

La interconexión es la respuesta última a estos conflictos persistentes. Y forzar la separación, el rechazo de la diferencia es una elaboración de la necesidad de reforzar diferencias de género.

El acoso sexual de las mujeres es, de hecho, ubicuo en nuestra avanzada sociedad. Representa una necesidad básica de dominancia masculina que atraviesa muchos otros de los “problemas más importantes” que enfrentamos.

Acoso sexual: ¿Tenemos problemas “más grandes” de los cuales ocuparnos?

(*)Cómo se perdió Occidente: adopción por parte de los blancos nacionalistas del discurso colonial.

(Traducción del segundo tweet: Cuando hablamos de la radicalización en línea, siempre hablamos de musulmanes. Pero la radicalización de hombres blancos en línea está a niveles astronómicos. Por supuesto que las mujeres tuvieron también un rol en la elección de Trump, y ojalá que con eso la gente deje de creer que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Vuelva al primer tweet de este post).

(Para evitar sobresaltos por el tweet de arriba, Clinton también era una opción jodida por muchas razones, pero tenía street cred. Sin mencionar que con su gane, con todo y todo, había mejores probabilidades de mantener a raya algunas actitudes nocivas que con Trump se verán fortalecidas).

Ahí le dejo para que continúe el concienzudo análisis post-elecciones gringas desde la arista de su elección. Protip: lea y escuche.

 

Outsourcing zanganadas.

Los amables amiguitos de la revista Alastor me ofrecieron un espacio para publicar un texto. Dije “voy ahí” y escribí lo que encontré en Liverpool por andar buscando a Los Beatles (si es visitante regular de esta blog, ya habrá tenido un adelanto con el museo de la esclavitud).

También, hace un tiempo, una amiga que vive en Suecia me mandó esta captura de pantalla que tomó mientras compraba libros en línea (¿supongo?):

Parece que escribí el prólogo de ese libro. Puede saltarse el prólogo si compra el libro, pero ojalá que lo halle y ojalá que lo compre. Es la primera vez que se traduce al español parte de la obra de Victoria Benedictsson, representante del realismo sueco, simpatizante del movimiento por los derechos de las mujeres cuando tal cosa no existía, y, tristemente, alma atormentada.

Lo siento, cherada, es lo que hay.

 

Un proceso de (des)socialización en 20 segundos.

No hacía mucho, había salido Mmmbop, de Hanson, y mi yo puberto hablaba del video con mi hermano universitario. En un punto mencioné a quien cantaba la canción, y dije algo como “la niña de Hanson”. “Es un niño”, me corrigió. “Ah. Es que…tenía el pelo largo y una flor en su micrófono…”. Mi hermano me dedicó una mirada severa y dijo pausadamente: “Eso. No tiene. Nada. Que ver.”.

Ese fue todo el curso de introducción al género que necesité.