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El cementerio de Crookes.

Hay un cementerio en la cima de la colina donde vivo. Fui a conocerlo hace poco y sentí que ya había estado en ese lugar antes. Por ninguna razón sobrenatural, lo había leído. Uno de mis libros favoritos en mis años mozos era Charcos en el Camino, sobre unos niños que eran evacuados de Londres durante la guerra, y los llevaban “al campo”. Entre la literatura británica que he leído y Los Beatles, estos parajes se me hacen familiares. Pero eso de estar en carne y hueso dentro de un buen libro da escalofríos de los buenos.

Usted tiene cara de que necesita un break de tanta jayanada que está ocurriendo. Vamos sobre:

Es la norma que las lápidas cuenten que primero se murió alguien de la pareja, luego la otra persona, y termine con “Reunited”. La muerte, más que un consuelo, un triunfo. Se me hizo chiquito el corazón.

Una capilla en medio del cementerio.

Otras lápidas contaban cómo iban reuniéndose los miembros de la familia de distintas generaciones. Aquí mencionan a cinco personas, con las fechas de fallecimiento en orden cronólogico, de arriba hacia abajo.

 

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Fin del break. Volvamos a hablar de esa onerosa payasada del Robo del Siglo, de cómo algunos medios mienten, y de Dengueberto.

 
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Publicado por en febrero 4, 2016 en Imágenes, Jue!, Turis-turista

 

La violencia es elegante, la violencia es un juego.

Naturaleza, Patio de juegos, Padre, Dios, Pintura, Belleza, Amor, Muerte. Supe hace poco de un libro de fotografía, y las imágenes en él caen en estas categorías y otras similares. La siguiente foto es de ese libro, de la categoría “Dios”:

Este libro de fotografía se llama War is Beautiful, “La guerra es hermosa”. Son fotos publicadas por el New York Times, para ilustrar que reportar desde las zonas de guerra puede hacerse con tal exuberancia y elegancia visual que la violencia más cruel se transforma en arte. No es un elogio a la línea editorial del periódico, es una advertencia para quienes se encuentran con esta clase de imágenes. La violencia es elegante, desde el punto de vista de quienes la promueven, a manera de celebrarla y glorificarla. Escoger esta visión es hacer a un lado otra, la que vuelve a la guerra “fea” (léase, las víctimas y lo que experimentan para llegar a serlo).

Recuerde que es la moralidad, y no la falta de ella, lo que sustenta y justifica la violencia. Tenga su propia moralidad en un pedestal y andará por la vida creyendo que no debe ser responsabilizado por nada de lo que hace, aunque lo que hizo fue -siendo amables- un crimen. Reconocido a nivel internacional.

Pero no hay que irse tan lejos. Volvamos a la categoría “Patio de juegos”:

Antes de que ella terminara de comer y pudiera ir a jugar, unos niños grandes, el menor de unos 8 años, comenzaron a jugar con pistolas y dardos de goma, asumo que tipo Nerf o algo así. No pude evitar sentir tristeza al ver a esos niños volteando las mesas para usarlas de trincheras y disparar – sí, porque esos cartuchos de goma golpean fuerte – al otro niño, con una sonrisa casi malévola.

[…] Siguieron jugando, el más grande les decía “no vayan a golpear a la niña”. De pronto un cartucho salió disparado y fue a pegar a otra persona en una mesa, una mesa que estaba incluso en otra habitación. Volteé hacia la madre de los niños, moviendo la cabeza en señal de desaprobación y mirándola con un “¿cómo es posible?”. Al parecer entendió, y les dijo “dejen de jugar, vámonos”.

Sospecho que esas personas son de las que ven los noticieros y dicen “el Gobierno que no hace nada para parar esto”…

Armas, ni de juguete

La violencia puede ser muchas cosas, y puede ser nada, según donde estemos parados. Hay que hacer el esfuerzo de no quedarse parado en el mismo lugar todo el tiempo.

 

Terengos, terroristas y propaganda.

Hace poco vi el video de una maitrita que comenzó a insultar y a llamar terroristas a un par de cheros brasileños, y no deja de asombrarme lo pachito que estaba el río con la señora. Por esos días, vi The kids are all right y encontré este comentario sobre la película, que no es tanto un comentario en realidad, ni opinión ni aporte, excepto quizá como ejemplo para el último párrafo de esta entrada:

“¡Pura propaganda de gays! Como cristiana comprometida, no puedo aceptarlo”. Mire, la historia y los personajes en ella están lejos de componer una estampa idílica y libre de conflicto. Uno puede ver lo que quiera, según sus gustos y valores, pero si se ve expuesto a ideas contrarias a la propia, no cae mal llevar de la mano el pensamiento crítico (que no significa automáticamente criticar) junto con la apertura a la experiencia y a ponerse en los zapatos de otro. Por si acaso.

Y luego, cuando uno está ansioso por compartir con el mundo sus concienzudos análisis políticos pero lo único que está a la mano es una tira cómica de palitos*:

No hay para dónde con una caricatura porgustosa sobre muñequitos de palitos, pero en honor al buen criterio, el cuadro 7 es una implicación tanto del experimento de Robbers Cave como de la hipótesis del contacto, que no deja de ser urgente en sociedades donde la gente rige sus juicios a partir de estereotipos. También puede encontrar infinitamente mejor desarrollada esa idea en algunas acciones de Ozymandias en Watchmen, en las primeras escenas de Pacific Rim, en gente que busca una identidad común como argumento para detener la violencia en el fútbol (ay, mapachada), y en quienes buscan un enemigo común para sentirse más cercanos a los suyos durante las festividades:

“‘A la mierda Steve Harvey’ fue recibido con un rotundo acuerdo en mi familia, lo cual es inusual. Steve Harvey es tan idiota que unió a mi familia, llamaré a eso un milagro de navidad”.

Hay varias cosas que uno puede hacer para no ver terengos, terroristas y propaganda a la vuelta de la esquina (acuérdese que sus opiniones muestran quién es usted). Una es leer. Mucho. Leer historias, de ficción y no ficción. Y no sólo historias que confirmen nuestro propio punto de vista. Leer es una manera no sólo de aumentar el conocimiento objetivo, sino también de ampliar nuestra visión del mundo y de la experiencia social, inherentemente compleja y con más ángulos de los que a veces somos capaces de soportar.

*No obstante: “Vieja, esta persona leyó el post. Dijo el nombre del personaje. Llegó a comentar, contó los cuadritos.”.

*Se va a hacer cosas retrógradas*

 

“¡Los derechos humanos son para delincuentes!” y para usted también.

Oiga, en el sitio de Amnistía Internacional está corriendo la campaña Write For Rights. Uno de los casos es el de Teodora Vásquez, una salvadoreña encarcelada por tener complicaciones con su embarazo, porque hay gente que todavía no entiende las formas en que puede funcionar un cuerpo humano que está gestando a otro.

Ya mandé mi carta, anímese y mande la suya (o suyas, este es uno de 12 casos). Toda la información está en el enlace de arriba.

wfr2015

Recuérdole, justamente en esta fecha, que mibellopaíseljalvador es pródigo en violaciones a los derechos humanos (por estos días se conmemora la atroz masacre de El Mozote), de modo tan consistente y predecible que es como si se apegara a un manual. Si de casualidad usted sale perdiendo por culpa de ese manual, cállese, por caridad.

Todo bien con usar ejércitos para combatir la violencia y la delincuencia. Tenemos hasta para exportar:

El hecho de que salvadoreños forman parte de las fuerzas armadas mercenarias operando en Yemen es un secreto abierto. Una fuente de inteligencia militar del Ministerio de Defensa de El Salvador, hablando bajo condición de anonimato, confirmó que Americas Program que hay 100 salvadoreños ejecutando operaciones de este tipo en Yemen.

Ex-soldados salvadoreños trabajando como mercenarios en Yemen

Hasta que los soldados comienzan a apuntarle a civiles en un encuentro deportivo:

Mientras, la consigna de muchos que tienen en sus manos los recursos para mejorar al país es hacerse el maje.

Feliz Día de los Derechos Humanos.

 

Je suppose.

Supongo que me pesa
tener tanto conocimiento
y ser tan nadie.

 
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Publicado por en noviembre 24, 2015 en Frases, Imágenes, Jue!, Qué ondas aquí

 

Mendigando justicia.

Coca-Cola explota un importante acuífero en El Salvador en medio de una grave sequía:

Una planta de la transnacional Coca Cola enfrenta el rechazo de ambientalistas y comunidades por la sobreexplotación que hace para fabricar sus bebidas del acuífero de Nejapa, uno de los más estratégicos del país y que abastece a la ciudad capital.

Habitantes de Nejapa, un municipio salvadoreño de 30,000 habitantes ubicado a solo 20 kilómetros de la capital salvadoreña, observan cada vez con más preocupación el escaso caudal de sus ríos.

Ambientalistas dan la razón a los pobladores de Nejapa y explican que en gran parte la escasez hídrica de la zona se debe a la sobreexplotación del acuífero que realizan empresas de bebidas que tienen sus plantas de producción en este municipio, como la transnacional Coca Cola.

En el cantón El Porvenir en El Salvador, el bosque es arrasado para construir vivienda para ricos:

El bosque de Santo Tomás, conocido como el cantón “El Porvenir”  es una zona de recarga de agua y abastece, a un gran número de pobladores en los alrededores por medio de pozos artesanales, que no cuentan con abasto de agua potable a través de redes hidráulicas. 

Sonia Sánchez, conocida defensora de los derechos humanos, junto con un grupo de habitantes de la zona, desde el mes de marzo pasado emprendieron la defensa de la vida, los recursos naturales y el agua  enfrentándose al poderoso Grupo Robles el cual, aparte de la depredación que realiza impunemente, ejecuta las obras sin tener los permisos acordes a los requisitos y tiempos que establece la ley.

A esta situación se suman las amenazas y agresiones que recibe ahora la defensora de derechos humanos y su familia por parte de empleados y abogados del grupo de la poderosa familia Robles y ante las que permanecen indiferentes las autoridades de todos los niveles en ese país.

Hace poquito hallé la segunda nota. Y me acordé de la primera. Qué esperanza queda, pregúntome batallando contra la desesperanza aprendida, mientras sigo el caso de Saquito Flores y los amigos invisibles:

Impunidad, intriga, moda:

eb6112015

No se pierda los titulares de mañana, ni los de los días siguientes (sobre todo si parece que se hizo justicia). Y acuérdese de que hay noticias más allá de lo que reportan los medios tradicionales.

 

Dos gatos que no saben que cruzaron el océano Atlántico (II).

Aquí la parte I. Pero esto no es nada, mire: un adolescente refugiado viajó de Siria a Grecia con su mascota (Además, alguien escribió sobre el proceso de mudarse de Estados Unidos a Polonia con una gata. Fue publicado cuando ya había pasado todo lo que cuento acá y algunas cosas no hubieran aplicado -la gata pudo viajar en cabina-, pero tiene observaciones útiles para quien esté pensando mudarse al extranjero con su gato).

Era lunes por la tarde. Marla y Macareno habían dejado atrás la vida como la conocían, y después de su primer viaje en avión, admiraban la capital de Chile:

A nuestros anfitriones les gustaban mucho los gatos, y estos gatos fueron bien gente. Se portaron bien y se sintieron en casa inmediatamente…demasiado. Lo que es no tener vergüenza:

Hasta hubo un espacio para fotografías artísticas.

Este pequeño salvaje no usa collar porque arruinó uno por semana en tres semanas consecutivas. Pero protip: el collar no es necesario para el viaje.

Para su gran travesía, había que mandarlos con lonchera: una bolsita de comida y una botellita de agua cada uno. Los gatos tenían el vuelo el miércoles a las 7 am. Nosotros sus humanos teníamos vuelo el miércoles a la 1 am, retrasado algunas horas por el paro nacional de aeropuerto de ese día, que casi echa a la basura la preparación de meses. Infinitas gracias a nuestros anfitriones, que nos llevaron al aeropuerto a las 10 pm del martes, y llevaron a los gatos a las 5 am del miércoles.

Esta es una historia aparte pero el paro, Santo Padre. Qué bueno que no llevábamos a los gatos con nosotros, y qué bueno que no fue en ese momento el terremoto que ocurriría ese mismo día. Fue una pesadilla pero al final el itinerario resultó. Y por supuesto había mucha gente maldiciendo el paro pero mire, viajar en avión implica cierto nivel de privilegio, y frente a eso y a las demandas por condiciones de trabajo dignas, esperar era una incomodidad considerable pero pasajera (I made a pun!).

Después de más un día de viaje y varias escalas, llegamos a nuestro destino. Era jueves por la mañana en el nuevo continente. Nos quedamos en casa de otra estudiante chilena, su esposo y su hija; también agradecimientos infinitos a ellos por ofrecer alojarnos a los cuatro. Llegamos a su departamento al mediodía y los gatos debían llegar alrededor de las 9 pm. Saltémonos más de medio día de ansiedad. Llegaron:

Enteros. Con pelo. Sin demostrar tendencias homicidas.

Y lloramos de alivio. Los humanos. Los gatos se ocuparon de rodar por el suelo. Por fin, por fin, por fin. Todo había salido bien. Nos habíamos sacado un enorme peso de encima. Literalmente, porque Macareno llegó flaquito de puro estrés.

Todos los papeleos de los meses previos valieron la pena. Tuvieron un viaje de más de 30 horas pero sin problemas, y en cada escala recibieron el visto bueno para el siguiente tramo. La camioneta que los traía desde Londres se estacionó a unos pasos del edificio donde estábamos quedándonos, frente a un bar con un prototípico portero corpulento y una fila de personas impacientes por emborracharse. Tapamos las cajas con mantas y entramos al edificio. Las mascotas estaban prohibidas, o al menos en ningún lugar estaba estipulado que eran aceptadas. Aun así, el alojamiento desde el principio fue ofrecido para los cuatro.

Tras una noche de descanso, los gatos eran ellos mismos otra vez:

Marla parecía particularmente agradecida (o el equivalente felino de ese sentimiento) de haberse reencontrado con sus humanos.

Pero los gatos sólo duraron un par de días con nosotros en ese departamento. Temíamos meter en problemas a quienes nos daban alojamiento. Así fue como descubrimos la industria de los “catteries”, los hoteles para gatos. Los dejamos en uno, donde finalmente estaban más cómodos que nosotros, con su propio cuarto lleno de superficies suavecitas. Eso nos dio más tranquilidad para registrarnos en la universidad y buscar donde vivir, sin preocuparnos de dejar los gatos solos en el departamento.

Por primera vez me encontraba sin casa. No era una condición dramática (especialmente a comparación de la del adolescente sirio) pero sí, toda mi vida hasta entonces había tenido un lugar adonde llegar que consideraba mío. Ahora mis llaveros estaban vacíos, eran inútiles. Desde la mañana del lunes había quedado a la deriva, dependiendo de un techo prestado…que nunca faltaba quien ofreciera el suyo, eso se agradece.

En la nueva ciudad había muchas opciones de alquiler de casas y departamentos pero ninguno aceptaba mascotas. Dejábamos nuestro número de teléfono, también prestado, y nuestro correo en agencia tras agencia. Alguien afirmó que tendríamos que deshacernos de los gatos si queríamos encontrar donde vivir. Pareció derivar cierto placer de hacer ese comentario, realmente le costaba dimensionar el afecto involucrado en movilizar un animal, o dos, desde Chile al Reino Unido. Salimos rápidamente de esa agencia y seguimos buscando.

Todo se nos hacía cuesta arriba. Es que la ciudad está construida entre colinas. Subimos y bajamos por días, en medio de la inducción universitaria, tomándole foto a cada casa con el rótulo de “se alquila”, anotando la dirección y la agencia responsable. Era descorazonador. Todos los agentes sonreían cuando empezábamos a contarles nuestra situación, sí, por supuesto, tenemos lo que buscan, y su sonrisa desaparecía cuando agregábamos “y dos gatos”. No. No, tenemos nada disponible bajo esas condiciones. No era nada personal, en realidad, muchas propiedades tampoco aceptaban niños. No. Nada. No.

Pero de repente encontrábamos ventanas con gatos. Eran nuestra aspiración e inspiración.

Hasta que recibimos un sí. Una persona estaba dispuesta a que tuviéramos a los gatos. Y una semana después de haber entrado al país, y muchos meses después de planificar y parir enanos rogando que todo saliera de acuerdo al plan, los cuatro nos acomodamos en una casita británica:

Para beneplácito felino, no faltan ventanas para ver hacia la calle y donde tomar el sol (cuando hay):

No me había dado cuenta de la influencia de la colección El Barco de Vapor, hasta que comencé a vivir en esta casa. Muchas cosas me eran familiares. Especialmente lo de las casas que crujen por la noche…

Y donde asustan.

Macareno intentando tirar la casa por la ventana.

En sus primeros días durmieron uno a la par del otro, como no lo hacían desde mucho tiempo. Título alternativo de esta foto: Cosplay de Cole & Marmalade.

Marla, fiel a su estilo, se puso al día con sus siestas:

Zeta, zeta, zeta.

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Macareno, fiel a su estilo, no tardó en hacer amiguitos:

Macareno ya hizo su primera amiguita.

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Todos preguntan siempre por ellos: en la universidad, en la comunidad, y hasta la señora de bienes raíces, que cómo están los gatos. Pues, felices, posiblemente -como sus humanos- viviendo la mejor de sus vidas.

 
 
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