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Archivo de la categoría: Frases

Acusado rico, acusado pobre.

Robert H. Richards IV, heredero de la fortuna de du Pont, fue declarado culpable de abusar sexualmente de su propio hijo. Justificando su decisión de poner a Richards en libertad condicional, el juez señaló que el adinerado acusado “no estaría bien en la cárcel.” Unos meses antes, un adolescente pudiente de Texas fue condenado por matar a cuatro personas mientras conducía ebrio, y también fue sentenciado a libertad condicional en lugar de prisión. Su abogado utilizó con éxito la defensa “afluenza“, argumentando que su cliente no era plenamente responsable de sus actos debido a su educación privilegiada. Mientras que las amonestaciones menores que recibieron estos acusados ricos provocaron la indignación pública, la mayoría de los estadounidenses son impasibles ante el hecho de que los acusados pobres soportan de manera desproporcionada el peso de las sanciones penales.
[…] Nuestra capacidad de mantener múltiples puntos de vista acerca del sistema jurídico explica por qué podemos llegar a indignarnos sobre las decisiones específicas de sentencias basadas en la clase [social del acusado], sin dejar de sentirnos complacidos por la discriminación sistemática contra los acusados pobres y pertenecientes a minorías.

Acusado rico, acusado pobre

Hospitales privados, arresto domiciliar (concedido, como un deseo)…Gracias a esa capacidad de disociación, los castigos para los criminales pudientes terminan siendo recompensas, o cuando menos, tremendos premios de consolación.

 

“Feminista hasta que se casa”.

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No funcionó. Ya cambié mi estado civil y sigo pensando que la mujer es persona.

Mi concepción del matrimonio, en dos minutos:

 

 
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Publicado por en noviembre 18, 2014 en Frases, Imágenes, Jue!, Música

 

Algo bastante involuntario.

“Creo que la polarización joven/viejo y la polarización masculino/femenino son quizá los dos estereotipos principales que limitan a la gente. Los valores asociados con la juventud y la masculinidad son considerados como normas humanas, y cualquier otra cosa pasa a ser menos válida o inferior. Los viejos se sienten terriblemente inferiores. Están avergonzados de ser viejos.

[…]

Hablando de estereotipos sexuales: la otra noche viví una situación con David [su hijo]; fuimos a la Universidad de Vincennes, donde me habían invitado a asistir a un seminario, y después del seminario David, yo y otras cuatro personas fuimos a tomar café, y resultó que las cuatro personas del seminario eran mujeres. Nos sentamos a la mesa, y una de las mujeres le dijo a David en francés: ‘¡Pobre de usted, sentado a una mesa con cinco mujeres!’. Y todo el mundo se rió. Y yo les dije a las mujeres, que eran todas profesoras en Vincennes: ”¿Se dan cuenta de lo que están diciendo, de la baja opinión que tienen de ustedes mismas?’. Quiero decir: ¿se imagina usted una situación en la que una mujer estuviera sentada con cinco hombres y uno de los hombres dijera: ‘¡Pobre de usted, sentada con cinco hombres, sin otra mujer que le haga compañía!’. La mujer se sentiría honrada.

Me pregunto qué habrá pensado David. 

De habérselo preguntado, estoy segura de que se habría limitado a decir: “¿Y qué tiene de nuevo?” [risas]. Pero sé que estaba muy impresionado por la baja autoestima y misoginia de esas mujeres. Y no olvides que eran mujeres profesionales, que probablemente se hubieran definido como feministas. Y sin embargo expresaban algo bastante involuntario.

Susan Sontag. La entrevista completa de Rolling Stone.
Jonathan Cott.

 

 

 
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Publicado por en noviembre 8, 2014 en Artículos y lecturas, Frases, Personitas

 

No fuimos a las mismas clases de psicología.

Doctor, vea sus primeras declaraciones en televisión y analice su lenguaje no verbal que, de acuerdo con especialistas internacionales de psicología social es uno de los factores determinantes para saber si una persona proyecta poder o debilidad y si será capaz de afrontar los retos que asume hacia los demás.

[Fuente (de LOLs)]

Adiós, Zimbardo, Kahneman y Lyubomirsky. Hay un nuevo horizonte para mí:

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Reacciones.

Una vez chateaba con un tipo. Todo en buena onda hasta que me pidió la dirección de mi lugar de trabajo para enviarme flores. Le dije que no, gracias, que la intención tras su gesto no era compartida por mi persona. Me respondió que era probablemente porque a mí me gustaban novios golpeadores.

¿Qué?

Todavía no sé cómo se responde a algo así. Seguro una de las primeras cosas que algunos piensan al leer el párrafo de arriba es “¿y qué estaba diciéndole ella para que él hiciera tal ofrecimiento?”. Yo sé, usted quiere justificar la acción en apariencia caballerosa del tipo, pero le ahorro el contorsionismo mental: injustificable racionalmente. El contexto de la conversación era aquella época lejana en que los blogs salvadoreños florecían, y muchos de quienes escribíamos en ellos buscábamos entablar conversaciones entre nosotros por otros medios (los tiempos de bonanza de MSN Messenger). Instinto gregario con mentes afines. Quizás el “no más” no aplicaba a todos, como el Casanova que quería mandar flores. Hasta la fecha guardo cherada de esos tiempos, hombres y mujeres, gente que sabe que las posibilidades de interacción con otra persona -aun siendo ambos heterosexuales y de distinto género- trascienden el amor romántico.

Publicidad engañosa: *sólo* tres cosas a hacer *con* una mujer. Usted no puede jugar Smash Bros. con ella, ni conversar sobre el cambio climático, ni compartir una pizza con ella. No tiene más uso que ser receptáculo de su dramático romanticismo, deal with it.

Esa interacción fue bastante benigna, dentro de todo, y con mi subsecuente alejamiento digital el tipo no insistió (no conmigo, al menos). Digo benigno aunque realmente quiero decir que hay cosas peores. Esto no pasó a más, quizás porque no respondí explícitamente a esa acusación de que me gustaba que mis parejas me golpearan (¿?). Parte de recibir este trato es que una no sabe cómo responder. O sí sabe, pero no reacciona; por la sorpresa o porque simplemente la experiencia aconseja no hacerlo: Mujer brutalmente atacada por decirle a hombre que dejara de manosearla. Hay otra noticia de unos hombres que atacaron a otro hombre que les dijo que dejaran en paz a unas mujeres; no hallo la noticia pero para que se vea con algo más de claridad de qué va este asunto.

Hay gente, como la Virginia (y usted ya habrá visto que en este blog se le tiene en alta estima), que sí se atreve a defenderse, a pesar del riesgo. Tampoco es que su defensa haga que estos cabrones se den cuenta de lo que significan sus acciones:

La víctima de mi hombro briggittebardotesco no tuvo suficiente con mis esquivas ni sus roces, sino que, a altura de Metrosur, decidió abrir su pantalón y empezar a masturbarse sin más. Lo próximo que supe fue que mi puño se encontró con su nariz y que, tras el crack respectivo, el maje huyó diciendo “agradecida deberías de estar, puta”. Yo temblaba de la cólera. Nadie en la 44 llena a reventar dijo ni mu.

[…]

Volteo para reclamar y el maitro encuentra mi mirada mientras estruja mis nalgas y se humedece los labios con la lengua. Mi mano derecha, en donde ya llevo las llaves de mi casa, no puede evitar precipitarse a la mejilla del señor y enterrar la llave del portón tan hondo que lo hace sangrar. Mi culo pierde su encandilante magnetismo de repente y el señor empieza a decirme zorra de mierda. El microbús para. Yo escupo en la cara del sesentón. El motorista entiende qué ha ocurrido y arranca antes de que el señor pueda perseguirme.

Esto es atroz. Anita Sarkeesian es una vlogera que analiza el trato que los medios de comunicación y la industria de los videojuegos hacia las mujeres (aquí, recomiéndola; dice muy bien que uno puede muy bien consumir media sin dejar de ser crítico de sus contenidos). Su último video, sobre el uso de la violencia sexualizada hacia las mujeres a modo de decoración, hizo que la amenazar con violarla y asesinarla (link en inglés, link en español) al punto de hacer pública la  dirección de su casa y de sus padres. La ola de amenazas y acoso sexualmente explícito que recibe es impresionante, y más impresionante es que lo soporta.

“Como si no fueran suyas, las manos de Javier se aferran al cuello de Sandra”. ¿Cómo que como si no fueran suyas? ¡Sí son suyas! ¡Carajo! “se comporta como si otra persona tomara posesión de él” y entonces ahorca a Sandra. ¡La ahorca! Y entonces ¡se asusta! ¡pobrecito!

Y decide  d e s  c u a r t i z a r l a.

Aparentemente debemos empatizar con el pobre Javier porque los charcos de sangre lo hacen vomitar y tiene asco de la mujer que acaba de matar. En la misma línea de pensamiento, la bota a la basura.

Después el periodista nos explica que Sandra vivía en un barrio de mierda y ella era una jovencita temeraria que “salía todos los días”. (A todas les pasa por putas).

[…]

No estoy “hilando fino”. Los juicios contra la mujer, todas las disculpas del crimen, como si ella le hubiera jodido la vida por “provocarlo” (es la palabra que usa el autor) a matarla, son permanentes. Sin lugar a dudas, todo el texto es una apología al feminicidio. Es lo de siempre, echarle la culpa a la víctima, justificar al asesino. Decir que fue un “crimen pasional”. Otro lugar común es tratar de disculpar al criminal diciendo que es un loco, un esquizofrénico, que fue la enfermedad. Pues no todos los locos y todos los esquizofrénicos van por ahí matando mujeres, y aún si lo hicieran, la enfermedad no justifica de ninguna manera un asesinato. Los hombres que matan a las mujeres no son desviados ni anormales, la escalofriante verdad es que el feminicidio es de lo más normal.

El joven que descuartizó a su novia (y tocaba el piano)

Es importante saber usar el lenguaje, y eso pasa por cuestionar cómo pensamos. Lea los eufemismos que perpetúan el abuso: Una mujer no muere “por culpa de un mensaje de Whatsapp” o “por celos”; una mujer no sufre violación “por una minifalda”:

¿El título? “El trágico amor de un cuarentón por una niña de 13 años”. ¿La realidad? Un pedófilo de 40 años asesinó a una niña en un pueblo español. ¿Estamos realmente hablando de un “trágico amor” o estamos hablando de una historia de abuso sostenido, terminado en crimen? ¿Es responsable dar cuenta de esta manera de un crimen de tales características contra una menor de edad?

Si España queda muy lejos, aquí hay una noticia made in El Salvador:

Eduardo Amilcar Larín, de 53 años, quien es acusado de haber asesinado a su compañera de vida de 19 años y lesionar a la hermana de ella, se preparaba para escapar a Guatemala con la intención de viajar de forma ilegal a Estados Unidos […]

“Por la diferencia de edad, creemos que maltrataba constantemente a su compañera de vida porque ella tenía 19 años, era cuestión de inseguridad, de celos, fue hasta así que esta situación llego hasta el punto de que él le quitó la vida a su compañera de vida”, dijo Marroquín.

“Eran problemas de familia (celos), me humilló, arrastró mi dignidad por el suelo, me hizo pedazos, me toco mi ego como hombre”, dijo Larín mientras era presentado en la Policía. Agregó que “no sé lo que pensaba, estaba loco y le pido perdón a la familia, ella también me golpeaba, si vieran mi frente, ella me golpeó, nos íbamos a ir a Estados Unidos y ella ya no se quiso ir”.

Por cierto, este día dejaron libres a los acusados del crimen de Katya Miranda, que involucró a su padre y a su abuelo. Katya Miranda, a sus nueve años, fue raptada de un rancho en la playa donde dormía entre miembros de su familia, y fue violada y asesinada cerca de ese mismo lugar.

 

¿Qué foto suya utilizarían?

No voy a poner la imagen, porque no voy a escarbar perfiles de “amigos” para ir a buscarla, pero usted debe haber visto esa clase de imágenes. Habitualmente son contraposiciones de fotos de mujeres en distintas situaciones, del tipo:

Si haces esto [mujer bailando en discoteca vestida con minifalda], no esperes esto [un hombre en apariencia “hecho y derecho” sosteniendo una rosa]

Tremenda lección de moral para combatir todos los males de la civilización: mujeres, si quieren encontrar un buen hombre que les lleve rosas y se case con ustedes, no anden de zorras por la vida.

La gente olvida, mucha ni siquiera sabe, que su cerebro es un holgazán. El cerebro es una maravilla, sí, pero también nos hace llevar una vida de engaños: tomará atajos para juzgar rápido a pesar de la información faltante, para llegar a una respuesta satisfactoria que evite contradicciones…que evite enfrentarnos con el hecho de que esa foto que evaluamos es eso: una fotografía. Un momento en el tiempo y un punto en el espacio. Algo que fue enfocado a fuerza de no enfocar otras cosas.

Tengo fotos mías en celebraciones, rodeada de gente en un contexto nocturno, atípicamente extrovertida. Tengo otras en contextos académicos, muy correcta e intelectualoide. ¿Cuál foto mía usarían en los medios si falleciera aparatosamente? Respondo con la palabra más utilizada en psicología: depende. Depende de si mi muerte fue se percibe como algo accidental o como algo que yo me busqué; de si fui una perfecta víctima o si me lo “merecía”. La foto debe encajar con la narrativa.

Recordé todo esto con lo que ha ocurrido en Ferguson, Missouri, que espero que ya sepa. Déjole estas fotos, para que vaya y difunda el evangelio de que toda imagen frente a sus ojos, aunque valga mil palabras, debe ser tratada con cautela: ¿Qué foto utilizarían si me dispararan?:

 

Traducción.

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Imagen: Sura’s Way

“Vale más que hagás lo que yo digo que cuestionés lo que hago”.
(Y te lo explico con una cuantificación arbitraria y sin sentido para que suene más poético que autoritario).

 
 
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