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Archivo de la categoría: Frases

Semi-trípin: marchas contra (¿o por?) el fraude electoral.

Por cuestiones de tiempo, apelo a su imaginación. Si usted anda por aquí probablemente ya tiene experiencia en el Trípin; sea usted nuestra tripinesca lente por hoy, lo demás se cuenta solo:

Es curiosa y novedosa la forma de protestar de un partido político de derechas. Mueve cantidades considerables de gente pero no es consistente en sus proporciones ni en su aguante. El domingo 9, por ejemplo, al hotel llegaron unas 300 personas, pero solo aguantaron dos horas. Les llevaron gaseosa, pan dulce y agua. Se sentaron a comer y ya luego se marcharon, cansados, agotados por una jornada extenuante.

Al día siguiente no marcharon, pero un nutrido grupo se concentró frente a las instalaciones de la Fiscalía General de la República. En la concentración había familias con la suficiente capacidad económica para protestar bajo los atentos ojos de sus guardaespaldas.

Este viernes, mientras bajaba por la calle del Mirador, la gente no entendía cómo tenía que marchar. ¿Tomando toda la calle, como el martes, o cómo? En cada uno de los tramos tenían que andar gritando orientadores para pedirle a sus correligionarios que por favor despejaran el carril de subida, para que los automovilistas pudieran continuar su camino.

[…] una mujer con gafas de sol estrella con sus manos las culatas de dos cacerolas que brillan porque son nuevas. Casi a la par, Miriam Martínez, una mujer desempleada, 34 años, aspecto humilde, chancletas y jeans gastados, estrella dos cacerolas que de tanto uso han perdido su capa de teflón.

Otra: tres motociclistas avanzan, detrás de la cola de la marcha, montados sobre sus motos que bajan apagadas. Todos llevan una capa tricolor en la espalda. Una de las motos es una Honda que costó alrededor de 2 mil dólares. Las otras dos están tan gastadas que hasta el logotipo de la marca han perdido. “Hay que ahorrar la gasolina”, dice el de la Honda. De repente se escucha un ¡rum, rum, rum! que los alcanza. Es un joven que viene abrazado por una rubia modelo que también lleva capa tricolor. Bajan montados sobre una oda a la ingeniería en dos ruedas. El rum, rum, rum no se apaga, y cinco minutos se queda en rum, rum, rum hasta que se esfuma a toda velocidad: ¡rum, rum, ruuuuum! “Púchica, era una BMW. ¿Cuándo yo?”, dice el de la Honda, que ríe con cara de buena onda.

Este viernes, en su tercera marcha, los manifestantes de Arena probablemente hayan cometido el primar acto vandálico en su historia. Habrá que comprobarlo con los archivos periodísticos de los 80 y 90, pero lo cierto es que el viernes el cristal del parabrisas de un vehículo sufrió la ira de los tricolor. “¡Lo peor de todo es que yo también soy arenero!”, gritaba indignado el dueño del vehículo.

Parecía que los presentes querían meterse al Crowne Plaza, pero siguieron su camino una cuadra abajo. Ahí se detuvieron y quienes dirigían la marcha pidieron a todos que regresaran otra vez a la altura de Torre Futura.

-¡Puya! Los que van adelante, ¿para dónde nos llevan? ¿para catedral? -decía desconcertado uno de los manifestantes.

Los organizadores habían armado una tarima al final de la 81a. Calle Poniente, pero Roberto d’Aubuisson no tenía certezas de cómo llegar hasta ahí. Él gritaba a sus correligionarios que cruzaran a la izquierda, sobre el pasaje Sagrado Corazón de Jesús. Cuando D’Aubuisson sentía que no lo escuchaban, alzaba un pequeño megáfono adornado con la bandera tricolor que cargaba en su mano derecha. “Crucemos a la izquierda, hermanos”, decía, con su voz aguda. Hasta que habló por el micrófono le hicieron caso, y unas 150 personas avanzaron media cuadra hasta que fueron detenidas por una mujer que habló más fuerte que el diputado. Desde unos parlantes instalados en un microbús, la voz de la mujer dijo: “¡Regresen. Es por la 81. Por la 81!”

-¿¡Y cuál es la 81, pues!? -gritó d’Abuisson, sin megáfono, y nadie lo escuchó. Así que, resignado, siguió caminando, con rumbo indefinido, hacia abajo, hacia donde se dirigían los microbuses.

Bonus track:
Preparar esto (lo mínimo posible, considerando la coyuntura) nos llevó por lúgubres paisajes:

Usted me dirá si es él mismo o alguien que se hacía pasar por él (si es lo primero, su cuenta actual es otra). Como sea, juela. Nada de extraño en la argumentación, muy salvadoreño-promedio y todo…pero quien llevaba esta cuenta ni por deseabilidad social pudo mostrar algo de tacto en la respuesta.

 

Consideraciones para navegar el Día Internacional de la Mujer sin fracasar.

“La mujer es la compañera del hombre”, empezaba un artículo, y dejé de leer. Sí leí el texto completo de otra imagen, donde se felicitaba a la mujer en función de su vínculo con otros: madre, hija, amiga, pareja…Les resulta imposible definirla como persona: es su estética (para regocijarse con ella) o su “superioridad moral” (*vomita*) o lo entregada que es ante el resto de la gente (para beneficiarse de ella). Las reacciones tan básicas al tema de este día no hacen más que justificar su existencia.

Si la gente se tomara el tiempo de averiguar qué implica el feminismo, comprendería que no es algo de lo que querrían distanciarse, aun con sus permanentes cuestionamientos, conflictos y contradicciones. Sí es igualdad, equidad, justicia, y también es el reconocimiento de diferencias sin que éstas impliquen jerarquía. Eso de superioridad moral, por ejemplo, es poner en un pedestal, y eso deshumaniza, a quien está en el pedestal y a quien se coloca a sí mismo como inferior. Es psicología social básica (o no tan básica, viva Zimbardo): la deshumanización de la víctima conlleva la del victimario. 

“Inferiorizarse”, además, no expía pecados. No resuelve ninguna de las injusticias que se han cometido antes ni aporta al futuro. Si quiere ser parte de lo que se conmemora este día, según su género, deje de felicitar y/o esperar ser felicitada; deje de usar el femenino como insulto, como algo de qué distanciarse, como algo de qué avergonzarse.  Dejé de pensar que lo femenino es una categoría concreta, igual que lo masculino; son categorías tan arbitrarias que uno vive deslizándose por el espectro entre ambas y no se da cuenta. Y, no obstante, uno sigue siendo persona.

¿Con qué cara se le acercaría usted a alguna de las mujeres en estas 15 fotos para decirles “felicidades por ser mujer”? Este día no es sobre “esencias”, es sobre acciones, es sobre mantener la cabeza a flote mientras se va contra la corriente porque seguir la corriente nos estaba ahogando.

…Nuestras enemigas tenían razón en decir (aunque no, según nuestro criterio, en deplorar) que nosotras procurábamos ensanchar las mentadas “cuatro paredes”. En el mundo occidental, de alguna u otra forma, ya sea porque trabaja o porque se dedica a la ciencia de “la canasta”, la mujer se va de la casa. Ahora bien, nosotras queríamos que la salida, tanto de la trabajadora como de la exenta de necesidades, sirviera para conectarlas con la sociedad y sus problemas.

Marta Vergara

Tomado de este libro (un gran regalo de cumpleaños).

En una nota muy personal, no dejo de sentirme afortunada por estar rodeada de personas (familia, cherada) que se alejan del “qué injusto que se le dedique sólo un día al año a la mujer”, que entienden de qué se trata este día. Que aprovechan este día para informarse más y mejor y que usan ese nuevo conocimiento el resto del año para abogar por la equidad y el respeto. A ustedes: gracias.

Después de todo, “niña” no era una descripción neutral, era una acusación […] Pero rechazar la cultura femenina no me volvió más fuerte, me volvió más débil. Me dio menos opciones y finalmente me negó mi humanidad total…

[Las protagonistas] Ellie y Riley no son sólo conceptos o buenas intenciones. Son personas: niñas completamente realizadas, extravagantes, divertidas, peligrosas. Ellie no está aquí para nadie: para inspirar, excitar o motivar a nadie. Ellie está aquí porque es ella misma y, por una vez, esa es razón suficiente.

Los personajes femeninos con frecuencia se tratan como satélites, objetos hechos por el hombre para orbitar a los protagonistas masculinos tan frecuente y uniformemente que usted pensaría que este arreglo está escrito en el código fuente del universo.

El videojuego que finalmente me hizo sentir como ser humano.

 

Sexismo y erecciones en segunda vuelta (bonus track: La Cumbia del Morenazi).

“We must not forget…the General Erection”
John Lennon

El diputado en cuestión no me simpatiza, por decirlo de manera amable. Pero me simpatiza menos la lógica de macho que subyace a llamarlo mujer. De paso, a’pues gracias que tiene en tan alta estima a “las féminas”.

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He aquí al ilustre alcalde de una de las ciudades más importantes de El Salvador, convocando a erecciones.

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Aparte de revestir en estereotipia femenina a los candidatos (coquetas, “ofrecidas”, ¿tengo que explicarlo?), la forma de escribir de quienes hacen estas cosas es otro dickslap.

Hay otra caricatura donde Sánchez Cerén y Quijano le llevan serenata a Tony Saca. Mire, sí me pareció chistoso, y no falto de verdad porque así se rebuscan para la segunda vuelta…pero qué ondas con llevarse de encuentro a un género una y otra vez (pero no siempre). Mala costumbre la de mucha gente, de feminizar a los candidatos que se quedaron en primera vuelta para transmitir que se andan “ofreciendo” o que están esperando a que otro partido político los conquiste (hablando de falta de agencia, se insiste tanto en la pasividad femenina que se llega a decir que una botella de cerveza le hizo el amor a una mujer. Usted sabrá que la explicación correcta es que la mujer se masturbó con la botella. Que tampoco es algo de lo que yo me enorgullecería de presentar como noticia en mi periódico, pero dado que alguien tuvo el criterio para hacerlo, que sirva de mal ejemplo).

Bonus track: “ay, nooooo, qué indios“, frase que constituye la intro a La Cumbia del Morenazi. ¡Qué vergüenza que los gobernantes salvadoreños se vean como salvadoreños! ¡Susanitas del mundo, uníos!

Esta pareja

Me reconfortan algunos de los comentarios, nomás porque llevan la contraria a la aberración cognitiva que es esta imagen y su texto. Cierto es que el caballero requiere con urgencia una pulida en el módulo mental que aloja ideas como el de “chambrerío de viejas”; otra cosa es que haya gente que despliegue sin pudor su racismo/Altamiranismo y alucine que con ello está dando un argumento digno de aplauso. Tangentes: (1) ¿El “ya que” es muletilla en el discurso jalvadoreño? Así, en general, pregunto ya que tengo esa impresión. (2) El cargo de Primera Dama es un chiste. Esto se vuelve más notable cuando se habla de “Primer Damo”.

 

Golpes vicarios.

Para el 11 de septiembre de 2001, no sabía que existía el 11 de septiembre de 1973. Conocía, muy a la pasada, sus consecuencias, pero nada a lo que pudiera ponerle fecha o dedicarle un espasmo en mis entrañas. Están esos dos 11/09, y hay cualquier cantidad de 11/09 geográficamente más cercanos que aprendo gracias a valiosos casos atípicos dentro de mi círculo social.

Mi círculo social. Podría jurar que en años anteriores, en esta fecha, su discurso se inclinaba por las Torres Gemelas. Este año, se inclina al golpe de estado. Puede ser por los 40 años. Puede ser porque hemos aprendido más. Puede ser por mi tendencia a codearme con gente que piensa como yo (no se dé el zafe, esta tendencia no es sólo mía y no necesariamente es intencional).

Puede ser la cercanía: días atrás en el Servicio de Salud habían sugerido con particular vehemencia que se suspendieran los pacientes de la tarde porque “no se sabe qué va a pasar”. Mi paciente de hoy no llegó, y compaginé su activismo político con la conmemoración del golpe en la plaza de armas, a la misma hora de la sesión. Y los helicópteros de anoche y de hoy, la bomba lacrimógena a lo lejos, y el rumor de que estaban desalojando donde el vecino, siendo el vecino la universidad donde estudié. Aun más, puede ser porque una taxista buena samaritana, en mi primer día en Chile, me llevó a un gran edificio y señalándolo me dijo “ahí fue donde bombardearon”; y porque años después pasé frente a la puerta angosta. Y porque hay poquísimos grados de separación entre mi persona y víctimas de la dictadura, pues casi todos mis conocidos (y un par de pacientes) tienen en su familia esa clase de historias. No es sorprendente ni me es ajeno, viniendo de un país diminuto al que se lo tragó la guerra civil y se empeña en negarlo, pero tampoco deja de ser escalofriante

Hoy en la mañana un amigo chileno decía que sin importar la opinión que uno tuviera del golpe y la dictadura (y aquí hago copipaste con su perdón, para que no se me quede nada), “hay algo que lamentablemente no tiene matices y es que los familiares de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos hasta el día de hoy no pueden vivir el duelo que les corresponde y les fue arrebatado por una sociedad que los ha apuntado con el dedo por casi medio siglo. Y nadie debería sentirse avergonzado o amedrentado de llorar a los que ama y han partido, nunca jamás, ni en este país ni en otro”. Y además, dice una amiga salvadoreña, es lamentable “el establecimiento de la erradicación del oponente político como sinónimo de seguridad estatal“.

Pienso en aquel dicho gringo, la grama es más verde al otro lado. cuando comparo los procesos colectivos de memoria y olvido aquí en Chile y allá en El Salvador. Estoy en el otro lado y sí lo es; para mí, al menos, que vengo de allá. Aquí recordar es problemático pero también se hace fuerte y claramente. Allá se evade, con suerte se sugiere. Pero mejor se olvida, y todavía mejor, no se sabe. Y lo que se suprime en lo psíquico, revienta en lo somático. En un individuo y en un pueblo. En una columna sobre el golpe de Estado, en un medio salvadoreño, una persona deseaba que en El Salvador surgiera otro Hernández Martínez o un Pinochet. Una frase de cajón que no falla en darme un espasmo de aquellos. Es de esas personas que se ven al espejo y no se dan cuenta de que su deseo se ha cumplido.

Recomendado:
11 sonidos que marcaron el 11 de septiembre.
La violencia sexual de la dictadura, presente 40 años después.
El informe secreto de Pinoche sobre los crímenes.
Por qué el golpe de Estado en Chile es tan emblemático.

 

Se les acabó la fiesta.

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Pero el ilustre alumno de la universidad de la vida, Tony Saca lo dijo años antes. Diosmiyo. 

 

La palabra que buscaba mientras le pedía al perico que se bajara del muro.

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Me resultaba chocante llamarme su dueña. Podía decir que la Rana era mi perra pero no que yo era su dueña; a la inversa yo era su humana. No la consideraba ni mi hija ni mi mascota. Siempre la llamaba mi socia, porque lo era, en las buenas y en las malas, pero debía haber otra palabra que describiera mejor nuestra relación ante mis congéneres, quisquillosos como son con los lazos inter-especie.

Hace muchos años hubo mucho entusiasmo en San Francisco cuando algunos ciudadanos bien intencionados declararon que no eran “dueños” de sus mascotas sino “guardianes”. Muchas personas pensaron que esto era absurdo. Sin embargo, ahora que he tenido el placer de ser el guardián de Kramer desde mi cumpleaños hace siete años, lo entiendo totalmente. Nunca me he considerado su dueño. Mi rol es criarlo, protegerlo y darle un hogar. Lo que recibo a cambio es su amor, su exuberancia y afecto, todo lo cual me provee una felicidad inconmensurable.

El regalo de un perro es una revelación.

No es hippismo. El lenguaje influye en la cognición y viceversa. Basta con comparar el constructo “comprar” con el de “adoptar”. O imaginarse que dijéramos no que el futuro está hacia adelante, sino que está hacia atrás, como los Aymara. Pa’ que vea. Como piensa, habla; como habla, piensa.

Hablando de revelaciones, uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida ha sido tener aves enjauladas. Si uno hace un verdadero esfuerzo con la mollera notará que la jaula es un instrumento insidioso de tortura. Por otro lado, eso me obligó por un tiempo a hacer malabares entre la Rana, dos gatos y dos pericos que vivían fuera de su jaula. Pero la amenaza de entre esos cinco era uno de los pericos porque mordía. Tenía un pico de acero y desconocía el miedo a los felinos; con la Rana tenían una relación simbiótica gracias a las tortillas. Era ese perico, también, el que ocasionalmente se subía al muro donde nadie podía alcanzarlo o había que perseguirlo por la calle.

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Pero yo prefería ese show ocasional a condenarlo al encierro, y me resigné a que él y yo viviríamos en el limbo de que no merecía vivir en confinamiento pero tampoco era capaz de valerse por sí solo. Y si lo hubiera dejado ir, alguien más lo hubiera bajado de una pedrada. Maldigo al salvadoreño promedio y su mal encauzado apego con los pericos.

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Este no era tan autosuficiente como el otro, así que se fue a un entorno tan libre de jaulas como de gatos. El buen Víctor le dio un hogar y headbangearon juntos forever.

Fui un poco irresponsable con la Rana pero por ignorancia. Si hubiese sabido de la esterilización nos hubiésemos evitado tumores. Aun así, tuvo muchas alegrías en la vida y me enseñó a ser más responsable al hacerme cargo de los animales. Antes de ella tuve tortugas, un par de cuyos que creo que se escaparon por un tragante, peces varios (destaca Freud, un combatiente de Siam que compré porque me pareció una crueldad que lo tuvieran en un vaso de plástico en la tienda de mascotas; pero como él, miles), y algunos pericos (entre ellos unos del Blvd. de Los Héroes, comprados por lástima y rabia, y que murieron en mis manos al día siguiente). Después de la Rana aprendí el lenguaje de la adopción y tenencia responsable junto a la Pichu Feliciana, quien más adelante descubriría su vocación de chuchuefinca. Y después están mis gatos burgueses, uno de los cuales vive en mí en calidad de duelo irresuelto por cómo fue desapareciendo de mi vida. A veces sueño con que la encuentro y le pido perdón y le digo que puede volver a casa.

Hoy que soy jefa de hogar (LOL, de verdad) entiendo todavía mejor lo de ser guardiana. Sobre todo con gatos, que mucha gente califica de ingratos. No lo son, no siempre; son una caja de sorpresas enejesentido. Y en fin, cuidarlos no me hace su dueña. Pasa que uno les da mucho y recibe mucho, es una transacción social de cuidados y afectos con la ventaja adicional de que no hay que buscarles colegio ni inculcarles valores. Estos gatos son mis roommates. La Marla Teodora se para en dos patas cuando le digo “¡dame un abrazo!” (Conductismo FOR THE FUCKING WIN), y a cambio, le tengo que preparar su café. 

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Relacionado:
Un perro leal trata de salvar a su compañero de años.
Síndrome de disfunción cognitiva en perros (brotip: hay funciones cognitivas compartidas por muchos animales, incluyéndole a usted).
Perros (Canis familiaris) evalúan a los humanos únicamente sobre la base de experiencias directas (“La formación de la reputación es un componente clave en las interacciones sociales de muchas especies animales”).

 

Imponer y culpabilizar como forma de promover la vida.

Hay gente que por quedar bien con Dios pisotea al prójimo. “Sólo Dios puede dar y quitar la vida” se dice para zanjar la cuestión sin enlodarse, como si a cada segundo no hubiese personas dando y quitando vida a otras, las más de las veces por una decisión consciente. Seamos un poco terrenales, por principio de realidad, o digamos que Dios realmente envió las bombas de la maratón de Boston y vamos a manifestar nuestro agradecimiento por ello a los funerales de las víctimas.

A los “pro-vida” se les olvida la vida que tienen enfrente (“La vida de la madre no es un tema a considerar“). El cuerpo dentro del cual está el feto es una persona también, carámba. Es una vida completamente formada que ha echado raíces como miembro de la sociedad y ha establecido vínculos, influencias e interdependencias que se desmoronarán si desaparece.

Frente a una madre con una enfermedad grave que corre el riesgo de morir si da a luz a un bebé que no tiene cerebro (y en inglés), y que si se salva con el aborto se va a la cárcel por homicidio, la colectiva mollera salvadoreña no da más que para el tremendo: “ella se lo buscó” y “sólo Dios da y quita la vida”. Han decidido dejar pasar la oportunidad de abogar por salvar una vida y otras vidas que dependen de ésta. Porque así el mundo será mejor, eh. La gente promedio sólo puede preguntarse por qué ella tuvo relaciones sexuales…con ella misma, aparentemente, porque nadie suele hablar del rol del padre. La mujer es lo público, vamos a hablar de ella (y a tocarle su estómago sin su permiso si está embarazada porque aaaaaww).

Sí, en realidad, los detalles personales son materia de tabloides, a lo más. Pero parafraseo a un libro genérico de psicología social: usted no sólo daña a quienes detesta, también detesta a quienes daña (la moraleja real de “la zorra y las uvas” es que la disonancia cognitiva es inaceptable). Su cerebro echará mano de cualquier argumento, de preferencia ad hominem, que le permita culpar a la víctima y que le ayude a justificar lo ocurrido. Porque uy, no es posible que alguien esté en semejante situación si no es porque él o ella misma se lo ha buscado (un ejemplo marca na’-que-ver pero pa’-que-vea).

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El Derecho penal puede únicamente imponer un no hacer, es decir, prohibir comportamientos, no imponer conductas, y todavía menos opciones de vida. Con la prohibición del aborto y con la consiguiente constricción penal a convertirse en madres se impone a las mujeres no sólo el no abortar, sino una conmoción vital de incalculable alcance. No sólo la gestación y el parto, sino la renuncia a proyectos de vida diversos, la obligación de educar y mantener a un hijo…

Así, la punición del aborto es el único caso en que se penaliza la omisión no ya de un simple acto…sino de una opción de vida: la que consiste en no querer convertirse en madre. Esta circunstancia es generalmente ignorada… La prohibición del aborto equivale también a una obligación -la obligación de convertirse en madre, de llevar a término un embarazo, de parir, de educar a un hijo… En contraste con el principio de igualdad, que quiere decir igual respeto y tutela de la identidad de cada uno, la penalización del aborto sustrae a la autonomía de la mujer sobre su propio cuerpo, y con ella su misma identidad de persona, reduciéndola a cosa o instrumento de procreación sometida a fines que no son suyos.

La cuestión del embrión entre derecho y moral (p. 266) – Luigi Ferrajoli.

No tener hijos no hace alguien más egoísta que tenerlos. “Yo quiero tener hijos”: se desea que se parezcan a nosotros en muchas cosas, o que hagan bien lo que nosotros hicimos mal; que tengan los mismos gustos. Se espera que ellos perpetúen nuestras creencias y valores, ojalá estudien lo mismo que nosotros o lo que nosotros queramos para ellos porque sabemos lo que les conviene, esperamos que nos hagan quedar bien ante el mundo con su modo de comportarse, sus notas y sus logros; y que se apuren a darnos nietos. No es malo per se, pero tener hijos es igual de auto-referente que no tenerlos. Mientras sea decisión propia/aceptación eventual de la responsabilidad y no porque “ni modo”, está bien.

Lo contrario de “pro-vida” no es “pro-aborto”, es “pro-decisión”. Un embarazo no deseado no necesariamente “arruina” la vida; depende de factores de toda clase. Habrá mujeres que decidirán tener el bebé y eso no las detendrá. Otras decidirán o desearán no tenerlo, también por un sinnúmero de razones. Simple y llanamente no se le impone a la gente qué hacer con su cuerpo y con el resto de su vida. Puede interceptar esta idea con que el bebé inocente y que qué hay de su cuerpo y el resto de su vida, pero de inducir culpa a ofrecerse a dedicar lo que resta de la existencia propia a responsabilizarse del bebé que se está “defendiendo” (o a pagar por su ataúd y quizás el de su madre, para el caso) hay un gran trecho.

Abortar no es una decisión fácil y hay que hacer énfasis en lo de sinnúmero de razones: no es porque sí, por capricho; nadie se coloca por gusto propio en una situación que conlleva exponerse a las peroratas del team Regina de Cardenal. Es una situación difícil, ¡hagámosla más difícil, eso les enseñará las mujeres a no tener sexo y embarazarse! La buena noticia es que si hay más y mejor acceso a servicios de salud y a información sobre sexualidad y métodos anticonceptivos, y se combate el machismo y el hembrismo, y la cultura de la violación, habrá menos necesidad de echar mano del aborto. Colabore con algo de esto. Buena suerte.

***

Y me entero de que anularon el juicio al genocida Ríos Montt. Sepa por qué era importante hasta para El Salvador, si es que no lo sabe aún. A la mierda.

 
 
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