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La biología no es el fin de la discusión sino el comienzo: qué dicen las ciencias sobre sexo y género

[Publicado primero en Psicoloquio]
[Nota semi-relacionada con las “prueba biológica del sexo” mencionadas abajo: a una joven le realizaron pruebas médicas para determinar su edad. No creerás lo que pasó después]

Recientemente, algunos sectores de la sociedad han reforzado la posición de que el sexo es biológico y binario, el género es reflejo del sexo; solo hay hombre y mujer y eso lo respalda la biología. Traer a colación la biología se piensa como el equivalente a “lo dice la ciencia”, pero las ciencias que abordan el sexo y el género son múltiples, y hasta el momento todas coinciden en un punto: el sexo y el género no son categorías discretas, mucho menos dicotómicas, y la biología no es el fin de la discusión sino el inicio.

“El sexo y el género permea casi todo aspecto de nuestras vidas. Cada vez que usamos un baño público, compramos ropa, llenamos un formulario, insistentemente se nos recuerda que debemos ser masculino o femenino, hombres o mujeres, niños o niñas. Aún las cosas que aparentemente no tienen nada que ver con sexo o género—qué comemos, por ejemplo, o los libros que leemos—con frecuencia nos los venden como si fueran necesariamente femeninos o masculinos.

Visualizando el sexo como un espectro (en inglés)

En el día a día, entendemos el sexo como algo biológico, y el género como una construcción de nuestro entorno social. Sin embargo, desde distintos campos del conocimiento se reconoce que estas distinciones se quedan cortas. Lo que concebimos como sexo, femenino y masculino, proviene en buena medida de lo que asociamos a cada adjetivo: los gametos más pequeños son masculinos, los más grandes son femeninos. Ciertos estados cromosómicos, hormonales, gonadales y genéticos se categorizan como masculinos o femeninos. De los números 1, 4, 7, 12, ¿Cuáles son masculinos y cuáles femeninos? Una investigación encontró que, a través de distintas culturas, los números impares son vistos como masculinos y los pares como femeninos:

El poder de un estímulo numérico lógicamente irrelevante para evocar masculinidad o feminidad refleja la omnipresencia del género como un soporte social para generar compresión de conceptos abstractos.

¿Los números tienen género?

El libro Evolution’s rainbow, escrito por una ecologista, presenta una revisión extensa de la compleja interacción entre genes, cromosomas, hormonas, y anatomía, que ocurre no solo en humanos sino en otras especies del reino animal; esta interacción resulta en innumerables formas en las que el sexo se manifiesta en un individuo. Por ejemplo, en algunas especies, características como la apariencia y el tamaño, y no las gónadas que posee, dan información sobre el rol y comportamientos de un individuo dentro de su estructura social. De modo que género -al menos en seres humanos- puede entenderse como la expresión personal de la identidad sexual dentro de una cultura específica.

(Por otro lado, es opinión de los miembros del Equipo Psicoloquio que leyeron este libro que algunas propuestas e interpretaciones desarrolladas en el texto no son del todo convincentes. Aun más, a pesar de la diversidad que el libro promueve, quienes lo lean se encontrarán con una dosis de anti-bisexualidad)

Pero mucho puede ocurrir en el camino de ser embrión a ser persona. A veces la fusión del huevo y el esperma resulta diferente. La gente puede ser XXX, XXY, o XYY sin ninguna indicación fisiológica. La gente puede tener células XX y células XY. A veces una persona puede ser XX pero tener fisionomía “masculina”, o al revés. A veces, al ritmo de uno en cien, un bebé nace con genitales sobre los que la gente en el quirófano no puede ponerse de acuerdo. En algunos casos, médicos realizan cirugía en esos bebés para asignarles un sexo, y el sexo no siempre está en línea con cómo la persona se ve a sí misma en la adultez. ¡El cromosoma X tiene genes para generar esperma! Un gen llamado SRY gatilla un complejo camino del desarrollo que usualmente lleva a que la persona sea masculina, ¡pero no siempre! Todos los tipos de diferencias sexuales nominales —tamaño de varias regiones del cerebro, niveles hormonales, desarrollo socioemocional, personalidad, tendencias—se trabajan como promedios y se desmoronan bajo una investigación estadística más cuidadosa. Básicamente, ya nadie en las ciencias que sabe algo sobre estos temas reconoce la idea del “género binario” estricto.

El plan de Trump de redefinir el género no tiene sentido científico (en inglés)

Para complementar, aquí un estudio de caso de un hombre cuyos cromosomas son XX, y aquí otro similar. 

La revista Nature explica en términos sencillos este paso del desarrollo sexual embrionario a ser persona (incluye una mención al gen SRY, que está ausente en los casos de hombres con cromosomas XX, justamente porque ese gen está en el cromosoma Y). Casos como el de una mujer embarazada que descubrió que era cromosómicamente masculina, o de un hombre de 70 años a quien se le descubrió que nació con una matriz, pueden ser estadísticamente infrecuentes, pero nada más que eso. Se estima que una de cada 100 personas tiene alguna forma de estas condiciones intersexuales. Personas a quienes actualmente llamamos transgénero han existido a lo largo de la historia, en todas las culturas, y algunas son hasta madrinas de la música electrónica.

El género, por otro lado, se suele definir como un constructo social, el ser hombre o mujer y los roles y expectativas que cada una de esas categorías conlleva. El género es un poco más que eso. Como se define en este artículo de The Lancet, el género es una experiencia personal; es la identidad propia percibida como hombre, mujer, una mezcla de ambos, u otra categoría para la que aún estamos buscando palabras. El género es un sentido esencial de identidad, es un instrumento para organizar el mundo social, y una manera de responder necesidades y/o expresar valores.

Estudios del desarrollo de la identidad de género en la niñez involucran observar los comportamientos de niños y niñas con respecto a sí mismos y a los demás. Las preferencias de un niño o niña en ropa, comportamientos, juguetes y compañeros de juego que se ajusten a su propio género se observa desde alrededor de los tres años. Sin embargo, el sexo-género asumido de un feto, según los genitales que presenta en la ultrasonografía, estimula a la gente a imponer una serie de roles y expectativas sobre personas que ni siquiera han nacido. Una de las manifestaciones más notables de esta imposición de expectativas son las fiestas de revelación de género, “gender-reveal parties“, rituales comunitarios que reafirman ideales de género y que gestionan la ansiedad (de los adultos) por apegarse a estos ideales.

En una investigación longitudinal sobre desarrollo de la identidad de género que continúa hasta la fecha, Olson y colaboradores encontraron que el desarrollo de la identidad de género sigue el mismo patrón para niñez de género típico y niñez que expresa ser de un género distinto al asignado, por ejemplo, una niña que se identifica como un niño; este segundo grupo son niños y niñas que han transicionado socialmente, que adoptan nombres, pronombres, y apariencia acordes a su género expresado. Es decir, una niña transgénero tienden a mostrar preferencias de género similares a las de una niña no-transgénero (a modo de ilustración, recomendamos leer la edición de National Geographic de enero de 2017).

La identidad de género que expresan niños y niñas -sean de género típico o hayan transicionado socialmente- no solo se manifiesta desde alrededor de los tres años, sino que parece ser independiente de la crianza y de las expectativas impuestas por el entorno social de la persona. En otras palabras, ni la más viril gender-reveal party garantizará que un feto de sexo masculino desarrolle la identidad de género de un hombre. Esto puede resonar como esencialismo de género, “ser hombre/mujer y que te guste el azul/rosado y los carros/muñecas es innato” y ante la tentación de caer en el simplismo de cerebro masculino-cerebro femenino, recomendamos leer el libro Delusions of gender, o al menos esta explicación sobre la conexión entre hormonas y comportamiento. El meollo del asunto es que en la identidad de género entran en juego tanto mecanismos biológicos como del entorno, y aún no está claro qué tanto funcionan por separado y en conjunto.

Investigaciones, abarcando desde la genética y endocrinología hasta leyes y psicología, muestran que la identidad de género tienen bases biológicas. Esta no es una idea nueva: todo aspecto subjetivo, psicológico, tiene correlatos físicos, usualmente neuronales. Ocurre que los genitales no son el correlato más importante de la identidad de género, no para todo el mundo. Por ello, es posible que una persona que exprese una identidad de género de hombre tenga características físicas femeninas (senos, matriz, cromosomas XX), y una persona que exprese una identidad de género de mujer puede tener características físicas masculinas (pene y testículos, el gen SRY). Es estadísticamente atípico, pero biológicamente probable y socialmente inocuo. El sexo y género como un espectro, no como dicotomía, es la realidad científica que debería informar políticas y acciones de justicia social.

Las políticas usan una variedad de definiciones de género y sexo, y no hay una manera científica de definir sexo, lo que significa que no hay manera de “entender el sexo correctamente” para definir a hombres y mujeres (Cruz, 2010). Ciertamente, científicos y profesionales legales reconocen que la identidad de género y el reconocimiento legal son más importantes que el sexo para ejecutar políticas en la mayoría de casos (Stirnitzke, 2011).

Muchas áreas algunas vez segregadas por sexo y género ya no lo están, incluyendo escuelas, lugares de trabajo, gimnasios, clubes, bares y (algunas) instituciones religiosas. Por tanto, uno podría cuestionar el uso de la biología para la continua segregación por sexo y género, porque la biología no apoya un binario de género y, en su lugar, destaca que el sexo es multifacético. Las políticas basadas en la biociencia deben reflejar una ciencia que es rigurosa, actualizada y que refleja el rol de la biología en relación a otros factores sociales.

Género biológico, sexo y políticas públicas (en inglés) 

El espectro del sexo está explicado en términos sencillos en una publicación de la revista Nature (ver cuadro The sex spectrum). La revista Scientific American, por su parte, publicó recientemente un gráfico que permite visualizar las posibles combinaciones de genes, hormonas, cromosomas, y características sexuales primarias y secundarias que resultan en lo que llamamos sexo y a veces género:

Gráfico publicado en la edición de Septiembre de 2018 de Scientific American. / Crédito: Pitch Interactive y Amanda Montañez

Por último, hay que recordar que el prejuicio, por ejemplo hacia las minorías sexuales y de género, suele justificarse de maneras que son superficialmente plausibles. Cuando las justificaciones religiosas (“la Biblia lo dice”) ya no son suficientes, surgen las justificaciones seculares y “científicas”, las que apelan a ideologías dañinas por un lado, y a la biología por otro, como razones últimas para perpetuar la visión de Otros como inferiores y peligrosos. Es importante no solo buscar la información adecuada, sino también examinar las ansiedades propias y nuestra sensación de amenaza ante quienes cuestionan lo que creíamos que es natural.

Así que si la ley requiere que una persona sea hombre o mujer, ¿ese sexo debería ser asignado por la anatomía, las hormonas, las células, o los cromosomas, y qué debería hacerse si hay un conflicto entre ellas? “Mi impresión es que, dado que no hay un único parámetro biológico que predomine sobre cualquier otro parámetro, al final del día, la identidad de género parece ser el parámetro más razonable” […]. En otras palabras, si usted quiere saber si una persona es hombre o mujer, es mejor que solo se lo pregunte.

Sexo redefinido (en inglés)

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Catorce años de Qué Joder

Comencé este blog en otra vida*. Ya no puedo escribir como entonces, mi forma y fondo han cambiado tanto como mi entorno actual. Este cambio ha sido para bien, en un sentido individual. En un sentido colectivo, debería disculparme por no ser aporte pero no hay con quién.

Algo que no ha cambiado en 14 años es la cara que pongo a causa de El Salvador. Acá esta cara es magistralmente desplegada por tres antropólogas forenses:

“De izquierda a derecha, Silvana Turner, Mercedes Doretti y Patricia Bernardi, antropólogas forenses argentinas. Las tres testificaron en el juzgado de San Francisco Gotera por la masacre de El Mozote. Foto de El Faro: Víctor Peña”. Fuente: Las antropólogas argentinas dan cátedra en el juicio por El Mozote.

De todos modos, este blog es como el Año Viejo, no lo olvido porque me ha dejado cosas muy buenas.

Nos vemos.

*Antes de este blog, tenía una mi plataforma de MSN Groups(!) para ir guardando documentos sobre corrupción en el gobierno y crímenes de guerra, información que en mis años mozos se compartía por correo electrónico (en Word y Power Point, Santo Padre). Hasta mi chero Ñola se animó a escribir una columna, y solo una, para esa plataforma. Por estos días están juzgando a un ex presidente y sus amiguitos por corrupción, y a militares por crímenes de guerra así que qué alegre, hom’**.
**Medio, porque qué cuesta que se haga justicia.
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Ocupar nuestro espacio #IWD2018 #8M

En otros tiempos y en otras circunstancias, escribiría largo y tendido sobre algún aspecto relacionado al Día Internacional de la Mujer. Ahorita no. Hay muchísimas mujeres -cis y trans- que escriben trabajan con contundencia, y no le costará hallarlas porque están en todas partes, levantando la voz y ocupando un espacio visible, por ellas mismas y por las que no pueden. Y no hacen eso solo hoy, lo hacen todos los días. Y no levantan la voz hablando de “ser mujer” en un vacío o en una vaga generalidad, sino en contextos específicos, porque siempre se es mujer en un contexto.

Yo hoy nomás vine a ocupar mi espacio. Hoy es día de especial reconocimiento y gratitud por las luchas de las mujeres -cis y trans, dije- y la sororidad. Si hay algo que usted tiene que llevarse de este día para aplicarlo en su vida diaria es esto: las mujeres son personas; se dice fácil para hay gente a la que le cuesta usar ese criterio. Hace más de 10 años que le vengo diciendo.

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Llorar en las bodas

No suelo llorar en las bodas. Las ceremonias a las que asistí en mis años mozos me aburrían y, más adelante, me exasperaban con sus tintes conservadores y exigencias tradicionales. Estos sentimientos, por supuesto, no excluyen que yo sintiera afecto y alegría por la pareja que se unía en matrimonio. En mi adultez, contando con un círculo social que afortunadamente se desvía de algunas tradiciones, ciertos momentos de la celebración pueden darme un feliz nudo en la garganta.

Hace poco fui a mi primera (y quizás única) boda en Inglaterra. Era un matrimonio civil en el Town Hall, un evento de quince minutos. La jueza inició con un breve discurso que logró ser formal y emotivo, y procedió: “En este país, el matrimonio se define como la unión entre dos personas…”.

La unión entre dos personas.

Terminó la ceremonia y yo seguía secándome las lágrimas.

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Pluma filuda al sol (LOL): La familia.

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No te dejés pero no jodás

Acto 1: es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente.
Uno: “Nunca dejen que un hombre les haga esto” (impensable el “hombres, no hagan esto”).
 Dos: Un hombre acosa a una mujer y la denuncia es contra las organizaciones feministas que “no hacen nada al respecto” y permiten que pasen estas cosas.
Tres: Madre, si tu hijo o hija se involucra en una violación, es tu responsabilidad. Madre, dije.

Acto 2: dejá de tratar de controlar a otros, eso es censura.
No tengo la menor idea de lo que digo sobre este fenómeno, pero seguro la interpretación que yo hago es a partir de la [que creo que es la] tuya así que vení que te explico.
– Oiga, señor, su lectura sobre el fenómeno está errada.
– Estas mujeres solo son alharacas.

Acto 3: se te violenta bien poco, sos una exagerada. Pero si tanto te molesta, es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente. 

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A la cárcel por perder un feto inviable

Adolescente salvadoreña víctima de violación condenada a 30 años de prisión por parir un feto muerto.

¿Qué más hay que decir? ¿De qué otra forma se lo explicás a la manga de imbéciles que compone el grueso de la fauna salvadoreña, si ya redujiste la situación a su mínima expresión?

Vaya y lea El signo letrina:

Hace menos de un año, una menor de edad sale corriendo al baño antes de empezar clases en el instituto. Último año de bachillerato. Tiene una relación con un pastor evangélico mayor que ella, una infección en la sangre, un feto en las entrañas. ¿Ha entrado alguna vez a los baños de un instituto nacional? Hay un olor penetrante a orina o a cloro; a veces, a ambas. Se siente en los ojos casi como una nube de gas mostaza. En ese aromático entorno ella pare a un feto muerto, inviable. La fiebre se alza atropellada, la sangre le brota, ella se desmaya. Teledós se entera. Lo transmite en vivo. Medio El Salvador sopla su sopita de frijoles con epazote mientras sigue el minuto a minuto y espera a que saquen a esa bicha zorra, asesina, puta, del baño del instituto. Durante los comerciales, quizá el comedor comentó cómo estas monas ahora no pueden cerrar las piernas. Seguro es culpa del reggaetón.

[…]

Nadie parece notar que una y otra y otra vez la narrativa de las mujeres acusadas de homicidio –no de aborto, ni lo quiera Dios–  en contra de sus fetos tiene como escenario brutalista y vulgar el baño público. No es uno con pastillitas olor lavanda tropical, toallas suavecitas gracias al poder del Suavitel Adiós al Planchado ni duchas con control de temperatura, no. Son fosas sépticas. Estas mujeres-monstruo, inmorales, capaces de matar a sus propios hijos, suelen tener como escenario el piso de tierra, la pared de bahareque, las lombrices reptando al fondo de la fosa.

Repito, vaya y lea, y comparta el post.

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La “sinvergüenza” que abandonó a su bebé.

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Noticias de un mundo aparte

Estoy consciente del mundo que habito, el real. Es duro, atroz, descorazonador, desesperante, esperanzador, maravilloso. Este mundo no deja de girar y en él siempre hay trabajo por hacer.

Pero también uno necesita tener un mundo aparte. También es real pero funciona de modo distinto. Sin ser perfecto, es como un hogar que se lleva a cuestas, como un refugio que está a la mano siempre que la rutina y la impotencia se vuelven insoportables. Mi mundo aparte adquirió vida propia sin que yo pudiera detenerlo, y vendrá el día en que desbordará su propia dimensión y llegará a esta. Digo yo.

Mientras llega ese día, vengo a dejar registro de noticias que son una mezcla de este mundo y del otro:

1. No anoté la fuente ni la fecha, pero la referencia es lo de menos:

“…la historia más importante ha sido el arresto del candidato de ‘New Fathers 4 Justice’ luego de que este trepara al techo de una estación de policía vestido como el personaje de Plaza Sésamo, Elmo. Es poco probable que el candidato del partido Laborista, Gill Furniss, sienta la necesidad de eclipsarlo”.

2. Tome todo mi dinero, Yorkshire Water:

3. Advertencia: enjambres de avispas alemanas “ebrias, desempleadas y enojadas” invaden Sheffield:

Las avispas trabajadoras, más grandes que una avispa normal pero más pequeñas que un avispón, han terminado su trabajo proveyendo a las avispas reinas de néctar y no tienen nada qué hacer.

Las reinas han terminado de poner sus huevos y han abandonado la colmena, lo que significa que las avispas trabajadoras ya no están atendiendo a la reina y en cambio se están emborrachando con la fruta que está fermentándose.

En esta época del año (especialmente mientras Reino Unido continúa sufriendo una ola de calor veraniego), las avispas se dan un festín con fruta fermentada, lo que significa que están entonadas y extra audaces.

4. El ocaso de los enanos de jardín:

“Gnomos en descenso”, los enanos de jardín van camino a extinguirse.

5. Bonus track de hace varios años al que vuelvo ocasionalmente, porque mibellopaíjelsalvador es pródigo en lo absurdo y a veces para bien: un artículo del New Yorker sobre El Mes de las Donas, “Mister Donut para alcalde“.

***

(Para no perder la tradición, una noticia de este mundo, solo una: mire nomás que sentirse ofendido justifica la prepotencia; así quién te cree que no te paseaste en archivos de crímenes de guerra, vieja. Como que un solo maitro en uniforme no bastara para enviar el mensaje. Todos ellos son el mensaje, quizás.)