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No te dejés pero no jodás

Acto 1: es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente.
Uno: “Nunca dejen que un hombre les haga esto” (impensable el “hombres, no hagan esto”).
 Dos: Un hombre acosa a una mujer y la denuncia es contra las organizaciones feministas que “no hacen nada al respecto” y permiten que pasen estas cosas.
Tres: Madre, si tu hijo o hija se involucra en una violación, es tu responsabilidad. Madre, dije.

Acto 2: dejá de tratar de controlar a otros, eso es censura.
No tengo la menor idea de lo que digo sobre este fenómeno, pero seguro la interpretación que yo hago es a partir de la [que creo que es la] tuya así que vení que te explico.
– Oiga, señor, su lectura sobre el fenómeno está errada.
– Estas mujeres solo son alharacas.

Acto 3: se te violenta bien poco, sos una exagerada. Pero si tanto te molesta, es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente. 

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No todos en la cama, no todos en el suelo.

Creo que la primera vez que realmente me di cuenta de que algo andaba mal fue hace algunos años. Buscando información sobre esos agradables temas de tortura y crímenes de lesa humanidad, me encontré con los reportes de una masacre y violaciones sexuales de cientos de personas dentro de un estadio, por parte de las fuerzas de seguridad nacional, durante una concentración política. El 28 de septiembre de 2009. Los relatos de lo que ocurrió ahí son escalofriantes (particularmente los ataques sexuales), y me sentí como José Arcadio Segundo cuando se encuentra en un tren lleno de muertos.

“¿Eso es cierto? No lo vi en las noticias”.

Ocurrió en Guinea. Y tuve un pequeño momento de lucidez en el que me di cuenta que si hubiese ocurrido en otro lado hubiese habido un grito mundial de justicia, de solidaridad y empatía. Fue en el 2009, no se podía decir que el silencio era porque no había redes sociales como las hay hoy. El problema era que mis fuentes, y los puntos de vista de mis fuentes, eran limitadas. Un sesgo que tiene nombre propio.

Uno no puede enterarse ni preocuparse de todo lo que pasa en el mundo. No es posible. Tampoco, probablemente, pueda uno hacerlo todo éticamente en la vida. Por ejemplo, en la alimentación: uno decide dejar de comer carne y otros derivados de animales porque hay mucha crueldad involucrada (déjeme enlazarle algunas de las investigacio…¿no? Bueno). El argumento contra ello es “bueno, pero es que también hay crueldad involucrada en…”, aunque eso no invalida la primera decisión. Sólo demuestra que uno intenta tapar una gotera y le sale otra. Si logra tener una alimentación 100% libre de crueldad, para los animales y para las personas involucradas en su producción, ¿de dónde viene su ropa? ¿de dónde salen los minerales que componen sus aparatos electrónicos?

La idea de que tenés que tener una opinión sobre todo es falsa…Algunos temas no te incumben o no e involucran. La gente siente pasión en sus vidas sobre las causas que les preocupan y quieren que te sintás igual. Pero no lo harás en cada caso. Y eso está bien. […] Pensá en por qué [recibir sermones] te molesta y aplicalo a tus discusiones. La empatía es una gran herramienta para esto. Hablá con tus amigos de las cosas que les importan y mirá qué les motiva, les asusta y les preocupa.

¿Soy una mala feminista si no tengo una posición sobre cada tema?

Con los atentados en París, hubo un lado que se solidarizó inmediatamente con las víctimas y con Francia. Hubo otro lado que se molestó porque atentados como ese pasan a diario en otros países y nadie se indigna ni solidariza. Hubo un tercer lado que decía que no era hora para estar comparando y que todas las vidas eran iguales en importancia.

A lo que no hay que dejar de agregar, como en la Rebelión en la Granja: pero unas son más iguales que otras.

(Oiga, cuando le dicen que van a bombardear una ciudad…bombardean una ciudad, no sólo a dos o tres o doscientos pelones que están en ella).

En los últimos años, en Estados Unidos ha surgido el movimiento Black Lives Matter, cuando salió a la luz la impunidad con que la ciudadanos y policías mataban hombres negros, y las razones -enraizadas en prejuicio- por las que lo hacían. Frente a eso, surgió el All Lives Matter, un “¡¿Cómo que sólo las vidas de la gente negra importan, y las de la gente blanca?!”. Similar a cuando es el Día de La No Violencia contra la Mujer y gente tremendamente ingeniosa dice “¡¿Pero y el día de la No Violencia contra el Hombre?!” (Hoy es el Día Internacional del Hombre, por cierto, lo cual amerita esta lectura. También es el Día del Inodoro, lo cual le parecerá risible si usted toda su vida ha tenido acceso a uno).

Y usted creería que a lo que voy es que ese desvío-de-atención-hacia-otra-causa es lo que pasó con los atentados de la semana pasada. Pero no. “¿Por qué dejamos flores -parafraseando el enlace siguiente- en la embajada de Francia pero no dejamos flores en la embajada de Líbano, en la de Afganistán?”. A muchos les cayó mal esta especie de oportunismo pero era justamente eso: ahora es la oportunidad. Ahora es imposible no verlo. Ahora está lo que faltaba, un parámetro de contraste: “solo se admite la universalización del dolor occidental. Los centenares de muertos blancos de Occidente duelen a la Humanidad, los millones de muertos morenos del resto del mundo son apenas una breve crónica, relatada objetivamente”.

No es la solicitud de atención por sí misma, sino quién la solicita y hacia qué. Siempre debe sopesarse en cuál grupo recae el peso de la desigualdad, en cuál el ejercicio del poder. Frente al racismo y sexismo, por ejemplo, es cuando menos curioso que se responda con un “¡pero yo también soy oprimido!” (“enmarcando las emociones como si fueran hechos”), pero así es. El estudio de la discriminación y desigualdad requiere ir desmontando capa tras capa, tipo género, clase social y color de piel, donde cada factor excluye (o incluye, según su suerte) más y más.

Es bien incómodo, ciertamente. Muy trabajoso también.

Por otro lado, pensé cómo me sentiría yo si, siendo francesa (lolololol), hubiera perdido a un ser querido en los atentados en París y me topara con mensajes como “pero no sólo recen por París, si no también por…”. Mal, por decir una palabra. Me hubiera sentido mal, supongo, este es mi momento de estar en duelo. Pero dentro de todo, nadie me dice que no esté en duelo, ni dejo de percibir y recibir apoyo y solidaridad.

Lo que se ha pedido es expandir la mirada, ampliar el panorama y la denuncia y la empatía. Que no es comparación de quién sufre más y en absoluto invalida a las víctimas, gente que simplemente estaba disfrutando su vida en ese momento. Confiésole que, de modo automático, yo también sentí más por esto que por lo que está pasando, por ejemplo, en Burundi. Hay distancia, geográfica y de otras clases, pero es fundamental darse cuenta de ello (esa distancia, como ya le dije, ayuda a explicar por qué es tan fácil que sigan ocurriendo genocidios). Es fundamental, para no terminar como el presidente de Estados Unidos, que dice que los atentados en París son “un ataque hacia la humanidad y sus valores” y que autoriza drones que han matado muchos niños.

(Vieja, qué onda con mostrar los pasaportes. Otra noticia en Yahoo contenía estas declaraciones de alguien del gobierno: “No estamos diciendo que sean terroristas. Los capturamos porque sus pasaportes son falsos. Puede que también estén huyendo de la guerra”. Yísuscraist. Ni porque estamos en las mismas, con tantos refugiados centroamericanos que son retenidos en la frontera en condiciones infrahumanas).

Uno no puede estar enterado de todo lo que pasa en distintos continentes, a veces ni siquiera en su propio país. No nos dan abasto la memoria, el interés, las fuentes de información, los 140 caracteres para mencionar tantas injusticias y tantas víctimas. Uno es humano, nomás. Pero no está de más pensar en a quiénes tenemos presentes, y preguntarnos a quiénes hemos excluido en ese proceso. El punto no es que a usted, a su “nosotros”, no le pasan cosas malas. El punto es que a otros también les pasan cosas malas y eso se invisibiliza, y cuando se vuelve visible es presentado como normal y lógico. Y con ese encogimiento de hombros, viene la aprobación tácita.

“Todos saben lo que pasó durante la Segunda Guerra Mundial pero nadie parece haber estudiado lo que ocurrió en la década anterior a ella”.

Relacionado:
– Puede registrarse en “Write for rights” de Amnistía Internacional. Los casos de este año incluyen una salvadoreña encarcelada por aborto espontáneo (representin’ -_-), una familia siria desaparecida y un hombre que ha estado en aislamiento por 40 años (PLGP).
– La sorprendente ‘decepción’ de una pareja gay alemana tras alojar a 24 refugiados en su casa.
– Je suis l’autre.

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La importancia de tener vergüenza…cuando se tiene privilegios.

Feminismo, maternidad y justicia 
Julia Evelyn Martínez (haga click en el título para ir al texto completo)

Escribo esta columna desde la tristeza y desde el dolor causado por trágica muerte de mi hijo Héctor hace menos de una semana. Un hijo a quien amé más allá de lo que nunca imaginé posible, es decir, como solo puede hacerse desde el amor maternal.

Desde este dolor que me desgarra y desde esta tristeza infinita que me acompañará el resto de mi vida, he leído el infame artículo “¡Mentirosas feministas!” (EDH 08.07.2014), en el cual la columnista Evangelina del Pilar de Sol vomita todo su odio, su egoísmo y su fanatismo en contra de mis hermanas feministas, y en contra de su valiente lucha por la liberación de 17 mujeres salvadoreñas encarceladas injustamente por haber perdido a sus hijos durante partos precipitados y/o como producto de alumbramientos ocurridos en condiciones de riesgo extremo.

Desde mi condición de madre y de feminista, no puedo menos que indignarme frente a tal despliegue de hipocresía y de falta de misericordia. ¿Cómo es posible que una mujer como la columnista Evangelina de Sol, que ha sido madre en condiciones económicas y sociales privilegiadas, se atreva a tirar la primera piedra contra mujeres menos privilegiadas que, en medio de la pobreza y de la exclusión social, han tenido partos extra-hospitalarios que han provocado la muerte accidental de sus hijos o hijas? ¿Cómo es posible que una mujer que alardea de ser cristiana, y que seguramente cada domingo se da golpes de pecho por el perdón de los pecados del mundo, se atreva a divulgar públicamente los nombres de las mujeres en proceso de indulto,  para exponerlas así al escarnio público y/o a poner en peligro sus vidas?. ¿Es este el humanismo y la moral que predican las mujeres de la Fundación Sí a la Vida, del Opus Dei y agrupaciones afines? ¿Es qué no habrá en sus corazones y en sus conciencias capacidad de amar a estas 17 mujeres encarceladas y ver en ellas el “rostro sufriente del siervo deYahvé”?

[…]

Conocer a mujeres como Mirna y las circunstancias económicas, sociales y emocionales en que dan a luz, nos revela que son simplemente mujeres pobres que no tuvieron la suerte de ser atendidas en sus embarazos y partos con la calidez y la calidad con la que seguramente fueron atendidas en sus partos la señora Evangelina de Sol, sus hijas, nueras, sobrinas y/o nietas. Nadie tiene derecho a señalarlas ni condenarlas por sus “malos partos”, pero todos y todas sí tenemos la obligación de sentir empatía y misericordia por ellas, o al menos de sentir vergüenza por vivir en una sociedad que trata de forma tan cruel a las mujeres pobres.

Siga la causa de Las 17 en Facebook y en Twitter.

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Siempre entre nosotros.

A quienes caen en la lucha, con tal que sea con sincero amor al pueblo y en busca de una verdadera liberación, debemos considerarlos siempre entre nosotros.

Homilía 27 de enero de 1980, VIII p. 202

La última vez que vi al buen Víctor, él me regaló el libro “Día a día con Monseñor Romero. Meditaciones para todo el año”. Y me puso en la dedicatoria: las palabras de este hombre serán siempre vigentes para quienes queremos hacer un poquito por cambiar el mundo. No es que siempre estemos citando las palabras exactas de Monseñor (aunque ciertamente hay una para cada momento), pero aspiramos a desarrollar y mantener, como él, el ánimo, la voluntad, la esperanza, el pensamiento crítico y la voz propositiva para incidir en la realidad, aún cuando la realidad es un camino muy, muy cuesta arriba. Tarea jodida esa, hom’, pero hay que hacerla.

"La espera de Romero" - Caricatura de Otto en El Faro (click en la imagen para ir a la original).

Según se estableció en las Naciones Unidas hace un par de años, hoy es el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, y su propósito es conmemorar a las víctimas de violaciones de los derechos humanos, a  quienes han luchado por promover y proteger estos derechos, y recordar la importancia de la verdad y la justicia. Además…

Reconocer en particular la importante y valiosa labor y los valores de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, de El Salvador, quien se consagró activamente a la promoción y protección de los derechos humanos en su país, labor que fue reconocida internacionalmente a través de sus mensajes, en los que denunció violaciones de los derechos humanos de las poblaciones más vulnerables y su dedicación al servicio de la humanidad, en el contexto de conflictos armados, como humanista consagrado a la defensa de los derechos humanos, la protección de vidas humanas y la promoción de la dignidad del ser humano, sus llamamientos constantes al diálogo y su oposición a toda forma de violencia para evitar el enfrentamiento armado, que en definitiva le costaron la vida el 24 de marzo de 1980.

Reproducido con permiso de @marquesdelvalle.

“Aquí está la piedra de toque. ¿Con quienes están bien? ¿Quiénes te critican? ¿Quiénes no te admiten? ¿Quiénes te halagan? Conoce allí lo que Cristo dijo un día: No he venido a traer la paz, sino la división, y habrá división hasta en la misma familia, porque unos quieren vivir más cómodamente, según los principios del mundo, del poder y del dinero, y otros en cambio, han comprendido el llamamiento de Cristo y tienen que rechazar todo lo que no puede ser justo en este mundo (Homilía 13 de noviembre de 1977, I-II p. 323)”.

Relacionado:
Así matamos a Monseñor Romero (El Faro).
Monseñor Romero vive en el pueblo salvadoreño (Hunnapuh).
La última misa de Monseñor Romero (Crónicas Guanacas; al final de la entrada está el enlace al libro “Hablan de Monseñor Romero”).
Crónica a la luz de un aniversario martirial (Tragaluz).

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Esas cosas que tienen características que las hacen parecer casi humanas.

Pude haber escrito ayer por el Día Internacional de la Mujer, pero entonces la gente, al ver que había publicado, sabría de qué iba a hablar. Mejor escribo un día después y los agarro desprevenidos, porque un día después del Día Internacional de la Mujer, no a muchos les importa tal conmemoración ni sus ramificaciones.

Pero en realidad, no voy a escribir, voy a decir “suscribo” a un par de cosas; hacer algo más sería redundante. Así que, con el perdón de Andrés Neuman y su genial blog (que recomiendo que sigan, para que lo lean por su cuenta y evitarme futuros copypasta), dejo aquí su última entrada:

Especialmente el padre

La Real Academia, que no es ninguna fulana (fulano, na: 1. Alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar. 5. Prostituta) sino una autoridad en la materia, nos ha hecho el honor (honor: 3. Honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes) de emitir unas recomendaciones que han sido la comidilla (comidilla: 1. Tema preferido en alguna murmuración o conversación de carácter satírico. «La conducta de fulana es la comidilla de la vecindad») de estos días. Como legítima jueza (jueza: 2. Mujer del juez) de nuestro idioma, razona la Academia que el sexismo lingüístico no es motivo suficiente para ir por ahí desvirgando gramáticas (desvirgar: 1. Quitar la virginidad a una doncella) y que, si continuamos así, terminaremos hablando como verduleros (verdulero, ra: 2. Mujer descarada y ordinaria) y confundiendo al prójimo (prójimo: 1. Hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana. Artículo enmendado; prójimo, ma: 3. Mujer de poca estimación pública o de conducta dudosa. 4. Mujer respecto del marido). Por eso estoy convencido, no sólo como escritor sino como individuo (individuo, dua: 7. Mujer despreciable), de que los académicos, en general ellos y a veces ellas, jamás dejarán a sus hablantes huérfanos (huérfano, na: 1. A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre). Nuestra lengua materna está llena de padres.

También le dejo a Virginia, pero un pedacito nomás; el resto lo lee aquí, y de verdad tiene que leerlo todo:

Tengo la suerte de haber tenido las condiciones necesarias para formarme un criterio propio: un carácter, una educación, un ambiente óptimos para que la señorita piense y se vea a sí misma como ser pleno y no como incubadora, cocinera, receptáculo de semen o una soda, como en Costa Rica.

No, ser mujer no es lindo. Sos una res lo querás o no, lo notés o no, creás que te afecta directamente o no. Tu capacidad mental es invisibilizada, no considerada importante o secundaria: Michelle Bachelet, Condoleeza Rice, Hillary Clinton y Angela Merkel son mujeres increíblemente capaces, pero parecen hombres, seguramente quieren serlo**, dice la gente.

Rileited: 
Sujeto a debate: ¿las mujeres son personas? [En inglés]
Ficciones políticas: la vida personal es política [En inglés].  Lo es, a juzgar por la institucionalización de lo que debo o no debo hacer con mi propio cuerpo y por cómo el mundo ama y protege mi “pureza” y luego me manda a la mierda si yo tengo otras prioridades.
Si pudieras verte [En inglés, pero el video se entiende sin palabras]. Por fin: un anuncio de servicio público del Reino Unido que no amenaza a las chicas sobre cómo vestirse, cómo comportarse o adónde andar, sino que le dice a los chicos que no violen.

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Usted y la perversión del cargo público.

Hoy, en su tan gustado programa, Virginia y Ligia Lo Explican Todo:

Como ya es costumbre en eras pre-electorales, estamos inundados de propaganda partidista a niveles obscenos. En esta ocasión, es de hacer notar, el contenido de la misma  raya en el absurdo. Pero para variar un poco, no vamos a centrarnos en la austeridad con que los políticos ejercen su facultad de raciocinio, sino en el comportamiento del electorado. Después de todo, el electorado somos nosotros y estamos haciendo un pésimo trabajo. Siempre lo hemos hecho. Lo peor: el comportamiento de la clase política y la línea discursiva que transmite a través de la propaganda responde a las características y reacciones que se esperan del electorado. Si nos hablan como idiotas es por algo.

No crea que el síndrome “los diputados no me representan y son unos ladrones” es exclusivo de nuestros lares; a nivel internacional, los cargos parlamentarios no gozan de mucha credibilidad. Es un problema de representatividad política. En las repúblicas (recordemos que existen gobiernos federales, republicanos y monárquicos, siendo El Salvador una república democrática y representativa, según el artículo 85 de la Constitución), el diputado es “el representate del pueblo” (Art. 125 Cn.) y bajo esta premisa, a lo largo de la “vida en democracia” se ha  aceptado (tácitamente) que como pueblo se entienda “sectores productivos”. Por eso vemos a tanto empresario de diputado, es una perversión de la representatividad política que debería partir de lo social, no de lo económico.

Por ejemplo, cuando diputados propietarios que son también accionistas de Laboratorios López  votaron por el bloqueo a la Ley de Medicamentos, lo que hicieron fue, en verdad, manifestar los intereses del sector que representan. Ellos no lo ven como perversión del cargo y en sentido amplio quizá no lo sea, pero un constitucionalista sí lo vería así. Dado que la representatividad política no es social sino económica, el votante no ve reflejados ni sus intereses ni sus prioridades en la gestión de quien está en el cargo, se frustra, no vota y cede así su parcela de poder. Entonces, deja de demandar. Cuando deja de demandar, los partidos políticos se sienten impunes e inexpungables y suceden cosas como postular a Sigifredo Ochoa Pérez a diputado, porque al final creen -y están en lo correcto- que a la gente no le importa.

Estas dinámicas explican la existencia y masiva circulación de imágenes como la siguiente. Es comprensible la frustración de todo un país hacia sus gobernantes, especialmente después de un descrédito tan grande como el alineamiento total de todos los sectores políticos ante el decreto 743 para censurar a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Pero en lugar de articular acciones colectivas eficaces, se queda en la cólera pasajera y en reflejar lo que está ocurriendo. Muchas veces con fino humor, sí, pero con ningún impacto en el curso de la realidad político-partidaria: 

Sabemos que los diputadas y diputadas se aprovechan de su puesto con todo descaro e impunidad (el empleo que permite faltar el 97.5% de las veces y ganar $4,025 al mes; diputados se adueñaron de tierras destinadas a campesinos pobres). Pero en lugar de exigir que actúen como deben, lo cual implica conocer cuáles son las obligaciones de un diputado más allá de los requisitos según la Constitución, aceptamos las conductas que ellos realizan como “lo que hace un diputado”. Comprensible, sí, es a lo que hemos estado expuestos siempre.


También sabemos que nos falta análisis crítico cuando encontramos grupos en Facebook como “No 84 Diputados!!! El Salvador solo necesita 14” (desconocimiento absoluto de los signos de apertura, papá). No hay manera de que sean sólo 14, pero la idea de tener menos diputados no es nada desquiciada. Se dice que el voto es igualitario, pero no es cierto: el Código Electoral asigna un número de diputados a cada departamento, basándose en el cociente nacional de la población; una persona en San Salvador no está votando por el mismo número de diputados que una persona en Cabañas. Su voto, entonces, no tiene el mismo peso. Esto ya perjudica la representatividad. El problema con el planteamiento de esta página en Facebook es, entonces, la absoluta ausencia de argumento sustancioso que vaya más allá del “es que los diputadxs sólo a robar llegan”. Bueno, supongamos que es cierto ¿Y entonces? ¿Veintiocho personas (propietarios y suplentes) van a concertar y redactar las leyes de un país de por sí ya polarizado y con bloques de poder que se asumen inamovibles? Con menos parlamentarios, y posiblemente menos partidos, está el peligro de que se generen tanques de poder y más polarización, algo que de todos modos ya ocurre con 84 cabezas en la Asamblea. De ambas formas, el país está jodido. Y no es sólo culpa de los legisladores.

No malentienda, es importante tomárselo con humor, todos lo hacemos; y es inevitable, dadas las joyas que tenemos como clase político-partidaria. Pero sólo eso no nos sirve. Sólo reírnos una y otra vez de las mismas situaciones nos lleva a normalizar algo que no debe ser normal. ¿Qué hace usted además de reirse e indignarse frente a su pantalla de televisión o de computadora y decir cosas ocurrentes en su timeline de Twitter? ¿Sabe qué diputados están compitiendo por el pedazo geográfico donde usted vive? ¿Los ha contactado, exigiendo que le den atención a un tema que le parece importante (por ejemplo)? ¿Sabe que esa es parte de su responsabilidad como ciudadano/a?

Si es cierto que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, debemos mirar hacia nuestra propia ignorancia como electorado. Lastimosamente, para muchos salvadoreños, es preferible hacer un chiste sobre algo que anda mal a intentar buscar el origen del por qué las cosas son como son y actuar para cambiarlas. ¿No será que el diputado actúa como lo hace porque yo como votante no le demando como debo?

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Conceptos importantes:

Institucionalidad: conjunto de creencias, ideas, valores, principios, representaciones colectivas, estructuras y relaciones que condicionan las conductas de los integrantes de una sociedad, caracterizándola y estructurándola. No, repetimos, NO se refiere a un conjunto de instituciones públicas.

Representatividad política: Más que el acto mediante el cual en las democracias representativas un representante -valga la redundancia- (legislador, para efectos del texto) actúa en nombre del representado (electorado) para la consecusión de sus intereses y que tiene como locus de control a mecanismos electorales institucionalizados (elecciones, pues), el término se refiere a la operativización de la alienación del poder político de un grupo amplio (el electorado) al ser conferido a un subconjunto (élite, frecuentemente).

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Pida su Revuelta aquí.

La colección Revuelta es una serie de libros publicados con el apoyo del  Centro Cultural de España en El Salvador. Un día, yo iba pasando y me pidieron material para considerar publicarlo como parte de esa colección, y resultó que era calidad dos que tres para tal efecto. Después de muchos meses de preparación y espera, el lunes pasado fue la presentación del libro.

No me pida que lea en público: me río (Miguel Huezo-Mixco, director editorial, is not amused).
Gracias a toda la mapachada que llegó a hacerme barra (dibujo genérico para que cada asistente escoja el muñequito que más se adecúe a su apariencia...y si no llegó, igual escoja, porque si lee estas líneas lo más probable es que apoya mis zanganadas y eso se aprecia siempre).

Mil gracias a quienes han hecho posible este libro, a quienes se tomaron el tiempo de llegar, y gracias especiales a María Tenorio, don HunnaMario y Ana, por sus amables palabras, adicionales a su apersonamiento. Gracias a usted, por leer.

El libro puede descargarlo aquí, o conseguir una copia en el CCESV, que “en físico” es de gran caché. Hay autores estelares en la colección, y vienen más, pase a saludarles y a leer su obra.

En otro orden de noticias: ¡Feliz Navidad!