De todos los días, Gen & sex, Jue!, Personitas, Qué ondas aquí

Recomendaciones de películas con temas LGBTI+ – Addendum

Seguimiento a algunos puntos de esta entrada:

1. Tenía pendiente ver Blue is the warmest color, la primera película de la lista. Comencé a verla pero a medio camino me generó una hueva descomunal y no la terminé.

2. Sí fui a ver The Happy Prince, la película sobre los últimos años de Oscar Wilde. El Príncipe Feliz es de los primeros cuentos que recuerdo haber conocido y lo recuerdo porque hacía que me doliera el corazón. La historia que se cuenta en la película, como señala el título, está conectada con ese cuento. Ahí va mi corazoncito desgarrándose otra vez, ya no solo por tristeza, también por rabia. Recomiéndola.

3. En la lista de películas con protagonistas trans mencioné Boy meets girl. Hace poco encontré un artículo que señala un aspecto de los protagonistas que yo no había visto, que tiene que ver con cómo se desarrolla un personaje trans desde una mirada cis (no trans, pues). Puede que este aspecto sea un spoiler, entonces mejor vea la película, luego lea el comentario y después hablamos.

4. Everybody’s talking about Jamie. No está en la lista que hice pero es un musical que vi hace unos meses:

La historia de Jamie ocurre en la ciudad donde vivo (por el momento…pero represent!) y cuando fui al cine a ver la proyección del musical, porque pasan obras de teatro en los cines <3, encontré un anuncio en el que buscaban extras para la versión cinematográfica. Puede que de aquí a unos años salga la película, y aunque no sé qué tanto refleje la fuente original, considere esto mi pre-recomendación basada en la obra teatral.

Por último, en temas relacionados, este es el mes de la visibilidad bisexual. Busque a su bisexual local desenclosetado para darle extra amor, y aproveche de actualizar sus conocimientos y actitudes sobre sexualidad; la vida de alguien a quien usted quiere mucho podría mejorar por ello.

Anuncios
Artículos y lecturas, De todos los días, Desastres poco naturales, Jue!, Psicología

Un estómago con algunos órganos accesorios

Uno de mis mayores intereses, en este punto de mi vida, es cómo un mismo fenómeno puede narrarse tanto a través de la investigación científica como de la ficción.

Meses atrás, por ejemplo, revisé algunas investigaciones sobre los efectos del status socioeconómico en la salud (y, jue, en la cara), y recientemente se publicó otro estudio en esa línea, acerca del impacto de pertenecer a cierta clase social. Por otro lado, poco después, leí las memorias/ficción autobiográfica(?) de George Orwell sobre el periodo en que vivió en la indigencia, en París y en Londres.

Los primeros dos enlaces arriba explican mecanismos, mientras que el libro relata experiencias. Para complementar lo primero, vengo a dejar un fragmento del libro de Orwell que me pareció sobrecogedor (la traducción y las negritas son mías, va’pasar a disculpar). Con una dosis de imaginación bien informada, historias como estas llegan a las mismas conclusiones que investigaciones al respecto, y ahorita no tengo nada terriblemente revelador que decir más allá de eso.

Es curioso, tu primer contacto con la pobreza. Has pensado mucho sobre la pobreza, es lo que has temido toda tu vida, lo que sabías que te pasaría tarde o temprano; y todo resulta total y prosaicamente diferente. Pensaste que sería simple; es extraordinariamente complicado. Pensaste que sería terrible; es meramente miserable y aburrido. Es la peculiar bajeza de la pobreza lo que descubrís primero; los cambios a los que te lanza, la mezquindad complicada, el rescatar las migajas.

Descubrís qué es tener hambre. Con pan y margarina en el estómago, salís y ves las vitrinas. Por todos lados hay comida insultándote a enormes y malgastados montones […] un lloriqueo de autocompasión te invade ante la visión de tanta comida. Planeás tomar una hogaza de pan y huir, tragándotela antes de que te atrapen; y te abstenés, por pura tristeza.

Descubrís el aburrimiento que es inseparable de la pobreza; las veces en que no tenés nada que hacer y, estando hambriento, nada te interesa. Por medio día a la vez, te acostás en tu cama, sintiéndote como el jeune squelette en el poema de Baudelaire. Solo la comida podría animarte. Descubrís que un hombre que ha pasado una semana a pan y margarina ya no es un hombre, solo un estómago con algunos órganos accesorios.

[…] cuando estás acercándote a la pobreza, hacés un descubrimiento que opaca a algunos otros. Descubrís el aburrimiento y las complicaciones mezquinas y los inicios del hambre, pero también descubrís el gran rasgo redentor de la pobreza: el hecho de que aniquila el futuro. Dentro de ciertos límites, es cierto que mientras menos dinero tenés, menos te preocupás […] Tres francos te alimentarán hasta mañana y no podés pensar más allá de eso. Estás aburrido pero no tenés miedo. Pensás vagamente, “voy a morir de hambre en un día o dos…qué sorpresa, ¿no?”, y luego la mente divaga hacia otros temas.

Down and out in Paris and London (Capítulo 3)

Artículos y lecturas, De todos los días, Fibras delicadas, Gen & sex

Ocupar nuestro espacio #IWD2018 #8M

En otros tiempos y en otras circunstancias, escribiría largo y tendido sobre algún aspecto relacionado al Día Internacional de la Mujer. Ahorita no. Hay muchísimas mujeres -cis y trans- que escriben trabajan con contundencia, y no le costará hallarlas porque están en todas partes, levantando la voz y ocupando un espacio visible, por ellas mismas y por las que no pueden. Y no hacen eso solo hoy, lo hacen todos los días. Y no levantan la voz hablando de “ser mujer” en un vacío o en una vaga generalidad, sino en contextos específicos, porque siempre se es mujer en un contexto.

Yo hoy nomás vine a ocupar mi espacio. Hoy es día de especial reconocimiento y gratitud por las luchas de las mujeres -cis y trans, dije- y la sororidad. Si hay algo que usted tiene que llevarse de este día para aplicarlo en su vida diaria es esto: las mujeres son personas; se dice fácil para hay gente a la que le cuesta usar ese criterio. Hace más de 10 años que le vengo diciendo.

Recomendado
Hábleles de prudencia a sus hijos
#8M #NosotrasParamos ¡Huelga en la academia!
“No entiendes nada”. Sobre el Día Internacional de la Mujer
Mujeres de la ciencia
La brecha del orgasmo y lo que no enseñan en educación sexual (en inglés)
La manifestación de mujeres de San Salvador, el 25 de diciembre de 1922

De todos los días, Desastres poco naturales, Fibras delicadas, Frases, Gen & sex, Imágenes, Jue!, Qué ondas aquí

Llorar en las bodas

No suelo llorar en las bodas. Las ceremonias a las que asistí en mis años mozos me aburrían y, más adelante, me exasperaban con sus tintes conservadores y exigencias tradicionales. Estos sentimientos, por supuesto, no excluyen que yo sintiera afecto y alegría por la pareja que se unía en matrimonio. En mi adultez, contando con un círculo social que afortunadamente se desvía de algunas tradiciones, ciertos momentos de la celebración pueden darme un feliz nudo en la garganta.

Hace poco fui a mi primera (y quizás única) boda en Inglaterra. Era un matrimonio civil en el Town Hall, un evento de quince minutos. La jueza inició con un breve discurso que logró ser formal y emotivo, y procedió: “En este país, el matrimonio se define como la unión entre dos personas…”.

La unión entre dos personas.

Terminó la ceremonia y yo seguía secándome las lágrimas.

Recomendado:
Pluma filuda al sol (LOL): La familia.

Artículos y lecturas, Azul y blanco, Criaturitas del Señor, De todos los días, Desastres poco naturales, Enlaces, Fibras delicadas, Gen & sex, Personitas, Qué ondas aquí, Violencia

No te dejés pero no jodás

Acto 1: es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente.
Uno: “Nunca dejen que un hombre les haga esto” (impensable el “hombres, no hagan esto”).
 Dos: Un hombre acosa a una mujer y la denuncia es contra las organizaciones feministas que “no hacen nada al respecto” y permiten que pasen estas cosas.
Tres: Madre, si tu hijo o hija se involucra en una violación, es tu responsabilidad. Madre, dije.

Acto 2: dejá de tratar de controlar a otros, eso es censura.
No tengo la menor idea de lo que digo sobre este fenómeno, pero seguro la interpretación que yo hago es a partir de la [que creo que es la] tuya así que vení que te explico.
– Oiga, señor, su lectura sobre el fenómeno está errada.
– Estas mujeres solo son alharacas.

Acto 3: se te violenta bien poco, sos una exagerada. Pero si tanto te molesta, es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente. 

Artículos y lecturas, Azul y blanco, De todos los días, Desastres poco naturales, Fibras delicadas, Frases, Gen & sex, Memorias y heridas, Periódicos y noticieros, Violencia

A la cárcel por perder un feto inviable

Adolescente salvadoreña víctima de violación condenada a 30 años de prisión por parir un feto muerto.

¿Qué más hay que decir? ¿De qué otra forma se lo explicás a la manga de imbéciles que compone el grueso de la fauna salvadoreña, si ya redujiste la situación a su mínima expresión?

Vaya y lea El signo letrina:

Hace menos de un año, una menor de edad sale corriendo al baño antes de empezar clases en el instituto. Último año de bachillerato. Tiene una relación con un pastor evangélico mayor que ella, una infección en la sangre, un feto en las entrañas. ¿Ha entrado alguna vez a los baños de un instituto nacional? Hay un olor penetrante a orina o a cloro; a veces, a ambas. Se siente en los ojos casi como una nube de gas mostaza. En ese aromático entorno ella pare a un feto muerto, inviable. La fiebre se alza atropellada, la sangre le brota, ella se desmaya. Teledós se entera. Lo transmite en vivo. Medio El Salvador sopla su sopita de frijoles con epazote mientras sigue el minuto a minuto y espera a que saquen a esa bicha zorra, asesina, puta, del baño del instituto. Durante los comerciales, quizá el comedor comentó cómo estas monas ahora no pueden cerrar las piernas. Seguro es culpa del reggaetón.

[…]

Nadie parece notar que una y otra y otra vez la narrativa de las mujeres acusadas de homicidio –no de aborto, ni lo quiera Dios–  en contra de sus fetos tiene como escenario brutalista y vulgar el baño público. No es uno con pastillitas olor lavanda tropical, toallas suavecitas gracias al poder del Suavitel Adiós al Planchado ni duchas con control de temperatura, no. Son fosas sépticas. Estas mujeres-monstruo, inmorales, capaces de matar a sus propios hijos, suelen tener como escenario el piso de tierra, la pared de bahareque, las lombrices reptando al fondo de la fosa.

Repito, vaya y lea, y comparta el post.

Relacionado:
La “sinvergüenza” que abandonó a su bebé.