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Catorce años de Qué Joder

Comencé este blog en otra vida*. Ya no puedo escribir como entonces, mi forma y fondo han cambiado tanto como mi entorno actual. Este cambio ha sido para bien, en un sentido individual. En un sentido colectivo, debería disculparme por no ser aporte pero no hay con quién.

Algo que no ha cambiado en 14 años es la cara que pongo a causa de El Salvador. Acá esta cara es magistralmente desplegada por tres antropólogas forenses:

“De izquierda a derecha, Silvana Turner, Mercedes Doretti y Patricia Bernardi, antropólogas forenses argentinas. Las tres testificaron en el juzgado de San Francisco Gotera por la masacre de El Mozote. Foto de El Faro: Víctor Peña”. Fuente: Las antropólogas argentinas dan cátedra en el juicio por El Mozote.

De todos modos, este blog es como el Año Viejo, no lo olvido porque me ha dejado cosas muy buenas.

Nos vemos.

*Antes de este blog, tenía una mi plataforma de MSN Groups(!) para ir guardando documentos sobre corrupción en el gobierno y crímenes de guerra, información que en mis años mozos se compartía por correo electrónico (en Word y Power Point, Santo Padre). Hasta mi chero Ñola se animó a escribir una columna, y solo una, para esa plataforma. Por estos días están juzgando a un ex presidente y sus amiguitos por corrupción, y a militares por crímenes de guerra así que qué alegre, hom’**.
**Medio, porque qué cuesta que se haga justicia.
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Un estómago con algunos órganos accesorios

Uno de mis mayores intereses, en este punto de mi vida, es cómo un mismo fenómeno puede narrarse tanto a través de la investigación científica como de la ficción.

Meses atrás, por ejemplo, revisé algunas investigaciones sobre los efectos del status socioeconómico en la salud (y, jue, en la cara), y recientemente se publicó otro estudio en esa línea, acerca del impacto de pertenecer a cierta clase social. Por otro lado, poco después, leí las memorias/ficción autobiográfica(?) de George Orwell sobre el periodo en que vivió en la indigencia, en París y en Londres.

Los primeros dos enlaces arriba explican mecanismos, mientras que el libro relata experiencias. Para complementar lo primero, vengo a dejar un fragmento del libro de Orwell que me pareció sobrecogedor (la traducción y las negritas son mías, va’pasar a disculpar). Con una dosis de imaginación bien informada, historias como estas llegan a las mismas conclusiones que investigaciones al respecto, y ahorita no tengo nada terriblemente revelador que decir más allá de eso.

Es curioso, tu primer contacto con la pobreza. Has pensado mucho sobre la pobreza, es lo que has temido toda tu vida, lo que sabías que te pasaría tarde o temprano; y todo resulta total y prosaicamente diferente. Pensaste que sería simple; es extraordinariamente complicado. Pensaste que sería terrible; es meramente miserable y aburrido. Es la peculiar bajeza de la pobreza lo que descubrís primero; los cambios a los que te lanza, la mezquindad complicada, el rescatar las migajas.

Descubrís qué es tener hambre. Con pan y margarina en el estómago, salís y ves las vitrinas. Por todos lados hay comida insultándote a enormes y malgastados montones […] un lloriqueo de autocompasión te invade ante la visión de tanta comida. Planeás tomar una hogaza de pan y huir, tragándotela antes de que te atrapen; y te abstenés, por pura tristeza.

Descubrís el aburrimiento que es inseparable de la pobreza; las veces en que no tenés nada que hacer y, estando hambriento, nada te interesa. Por medio día a la vez, te acostás en tu cama, sintiéndote como el jeune squelette en el poema de Baudelaire. Solo la comida podría animarte. Descubrís que un hombre que ha pasado una semana a pan y margarina ya no es un hombre, solo un estómago con algunos órganos accesorios.

[…] cuando estás acercándote a la pobreza, hacés un descubrimiento que opaca a algunos otros. Descubrís el aburrimiento y las complicaciones mezquinas y los inicios del hambre, pero también descubrís el gran rasgo redentor de la pobreza: el hecho de que aniquila el futuro. Dentro de ciertos límites, es cierto que mientras menos dinero tenés, menos te preocupás […] Tres francos te alimentarán hasta mañana y no podés pensar más allá de eso. Estás aburrido pero no tenés miedo. Pensás vagamente, “voy a morir de hambre en un día o dos…qué sorpresa, ¿no?”, y luego la mente divaga hacia otros temas.

Down and out in Paris and London (Capítulo 3)

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Ocupar nuestro espacio #IWD2018 #8M

En otros tiempos y en otras circunstancias, escribiría largo y tendido sobre algún aspecto relacionado al Día Internacional de la Mujer. Ahorita no. Hay muchísimas mujeres -cis y trans- que escriben trabajan con contundencia, y no le costará hallarlas porque están en todas partes, levantando la voz y ocupando un espacio visible, por ellas mismas y por las que no pueden. Y no hacen eso solo hoy, lo hacen todos los días. Y no levantan la voz hablando de “ser mujer” en un vacío o en una vaga generalidad, sino en contextos específicos, porque siempre se es mujer en un contexto.

Yo hoy nomás vine a ocupar mi espacio. Hoy es día de especial reconocimiento y gratitud por las luchas de las mujeres -cis y trans, dije- y la sororidad. Si hay algo que usted tiene que llevarse de este día para aplicarlo en su vida diaria es esto: las mujeres son personas; se dice fácil para hay gente a la que le cuesta usar ese criterio. Hace más de 10 años que le vengo diciendo.

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No te dejés pero no jodás

Acto 1: es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente.
Uno: “Nunca dejen que un hombre les haga esto” (impensable el “hombres, no hagan esto”).
 Dos: Un hombre acosa a una mujer y la denuncia es contra las organizaciones feministas que “no hacen nada al respecto” y permiten que pasen estas cosas.
Tres: Madre, si tu hijo o hija se involucra en una violación, es tu responsabilidad. Madre, dije.

Acto 2: dejá de tratar de controlar a otros, eso es censura.
No tengo la menor idea de lo que digo sobre este fenómeno, pero seguro la interpretación que yo hago es a partir de la [que creo que es la] tuya así que vení que te explico.
– Oiga, señor, su lectura sobre el fenómeno está errada.
– Estas mujeres solo son alharacas.

Acto 3: se te violenta bien poco, sos una exagerada. Pero si tanto te molesta, es tu responsabilidad controlar a otros para que ya no se te violente. 

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A la cárcel por perder un feto inviable

Adolescente salvadoreña víctima de violación condenada a 30 años de prisión por parir un feto muerto.

¿Qué más hay que decir? ¿De qué otra forma se lo explicás a la manga de imbéciles que compone el grueso de la fauna salvadoreña, si ya redujiste la situación a su mínima expresión?

Vaya y lea El signo letrina:

Hace menos de un año, una menor de edad sale corriendo al baño antes de empezar clases en el instituto. Último año de bachillerato. Tiene una relación con un pastor evangélico mayor que ella, una infección en la sangre, un feto en las entrañas. ¿Ha entrado alguna vez a los baños de un instituto nacional? Hay un olor penetrante a orina o a cloro; a veces, a ambas. Se siente en los ojos casi como una nube de gas mostaza. En ese aromático entorno ella pare a un feto muerto, inviable. La fiebre se alza atropellada, la sangre le brota, ella se desmaya. Teledós se entera. Lo transmite en vivo. Medio El Salvador sopla su sopita de frijoles con epazote mientras sigue el minuto a minuto y espera a que saquen a esa bicha zorra, asesina, puta, del baño del instituto. Durante los comerciales, quizá el comedor comentó cómo estas monas ahora no pueden cerrar las piernas. Seguro es culpa del reggaetón.

[…]

Nadie parece notar que una y otra y otra vez la narrativa de las mujeres acusadas de homicidio –no de aborto, ni lo quiera Dios–  en contra de sus fetos tiene como escenario brutalista y vulgar el baño público. No es uno con pastillitas olor lavanda tropical, toallas suavecitas gracias al poder del Suavitel Adiós al Planchado ni duchas con control de temperatura, no. Son fosas sépticas. Estas mujeres-monstruo, inmorales, capaces de matar a sus propios hijos, suelen tener como escenario el piso de tierra, la pared de bahareque, las lombrices reptando al fondo de la fosa.

Repito, vaya y lea, y comparta el post.

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La “sinvergüenza” que abandonó a su bebé.

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Encontré estas imágenes que tenía guardadas en mis borradores desde hace un tiempo y dije, “vieja, ¿qué ondas con esta mara y los títulos de sus columnas?”

(Por otro lado, quisiera destacar ejemplo tras ejemplo del nivelón de tabloide que se manejan los periódicos del país en el presente, encima de sus sesgos de todos conocidos, pero ya no estoy para esos trotes. Además, tanta chabacanada se encuentra en línea fácilmente, hasta pena les debería dar. Mi trabajo aquí está hecho).

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La interfaz cerebro-máquina y el empático salmón muerto

La página que enlacé en la entrada anterior, Neuralink and the brain’s magical future, es maravillosa. Es una explicación kilométrica (200 páginas de Word, según una estimación en los comentarios) sobre el funcionamiento del cerebro y los intentos por construir una interfaz cerebro-máquina. Todo eso explicado con dibujitos. Archívese bajo Cosas que se me ocurren pero que alguien más ya hizo y lo hizo mucho mejor de lo que yo podría. Tengo un libro entero que temo resulte ser la materialización de esta categoría.

Algo que no mencioné en la entrada anterior, porque estaba ocupada conmiserándome (y preocupada por el abismo que es mi país), es que me intriga esa clase de proyecciones, que podremos teclear directamente desde nuestro cerebro y todo eso, pero no creo que ocurra, al menos no tan pronto como dicen. Aun con los argumentos y los dibujitos de la entrada sobre Neuralink, y la competencia entre Neuralink y Facebook y Kernel por quién lo logra primero…meh.

Pensé que solo era yo, siendo básica e ignorante del avance de las neurociencias y cayendo en infundado escepticismo cual integrante de la población general. Pero no soy solo yo:

[La directora del Building 8 de Facebook, Regina] Dugan dice que su equipo […] está explorando interfaces que podrían leer la actividad cerebral desde fuera del cráneo. Pero de acuerdo a [Miguel] Nicolelis y otros neurocientíficos, este tipo de tecnología que ella describe puede no ser posible en diez o incluso veinte años, si es que alguna vez lo es. Facebook espera usar sensores que leen actividad cerebral a través de tecnología de imágenes ópticas, pero hacer lecturas confiables desde esa distancia no es factible hoy, sin mencionar la dificultad extrema de interpretar esas señales. Hoy, los científicos comprenden muy poco sobre cómo el cerebro trabaja en realidad.

[…] “Todo esto es marketing,” dice Nicolelis, quien supervisó el trabajo académico de dos científicos que son parte del nuevo emprendimiento de Musk, incluyendo el CEO de Neuralink.

En la entrada con dibujitos se explica cómo es la tecnología actual para “leer” el cerebro. Mire, no es que no se sepa nada sobre cómo trabaja el cerebro. Se sabe un chingo. Lo que pasa es que cuando uno investiga, la respuesta de una pregunta se convierte en diez preguntas más. Aparte, lo que se puede “leer” del cerebro son outputs como impulsos eléctricos y flujos sanguíneos, todo bien mundano.

Una de las alegorías en la entrada de Neuralink es que si el cerebro es una estadio lleno de personas viendo un partido, la mejor tecnología a la fecha es un micrófono que instalamos fuera del estadio; escuchamos murmullos y podemos adivinar lo que está pasando, pero no mucho más. También está la tecnología, más invasiva, de meter algunos de estos micrófonos dentro del estadio, entre la gente. Aun así, escuchar un puñado de personas entre miles de espectadores en medio de un partido tampoco es el panorama completo. Ni hablar, como se menciona en el texto citado, sobre las cuestiones éticas de abrirle el cráneo a alguien para implantarle aparatitos que no siempre son realmente necesarios.

Una de las cosas que hago actualmente con mi vida es estudiar la toma de perspectiva cuando uno lee ficción. Hay estudios que enlazan los procesos psicológicos relativos a leer ficción con un funcionamiento cerebral específico…es mala práctica decir “hay estudios que” sin especificarlos, pero me da hueva ir a buscar la lista así que voy a dejar solo este, que es del que me acuerdo ahorita. Entonces, por ejemplo, gracias a la resonancia magnética funcional (fMRI) tenemos una idea de qué ocurre en el cerebro cuando éste responde a estímulos de naturaleza social. Aun si este cerebro es el de un salmón. Y el salmón está muerto.

No, en serio:

Correlatos neuronales de la toma de perspectiva interespecie en el salmón atlántico post-mortem: Un argumento a favor de la corrección de comparaciones múltiples. [en PDF]
 Al salmón muerto se le presentó una tarea de mentalización (interpretación los pensamientos y emociones de otros), con fotografías de seres humanos en situaciones sociales. Los resultados del fMRI frente a esta tarea mostraron que el salmón muerto fue capaz de adoptar la perspectiva de las personas en las fotografías. Aquí explican mejor este estudio, que ganó un IgNobel Prize, pero claramente no es que el salmón muerto tenga la capacidad cognitiva de comprender lo que piensa y sienta otra gente.

¿Entonces todos los estudios con fMRI están errados? No, mire, tampoco hay que ser. Ese estudio, en esencia, advierte sobre la necesidad de controlar por comparaciones múltiples, un tema en el que no me voy a detener porque todos lo estudiamos en octavo grado. Los actuales instrumentos de medición de activación cerebral, y los medios de interpretación de esas mediciones, tienden a ser eficientes y confiables pero tienen limitantes importantes.

Nomás acuérdese de esto cuando lea cierta clase de titulares en los medios que se refieren al cerebro. Pero no seré yo quien rompa la burbuja (mi doctorado es, a fin de cuentas, sobre la imaginación de otros) y, sí, hay gente a la que le pagan por imaginarse lo que todavía no existe y el mundo es mejor por ello. Tal vez cuando yo llegue a la adultez media ya pueda solo pensar en un post para este blog y transmitirlo a WordPress en segundos, y ojalá más pulido y menos cholero de cómo se me ocurre originalmente.