“Él hizo posible ser diferente”

Una imagen emitida el 6 de julio de 1972 pasó a la historia como un punto crucial en la cultura pop y más allá. Fue “el momento en que David Bowie apuntó a la cámara”(1) durante su aparición en Top of the Pops de la BBC, presentándose como el andrógino extraterrestre del rock and roll, Ziggy Stardust(2). Para ser un producto de la imaginación de Bowie, Ziggy Stardust tuvo un masivo impacto cultural que se discute hasta la fecha y que continuamente se cita como influencia e inspiración popular (3, 4), más de 40 años después del auge y caída de este personaje ficticio.

La resonancia social de la ficción que Bowie creó destaca en innumerables recuentos, aun más desde enero 2016 como parte del duelo público por su muerte (o su regreso al espacio, siguiendo la narrativa confeccionada en torno a él). En particular, Ziggy Stardust fue una fantasía que le tendió los brazos a quienes, hasta entonces, permanecían en los márgenes de la sociedad(5, 6). Bowie “arrancó las puertas del clóset con todo y bisagras”(7) y “se convirtió en una luz de esperanza para quienes se sentían amarrados…a conformarse a una definición impuesta de género u orientación sexual. Él hizo posible ser diferente”(8).

La historia de Ziggy Stardust ilustra cómo la imaginación de un individuo puede tener un efecto poderoso en otras personas. La imaginación encapsulada en un trabajo artístico no solo refleja cómo la gente percibe el mundo, también tiene la capacidad de modificar esa percepción(9). Esto es parte del valor del arte, ficción incluida: crear posibilidades.

No todas las personas en la audiencia responderán de la misma manera, sin embargo. ¿Cómo afectó Ziggy Stardust, si es que lo hizo, a quienes no tenían nada en común con este personaje, a aquellos que no eran “diferentes”? Junto con la pleitesía que se le rindió al extraterrestre andrógino, vinieron el desdén y la hostilidad. Para algunos sectores, Bowie era un hombre usando pintalabios, un anormal por gusto propio(5), un pervertido y nada más.

FIN*

*En realidad era un principio, el de mi tesis sobre cómo la ficción puede contribuir a reducir conflictos entre grupos sociales. Pero ya no. Thank you for coming to my TED talk.

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