Intersecciones.

Fui a una de las protestas, organizadas en UK, contra Trump y la complicidad del Reino Unido en la ola de islamofobia, xenofobia, racismo y misoginia que está pegando actualmente. La ola visible, hay que decir. Protestas sobre estos temas llevan su rato, habitualmente por parte de quienes los sufren constantemente, y se han tardado en tener eco en el grueso de la gente. Por ejemplo:

Acá una entrevista con Angela Peoples, quien sostiene el cartel en esta foto.

“Mire las fotos [de la Marcha de las Mujeres]. Mire cuánta gente blanca toma recuerdos, selfies, fotos de grupos —rostros sonrientes como evidencia de su certificado de bondad y haber-hecho-algo— en contraste con [los rostros] de gente no-blanca cuando protesta. Balas de goma. Gas lacrimógeno. Pistola eléctrica. Gas pimienta. Arrestos en masa. La disonancia es agotadora.”

Algunas verdades inconvenientes sobre la Marcha de las Mujeres en Washington.

La protesta fue esperanzadora, solidaria, tan inclusiva como podía serlo en esta ciudad multicultural (había algo reconfortante y a la vez inquietante en escuchar a miles de personas gritar the people united will never be defeated; es que traduciéndolo no se vive igual. The one who doesn’t jump is a constable tampoco, y loor a las Marchas Blancas de los médicos del ISSS). Pero faltó decir que estábamos ahí no solo por y en contra de Trump y May, si no en contra de los millones de personas que coinciden con ellos en sus maneras de pensar; las figuras políticas no ascienden al poder en un vacío.

Si uno va a estas manifestaciones (causas no faltan, ya le digo) que sea no solo a hacer molote, sino también a cuestionarse la posición propia en el mundo, y si con ella de alguna manera ha contribuido a aquello contra lo que protesta.

Nuestra aproximación a la libertad no tiene que ser idéntica pero tiene que ser interseccional e inclusiva. Debe extenderse más allá de nosotros. Sé con certeza que mi liberación está directamente ligada a la de la Latina trans indocumentada que anhela refugio. Al estudiante con discapacidad que busca acceso innegable. A la trabajadora sexual que lucha por ganarse la vida de modo seguro. 

La liberación colectiva y la solidaridad es un trabajo difícil, es un trabajo que nos encontrará peleando junto y peleando unos contra otros. El que estemos oprimidos no significa que no caemos víctima de recrear inconscientemente el mismo control, humillación e invisibilización [sobre otros]. Debemos hoy regresar unos a otros con más responsabilidad y compromiso con este trabajo. 

Relacionado:
1,459 días de resistencia.
Discurso de Angela Davis en la marcha.
La Women’s March define la protesta en la era de Facebook.
Una recopilación de notas y artículos sobre las marchas.

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