Decidir.

La primera paciente que tuve fue víctima de una violación grupal (la primera en el plano profesional; en las prácticas de la carrera no deben llevase casos de esa magnitud). Producto de ello quedó embarazada. No recuerdo sus palabras pero sí las imágenes que me transmitió, especialmente la de ella acostada sobre una cama después de dar a luz, negándose ver a la criatura, antes de que se la llevaran lejos de ella para siempre.

Se la llevaron porque ella tuvo suerte de encontrarse con una ginecóloga que la apoyó hasta el final. No su familia, no las políticas públicas de su país, no la comunidad a la que pertenecía y a la que también pertenecían sus violadores, vecinos suyos. Uno puede aplaudir las creencias que la llevaron a “escoger la vida” frente a la adversidad; yo soy la primera en admirar la fortaleza de esta mujer. En ese aplauso está el meollo del asunto. Salí de la sesión y pensé que yo no hubiera soportado mi propio cuerpo después de un ataque tan brutal, menos con ese recordatorio constante. Ese fue el meollo del asunto: qué bueno que ella pudo decidir lo que consideró más conveniente para su vida.

Encontré esta infografía sobre el proyecto en Chile para despenalizar del aborto por 3 causales. Ahí lo tiene: “no se puede imponer una decisión sino entregar alternativas, respetando la decisión”. No tema las terribles consecuencias de legalizar el aborto, le aseguro que aun con la opción de terminación, habrá embarazos no planeados que se convertirán en bebés muy queridos. Legal o no, es una decisión que de todos modos se está llevando a cabo, en clínicas seguras en el extranjero si puede costearse, o, si usted es como otra paciente, tomando drogas para caballo.

Aun eliminando el abuso sexual como causa, tenemos menos control sobre la reproducción de lo que creemos: “alrededor de la mitad de los embarazos ocurren sin intención. Este es el por qué. Ya es bastante difícil usar anticonceptivos perfectamente, pero aun cuando lo hacemos, el riesgo de fallo es muy real”. Y usted se reirá de la mujer que intentó usar una papa como método anticonceptivo, y que la papa terminó echando raíces en su vagina, pero eso para que vea cómo son los intentos de evitar embarazos no deseados cuando falta educación y recursos. Tener control sobre lo que le pasa o no a nuestro cuerpo es esencial.

Frente al proyecto de ley, hay políticos fervientemente autodenominados pro-vida y que a la vez son parte del grupo que torturó y asesinó a niños y a mujeres embarazadas durante la dictadura de Pinochet. ¡Salvar todos los fetos! Siempre  y cuando no sean hijos de comunistas. Habría que ver si dicen lo mismo de los fetos producidos por homosexuales, por feministas, o por *iiihhh* pandilleros, esa lacra que dicen que debe exterminarse desde la raíz. Es fácil defender algo que no tiene capacidad de cuestionarte y que no te llevará la contraria. Es algo puro y que debe nacer a como dé lugar. Cuando nace es un cacho pero para entonces los manifestantes pro-vida ya se fueron a su casa. Es fácil creer que el mundo es mejor y más justo por defender “la vida”, cuando sólo se toma el aspecto menos amenazante de ésta (hablando de justicia, el embarazo también se piensa como un castigo para la mujer que ejerce su sexualidad fuera de circunstancias socialmente consideradas como ideales: “hoy que la soque, se lo buscó”). Es fácil decirle a otra persona lo que debe hacer con su vida y cómo debe sentirse, sin que te salpique la realidad específica de esa persona.

No es estar en contra de un blastocito o de un feto por el puro gusto de estarlo; son fascinantes y muchos terminan siendo seres humanos decentes. ¿Pero es que quienes estamos fuera de un útero somos minerales? Urge distinguir entre bioética y religión, entre libertad de conciencia y licencia para creer. Y urgen otro montón de condiciones socio-políticas con respecto al género y la educación y salud reproductiva (¿qué hay de la adopción?) si es que se quiere que el aborto sea una opción a descartar…pero opción al fin…y oiga, por supuesto que con un plazo para su realización.

Por último, esto no sé si sirva para hacer avanzar la discusión, ni a favor ni en contra, pero me pareció curioso. Es sobre las fotos de fetos dentro el vientre que suelen utilizar algunas campañas en contra del aborto:

Sus fotografías permitieron que la gente visualizara los contenidos del útero de una mujer independientemente del cuerpo de ella. De repente, el feto tomó vida propia. Ya no era algo dentro de una mujer, ya no estaba más en relación a una mujer; era un individuo con una cara, un sexo, y un deseo por chuparse el dedo.

Fue el aborto el que hizo estas fotografías posibles…estas son en realidad fotografías de fetos que fueron abortados.

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