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Acusado rico, acusado pobre.

24 Nov

Robert H. Richards IV, heredero de la fortuna de du Pont, fue declarado culpable de abusar sexualmente de su propio hijo. Justificando su decisión de poner a Richards en libertad condicional, el juez señaló que el adinerado acusado “no estaría bien en la cárcel.” Unos meses antes, un adolescente pudiente de Texas fue condenado por matar a cuatro personas mientras conducía ebrio, y también fue sentenciado a libertad condicional en lugar de prisión. Su abogado utilizó con éxito la defensa “afluenza“, argumentando que su cliente no era plenamente responsable de sus actos debido a su educación privilegiada. Mientras que las amonestaciones menores que recibieron estos acusados ricos provocaron la indignación pública, la mayoría de los estadounidenses son impasibles ante el hecho de que los acusados pobres soportan de manera desproporcionada el peso de las sanciones penales.
[…] Nuestra capacidad de mantener múltiples puntos de vista acerca del sistema jurídico explica por qué podemos llegar a indignarnos sobre las decisiones específicas de sentencias basadas en la clase [social del acusado], sin dejar de sentirnos complacidos por la discriminación sistemática contra los acusados pobres y pertenecientes a minorías.

Acusado rico, acusado pobre

Hospitales privados, arresto domiciliar (concedido, como un deseo)…Gracias a esa capacidad de disociación, los castigos para los criminales pudientes terminan siendo recompensas, o cuando menos, tremendos premios de consolación.

 

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