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Trípin – versión Black Friday.

30 Nov

Nuestra austera lente se encontró a sí misma atrapada en la vorágine del Black Friday. “Hay que aprovechar ya que en este país todo es muy caro y es bien difícil darse un gustito…¡es tiempo de vivir!”, comentó Dragomir Medina mientras acomodaba la caja que contenía su nuevo televisor LED de 39 pulgadas sobre la espalda de su hijo adolescente. “Happy Thanksgiving a todos!!!”, nos gritó Silvita Eulalia desde su carro, cuando le preguntamos qué pensaba de la ira al volante al por mayor y los descuentos de hasta el 60% en el contenido del tanque de gasolina. A continuación algunas estampas de este intenso patín de ofertas y consumo hedónico importado, que convocó a sectores VIP y BOP por igual.

Geranio Uriel y Maicol fueron los primeros en llegar a un local comercial que prometía la bonanza en el bolsillo de sus clientes. Ambos lamentaron no haber llevado una tienda de campaña para soportar las bajas temperaturas de la madrugada pero tenían la calidez de su amistad.

Etel, Armenia y Pedrito trabajan en una tienda de ropa juvenil y pasaron una semana preparándose para su turno del viernes. Tal esfuerzo probó ser insuficiente cuando, al levantar la cortina de metal, aparecieron manos impacientes, seguidas por cuerpos humanos que reptaban hacia el interior de la tienda, atraídos por las más suculentas ofertas. “¡Es el apocalipsis zombie!”, gritó Etel cuando ya no pudo agarrar más la mano de sus compañeros y fue tragada por la horda de consumidores histéricos.

Las niñas Mamerta y Julentina se pelean por una carretilla llena de juguetes. Sus padres reprochan la escena pero no pueden hacer nada porque perderían su puesto en la ya caótica y abarrotada fila de la caja registradora. “Además está bien”, dice la madre de Julentina, “ella tiene que aprender que para ella salir bien parada tiene que pararse sobre las demás“.

DJ Tilinte prendió el ambiente con el tornamesas que acababa de comprar. “A 12 cuotas, esto se paga en dos patadas”. Por si acaso, colocó su sombrero fedora para quien quisiera agradecerle por amenizar la adrenalínica experiencia de endeudamiento.

Anaberta Pereira observa desde una banca el frenesí del centro comercial y hace anotaciones en su bloc de notas. “Me siento en una pecera a punto de reventar. O en un hormiguero, más bien, hay hormigas por todas partes, correteando de arriba para abajo con sus migajas a cuestas”. Cuando le preguntamos si ella había misma había aprovechado alguna oferta, sonrió a medias: “este bloc de notas”.

Dalailama Aguilera tomó la última Hello Playing Station 4 que quedaba en stock en el momento en que un temblor sacudió el edificio, amenazando con provocar una estampida darwiniana. “¡Arrepiéntanse, pecadores, basta de alabar al becerro de oro!”, gritó un predicador que estaba en la misma tienda, probando así el megáfono que acababa de comprar con el diezmo de su congregación.

“Ha venido gente que me pregunta si voy a hacer Black Friday [en la pupusería]”, comenta la niña Asunción. “Las pupusas todos los días son baratas, abundantes y bien buenas. Por eso sí hay que dar gracias, mire, y no andar con bayuncadas”.

 
1 comentario

Publicado por en noviembre 30, 2013 en Trípin

 

Una respuesta a “Trípin – versión Black Friday.

  1. ex360

    diciembre 1, 2013 at 10:38 am

    No hay nada como celebrar un “Black Friday” desde un jueves. Nada dice “viernes” ni “Día de gracias” como las ofertas de la curaçao … o un pavo diciendo “Eat me”:

     

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