Yoko, parte II: dos globos llamados Jock y Yono.

[Aquí la parte I. Estos textos provienen de este artículo, también dividido en partes. Las itálicas son citas directas de la autora, el resto es resumen/comentario mío. Y agrego algunas frases del libro Skywriting by word of mouth, el tercer y último escrito por John Lennon]

2. La  Balada de John y Yoko:

En la introducción, la autora de “Oh, Yoko” decía, en resumen: para los Beatles (como para muchos no-Beatles), las mujeres eran objetos sexuales y propiedad. Parte de este pensamiento se ejemplifica con algunas de sus canciones, “y estas son las cosas que consideraban apropiadas para decir en público”. Cuando comenzaron su carrera y eran cinco, fueron llevados a tocar en Hamburgo. Regresaron cuatro, “todos con las mismas enfermedades [de transmisión sexual], y su manager, Brian Epstein, tuvo que esconderlo para que la nueva esposa de John no se divorciara de él por eso”. Los cuatro engañaban a sus parejas constantemente, y en el caso de Paul, el problema más grande de su relación con la actriz Jane Asher era que resentía que ella quisiera mantener su carrera en lugar de quedarse en casa y actuar como una buena esposa.

No se menciona explícitamente en las biografías de Lennon, pero si uno lee diversas fuentes con cuidado llega a la conclusión: John era una persona abusiva. La autora lo cita en su última gran entrevista, All We Are Saying: “yo solía ser cruel con mi mujer, y físicamente…con cualquier mujer. Yo era un golpeador. No podía expresarme y golpeaba. Peleé con hombres y golpeé mujeres…soy un hombre violento que ha aprendido a no ser violento y que se arrepiente de su violencia. Tendré que ser mucho mayor antes de aceptar públicamente cómo traté a las mujeres cuando era joven“. Menos gráfico pero igual de sugerente, en Skywriting (pp. 13-14) escribe: “todas mis novias que no tenían el cabello oscuro sufrían mi presión constante para convertirse en Brigitte [Bardot]. Para cuando me casé con mi primera esposa (que era, creo, naturalmente castaña), ella también se había convertido en una rubia de pelo largo con el flequillo obligatorio”.

Y apareció Yoko Ono. Una artista japonesa, reconocida y respetada en su país. En Skywriting (p. 15), John señala algo que también solía decirme mi papá: había una fuerte cuota de racismo en el rechazo a Yoko, encima del sexismo. La Segunda Guerra Mundial había terminado algunas décadas antes, pero la opinión pública resintió que este admirado anglosajón se fuera con una japonesa. En los medios la llamaban fea y “amarilla”; esto se menciona también en el documental Imagine. No ayudaba a la opinión pública que ella fuera divorciada y con una hija (igual que Linda Eastman, la esposa de Paul…pero la suya es otra historia).

En mis mocedades, a medida que conocía la historia de los Beatles, busqué trabajos de Yoko Ono, por curiosidad. No resultó ser mi onda para nada, aunque de repente tiene ideas interesantes. Pero los Beatles, dice la autora, no la rechazaban porque fuera una pésima artista, sino porque era mujer. Su rol como “mujer de Beatle” era esperar a su hombre en casa, bien arreglada, no estar a la par suya en el estudio. Los otros beatles no decían que no les gustaba su música, ni discutían con ella cuando no estaban de acuerdo, sólo la ignoraban. John expresó más de una vez, y correctamente, que ellos nunca hubieran tratado a ningún otro músico de esa forma. 

John&Yoko

Un dibujo de un dibujo hecho por Lennon.

En los últimos años del grupo, nadie en el estudio trataba bien a nadie. Yoko estaba lejos de ser agradable con ellos, pero no era la única o la que se comportaba peor. “[Pero] Yoko es quien carga la culpa. Lo asombroso es que para creer esto hay que eliminar totalmente el hecho de que John quería que ella estuviera ahí…cuando Yoko aparecía en una reunión a la que todos creían que ella no tenía derecho a asistir, aún cuando era para discutir decisiones que, siendo la esposa de John, afectaban su propio futuro financiero…ella estaba ahí porque John la llevó. Ella no se infiltró, fue invitada. John la llevaba, y él era además el rey de los pasivo-agresivos”.  John era adicto a las drogas. George era infeliz y resentía su posición en la banda. Paul tenía un ego enorme. Ringo estaba perdiendo su relevancia en el grupo. George había sido infiel con la esposa de Ringo. Todos escribían canciones por separado, Brian Epstein estaba muerto, el Magical Mystery Tour fue un fracaso, y el proyecto Apple era tirar dinero al inodoro. “Nadie quería considerar que tal vez parte de por qué John quería a Yoko ahí era porque ya no soportaba estar cerca de sus compañeros […] Nadie quería hablar de cómo todos estaban tomando direcciones separadas y que quizás había llegado la hora de terminar las cosas“.

Yoko también me dio la fuerza interior para observar más detenidamente a mi otro matrimonio. Mi matrimonio verdadero. Con los Beatles, que era más sofocante que mi vida doméstica…mi vida con los Beatles se había convertido en una trampa.

Skywriting by word of mouth, p. 17

 

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3 respuestas a Yoko, parte II: dos globos llamados Jock y Yono.

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