Yoko, parte I: las reglas.

A partir de ese mes de marzo, de 1975, Yoko Ono prácticamente secuestra a Lennon. Lo deja encerrado los cinco años siguientes en aquellas siniestras habitaciones del séptimo piso de los Dakota, los siniestros Dakota, donde Roman Polanski había rodado ‘La semilla del diablo’. Yoko Ono lo mantiene como a un recluso, haciendo pan y cuidando a Sean Ono. Así hasta que John quiere volver al mundo de los vivos con un nuevo álbum. Entonces, le mataron. Y se funde con el ‘the end’.

Cuando Lennon fue malo y libre.

El pobre y miserable John Lennon, haciendo pan para su hijo en contra de su voluntad. En el documental Imagine aparece en efecto como amo de casa y hablando de lo bien que lo pasa estando en casa…todo por culpa de Yoko Ono.

Está el riesgo de descubrir que los músicos que uno idolatra son personas. Que son republicanos, que cazan por diversión, que son misóginos ahogándose en estereotipos de género. Sobre todo lo último, que está frente a las narices de todos pero justamente por eso se acepta como obvio.

Tener vasto conocimiento sobre una banda de músicos requiere lidiar con las disonancias cognitivas que trae saber más y más sobre sus miembros. Por cada porción de brillantez en los genios de Liverpool, hay otra porción de realidad que no es agradable. Las películas y libros sobre John Lennon me hicieron voltear hacia el “preferiría verte muerta, niñita, que verte con otro hombre” (también sale en “Let’s play house” de Elvis Presley) y sospechar que era más que una línea para rellenar una melodía…aunque, más bien, como está escrita dice: “preferiría verte muerta, niñita, a estar con otro hombre”, que es homófobo con misoginia colateral. Pero tiene sentido, en el contexto de alguien que era sumamente violento, que trataba a su primera esposa de modo francamente cruel y que fue un pésimo padre….en la primera ronda.

Si usted, como yo, tiene su biblioteca y hemeroteca beatlesca y un mínimo de criterio propio, poco del texto a continuación le sonará sorprendente pero no por eso menos amargo. En itálicas, citas textuales que traduje; el resto es una mezcla de resumen y comentarios adicionales. Para mejores resultados, lea el texto en su totalidad mientras se da un café.

1. Introducción

El nombre de Yoko se menciona como un insulto, a veces “bromeando”, a veces real y verdaderamente con odio. Cualquier mujer que sale con un miembro hombre de una banda y espera que se le trate como persona, o cualquier mujer vista como causa del cambio en un artista hombre, está particularmente en riesgo de que se le llame “Yoko“. En menor medida, lo está cualquier mujer que espera que se le otorgue consideración equitativa con respecto a su pareja y a los amigos de su pareja. ¿Por qué es un insulto, exactamente? Bueno, porque “todos” odian a Yoko Ono. Es una perra mentalmente inestable, maquinadora, avara y castrante. Oh, y ella rompió a Los Beatles.  O eso dicen“.

Me pasó lo mismo que a quien escribe ese artículo. La opinión cambia con la educación: “Si uno realmente se toma el tiempo de leer las historias de Los Beatles, verá con claridad que las grietas en la banda se mostraban desde un tiempo antes de John Lennon conociera a Yoko“. Cada bírol estaba tomando una dirección diferente en su música y Lennon batallaba con una adicción a las drogas y problemas serios de inseguridad y volatibilidad emocional. McCartney estaba ganando el control de la banda, en aspectos músicales, financieros y legales (recomiéndole la película The Linda McCartney Story): “y mientras John tenía una tendencia a ser desagradable con la gente a su alrededor, Paul tenía la tendencia a ser extremadamente condescendiente y controlador“. A Harrison no lo tomaban en serio como músico y Ringo…él no tenía mayores problemas con sus compañeros (creo que es el que más ha colaborado en proyectos en solitario de los otros tres) pero no era indiferente a los conflictos entre ellos y era marginado.

Bob Spitz escribió una sonada biografía sobre Los Beatles (llena de errores, dicen). En ella, al principio, los señala “particularmente a John y Paul por su trato horrible, irrespetuoso y misógino a las mujeres“. Sus novias de entonces, Cynthia y Dot, no podían participar en conversaciones cuando salían con ellos y menos estar en desacuerdo en público. “Paul se negó a ver a Dot por semanas después de que ella se hizo un corte de pelo que a él no le gustó. Ellos no fueron remotamente fieles (aunque lo mismo aplica a George y Ringo), acostándose con groupies, prostitutas y aun contrayendo ETS mientras estaban en estas relaciones“. Las parejas de los Beatles debían ser tolerantes con todo esto, esas eran “las reglas”. Pero el autor de esta biografía no los reprende por este comportamiento, sino que presenta a las mujeres como maravillosas, abnegadas, dispuestas a perdonar, y no como abusadas y maltratadas.

De repente, Yoko. “Cuando presenta a Yoko diciendo que “después de diez años, las reglas estaban por cambiar”, se implica fuertemente que romper las reglas era una ofensa digna de desprecio. Vea, los Beatles estaban equivocados al tratar a sus novias y esposas como mierda subhumana…esto es, hasta que una de ellas tuvo la audacia de demandar respeto y, mucho peor, lo obtuvo”. Hay gente que está contenta con la oportunidad de echarle el muerto a mujeres tanto por ceñirse a las reglas como por no hacerlo, al mejor estilo de Bola de Sebo.

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