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Lucille Tres.

16 Jul

En el video de la cámara de vigilancia apenas se logra ver a una señora embarazada saliendo del carro con un bulto. Una niña se baja con ella. Está lloviendo y es una noche fría. Dejan el bulto contra el portón, a la intemperie. Vuelven al carro a toda prisa y se van. Supongo que en ese momento yo estaba durmiendo o lamentando el sinfín de páginas que irremediablemente estoy dejando en blanco. En ese momento ignoraba que en los próximos días me vería con una pequeña situación entre mis manos:

El bulto de la señora embarazada era un recipiente de plástico, de esos para pasteles, que contenía cinco gatitos plagados de pulgas y recién paridos, con el cordón umbilical colgando. Era para preguntarse cómo habría dejado a la madre. Los hallaron al día siguiente, 12 horas después, y dos sobrevivieron. Un número optimista, considerando las circunstancias. Podría hablar de la señora embarazada (y tanta gente como ella) y lo que le inculcó a su hija esa noche, pero vamos a lo urgente:

Ya tenía puntos de experiencia en crianza, y resultó que un gato recién nacido no es diferente a un perro recién nacido. Pero se desarrolla con más rapidez, Tutatis sea loado por ello.

En retrospectiva, se ve como una Antonieta, pero como con los perritos, su nombre provisional salió de la serie que estoy viendo en el momento. Y he aquí a Lucille Tres en todo su esplendor neonatal.

Marla Teodora y Macareno, en apariencia, no registraron que la bola de pelos en una caja llena de mantas era uno de los suyos. Marla Teodora alternaba entre su exquisita indiferencia y su territorialidad quasipandilleril (pero no se engañe, bajo todo ello hay una gata que da abracitos). Macareno, con su perenne espíritu de chero, estableció lazos diplomáticos desde el comienzo:

Un hito que hace que trasnochar valga la pena es cuando se abren los ojos. Aunque en el proceso pasen días con cara de modorra. Pero, hay que decirlo, nunca, nunca, nunca fuerce los ojitos para abrirlos más rápido. Nunca.

Y luego viene aprender a caminar:

Gatear, versión literal. Macareno aprueba la técnica.

Y cuando ya no puede confundirse con una rata:

Ahora venía la pregunta de cómo una humana le enseña a una gatita a usar una caja de arena. Le llevó varios días aprender la ciencia de deponer, días en los que yo llegaba con una palita a cubrir el producto de su esfuerzo frente a ella, orando por la materialización del imprinting. Los esfuerzos rindieron sus frutos y con creces, al punto que avisaba cuando era hora de ir.

Suéteres La Vaquita. Ahora con bolsillos para cargar gatitos.

Lucille Tres siguió creciendo, hasta llegar a una edad tolerable para Marla Teodora.

Con su otro amiguito, un ratón de juguete.

Marla is not amused.

Perfeccionando el oficio de ser gato, guiada por el experto Macareno.

No están ahí posando de choto, al otro lado de la ventana hay una bandurria.

Mostrando con orgullo su nuevo set de dientes. Brotip: para enseñarles a no morder y a controlar sus uñas, hay que gritar (no escandalosamente, oiga) cuando intentan hacerlo, aunque no duela. Es súper efectivo.

Hay mucho en qué educar a un gato, pero los valores no están contemplados.

:3

Vaya mi reconocimiento a Macareno por su ayuda.

Eventualmente Lucille Tres estuvo lista para adopción. Por fortuna, el día antes de encontrar a los gatitos, un amigo dijo que estaba pensando en tener un gato. Y así, algunos meses después de su turbulento inicio en este mundo, Lucille Tres llegó a su nuevo hogar. La última vez que la vi, había adquirido gran habilidad para escalar hasta el hombro de su humano y encasquetarse ahí cual periquito.

La despedida de los amiguitos.

Hace algunos días me encontré otro gato. En verdad os digo, yo pasando iba. Esa es otra historia.

[Pero no sólo paso cuidando animalitos, tengo trabajo que hacer].

 

4 Respuestas a “Lucille Tres.

  1. KR

    julio 16, 2013 at 3:54 pm

    Macareno es un amor!!!

     
  2. Anita

    julio 16, 2013 at 5:02 pm

    Awwwww Lucille Tres, ahora conocida como Fa. Que belleza de historia :3 :’)

     
  3. Clau

    julio 16, 2013 at 5:13 pm

    Sos un amor Ligia María…
    Como amante de los gatos, este post es un tesoro pictórico.
    Qué terrible lo de la señora, aunque te diré que habiendo humanos que hacen eso a otros humanos, que los haya dejado en una casa y no los haya simplemente botado al menos dice que algo de corazón tiene.

     
  4. Katherine Montero

    julio 26, 2013 at 12:01 pm

    Awwwwwww. :’)
    Qué bonito post y qué bonito que estuviste ahí para salvarlo, cuidarlo y criarlo. :’)

     

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