A los hombros de un gigante.

Hoy es el cumpleaños de Ignacio Martín-Baró. En mi licenciatura me lo inculcaron a morir, entiendo la razón, pero de repente, parecía que lo que él dijo era todo lo que había que tener en cuenta para hacer buena psicología. Y no.  Tiene conceptos muy valiosos de psicología social que siguen siendo relevantes para el contexto salvadoreño (quizás porque no aprendemos, va).  Pero no todos, y no exactamente. Por otro lado, de nada sirve su obra si sólo se repite como salmo, sin ponerla a prueba, ampliarla, actualizarla y ver cómo se lleva al mundo real y si funciona o no. Mi tesis contiene un tema que él abordó finamente, el fatalismo. Pero a estas alturas, es mucho más de lo que escribió en Acción e Ideología (por ejemplo), y se estudia y “mide”/operativiza en otros ámbitos, como -su humilde servilleta hace- en la atención en salud. En esto, a juzgar por mis resultados, me quedé muy corta, pero qué sería de la ciencia sin fracasos como el mío.

Salón en el departamento de psicología, en una región del sur de Chile. Hace poco estuve en esta sala actuando como paciente para estudiantes en una materia de psicología clínica. Diversión para toda la familia.

Decoración por los 30 años de la carrera en la universidad donde estoy. No entiendo el sentido del cartel en su conjunto (preséntole a Piaget, Martín-Baró y James) pero aaaww.

En fin, no está de más decir que Martín-Baró es de grata recordación para mi persona, y le agradezco el haberme enseñado, a través de sus  escritos, a desideologizarme; es un antecedente fundamental para el ente cognitivo-conductual que pulula en mí. Creo que ya he mencionado, un profesor mío acá me habló de la comunicación ocasional que sostenía con él debido a su trabajo en una revista científica (y cómo la guerra civil salvadoreña dificultaba esta comunicación). De la única vez que se vieron en persona, atascados en un aeropuerto. Y del día en que se enteró que lo había asesinado el ejército. En fin. Este año una revista científica dedicó una sección a su vida y obra, que también remite a fragmentos de la historia de El Salvador. Una buena oportunidad para nosotros los pigmeos de sentarnos en los hombros de un gigante [brotip].

*Tira confetti*

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