Lección de historia a través de una pesadilla.

En alguna parte de mi niñez, soñé con una casa como una prisión, donde las puertas eran barras de acero. Hacía frío y había mucha niebla. Las puertas se abrieron y decenas de niños negros corrieron a través de ellas, gritando y llorando, tratando de escapar. Huían de hombres blancos uniformados con espadas, y cuyos rostros no mostraban emoción alguna. Por supuesto, eran más grandes y más fuertes que los niños. Algunos de ellos fueron asesinados con las espadas o les dispararon; a otros los llevaron a cámaras de tortura, para electrocutarlos o ahogarlos, o desvestirlos y darle latigazos hasta que sangraran.

Años más tarde, estaba pasando los canales y me encontré con una película. Me puse a llorar porque era lo mismo que había visto en el sueño. La película: Sarafina. En 1976, el gobierno Sudafricano declaró estado de emergencia y por los siguientes trece años, jóvenes estudiantes adoptaron una campaña de resistencia. Aproximadamente 700 fueron asesinados, más de 10,000 fueron arrestados, y muchos más atacados y torturados. Habrá sido casualidad, restos diurnos de algo similar que hubiese visto, o puro inconsciente colectivo, porque en la época en que tuve el sueño, apenas tenía una noción de quién era Nelson Mandela, sin poder describir su contexto concreto.

El sueño me dejó algo, aparte de terror. Y recordé el sueño y la película muchos años después, cuando ya aprendía lecciones de historia conscientemente (particularmente, en nombre de la psicología social):

Alrededor de las 11:30 de la mañana del 28 de septiembre de 2009, cientos de miembros de las fuerzas de seguridad de Guinea entraron al estadio 28 de Septiembre en la capital de Guinea, Conakry, y abrieron fuego en decenas de miles de opositores que estaban ahí reunidos pacíficamente. Hacia el final de la tarde, al menos 150 personas estaban muertos o agonizando dentro y en los alrededores del complejo. Los cuerpos fueron esparcidos por el campo, aplastados contra puertas a medio abrir, tendidos sobre muros, y apilados fuera de los vestidores, cuyas puertas habían sido cerradas por los pocos aterrorizados que entraron primero. Docenas de mujeres en la demostración sufrieron formas particularmente brutales de violencia sexual a manos de las fuerzas de seguridad, incluyendo violación individual y tumultuaria y ataques sexuales [penetraciones] con objetos como palos, batones, rifles y bayonetas. Al menos cuatro mujeres y niñas fueron asesinadas durante o inmediatamente después de la violación; a una mujer se le disparó con un rifle a través de la vagina mientras estaba boca arriba en el campo del estadio, clamando por su vida.

La frecuencia y número de ataques sexuales que se llevaron a cabo durante y después de las protestas sugieren que fue parte de un patrón amplio y organizado de abuso sexual, no aislado ni aleatorio realizado por unos pocos soldados renegados.

[…]

Human Rights Watch encontró fuerte evidencia, incluyendo declaraciones de testigos hechas por fuentes militares confidenciales y personal médico, que los militares se involucraron en un esfuerzo sistemático para ocultar la evidencia de sus crímenes y cubrir el número de individuos asesinados durante los eventos del 28 de septiembre. El gobierno reportó que el número oficial de fallecidos era de 57. La investigación de Human Rights Watch encontró que la número real de víctimas de la violencia del 28 de septiembre y los días posteriores es probablemente entre 150 y 200 personas.

Lunes sangriento. Las masacres y violaciones perpetradas por Fuezas de Seguridad el 28 de septiembre en Guinea.

Y nomás traigo todo esto a colación para no olvidar, aunque no haya ocurrido en mi continente*.

* Brotip: Tire a la basura la  frase “hay niños muriendo de hambre en África”. O, en todo caso, cámbiela por algo más específico, e.g., en qué región de cuál de los 54 países que conforman África están esos niños.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Desastres poco naturales, Jue!, Memorias y heridas, Política, Psicología, Violencia. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s