El matrimonio es como…lo que usted quiera. Y la soltería también.

Me da un poco de lástima la gente que piensa que casarse es perder la libertad. Me suena a que este argumento equipara libertad con ejercicio rampante de la genitalidad, pero más allá de eso, a lo mejor tiene que ver con una forma particular (muchas veces, socialmente compartida) de concebir cómo son los hombres, las mujeres y las relaciones entre ambos. Y la forma en que usted piensa dicta cómo actúa y se conduce por la vida. Buena suerte con eso.

 Creo que todos estamos familizarizados con la tradición al estilo de la cultura dominante, en la que al hombre le gusta repudiar sentimientos positivos sobre el compromiso, a pesar de la ironía de que históricamente/tradicionalmente, el hombre ha sido la persona responsable de iniciar dicho compromiso en primer lugar, porque durante siglos a las mujeres no se les permitía hacer mucho.

Un tipo se enamora de una tipa. Este tipo pasa cierto tiempo con la tipa. El tipo decide que es mejor responder a la tarea socialmente esperada de proponerle matrimonio a la tipa. La tipa dice que sí. Se inicia la planificación de la boda. El tipo sabe que se ha atrapado a sí mismo voluntariamente, POR SUPUESTO que querrá seguir acostándose con cualquier número de tipas PARA SIEMPRE aunque hasta la fecha no lo ha estado haciendo. La tipa comienza su transformación de novia maravillosa a chillona esposa-bruja en el curso de la planificación de la boda. El matrimonio ocurre. La vida del hombre se acaba.

Hollywood AMA esta historia.

[…] Dado que históricamente los hombres dependían del intercambio de mujeres para adquirir una mejor posición en la vida (después de todo, los matrimonios románticos basados en la idea de amor son una invención moderna), terminaban resintiendo a sus esposas como las cargas necesarias de su éxito económico, pero también como cargas económicas y afectivas no deseadas…lo que en cierto modo tiene sentido. Digo, si la cultura dictara que tengo que comprarle a alguien un extraño para mejorar mi futuro económico, y que tengo que cuidar a ese extraño por el resto de mi vida, probablemente yo también tendría resentimiento hacia ese extraño. Y ahora cargamos con siglos de resentimiento nupcial, engranado en nuestro tejido cultural como una pequeña y grosera semilla sexista.

Cortejo nupcial: sorpresa! La misoginia está aquí!

Este nivel de compromiso obliga o debería obligar a levelear en muchas habilidades interpersonales, pero no necesariamente hay que casarse para ser mejor persona, ni se es mejor persona o más adulto sólo por casarse. Como me decía alguien, uno está soltero por opción o por circunstancia, y -sobre todo en el primer caso- tampoco se es automáticamente feliz por tener pareja.

Esencialmente, gente con esta actitud [“¿las solteras pueden ser felices?”] quieren culpabilizar a las mujeres por no hacer algo sobre lo que tienen muy poco control: conocer a alguien con quien tengan suficiente afecto mutuo como para sentir que el matrimonio es un paso positivo y productivo. Como si el problema con las solteras que es son un grupo de facilonas y superfluas, como si todos los que se casan fueran santos sin bagaje. Las mujeres solteras no tienen un problema, la sociedad tiene un problema con ellas. No es lo mismo.

La pregunta “¿Las solteras pueden ser felices?” crea una falsa dicotomía: sé soltera o sé feliz, pero deben escoger y será mejor que escojan rápido, señoritas, antes de que los buenos se vayan. A estos trolls pseudo-preocupados no les interesa* si los hombres se quedan solteros porque nadie los cree incapaces de cuidarse a sí mismos como los adultos que son. Mujeres solteras y, por tanto, incompletas, por otro lado, son vistas como infantiles, histéricas o como ambas, y la cura para ello: matrimonio.

[* No sé qué tanto NO le interesa a la gente que un hombre se quede soltero. Me atrevo a afirmar que le interesa mucho menos a comparación de si es una mujer, pero ellos tampoco se libran de algunas presiones y comentarios].

El mito de la mujer felizmente casada.

La misma cultura que bromea y lloriquea porque el matrimonio es como el demonio es la que nos ha metido entre ceja y ceja que hay que casarse, si no, qué ondas con vos, solterona o gay de closet. Usted sea libre como quiera, en soledad o en compañía, y si quiere un matrimonio (no una boda), sólo asegúrese de que sea con alguien con quien ser libre en conjunto.

No me malentiendan. Yo apoyo la frivolidad. Y el libertinaje. Lo que no apoyo es la idea de participar en algo épico que estaría amarrado a cierto tipo de declaración sobre quién soy como mujer y, pronto, como esposa. No necesito una “‘última oportunidad” de pasarla bien, porque no espero que estar casada de alguna manera me robará mi habilidad de divertirme.

El 20 de abril de 2012 no es el último día de libertad que tendré. No es la última vez que una amiga podrá llamarme y decir ‘Hey, he tenido un día de mierda, ¿podemos ir por unas cervezas?’. No es la última vez que me divertiré. Sólo es el día antes de mi boda.

No creo que el matrimonio sea para aislarte a tí misma y a tu matrimonio de la vida allá afuera.

Por qué no tuve una “verdadera” despedida de soltera.

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5 respuestas a El matrimonio es como…lo que usted quiera. Y la soltería también.

  1. Aniuxa dijo:

    El otro día hablaba con un amigo que claro: ser soltero a cierta edad es casi como ser un freak. Un problema para rentar, para comprar cosas. Si sos soltero seguro sos un desorden, tendrás fiestas a cada rato (si sos hombre) o bien hay algo malo en vos. Y sin embargo, se nos vende la idea de que el matrimonio es un grillete. ¿Qué nos están vendiendo?

  2. Clau dijo:

    Pues, quizá la decisión de casarse – legal o tácitamente, da igual – no debería verse como el equivalente al “final de compartir tu vida con otras personas” sino al “principio de compartirla con quien tú elegiste y querías compartirla”.
    Nunca fui fiestera ni tenía muchos amigos, así que no “perdí” noches de rumba y similares, pero sí siento que gané el poder contar con alguien que en principio está para vos y luego para el resto del mundo.
    Cuando tu decisión de formar una familia es por convicción, no te dan ganas de “escaparte” a ver el mundo con alguien más, sino que estás a gusto disfrutándolo con quien querés.
    Cuento aparte ha de ser casarse por compromiso, por dinero, por obligación. Eso, claro, ha de ser el fin de tu libertad.
    A esta altura de mi vida no me gustaría estar soltera, se siente bonito llegar a casa y encontrarte gente que te espera y que se alegra de que hayás vuelto y, por qué no, se siente rico saber que si tenés ganas, ahí está tu contraparte, al alcance de tu mano =)

  3. Ale dijo:

    Estoy un poco corto de razonamiento estos días, por culpa del calor. Por tanto, lo que yo entiendo luego de esta lectura es que te has casado. Muchas felicitaciones, procura tener mínimo 5 hijos, y cuando vengan de luna de miel / vacaciones a estos lares, recuerda traer alguna receta de un buen postre típico de Chile. Por favor, agradezco que la receta la hayas elaborado al menos unas 10 veces, y que la dulzura esté garantizada. Quiero la receta paso a paso.

    Dicho esto, agradezco la lectura, tu prosa elocuente, las buenas citas. Hay muchas trampas en las “convenciones sociales”, los “lugares comunes” y todos los estereotipos defendidos por los medios de comunicación. Yo creo que acá el objetivo consiste en ser auténtico, en conocerse a sí mismo a través de otra persona. Creo que ése es el verdadero desafío. En principio, lo único de lo que tengo seguridad en el mundo es de mí mismo. El resto quizá es una ilusión. Y sin embargo, llega el momento donde uno percibe que esta visión del yo y su mundo se extiende con la aparición del “otro”. Y entonces ese “otro” se convierte en una certeza. Deliciosa certeza.

    Lo demás son etiquetas.

    • Ligia dijo:

      Totalmente de acuerdo, Alejandro. Son trampas y desafíos que, en primer lugar, hay que darse cuenta de que existen, y eso no se nos da muy bien, al menos a la primera.
      (Y gracias por la felicitación/invitación a tus lares. No me he casado aún, pero con tantos coetáneos tomando ya esa vía, una se pone a pensar. Te llevaré una buena receta).

  4. Solo tengo 2 palabras que aportar :

    – Compromiso
    – Respeto.

    Sí existen son suficientes para los que se matrimonian.

    Y que bueno, que ahora, nadie tiene que casarse para “superarse” o tener un estatus. Lo digo yo y mi cónyuge que nos casamos, muchísimo después de lo que algunos de nuestros coetáneos lo hicieron o hubiesen deseado para nosotros.

    Saludos, siempre es un gusto leerte.

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