Cuentos de hadas, comedias románticas y el delirio de ser princesa.

La ubicuidad de los cuentos de hadas ha causado preocupaciones a algunos padres, sobre todo a padres de niñas. Peggy Orenstein, autora de Cenicienta se comió a mi hija, se preocupó al encontrar que la fijación de su pequeña con princesas, particularmente al grupo de las Princesas de Disney, era parte de una tendencia más grande hacia la “cultura de princesas” [Y no es sólo cosa de niñas: “¿Princesas en peligro de extinción?“, “¡Princesas en peligro!“…el horror].

Los cuentos de hadas son ubicuos en la cultura contemporánea de los adultos también….La esquina de la cultura popular donde los cuentos de hadas tienen más influencia es en la comedia romántica contemporánea. Las comedias románticas son, de hecho, cuentos de hadas para adultos, completos con transformaciones de Cenicienta y bestias horrendas que se revelan como príncipes buenmozos.

La moraleja de La Bella y la Bestia, les decimos a los niños, es que las apariencias pueden ser engañosas. Un hombre que es realmente feo puede ser un guapo príncipe disfrazado, y el poder del amor correspondido derretirá su horrible exterior para revelar su verdadero yo. Esa es una buena y valiosa moraleja para enseñarle a los niños.

Pero en las encarnaciones de las comedias románticas, la historia de La Bella y la Bestia  – y su moraleja en particular – es deformada. En comroms populares contemporáneas como The Ugly TruthAs Good As It GetsYou’ve Got Mail, dejamos de enseñarle a las niñas a mirar más allá de la apariencia bestial y empezamos a enseñarle a las mujeres a mirar más allá del comportamiento bestial.

Estudiosos de la comedia romántica llaman a este tipo de historia “trama de la redención del corazón frío” [“cold-hearted redemption plot”], una historia sobre una persona -usualmente un hombre- cuyo exterior frío y duro se derrite por el amor de una mujer especial…Muchas de las historias que nos contamos, como cultura, perpetúan la idea de que si un hombre te trata mal, el curso correcto de acción es quedarse a su lado, amarlo y esperar que el poder del amor lo cambie.

El “Mito del Sr. Darcy” es un problema, porque muchas de las cosas que hacen los hombres de las comedias románticas con argumentos redentores son realmente terribles. En el peor caso, se acercan peligrosamente al comportamiento abusivo. En You’ve Got Mail, el héroe trata de llevar a la heroina a la quiebra, arriesgando su forma de ganarse la vida y su última conexión tangible con su madre fallecida. Y terminan juntos. En As Good As It Gets, el héroe es de hecho verbalmente abusivo. Y terminan juntos. Pero antes de que un final feliz sea posible, estos hombres tienen que cambiar, y la única cosa que puede hacerlos cambiar es el amor de la mujer correcta.

La promesa de estas películas es que el amor “transformacional” de una mujer convertirá al hombre más bestial en un Príncipe Encantador de los tiempos modernos. Aún si él trata a todos a su alrededor como basura -incluyéndote-, quédate cerca, porque esa no es la persona que él en realidad es. Si soportas sus groserías, la crueldad, aun la violencia, por suficiente tiempo, serás recompensada con el amor de una guapo príncipe y el equivalente actual de un lindo castillo lleno de sirvientes en forma de muebles parlantes.

Las comedias románticas contemporáneas se construyen en la base de los cuentos de hadas y en la admirable moraleja de adónde reside la verdadera belleza, y las usa para idealizar relaciones poco saludables.

The Grimm truth about romantic comedies.

La película que hizo que me diera cuenta de este patrón fue Cartas a Julieta, y una escena en particular me pareció llamativa. Es un insight mío bastante reciente, en realidad. Y no es que nadie se dé cuenta, eso es lo bonito: está frente a tus narices, hablás de eso (cuando explicás de qué trata la película) pero no sabés que sabés. Hasta que…what has been seen cannot be unseen.

¿Dónde está la discusión sobre los problemas psicológicos asociados con este miedo irracional? ¿Por qué no estamos hablando sobre el masivo elefante en la habitación: los problemas subyacentes de mujeres que ponen en riesgo su salud física para verse como princesa por un día? ¿Podría una razón ser el resultado de crecer expuesta a imágenes inalcanzables de historias sobre princesas de cuentos de hadas? Después de todo, Cenicienta, Blancanieves, la Bella Durmiente, Ariel, Bella y Rapunzel son todas novias en espera, esperando a su príncipe para que puedan casarse y vivir…sí, felices para siempre. Esta imagen que mujeres tienen de ellas mismas caminando al altar inician tan pronto como han leído su primer cuento de hadas o han visto su primera película de princesas, pero rara vez el “felices para siempre” se materializa de la forma que se muestra en esas historias.

¿No deberíamos estarnos preguntando por qué tantas mujeres están obsesionadas por entrar en el vestido más que otra cosa? En este punto, ya tienen al hombre que claramente las ama como son. ¿Así que a quién están tratando de impresionar? Algunos dicen que es por las fotos…para que la novia pueda ver hacia atrás a ese día y decir, “nunca me vi mejor”, y luego llorar cuando se pruebe el vestido de novia que ya no le queda.

The Princess-Bride Syndrome.

Bien chivo psicologizar diciendo que es nomás histeria femenina pero la culpa es de todas y todos, y empieza con cosas aparentemente inocuas, hasta que nos encontramos con adultos que no dejan de llamar y considerar “princesas” a otras adultas (como se llamen dos personas en una relación afectiva no es de mi incumbencia, no estoy hablando de ese plano; un par de veces mi ex jefe me llamó princesa y tras horas de sentir gusanos reptando por mis brazos y de mucha introspección, concluí que yo no había hecho nada para merecerme el mote, todas las razones estaban en la cabeza de él). Y con adultas que se creen princesas. Ser princesa en este contexto implica poseer una serie de características “femeninas”, encontrar un príncipe o un caballero que le perpetúe hacer el mínimo esfuerzo en algunas cosas y el sobreesfuerzo en otras, y el hecho de que cuando canta, sus amigos animales cantan con ella. Suficientes destrozos hace la monarquía de verdad como para lidiar en la cotidianidad diaria con egos-de-realeza de gente que no tiene a su mando un principado.

[Lo triste es que este y otros temas causan la división entre mujeres, como el anuncio de la zapatería MD en el que una mujer atropella a otra por cualquier mamona razón. Esta rivalidad no es tan frecuente ni tan intensa en hombres, ellos son bros. Lamento aportar a esta rivalidad, a pesar de mi intención, pero si usted ha leído algo de feminismo, no del pop sino del académico, sabrá que el feminismo no está para decirle a la mujer que no sea ama de casa, ni que no tenga hijos y que sólo trabaje; está para decirle que ella escoja lo que quiera, siempre que no pierda su individualidad o que se vuelva subordinada a algo o a alguien. En ese sentido, daría igual que hubiese mujeres que hagan de ser princesa una forma de estar en el mundo, pero esa insistencia genérica de que si no sos princesa no sos mujer de verdad es demasiado errada como para dejarla pasar. Es aún más ridículo con niñas, que ni han empezado su existencia y ya se les impone el arquetipo de princesa con todas sus reglas, expectativas y limitaciones.]

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7 respuestas a Cuentos de hadas, comedias románticas y el delirio de ser princesa.

  1. Gracias por citar nuestro articulo. Te invito a leerlo y no solo retomar su titulo, que si bien se refiere a Las Princesas, en él se plantea que ser princesas esta mal planteado desde la infancia, donde nos encasillan e idealizan. Debemos formar a nuestras niñas de forma integral, abonando a su belleza interna, intelectual, moral y externa.

  2. Ligia dijo:

    Hola, Beatriz. Siempre leo el artículo completo antes de enlazarlo, esta vez no fue la excepción. Ciertamente es un mensaje sobre educar integralmente y eso me gustó mucho, y aún más porque tenía a la base el artículo “How to talk to little girls”. También es notable que se quiera reformular el término para dejar a un lado la idealización.

    Lo enlazo aquí por esto: “ser princesas es tratar con respeto a los demás, mostrar carácter ante las dificultades, educarse, superarse, tener una meta en la vida y luchar por ella, ser perseverantes y aprender de los errores”. Es a lo que se aspira en la crianza, sí, y si esa es la definición ahora, pues también me gustaría que mi hijo fuera princesa, no sólo mi hija. El asunto es que somos los adultos quienes reducimos esta serie de aspiraciones (que aplican en la niñez Y la adultez) a un término que está hecho para implicar idealización y fantasía, a lo mejor una cuota de poder, si quiere verlo desde su definición literal. Como adulta, trato de ser todo eso que usted dice que es una princesa, pero es risible que alguien me considerara tal cosa sólo porque intento ser una buena persona, conmigo misma y con los demás. Tampoco la dicotomía de ser “bella por fuera y bella por dentro (inteligente)” define bien esos intentos, y aunque suene progresista por querer tomar en cuenta la inteligencia, es un cambio para que todo siga igual. Mucha gente no puede dirigirse/referirse a las mujeres, sus hijas incluidas, sin traer a colación el término belleza o alguno relacionado; que es exactamente lo que advierte la autora de “How to talk to little girls”.

    Saludos, Beatriz, y gracias por pasar.

  3. b0lux dijo:

    como vos decis Cada quien tiene su propia Opinion sobre ese concepto “Princesa”

    Creo que soy mal consejero para mi sobrina, ella sabe de mi gusto enfermizo de ver peliculas pero no entiende porque no veo peliculas de princesas.
    por ella he visto Todas las de disney y le he dicho lo que opino .

    Todas esas son Unas Putas que buscan solo su beneficio solo por creer que son Bonitas, La unica que se merece mis respetos es Fiona y Vos.

    no me habia dado cuenta que ese bodoque de 8 años es mi princesa WTF!!!. ella es gordita y kagada de la risa(cae bien al menos a mi XD) , Maneja bien el sarcasmo pero tengo miedo que eso cambie cuando emociones que no entiendo lleguen y buff… mejor mejor cierro la boca …. es hija de alguien mas y que ellos la formen como puedan….

    😦

  4. mono dijo:

    de verdad…
    Por favor

  5. Rodolfo dijo:

    Si alguna vez uno siente la infame tentación de llamarle a alguien “princesa”, diga Kropotkina

  6. Clara dijo:

    Me gustó mucho tu entrada y estoy de acuerdo con tu planteamiento. En verdad es terrible cómo se reproducen los modelos estereotipados de que las niñas son “princesas” y los niños son “campeones”. Tu artículo me recordó la publicidad de cierta compañía de telefonía celular y un artículo al respecto que hizo un amigo mío. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123924

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