Id y apreciad la música nacional, no por ser nacional, sino por ser música.

La cumbre de mi relación con la música nacional fue el día de la Invasión en el Parque*. Llevaba ya un buen tiempo entrando a bares, cafés y festivales para escuchar un repertorio melódico hecho en casa, y ese día es el más memorable. Pero también sé cuál fue el primer toque al que fui: un amigo y una de sus tantas bandas de jazz, él un geniecillo in the making. Fue por él, que llevaba años de conocerlo y verlo mejorar en su manejo de las cuerdas, que me di cuenta de cuánto talento hay en el país, y cuánto este talento lucha por desarrollarse en un entorno social y mediático que las más de las veces es negligente con sus propios hijos.

Ser músico y música es un trabajo demandante como cualquier otro; el talento nato no sirve si no hay dedicación y disciplina diarias. Y en El Salvador hay muchas personas, hombres y mujeres, que aparte de llevar sus estudios y su trabajo, tienen una segunda (o tercera) jornada laboral dedicada a cultivar su arte, sea la música, la pintura, la danza, la literatura, etc. Y es segunda o tercera jornada porque difícilmente se puede vivir únicamente de ellas en el país. Además de eso, la mayoría de talentos pasan desapercibidos o reciben el reconocimiento que merecen un poco-demasiado tarde. Y el problema de tocar música original cuando la demanda es de covers. Buh.

Pero regocijémonos:

Le agradezco a las bandas nacionales que me hicieron salir de la casa y conocer gente y conocer lugares, cuando otras personas me abandonaron dándome por autista y por caso perdido. Por El Ático, por ejemplo, conocí por dentro el Teatro Nacional en todo su esplendor. Y hasta la fecha, El Ático es uno de los grupos que ameniza aquellos sacrosantos momentos en que, académicamente, estoy pariendo enanos.

Siendo que El Salvador es tan chiquito, es fácil conocer a alguien que está en un grupo. Varios amigos y conocidos míos están en la escena musical y tienen una vocación, dedicación y talento respetables. Pregunte por ahí y pida que le lleven a algún ensayo; eso es -como dicen aquí- la raja. Un buen chero mío me llevó a un estudio de grabación y es otro mundo, otra vibra: escuché música en vivo a lo Wil Salgado, fotografié chicotes fosilizados y socialicé con la bataca (no, sí, precaria, pero algo de instrucción musical tengo). Pero decía, siempre se conoce a alguien con vocación musical. De hecho, conocí a Polly Class porque con uno de sus miembros discutíamos los principios del conductismo, y yo por un buen tiempo, ni por enterada de que el joven tenía magnas dotes artísticas. Polly Class acaba de sacar su disco, con todo y video para apoyarlo. Estamos contentos con el desempeño de los muchachos en el engramillado:

Un miembro de Akumal se solidarizó con mi distancia y mi consiguiente nostalgia por no poder apersonarme a más toques, y tuvo a bien enviarme el disco de la banda, Sivar. Le agradezco de corazón por tan exceDente gesto, espero poder comprarlo cuando regrese al terruño. Este es uno de los primeros grupos que vi en mis primeros viajes a La Luna, y es uno de los que tocaron en Invasión al Parque la vez que fui. Recomiendo esta canción, y el video igualmente triunfa:

A los Pakitos los asocio con los festivales de la UCA, y nunca he podido verlos en otro contexto. Aquí toca un chero mío muy querido y por su trayectoria, es infaltable el mono cabrón:

Los de Adhesivo también acaban de sacar video. A ellos fui a verlos muchas, muchas, muchas veces, a pesar de mi nula afinidad con el alcohol, el humo de cigarro enredado en el pelo y las asfixiantes muchedumbres con cuasi-ataques de epilepsia. El ska como género no es de mis predilectos; sólo escucho a Ska-p, por razones guapachoso-ideológicas, y a Adhesivo…qué sé yo, por el trip, vieja. Tienen un swing notable.

Habrá muchos más grupos, pero estos son los que yo trataba de no perderme cada vez que se presentaban (y fallaba miserablemente de vez en cuando, pero pues, se hacía la lucha). Se me queda alguien en particular, pero aún no hay registro audiovisual de su talento, al menos no en mis manos. Para mientras, vaya a ver a mi chero, el músico de jazz, tocando con Los Hermanos Guayabera esta semana y échese un café por mí. Y también vaya a visitar al maestrísimo Marcelo Avilés, para enterarse de la diversidad de toques a los que puede ir cada semana. Trate de que uno de esos toques sea de él, este primo es el embajador de Graceland en El Salvador.

Vaya, estimada persona, y dese un chance para gozar con la música hecha con amor por sus compatriotas.

—-

* Pensé en hablar, a modo de introducción, de Amanecer Tropical y Canal 17 en los tiempos dorados de Trinivisión, cuando amenizaban con cumbias en lugar de adormecer con letanías. Pero eso es un laaargo post aparte. Las cumbias salvadoreñas de los noventa no son cualquier cincueyuca.

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5 respuestas a Id y apreciad la música nacional, no por ser nacional, sino por ser música.

  1. Clara dijo:

    Obedientemente he escuchado a los grupos que has señalado en tu post. Muuuuy interesantes!!! Yo soy algo desconectada de la música contemporánea (síntoma de vejez ya, quizá!… neeee!!) así que no tenía ni idea de estos grupos… y la verdad es que en otras ocasiones los grupos que había escuchado (no me preguntés nombres porque ni idea) realmente no me habían convencido, mas hoy debo admitir que han estado realmente interesantes… aunque realmente tampoco es ska es lo mío, coincido con vos en cuanto a Adhesivo. Gracias por abrirme los ojos… bueno, y los oídos a los talentos nuestros. Saludos!!

  2. Muy agradecido por este tan ingenioso y exceDente tema sobre la musica nacional salvadoreña! te has mandado! que gran ayuda muchas gracias chera!

  3. Erick dijo:

    Saludos!!

    Muy buen post, variedad musical y lo mejor 100% música salvadoreña.

    Con gusto compartire el enlace de lo que escribes.

  4. Ale dijo:

    Muy bien por ti. Yo estoy demasiado transculturizado para los grupos venezolanos actuales. Además me he quedado en otras épocas (léase: de la música venezolana me gusta la que escuchan los abuelitos).

    Por los videos publicados, nace buena música en tu país.

    Y sí, mucho “swing” en Adhesivo. Donde la buena Ligia escucha swing nacional, yo, en mi lejana transcultura, escucho esto:

    Jaja.

  5. Pingback: Id y apreciad la música nacional, no por ser nacional, sino por ser música II. | Qué Joder

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