Crímenes de ayer y hoy.

Antes de la brutalidad de las pandillas, estuvo la brutalidad de los militares*. No lo digo porque lo segundo sea causa directa de lo primero, en absoluto. Lo digo para recalcar que el salvajismo que se reporta en los crímenes de hoy y que nunca falla en dejarnos sin aliento no es nuevo. Tampoco lo es la falta de justicia.

¿Cuánto tiempo es prudente dejar pasar para pedirle perdón-y-olvido a quienes han sido víctimas? ¿Cinco años, diez años, veinte años? No le pediríamos olvido a las personas que han sido víctimas de la criminalidad en la última década en el país, que han perdido familia, amigos, que han tenido que migrar dentro de su país o hacia otro para huir del peligro.  Queremos juicio y sanción para los responsables de quienes han causado tanto daño. Aún así, mucha gente sigue apoyando la amnistía para quienes cometieron crímenes en la guerra.

Una cosa es el conflicto armado y otra la criminalidad de hoy, ¿no? Hablamos de actores diferentes y de contextos sociohistóricos diferentes, siendo el actual peor -dicen- porque es mucho más impredecible en cuanto a que todos podemos ser víctimas (sin decir que uno es peor que otro, difiero en el factor impredictibilidad: por error, por sospechas infundadas, por querer enviarle un mensaje al entorno, mucha gente que no tenía nada que ver con uno u otro bando fue víctima directa de la guerra, incluyendo mi propia familia…considéresele una triste génesis del “yo pasando iba”). Las desapariciones, las violaciones tumultuarias, los cementerios clandestinos, la saña con la que se ataca un cuerpo humano que creés diferente a vos, que creés que está en tu contra…en un tiempo fue por ideologías sociopolíticas; en otro, por ideologías personales y endogrupales a lo Alex DeLarge. Son crímenes por los que, las más de las veces, nadie responde.

Todo esto lo traigo a colación porque ayer me enteraba de que en Guatemala condenaron a militares que masacraron a campesinos durante  el conflicto armado de ese país. Pedir lo mismo en El Salvador es abrir una olla de visceralidad, aunque a pesar de eso hay avances con el caso jesuitas. Más o menos. Un conocido comentaba que ojalá les cayera ese mismo castigo a los pandilleros aquí, literalmente miles de años de cárcel…y, pues sí.

Pero no hubo justicia cuando finalizó la guerra; lo que hubo fue un discurso oficial que logró borrar cualquier intento de simpatía hacia las víctimas, pidiéndoles en cambio que perdonaran y olvidaran a sus captores, a sus asesinos…Perdón aparte, ¿que olviden qué, exactamente? ¿Olvidar que le mataron o le hicieron desaparecer a un ser querido, olvidar que ese dolor crónico en la espalda viene por las sesiones de tortura en una cárcel clandestina (¿le parece muy lejano este caso, apreciable persona que lee estas líneas?)?

Sé que enjuiciar militares y guerrilleros no resolvería la situación actual de inseguridad del país. Pero sería una buena pelea contra intereses que históricamente han perjudicado más que beneficiado a un país tan herido. ¿O vamos a pedir justicia a conveniencia, en función de quien cometió el crimen y de quién fue la víctima, y no del crimen en sí? Sé que hay criminales de guerra de ambos bandos que, ayer como hoy, están en posiciones de poder; sé que lo que hacen desde sus posiciones de poder, aún cuando no son causa directa de la situación de violencia que vivimos, la alimentan en diversas formas.

[Tangente, o no tanto, pero cómo son los intereses, vedá: Estados Unidos apoya la guerra al narcotráfico pero es uno de los países de América que más consume droga (1 y 2); las drogas viajan de sur a norte, las armas de norte a sur. Al respecto, recomiendo este video].

Lo que muchas Magalys y miles de personas sufren por las pandillas en el presente, miles de compatriotras lo sufrieron en la guerra y otros miles siguen sufriendo sus secuelas hasta el día de hoy: ataques de toda clase, violaciones, desapariciones, torturas, asesinatos. Y se les pide que perdonen y olviden porque ay, es bien feo hablar de eso y ya pasó. Sí, es bien feo. Callalo todo lo que querás, pero no hablar de eso es tapar el sol con un dedo, porque la sociedad en que vivís hereda, encarna y aumenta los efectos de “todas esas cosas feas que ya pasaron”.

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* Omito a la guerrilla en este planteamiento por una razón: violencia hubo de parte de ambos bandos, pero el ejército superó con creces a la guerrilla en términos de brutalidad, por una serie de razones que no vienen al caso y que en realidad deberían ser conocimiento general de todo salvadoreño y salvadoreña (pero pues, si así fuera, creo que yo no estaría escribiendo este tipo de entradas). Mil gracias a Virginia por los datos:

A. Panorama general de los casos y patrones de violencia

La Comisión de la Verdad registró más de 22,000 denuncias de graves hechos de violencia ocurridos en El Salvador durante el periodo de enero de 1980 a julio de 1991 – El análisis detallado de las denuncias y la lista de víctimas registradas se encuentran en los anexos. También se registraron más de 18,000 denuncias provenientes de fuentes indirectas, de las cuales se canalizaron más de 13,000. Las cifras de las fuentes directas e indirectas no fueron sumadas. Se estima que hasta 3,000 denuncias se repitieron en ambas fuentes. La Comisión considera, en todo caso, que la cantidad total de denuncias registradas no es inferior a 22,000- Más de 7,000 denuncias fueron recibidas directamente en las oficinas de la Comisión en diversos lugares. Las demás llegaron por medio de instituciones gubernamentales y no gubernamentales -La Comisión también recibió miles de otras denuncias de instituciones , las que después de ser registradas no pudieron ser analizadas por la falta de requisitos mínimos exigidos para este fin, a pesar de que éstos fueron comunicados oportunamente a las instituciones, o debido a que los hechos denunciados habían ocurrido fuera de los plazos del mandato.-

Más del 60% del total corresponde a ejecuciones extrajudiciales; más del 25% a desapariciones forzadas y más del 20% incluye denuncias de tortura.

Los testimoniantes atribuyeron casi 85% de los casos a agentes del Estado, a grupos paramilitares aliados de éstos y a los escuadrones de la muerte.

Los efectivos de la Fuerza Armada fueron acusados en casi 60% de las denuncias; los miembros de los cuerpos de seguridad en aproximadamente el 25%; los miembros de las escoltas militares y de la defensa civil en aproximadamente el 20% y los integrantes de los escuadrones de la muerte en más del 10%. Las denuncias registradas responsabilizaron aproximadamente en el 5% al FMLN.”

ONUSAL (1993) “De la locura a la esperanza, la guerra de doce años en El Salvador -Informe de la Comisión de la Verdad”. Cap. 4, “Casos y Patrones de violencia”, págs, 197-198. Documento oficial.

Igual, si tiene dudas, hay miles de fuentes que puede consultar sobre la guerra civil salvadoreña.

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2 respuestas a Crímenes de ayer y hoy.

  1. Clara dijo:

    La impunidad sólo genera más impunidad. La Ley de Amnistía sólo permitió consolidar la idea que aquí cualquier HDP pudiera hacer lo que le roncara su regalada gana porque sabía que no habrían consecuencias y esa idea ha permeado todas y cada una de las capas y estratos de la sociedad salvadoreña. Los que hablan de mantener la asepsia en las heridas provocadas por la guerra son los y las responsables que sigamos hundiéndonos en las ciénagas de la violencia, la corrupción y la impunidad, y se rasgan las vestiduras por lo que estamos atravesando ahora. Como sociedad, no nos queremos hacer responsables de los gravísimos sucesos del pasado y tampoco lo queremos hacer con los igualmente (y a la vez diferentes en otros aspectos) sucesos del presente. Andamos buscando los culpables afuera, cuando deberíamos admitir nuestra cuota de responsabilidad por todo esto. Hasta que no comprendamos que no podemos pedirle a alguien más que limpie nuestras propias cagadas, sino que tenemos que hacerlo nosotros mismos -por más que nos repugne, nos repela o nos de hueva hacerlo- vamos a seguir patinando en la misma miasma una y otra vez.

  2. Ale dijo:

    Este hedonista mundo “New New New Age” sólo admite pensamientos positivos. No hay que hablar de estas cosas, aquí no ha pasado nada, te vas a poner vieja prematuramente, mejor háblanos de lo buena que está la película de los Pitufos. Aquí en Venezuela de tanto en tanto hablan de comisiones de la verdad, de “ni olvido ni perdón”, de “¿quién nos devuelve nuestros hijos?”, etcétera. La realidad es que muchos de los responsables nunca pagarán.

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