Los quiltros y los movimientos sociales.

Mi universidad…bué, la foto habla de su situación. Pero la razón para ello dista mucho de las razones por las que, por ejemplo, se toman la Universidad Nacional (i.e. porque demandan cupo, a pesar de haber reprobado el examen de admisión). En términos generales, obedece a un movimiento estudiantil nacional que está exigiendo una mejora en la educación. Pero no son sólo estudiantes universitarios, también son de secundaria. Tiene un atractivo adicional para mí, que no me imagino a adolescentes en mi país marchando en pro de reformas educativas, menos en tal cantidad y con tanta contundencia. Es algo digno de admirar, cuando menos:

Imágenes de la agencia UPI sobre la marcha estudiantil (le robé el link a @crmontes_sv, que pasando iba…).
En Chile jóvenes bailan “Thriller” por una mejora en la educación (¡Juuuuuueeee!).
Minuto a Minuto: 300 mil personas marchando en todo el país.
Video: Estudiantes de la Católica de Valparaíso se toman UCV TV durante noticiario.

Pero este no es el meollo del asunto. He visto un par de marchas desde que vine, porque la universidad a la que voy es sumamente guapachosa en términos de movilización estudiantil, y nunca falta algo que me hace reír y me da ternurita: ver perros callejeros ladrando y corriendo junto a quienes protestan, como si fuera una gran fiesta para ellos. Quiltros, que le mientan: los andados y malandados aguacateros. Tengo algunas entradas pendientes en el tintero sobre ellos, porque desde que se me abrió la herida con tanta saña, mis experiencias cotidianas están inevitablemente entrelazadas con estos chuchos.

Mientras tanto, dejo parte de un artículo sobre la manifestación de hoy en Santiago, que es más o menos a lo que me refiero. Parece que la fauna callejera se ha convertido en uno de mis lentes predilectos a través de los cuales ver el mundo (Y, pues sí):

Hoy mismo:

Hoy mismo, la marea de perros abandonados en la Alameda, zizagueando como anguilas perdidas, perros y más perros sin razas acostumbrados a los autos, viendo ahora libre la calle delante de la Moneda, los carabineros armados hasta los dientes, los pañuelos palestinos de una Intifada que se viene.

Quiltros perdidos, multitud de animales sin territorio claro, buscando ubicarse en el espacio nuevo, el bandejón, las estatuas, los tambores, el niño vestido de superman que levanta un cartel donde dice que es demasiado pobre para estudiar, el señor solo con su bicicleta justo delante de la Moneda con un cartel que dice que el sueño de Allende se cumple hoy.

No sé, sonrío, me escondo, a media periodista, a media manifestantes, sigo a los quiltros, me adelanto con ellos a la marcha que esta aún frente al paseo Ahumada cuando ya estoy frente a la Moneda. Las estatuas, los palacios con nombre y apellidos, las casas matrices, los ministerios, parte sin saber como de una manada de perros sarnosos, lustrosos, negros y pardos perros hijos del descuido, de la piedad equivocada de los amantes de los animales, mendigos de una selva que no los ve nunca y que ahora milagrosamente los ha unido. Perros huyendo como pueden de la marea de ciento cincuenta mil personas que vienen detrás como ese bosque que se puso a caminar que terminó con el reino del terror de Macbeth, el rey asustado, el que sabía que no tenía como reinar.

De esa ciudad en marcha, un mundo de niños y ancianos mezclados, alegres y también enojados, de esos cientos de gritos, de bailes, de mensajes contradictorios y no tanto, me quedo con esa imagen de los perros perdidos descubriendo otra selva que no conocen, concentrados, marchando ellos también, visibles en fin en toda su multitud, los perros de estas calles al fin unidos en la misma causa, buscar su lugar, volver a reinar sobre su tierra.

Relacionado: Moscow’s Wild Dogs Ride Subways To City:

Estos son perros callejeros que viven en las afueras de Moscú, Rusia, y toman los trenes subterráneos desde y hacia el centro de la ciudad en busca de restos de comida. Luego, después de un día de hurgar y mendigar en las calles, se suben de nuevo al tren y regresan a los suburbios, donde pasan la noche. Los expertos que estudian estos perros, los cuales usualmente eligen los vagones más tranquilos al frente y al final del tren, dicen que incluso trabajan juntos para asegurarse de bajarse en la parada correcta – después de aprender a juzgar la cantidad de tiempo que deben pasar en el tren.

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2 respuestas a Los quiltros y los movimientos sociales.

  1. Ale dijo:

    Hola, hola, Ligia. Gracias por el saludo. Qué raro que los estudiantes soliciten mejoras al sistema educativo. Tendría que ver la naturaleza de esas mejoras que exigen, porque las protestas que me ha correspondido presenciar entienden por mejoras, generalmente, el adelanto o extensión de las vacaciones. También es bastante frecuente aquí lo que mencionas: nunca me preocupé por estudiar como corresponde en el liceo, pero quiero que me den cupo en la universidad.

    Justo ahora recuerdo a un tipo muy popular en mi facultad: como liceísta su dedicación al estudio no alcanzó siquiera el rótulo de mediocre, pero logró entrar a la universidad por “palanca” (amiguitos, etc.). Luego en la universidad no estudiaba nada tampoco, pero era un “dirigente estudiantil”. Llevaba varios años en la universidad cuando yo ingresé, y pasó muchos años más allí después que yo me gradué. Pero el no salió graduado. Salió a ocupar un cargo público, porque su partido político ganó las elecciones del estado y le dieron un puesto bien remunerado, que también le permitía aparecer regularmente en la prensa. Nadie negará que este tipo es un modelo perfecto del líder que necesita Latinoamérica.

    De la gran inteligencia de los perros no dudo ni un segundo. El callejero es una víctima tristísima de la irresponsabilidad humana. Ve, canción de mis favoritas, clásico de Alberto Cortez: http://www.youtube.com/watch?v=wb9wUtAJ5es

    Metáfora de la aventura. Qué cosas, qué mundo.

  2. Pingback: Crónicas de la fauna callejera: ¡resiste, López! « Qué Joder

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