So I quit the police department / and got myself a steady job.

1. El Estudio de los Tanates

A fin de año renuncié al trabajo; aprendí muchísimo y agradezco el chance, pero me sentía como cucaracha atrapada en un tragante. Busqué en otros lados y no salía nada. En algún momento puse de excusa para no irme que tenía que seguir cotizando para mi retiro, pero a fin de cuentas, quién sabe que viva tanto; eso, o la AFP va a perder mi dinero antes.

Desde  que comencé a trabajar ahí se me dio por ahorrar todo lo que me fuera posible (mad anal-retentive personality, I haz it). Un día, mi Tyler Durden hizo click y dijo “I’m not married to this chickenshit job” y me fui. Hice números, muy a pesar de mi acalculia, y me di cuenta de que mi aguante me había comprado un pase para Hacer Lo Que Yo Quiero por un respetable periodo.

Eso no significa pasar mis días en El Tunco o domir hasta tarde. En mi primer día de feliz desempleada me fui a meter a un hospital y rápidamente me dejaron ahí a la buena de Dios, literalmente: la amable Directora me dio permiso de pulular por los pasillos y asomarme tras las cortinas, por si alguien requería mis servicios. Me parece invasivo, pero ella no me presentó ante nadie. Curiosamente, nadie tampoco cuestionó mi presencia ni mis habilidades (el problema del voluntariado, creo: importa más la buena voluntad que la preparación), aunque yo estaba ahí a horas en que no se aceptan visitas. Han sido los pacientes los que me presentan con el staff y el staff, no sé, se alegra.

Ya no paso la mañana frente a una computadora, sino con personas en quasihabitaciones con vista a los jardines, en los jardines mismos o en la cafetería. Don R. es mi mayor chero, jugó en el Once Lobos hace décadas, raramente recibe visitas y me regaló una jícama. Don C. es un maitrito con el que se puede hablar críticamente de la “situación del país” antes de meterse a los pantanos de su situación personal. También está W., pero con él estoy pendiente. Llevaba meses ahí, por su papá, pero al fin estos días llegaron a relevarlo y pudo tomarse un descanso.

Hay otras personas, pacientes o familiares, pero sé que con ellos sólo voy a poder hablar una vez. Es usual que en el transcurso de la mañana empiecen a sonar sollozos o respiradores artificiales. Más tarde se abre la puerta para recibir a la ambulancia que se lleva a quien acaba de fallecer. No he terminado mis lecturas de tanatología porque es un folleto hermosón, pero he sido diligente a la hora de responder los cuestionamientos sobre La Muerte y Yo, porque antes de atender a otros hay que atenderse una misma. Una mañana que llegue y me asome donde don R, ya no lo voy a encontrar. Es un trabajo sucio, pero debería haber más gente haciéndolo.

Psicología Clínica a tiempo completo, no sabés cómo he andado buscándote.

2. Aguacateros Representin’

3. La frustrada Nochevieja de Domingo Abarca

“[…] en este país, le dan un arma a quien sea sin capacitarlo y cualquiera puede ser un vigilante. Nadie sabe si el que cuida algún lugar anda en sus cinco sentidos”.

 

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2 respuestas a So I quit the police department / and got myself a steady job.

  1. Ale dijo:

    Mmm… chica-no-convencional, me complace que encuentres lo que buscas. Todo bien mientras no andes por ahí armando clubes de pelea sin saber.

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