Show me the knuckles!

Los secretos de la figura de la princesa Letizia

Le escupo a este tipo de publicaciones y a la gente ignorante tras ellas. Una lee el artículo mencionado, asumiendo que una sabe de estas cosas, y es un cuadro clínico de anorexia nerviosa. No hace falta la foto, los criterios clínicos están in-your-face. De veras, no es mera alcanzatividad.

No podría importarme menos la vida de la realeza, y no me interesa discutir ni inferir si la princesa Letizia realmente tiene anorexia nerviosa o si la princesa Peach tiene bulimia. Lo que me da rasquín, sea verdad o no en la vida de la princesa tal por cual, es la presentación del plan dietético meticuloso y sistemático, que suena hasta a ritualista; la rigurosidad y disciplina para seguirlo; la hiperactividad para “quemar energía”; hasta la mención de la caída del cabello (¡avisa!). Y sobre todo eso, la glamorización de semejante condición, que a la larga esclaviza a una persona a su propio cuerpo.

Niños y niñas, los trastornos alimenticios tienen que ver con el control más que con la belleza, y no necesariamente ocurren en la adolescencia. El tener una vida con poco margen de control personal (como es el caso de las princesas, Peach incluida) es uno de los tantos factores de riesgo para desarrollar enfermedades como esta, que se consideran paradigmáticas por la interacción mente-cuerpo, y cuyas complicaciones son mortales. “El que por su gusto muere…”, dice la mapachada. Ay, papá, lo que es no saber de psicopatología ni de la guapachosa causalidad estructural.

Nadie se va a volver anoréxica (o anoréxico, que se puede) por el mero hecho de leer ese artículo, pero precisamente esa es la advertencia. Estas condiciones inician con mensajes aparentemente inocuos y superfluos, que infestan particularmente a la humillante “prensa femenina” en forma de consejos y deberías. ¿Otro factor de riesgo? Un entorno validador que cuenta con medios para difundir y valorar hasta el hartazgo actitudes (léase tendencias cognitivas, emotivas y conductuales) como las mencionadas arriba. A lo mejor quienes escriben artículos como este piensan que le hacen un favor a la gente, pero sólo ayudan a distorsionar más la línea entre ser saludable y autodestruirse.

Y ahora, un amistoso mensaje de La Vaquita: La idea tradicional de dieta implica un cambio temporal -y radical- en la ingesta de alimentos, con la ilusión idiota de lograr cambios corporales y fisiológicos duraderos. Si usted realmente quiere ser más saludable deje de hablar de dieta y cambie de estilo de vida. Y por el amor de Dios, asesórese con profesionales.

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5 respuestas a Show me the knuckles!

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  2. Dafne dijo:

    “Si usted realmente quiere ser más saludable deje de hablar de dieta y cambie de estilo de vida”

    Actualmente yo estoy padeciendo de un trastorno alimenticio =( no por que yo lo desee si no porque simplemente se me dio …. tiene que ver con el estrés… en mi caso, estoy tan delgada que ya se me notan los huesos y no me gusta, me veo al espejo y no me gusta, parezco cadavercito T.T …

    Siempre he sido delgada pero no tanto como ahora… mi apetito a menguado pero aun así como, como no porque tenga deseos sino para simplemente no desaparecer =( , mi estilo de vida actual me ha arrinconado a este estado y no me gusta >.< ….

    • Ligia dijo:

      Pues sí, también el desarrollo y mantenimiento de la anorexia nerviosa implica cierto estilo de vida (y esto lo dicen con orgullo las personas de las comunidades Pro-Ana). Hay unos estilos de vida más funcionales y saludables que otros.

      No se puede salir sola de algo tan severo como esto, y llega un punto en que no basta el apoyo de la familia y amigos, a veces incluso puede complicar más la situación. Necesitás ayuda profesional con urgencia. Espero que todo te salga bien.

  3. Alejandro dijo:

    Esta clase de escritos tuyos me encanta. Comienzo a leerlos con actitud de “veamos qué va a decir ahora” 😀 ¿Te da “rasquín”? Jajaja. ¡Pero ésto! “Ay, papá, lo que es no saber de psicopatología ni de la guapachosa causalidad estructural.” Jajajaja. Estoy perdido, yo no sé nada de eso, y ni siquiera sé qué es “guapachosa”. Tendré que continuar asimilando los contenidos de tu blog, para ver si con el tiempo logro salvarme.

    Particularmente, esta cosa de “la realeza” me parece una ridiculez, unos mantenidos que básicamente cumplen propósitos decorativos. Pero a cierto mundo le encanta portar estos estandartes y sostenerlos con firmeza.

    Qué tristeza que sean éstos los mensajes de tal clase de “prensa femenina”; repetidores y amplificadores de lo negativo.

  4. Pingback: Combustiones espontáneas allá al pie de la montaña

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