Aerosmith Costa Rica – Capítulo 3: Hardcore tuanis.

Jamás en mi vida me imaginé que tendría a Steven Tyler a unos 10 metros de mí diciendo “tuanis”. Me gustaría volver en el tiempo y decirle a mi atribulado Yo de 13 años: “viejita, no te preocupés. Cuando crezcás, vas a verlos en concierto. ¡DOS veces!”. Y quizás mi Yo de aquí a unos años llegue diciéndole “TRES veces, y vas a conocerlos”, pero eso sí no podría asegurarlo en este momento de mi vida. Enigüei. No es este el sitio para explayarme en mis frustraciones adolescentes, pero desde los 12 años estaba obsesionada con ellos, como atestigua mi museo personal de cosas que llevan el nombre Aerosmith y sus derivados. Pero verlos en vivo me parecía imposible. LOL. Uno de cipote es tonto.

Lo que vino después de que bajó la cortina, como dicen en El Club de la Pelea, no pasó en palabras. Y el tortuoso camino que me llevó hasta esa experiencia cumbre lo valió. Nada importaba. Esto no era sólo *un* concierto. Habría que preguntarle a un fanático del fútbol si la final del Mundial es *sólo* un partido. Nel. Ahí entregás tu alma.

La gente sería más feliz si se diera el chance de buscar experiencias como estas de vez en cuando. Y lo único que se me ocurre para describir lo que estaba pasando es citar a un mae que estaba a varias cabezas de la mía, que gritó “¡HARDCORE TUANIS!”.

Mr. Joe "Fuckin'" Perry y su pinta de narco.

RT @Steven_Tyler: "¡Pura vida, majes!"

Es altamente posible que él no agrade a la estética visual de mucha gente, pero qué palomeishon de persona. Yo lo amo ❤

Por la pose, está tocando Pink.

¡Doble máaaastil!

The Demon' of Screamin'

¡Esa es mi banda, men!

In ur drumz, doin the awesomest solo.

Trivia: Steven Tyler empezó siendo batero.

¡GUITAR HERO!

Mr Sweet Emotion, quien hace cuatro años tuvo la amabilidad de sonreirme y poner su bajo frente a mi cámara.

The Toxic Twins. Y atrás Mr. Whitford, que andaba medio huraño.

Estos maitros son mis broders.

A las once, después del encore, se despidieron con fuegos artificiales. Bueno, ellos sólo se despidieron, asumo que no eran ellos quienes cargaban los fósforos. Busqué a Mario y a su hijo, porque en la histeria colectiva se me perdieron. Ahora, recuperemos la imagen del entrevistador y el camarógrafo, a quienes Francisco, Evelyn y yo habíamos visto por la mañana entrevistando taxistas. Andaban pululando por ahí, se nos acercaron y entrevistaron a Mario. Después me entrevistaron a mí, y no me ahuevé, vaya. ¡El Salvador representin’!

Fffffffsssssssshhhhhh-BOOM!

Mario, su hijo y yo salimos del autódromo en una multitudinaria procesión como de Semana Santa, pero más mundana. Desde que dejamos la gramilla, la situación parecía el Fin del Mundo: carros atascados por todos lados, apuntando a todas direcciones; difícil decir qué carro tendría que moverse para que los otros salieran. Esto era particularmente problemático para un par de ambulancias que llevaban heridos. Había gente desorientada, ebria y volando alto, yendo y viniendo. Caminamos por tiempo indefinido hasta que al fin encontramos a don Álvaro y a los ticos, lejos de la Guácima, “allá por el cruce”, y él también estaba atascado. Era ya el 2 de junio y yo tenía que estar en la estación de buses a las 2:15 am. Soqueishon.

Cuando me senté en el microbus, sentí todo aquel calambrerío en brazos y piernas, y un mi dolor que me empezaba en el cuello y me respondía en las costillas (WTF). Mi cuerpo hizo números: no había comido en 15 horas, no había tomado agua desde las 5 pm, había estado parada por siete horas; iba a ser ranger y tratar de llegar a las 24 horas sin dormir. Hasta que me subí al microbus sentí esos vacíos, pero no era queja. Era un acuerdo tácito previo: comer, tomar agua y dormir no eran prioridad en este viaje.

Era la 1:30 am y seguíamos por la Guácima, en una fila interminable de carros. Todavía había que ir a dejar a todos los ticos, llegar a San José y pasar al hotel a recoger mis cosas. Don Álvaro se salió de la fila y agarró un envión heroico y espantoso. Nadie hablaba, la mayoría se había dormido. Yo veía por la ventana, fantaseando con qué haría si me dejaba el bus. Pero don Álvaro estaba parqueándose frente al hotel a las 2:05 am y tuve 10 minutos para recoger mis cosas y despedirme de Mario y de su hijo. Como es costumbre en estos tiempos de bonanza, quedamos en agregarnos al Facebook, y apostamos a que tendríamos al menos una persona en común. Flashforward 22 horas: descubro que conoce a mi hermano.

La vista desde mi puerta.

En retrospectiva, debí haber parecido un Beatle en la película A Hard Day’s Night, corriendo a todas partes y hablando carburo cada vez que podía, con pausas musicales incluidas. Llegué a las 2:20 am a la bodega donde me habían dejado un día atrás. Le agradecí a don Álvaro, que es de esas personas que una quisiera ver con frecuencia. En la estación había un tipo con la camisa de Aerosmith, que obviamente también venía del concierto. Pensé en hablarle y preguntarle si era de El Salvador, pero me dio pena (esto suena a Train Kept a Rollin’). Se bajó en Nicaragua.

Score!!!

Este no era el bus en el que había venido. Tenía el asiento sólo para mí y era como sentarse en un pedazo de nube, tanto así que no necesite la dona para el cóxis. Antes de poder ponerme a llorar de la emoción por la comodidad en la que me encontraba, me dormí, fracasando así en mi empresa de no dormir por 24 horas. Incluso, dormí buena parte de la mañana, tan profundamente que pasé en feliz estado de vigilia el resto del día, pupilas dilatadas y todo. El 2 de junio me comí dos panes, dos galletas, un jugo y una gaseosa. Tuve que hacer cola bajo el sol a las 8 am, porque alguien se había llevado las llaves de migración en Costa Rica y el lugar estaba cerrado.

Pensé que era mi estado alterado de conciencia, pero realmente, ¿qué ondas ahí?

Dicen que el viaje de regreso es más corto. Qué putas. A las 6 pm estaba en El Amatillo, y tuvimos que desviarnos a una especie de galerón donde le revisaron algo al bus y nos quedamos atascados un buen rato. En eso, se subió un PNC que parecía T-1000 de Terminator II. Me pidió mi pasaporte y me registró el bolsón, incluso hojeó mi diario. Pensé en decirle que su trabajo era sumamente aburrido si tenía la necesidad de preguntarme hasta en qué parte de San Salvador vivía, pero sólo enrollé la lengua y le dije “semejante hijueputa”. Quedito.

A las 8 pm rogaba por un sedante porque aún estábamos en San Miguel y estaban pasando Avatar, y aunque dicen que es buena, a mí me da hueva y no he querido verla. Al fin, a las 11 pm estaba en mi casa, revisando mis tesoros recién adquiridos, muchos de ellos sólo tangibles por medio de la estimulación neuronal. No compré nada en el concierto, me propuse no hacerlo; también me propuse tomar menos fotos y poner más atención. Saqué el boleto del concierto de entre mi pasaporte nuevo,  recién bautizado con sellos centroamericanos. Podría ser ésta una historia tímidamente épica, pero como dice Steven Tyler, en realidad sólo es rock and roll. Le conté esta historia a un amigo y su único comentario fue: “twice nice, vieja”. Tuaisnais.

Gracias por acompañarme en este viaje:

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7 respuestas a Aerosmith Costa Rica – Capítulo 3: Hardcore tuanis.

  1. Mixi dijo:

    Tu historia ha tocado el fondo d mi corazón ….

  2. Raquel dijo:

    Ósom. Ya me voy a conseguir una experiencia de ese tipo para ser feliz 😀

  3. Es de esos viajes que nunca nunca nunca se olvidan y lo mejor es que nos has hecho acompañarte. No creo que en 10 años sigas contando este viaje como nos lo has contado a nosotros, de esa manera tan especial.

    Saludos

  4. b0lux dijo:

    Esos trips de Vos solo… hasta depues caes en lo que hace uno .. por el vicio fanatismo o como le quieran llamar….

    “me propuse no hacerlo; también me propuse tomar menos fotos y poner más atención.” Eso es Vital, la primera ves dejas pasar buenos momentos por tratar de conservarlos en imagenes…

    cuando al final la Experiecia es la que hay que vivirla mas Plenamente……

    en Mi caso(otra banda y otros lados) ni lave mi camisa sudada que aun huele a tabaco , sudor y noche !!!! los boletos guardaditos como trofeos….

    de pequenio nunca entendia a la mara que miraba conciertos… de anciano veo ese concierto y no lloro solo porque no bufffff….. bueno vos entendes…..

    Cuidece maitra … que no siempre todo sale bien.

  5. Mario dijo:

    Buenisimo tu relato Ligia, me encanto, ¿por que no les escribis una cancion?

  6. Mario F dijo:

    It is indeed a got damn shame that you cannot read my comments in the reader! pero por eso paso pr aki, para dar testimonio q sos una choyadaaaaa! me llega cherada!

  7. Alejandro dijo:

    Wow. Qué ídola #3. Me alegra que haya sido una experiencia genial para ti. Que tuviste valor, y fuiste tras lo que querías. Felicitaciones. Y tu historia es muy inspiradora. A ratos se siente que estamos al lado, ahí esperando para entrar o regresar contigo.

    Sí, tuaisnais.

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