Grinpis, Imágenes, Jue!

RIP Mish.

A las 6 am sonó el timbre de mi casa, y un timbre a esas horas nunca es buena noticia. El vigilante dijo que fueron “perros pandilleros”, de esos callejeros que andan en grupo. Quiero creer que no sufrió por mucho tiempo y al menos quedó en una pieza, sin desfiguraciones.

He perdido un compa por año: la Rana en el 2008, el Zorraco en el 2009, y hoy el Maitro. Sólo él último murió de manera violenta, y aún así, me consuela que no lo mató un humano o me lo robaron. Y al menos tengo la certeza de que a todos les hemos dado una buena vida (pocos castigos y mucho reforzamiento positivo, tal y como dicta la tradición conductista) y ellos nos devolvieron con creces el cariño y los cuidados. Como diría un amigo mío, el Misho era un brother. Tenía plante de aristócrata pero era proletario de corazón, y también era medio perruno: mi mamá salía a caminar a la cuadra y él caminaba a la par. Ojalá la gata no se muera de tristeza…hoy anduvo rondando la tumba, maullando, y anda un poco más pegajosa con la gente.

Descansá en paz, Maitro. Gracias por tu tiempo con nosotros.

Photobucket

Sentado de Maitro.

Photobucket
Siamese cats are siamese (aunque son “himalayos”).

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Realizando el experimento de Schrödinger.

Photobucket

Cuando le hicieron su estatua.

Photobucket

Photobucket

En su época de candidato a diputado, saludando a un posible votante.

Photobucket

Photobucket
Soñaba con ser Ultraman.

Photobucket

Sus tiempos de estudiante universitario.

Photobucket

Photobucket

Miiiiiiiiiiiiiish – 2005-2010

Anuncios
Azul y blanco, De todos los días, Fibras delicadas, Jue!, Política, Psicología, Tongue-in-cheek, Violencia

Última hora: usuarios del transporte colectivo se van a paro.

No me imagino el día en que sea válido que una empleada de un almacén me insulte, al menos a mi cara, porque después de ver todos los productos que me ofrece ningune me convenza y no compre nada. Tampoco me imagino que un mesero me eche encima la comida que lleva en su bandeja sólo porque accidentalmente me le atravesé mientras llevaba el pedido a una mesa. El cliente no siempre tiene la razón, y hay clientes de clientes, pero a fin de cuentas hay unas normas mínimas de urbanidad, amabilidad y respeto en cuanto al trato que el empleado de X tienda/institución/servicio le da a sus clientes y usuarios, reales y potenciales.

Pensé esto hoy que iba en el carro y el motorista de un bus tuvo a bien echarme la unidad encima, porque él venía a excesiva velocidad y le encabronó que alguien en este mundo se atreviera a hacerle usar ese pedalito que se llama freno. Lo adelanté en una parada que hizo, pero más adelante me dio alcance y mientras me sobrapasaba el cobrador le pasó pegando al carro en el que yo iba.

No le di mucha importancia pero después pensé que ese ha sido el problema. “Pues sí, ni modo, qué le vas a hacer”. Y, no podía hacer mucho. Me empoderaba para reclamarlas, silbarles la vieja, rayarles la unidad….ante esto, cuando menos, me hubieran dado una paliza frente a La Rotonda, bajo la mirada pasiva de transeúntes. No puedo hacer mucho más que tranquilizarme y evitar pensamientos que perpetuaran mi sentimiento de impotencia (cognitivo-conductual FTW) ante algo que en ese momento ya no podía modificar. Pero lo menos que puedo comenzar a hacer es a dejar de ver esos abusos como normales. ¿Quién putas es este cobrador para tratar de dañar mi propiedad? ¿Quién putas es este señorito busero para sentirse con derecho a amenazar mi seguridad física? Tal vez si dejo de ver lo anormal como normal, alguien más lo hará.

Luego subo un escalón más en la jerarquía del transporte público y veo a los empresarios, a los responsables de las unidades y de las Bestias Transformers que las conducen. Apenas los conozco, pero ya dicen las, eh, Sagradas Escrituras: por sus frutos los conoceréis. Estos maitros son los primeros que saldrían arrastradísimos en el área de servicio al cliente. Eso debería ser imperdonable (tampoco son las únicas empresas que salen impunes con sus mandrakadas, señal de  la necesidad del slogan: consumidores, uníos).

Los motoristas y cobradores también la socan, no es fácil manejar en este país, cuantimás con los pandilleros; quiere ganas con esa mara (no pun intended). Con todo y lo salvajes que son, ellos también tienen su sistemita límbico, y la amígdala y los esfínteres se les activan como a cualquier persona cuando se les acercan las pandillas. Pero esa no es excusa ni justificación para el maltrato hacia quienes ellos -se supone- deben brindar un servicio.

El día que usuarios y usuarias del transporte público quieran irse a paro, en demanda de un transporte colectivo que se deje de atropellos (no pun intended) hacia los usuarios y hacia  quienes rodean el negocio (e.g. otros motoristas, transeúntes, chuchos); en demanda de pruebas psicológicas a potenciales candidatos al volante (el Modelo Español de Prevención de Comportamientos Arriesgados se me viene a la mente) y capacitaciones y monitoreo constante -¡conductismo FTW!- a motoristas y cobradores…ese día, voy ahí. Y espero que usted también.

Una categoría de esta entrada es Tongue-in-cheek, que es un consistente pido-tay ante observaciones sobre lo utópico de este asunto. Sin embargo, con todo y lo ideológico y ochentero-cual-mullet, el pueblo unido jamás será vencido.

De todos los días, Fibras delicadas, Frases, Jue!, Personitas, Tongue-in-cheek, Violencia

Don Ramón, la hombría de Ricky Martin y un bonus track.

1. Si veías “EL Chavo del 8”, sabés que Don Ramón no pagaba la renta como declaración social contra la violencia, si no por irresponsable. No confundás “renta” de pago legítimo de un inmueble con “renta” de extorsión. También sabés que él no era precisamente el más tolerante de los personajes, y por tanto, era muy proclive a responder agresivamente ante situaciones de estrés. Bajo esta óptica, nel, no me adhiero al movimiento de don Ramón. La pinta y pega tampoco contribuye a aumentar mi afinidad por él.

2. He escuchado comentarios sobre “devolverle a Ricky su hombría”. Sorpresa, sorpresa: sigue siendo hombre. Pues mujer no es. Hay hombres a los que le gustan los hombres, mujeres a las que les gustan las mujeres. Vieja, no te compliqués, se llama diversidad.

3. Qué cansado intentar, intentar, intentar y que nunca te salga; que al final te digan que lo lamentan pero ya no va; que te veás en la penosa tarea de hacer “el esfuerzo” en todo momento de tu vida consciente porque nadie está con vos en esto. Quizás lo mío es un defecto de fábrica.