Yo tomo la foto y ustedes dicen…

Había una vez una joven llamada Kitty Genovese. Ella se hizo célebre en los libros de psicología social y en la novela gráfica Watchmen porque fue asesinada y sus vecinos (reportes hablan de más de treinta personas)  no hicieron nada para evitarlo. El jueves 11 de marzo de 2010 ocurrió un caso similar en El Salvador: Carlos F. fue asesinado y había gente alrededor que no hizo nada.

Pero lo he planteado mal. No es ni el primer ni el último caso de esta naturaleza que se da y se dará en el país. Es tema de discusión acalorada únicamente porque hubo un fotoperiodista que lo retrató todo (rehuyo de comentar su actuar o no-actuar, pero por lo que sé, no se merece tanta puteada). Aquí estamos particularmente dolidos porque nos mostraron un momento en que una vida se pudo haber salvado y no se salvó. Frase operativa: nos mostraron. De no haber sido así, Carlos hubiera sido una cotidiana nota periodística de “asesinan a estudiante”, que ocupara un cuarto de página.

“…¡Hasta donde hemos llegado!”. No se asuste. O al menos, no más de lo normal. Indígnese, porque ese es el primer paso para la acción y el cambio, pero esto de que ocurran crímenes sin que la gente ayude no es nuevo. El Efecto Espectador y la Holgazanería Social están presentes todos los días. No es consuelo, ni razón para caer en la deprimente idea de que la raza humana es una absoluta mierda. Ocurre por miedo a involucrarse, a salir herido, a complicar más el asunto; por una evaluación errónea de la situación (creyendo que es menos importante de lo que es); por creer que alguien más hará algo; por creer que nadie nos va a apoyar cuando nosotros hagamos algo; porque de plano vale verga…Ocurre. Y se puede contrarrestar. No para hoy, claro.

Por supuesto que a todos nos hubiera encantado estar presentes cuando ocurrió el asesinato y “hacer algo” para evitarlo. El buen Phil Zimbardo no sólo estudió la maldad, también estudió el heroismo, y resulta que los héroes son personas como usted y yo…gente ordinaria que hace algo extraordinario cuando la situación lo requiere. Yo hubiera hecho algo, decimos…yo no sé si hubiera sido capaz de hacer algo eficaz para contrarrestar el crimen, aparte de llamar al 911. Me gusta pensar que sí, pero pensarlo es de choto. Me gustaría saber qué pensaban los que se echaron el rollo.

“…Secuencia de fotos + no querer aumentar la pena carcelaria = eso es proteger delincuentes“.  Esta secuencia de fotos, me da la impresión, ha sido un festín para quienes apoyan el aumento a la pena carcelaria a menores y ha sido fácil amarrar las imágenes con ese discurso. Pero las fotos no son argumento; son, en el mejor de los casos, una afirmación de lo jodidos que estamos, y eso no lo resuelve la amenaza de más años de cárcel. Y deben ser muy pocos los delincuentes que cometen un crimen tanteando cuánto vale en años-cárcel, lo que encima implicaría que parten de la premisa de que los van a cachar. Recomendado: la falsa dicotomía entre prevención y represión.

“…¡¿Hasta cuándo?!”. Salgamos de una vez con la pregunta retórica: va para largo.

“…Sí a la pena de muerte”. A juzgar por los 16 asesinatos diarios y las apreciaciones resultantes, muchas personas en este país piensan que la muerte de otra persona trae justicia y soluciona conflictos, aparte de ser una gran catarsis. Pero la pena de muerte es un proceso que puede llevar años y requiere un sólido sistema judicial y penal para que se lleve a cabo correctamente. Buena suerte con eso.

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Más sobre el tema:

Síntomas de la realidad salvadoreña (“Cosas tan pasajeras”).

El morbo, Chico y más morbo (“Soda Cáustica”).

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5 respuestas a Yo tomo la foto y ustedes dicen…

  1. Aniuxa dijo:

    Algo así pasó acà con lo de Metro Balderas. Aquí si alguien se metio y lo mataron… digo. Pues… habrá que ver cómo se debe actuar. Yo realmente admiro al periodista un poco, me temblaría la mano tomar esas fotos. Pero pues no sé si hubiera detenido al asesino a manos de que me mataran a mí

  2. Gero dijo:

    Siempre he pensado que en nuestro país, como en muchos otros, no se mira las penas carcelarias como castigo y rehabilitación, sino más bien sólo como lo primero. Lo que sucede, en muchos casos, es que los delincuentes salen peor de lo que entraron. Conocí el caso de un niño que sorprendido robando. Lo hizo como travesura. Lo agarraron y lo metieron a un Centro de Rehabilitación Juvenil (por ponerle nombre). A los años el “niño” salió, ¿y qué fue lo primero que hizo? Ir a matar a la persona que lo había detenido, escudado por maras. Lo mismo pasa con la pena de muerte. Digo, a los delincuentes les da lo mismo. Total, el sistema judicial es una basura y pocas veces se detiene a los culpables. Y bueno, hablando de culpables, tenemos que pensar en que parte de la culpa la tienen sus padres por no educarlo; por ende, ellos también merecen ir a la cárcel… ¿y sus amigos? ¿y su entorno?
    Hay mucha tela que cortar y aún hay mucho Carlos anónimos…

  3. Genius dijo:

    Comparto la opinión de Gero, además de agregar que tus comentarios acerca de muchas cosas, siempre vienen bien, sabés yo comenté hace poco en el blog de Virgina acerca de lo mismo, me molesta la actitud del fotografo, igual la actitud de medio mundo, yo sé que los fenomenos sociales no son una cuestión que sólo obedece a una causa, sino que es multicausal, sabés lo que me pareció molesto es el uso que le da la prensa a este tipo de situaciones, es una pena, que suceda esto, es cierto eso es por ponerle rostro a un muerto, sin contar los otros 14 o 13 más que hay en el día. Molesta como la prensa utiliza y juega con la sensibilidad de la gente.

  4. Alejandro dijo:

    El miedo, en primera instancia y reacción, es individual (sólo después se torna colectivo). Y este individualismo conduce, habitualmente, a la auto conservación. Ignoro lo que haría si me encontrase como espectador de una atrocidad semejante. Tal vez haría algo positivo, quizás arriesgado… pero prefiero no asegurarme nada, y pensar con humildad, porque a veces el miedo es una fuerza implacablemente paralizadora.

    Debo agregar que desde hace mucho rato… quizás desde hace más de 1 año, decidí dejar de leer todas las notas negativas en la prensa, y muy rara vez presto atención a telediarios y similares. Puedo deleitarme leyendo en la prensa un análisis económico bastante abstracto, pero siempre salto la sección de sucesos, los artículos estilo “el país se hunde”, y toda información que presienta que no me va a hacer pasar un mejor día. No sé si es egoísmo.

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