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“Am I capable of evil?”

20 Ago

El Efecto Lucifer hace la pregunta fundamental sobre la naturaleza de la naturaleza humana: ¿cómo es posible que gente ordinaria, promedio, aún buena, se vuelva perpetradora de maldad? Al tratar de comprender comportamientos inusuales o aberrantes, con frecuencia erramos por concentrarnos exclusivamente en los determinantes internos de los genes, la personalidad y el carácter, y además tendemos a ignorar lo que puede ser un catalizador crítico para el cambio de comportamiento en la situación externa o en el Sistema que crea y mantiene semejantes situaciones. Reto a los lectores a que reflexionen sobre qué tanto se conocen a sí mismo, y qué tanta confianza tienen en lo que harían o no harían cuando se les colocara en nuevos contextos comportamentales*.

Por fin estoy leyendo The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil, mi propia copia (que puedo subrayar). Y me está costando un poco más de lo que esperaba. En algún momento de la vida de este blog debo haber mencionado el experimento de la cárcel de Stanford, realizado en la década de 1970 por Philip Zimbardo:

[En el] experimento asigné aleatoriamente estudiantes universitarios saludables, normales, inteligentes, para que adoptaran los roles de prisionero o guardia en un estudio proyectado para dos semanas. Fui forzado a terminar el estudio luego de seis días porque se salió de control, los pacifistas se convirtieron en guardias sádicos, y jóvenes normales se estaban quebrando emocionalmente.

Voy por el día cuatro. La narración proviene de los videos y los diarios personales que se utilizaron durante el experimento. A mí se me olvida que estoy leyendo una situación teóricamente ficticia, porque a todos los participantes, incluido al mismo Zimbardo, se les olvidó también. Los abusos y humillaciones a los supuestos prisioneros comenzaron apenas entraron, y la violencia hacia ellos ha ido escalando, en forma “creativamente” malvada.

[…] los paralelos entre los abusos en Abu Ghraib y los eventos en el Experimento de la Prisión de Stanford le han dado a nuestra experiencia con la prisión de Stanford una validez agregada, que en contraparte, arroja luz sobre las dinámicas psicológicas que contribuyeron a crear abusos horrorosos en esa prisión real.

[…] El fiscal y el juez [en el caso de Abu Ghraib] rehusaron a considerar cualquier idea de que las fuerzas situacionales pudieran influenciar el comportamiento individual. La suya era la concepción individualista estándar que es compartida por la mayoría de la gente en nuestra cultura. Es la idea de que la falla fue enteramente “disposicional” […] una decisión racional libremente escogida de involucrarse en la maldad […] Un gran cuerpo de evidencia en la psicología social apoya el concepto de que el poder situacional triunfa sobre el poder individual en contextos dados […] Sin embargo, muchos psicólogos han sido insensibles a las fuentes de poder inherentes a la matriz política, económica, religiosa, histórica y cultural que define las situaciones y les da una existencia legítima o ilegítima. Un análisis completo de las dinámicas del comportamiento humano requiere que reconozcamos la extensión y los límites del poder personal, el poder situacional, y el poder sistémico.

[…] Es tiempo de que el lector sea juez y decida si lo que pasó [en Abu Ghraib] fue meramente el trabajo de esas siete “manzanas podridas” o de un sistema corrupto, un “barril podrido”, que ha sacrificado los valores humanos básicos de reglas por ley, honestidad y adherencia a las Convenciones de Ginebra por causa de su obsesión con la llamada “guerra contra el terrorismo”.

La Santa Inquisición, el genocidio de Ruanda, las violaciones en Nanking…he visto que una sobreviviente del genocidio dará una serie de conferencias en el país. Ese fue otro apartado del libro que me hizo sentirme físicamente enferma, por la descripción de la crueldad. Si alguien me dijera que soy capaz de asesinar a mis vecinos, no le creería; no encuentro argumentos para hacerlo, y -pienso- si los tuviera, igual no lo haría. Pero eso es lo que ocurrió en Ruanda.  Vecinos asesinando a vecinos. Y las violaciones. La gente tira el término laxamente y hasta en broma, pero la violación es un tipo de tortura; en muchos casos, es peor que la muerte. Los hutus lo sabían, eso es claro al escuchar los testimonios del genocidio, y de muchos otros contextos en los que se ha echado mano de la tortura. En uno de los casos, se ordenó a un grupo de hutus violar a todas las niñas y mujeres de una villa, antes de asesinarlas. Ellos respondieron que estaban demasiado cansados, “por haber andado matando todo el día”, así que sólo las rociaron con gasolina y las quemaron vivas. Estas y otras barbaries pueden explicarse, según Zimbardo, por el proceso de deshumanización. Y el primer paso para ello es el prejucio, un juicio previo, acaso automático. Y esos abundan en nuestra cabeza, individual y colectiva.

Sin ir tan lejos, estaba hablando hoy con algunos campopagadistas** sobre nuestros antecedentes escolares. No venimos de escuelas públicas, a las que se apunta cuando se habla de violencia y victimización juvenil; pero en mayor o menor medida, todos y todas hemos sido testigos y en algunos casos partícipes (al menos, por “the evil of inaction“) de violencia hacia nuestros pares. No es la violencia que aparece en los periódicos, al menos no directamente…pero terminamos diciendo, “puta, por todo lo que venimos hablando, no es descabellado que más adelante estemos viendo crímenes tan sádicos como estos” (lo remito particularmente al caso de la homofobia y los crímenes de odio). Sería un salto mortal, por no decir incorrecto, afirmar que X comportamiendo adolescente desemboca en un asesinato con lujo de barbarie. Pero hay un sustrato ideológico común, argumentos que, en un contexto adecuado, generarán una conducta acorde. Y a eso, a eso es lo que no se le puede achacar una naturaleza enteramente disposicional, individual.

Cambiar o prevenir un comportamiento indeseable en individuos o grupos requiere la comprensión de qué fortalezas, virtudes y vulnerabilidades traen ellos a una situación dada. Luego necesitamos reconocer más a fondo la complejidad de fuerzas situacionales que son operativas en contextos comportamentales dados. El modificarlos, o aprender a evitarlos, puede tener un gran impacto en la reducción de reacciones individuales no deseadas, más que las acciones remediales dirigidas a cambiar a la persona en la situación. Esto significa adoptar un enfoque de salud pública en lugar del enfoque estándar del modelo médico en el que se curan enfermedades y equivocaciones individuales.

A través de este libro, repito el mantra de que tratar de entender las contribuciones situacionales y sistémicas a cualquier comportamiento individual no excusa a la persona ni la absuelve de su responsabilidad por involucrarse en acciones inmorales, ilegales o malvadas.

La discusión no es que la persona haya decidido o no. Que la mención de la palabra “Sistema” no nos haga tomar el atajo mental que nos lleve a decir que todo se le está achacando a lo externo. La decisión última de acción recae en la persona. La pregunta aquí es qué le hizo decidir actuar de esa manera y no de otra.

Examinamos a profundidad el Lugar, la Persona y la Situación para sacar conclusiones sobre las fuerzas causales involucradas en la creación de comportamientos abusivos que son representados en el nauseabundo set de “fotos trofeo” tomadas por los soldados en el proceso de atormentar a sus prisioneros cautivos.

Y bueno, estoy a mitad del experimento. Ahorita me he quedado en la página que tiene una foto de los “prisioneros” con bolsas de papel en la cabeza, un procedimiento rutinario. Un día antes de esta foto, los “guardias” hostigaron y amenazaron a un “prisionero” para que dijera una palabra soez, y luego lo castigaron por decirla, ordenándole que hiciera lagartijas una y otra vez, con la bota de un “guardia” sobre su espalda, al mejor estilo militar. Hojeé las páginas siguientes, vi las fotos de la cárcel de Iraq…y como dije al principio, realmente me está costando leer este libro. Y sin embargo, también me cuesta cerrarlo.

***

* Los párrafos citados son palabras de Zimbardo, escritas en el libro, pero que también están en el sitio web. La traducción es mía.

** Agradezco a Campo Pagado y a Zimbardo; al primero por la increíble estimulación sináptica de esta tarde, al segundo por su sabiduría; a ambos por la inspiración para este post.

 

14 Respuestas a ““Am I capable of evil?”

  1. aniuxa

    agosto 21, 2009 at 1:49 am

    Comentario tri-superficial!… Un capítulo de Greek menciona un experimento parecido je! (soy totalmente televisión)

     
  2. JC

    agosto 21, 2009 at 7:14 am

    Interesante apunte

     
  3. Gero

    agosto 21, 2009 at 4:35 pm

    Algo que se me escapaba ayer era la historia de una compañero que tuve en allá por séptimo grado que gustaba de caricaturas un tanto violentas, cosa no rara; sin embargo lo de él era casi una obsesión. Hace poco lo vi en el Hi5 y tenía fotos de sí mismo con armas y con uniforme militar… parece ser que se metió a la Army y estaba en Iraq. Ciertamente me da tristeza.

     
  4. Alejandro

    agosto 23, 2009 at 7:50 am

    Un post muy interesante, que me ha puesto a pensar por un rato. Automáticamente asumo la concepción individualista, “disposicional”… quizás por facilismo, por asombro, por horror ante la posibilidad de una aberrante coerción externa en mi propia conducta. Pero tu escrito ofrece otra perspectiva, abundante en excelencia de argumentos. Como siempre, un placer pasar por acá.

     
  5. El-Visitador

    agosto 24, 2009 at 9:46 pm

    La holgazanería intelectual mostrada es apabullante, por no hablar de una retorcidísima falta de escala moral. Como desquiciados monjes medievales que se auto-mutilaban por haber por un segundo pensado en las manos de una doncella. Medice, cura te ipsum!

    “el genocidio de Ruanda, las violaciones en Nanking”

    1 millón de muertos; 400,000 muertos, respectivamente. Presos? Alguno que otro, no juzgados por su país, sino por fuerzas extranjeras.

    “Abu Grahib”

    Miles de homicidios dentro – cuando era de Saddam Hussein
    Exactamente un homicidio – cuando era de los gringos

    ¿Condenados a prisión, y expulsados deshonorablemente del ejército?

    11 gringos a prisión, incluyendo Charles Graner, condenado a 10 años de prisión y su ex-prometida, Lynndie England, condenada a 3 años de prisión.

    La general de brigada Janis Karpinski, la que estaba a cargo de la prisión y por lo tanto la responsable de que no se siguiese el manual militar de trato a prisioneros, fué rebajada a coronela y expulsada de las fuerzas armadas.

     
  6. Soy Salvadoreño

    agosto 25, 2009 at 1:08 pm

    Interesante reflexiones.
    La pregunta sobre ¿Seremos capaces de convertinos en sadicos? es válida, especialmente porque en el caso de Rwanda, este país era una isla “cristina” con una mayoría catolica y protestante, en el mar africano de paises con religiones musulmanas y animistas. En otras palabras, desde el punto de vista religioso, Rwanda era un pais “occidentalizado”.
    Una situación parecida sobre “principios cristianos y occidentales” los encontramos en la Alemania de los años 30 y 40.
    De manera, que la pregunta ¿Seremos capaces de convertinos en sadicos? es válida. No puedo responder por otros, pero creo que si puedo responder por mi. Creo, como dice E-V que hay que tener una “escala moral”. Yo tengo una, sobre la que espero nunca transigir, aunque sea a costa de mi vida. Pero, sobre esto ultimo hay mucho que decir, pero creo que mi comentario queda hasta aca.

    Saludos.

     
  7. Genius

    agosto 30, 2009 at 8:56 pm

    Jamás va dejarme de impresionar lo que escribis, sin lugar a dudas los contrastes que haces entre las situaciones vividas ya sea aca o en otros contextos, nos hace reflexionar, me quedo con varias cosas tras leer este post:

    1- Sea como sea estamos predispuestos bajos algunas circunstancias a actuar incluso de maneras contrarias a los que se nos ha enseñado.

    2- es inevitable hablar de lo que hemos aprendido sin tener en cuenta nuestro contexto cultural, y también las influencias que recibimos de otros.

    3- tu post nos permite realizar, de manera individual basados en los hechos, un analisis de atribución a uno, o a varios sujetos, sobre la responsabilidad que tienen en determinados hechos.

    4- Trataré de encontrar ese libro, y me propondré leerlo;)

    Abrazos y bendiciones! un gusto leerte!

     
  8. gestionempresarial

    septiembre 10, 2009 at 2:17 pm

    Que cosas… interesante post, me abruma pensar que la sociedad salvadoreña va por ese camino.

     
  9. Alexandra

    septiembre 10, 2009 at 2:19 pm

    Huy, se me olvidó desloguearme de la otra cuenta =) saludos Ligia!

     

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