Alumnado, docencia y consanguinidad.

Yo, en estos momentos: mantengo un diálogo interno sosegado, tratando de no perder la cabeza. Hay en el horizonte la entrega de un informe de evaluación psicoeducativa y la redacción de un manual de intervención que se ha de llevar a cabo por los próximos seis meses; un informe de orientación profesional; un informe del taller impartido a personas que trabajan con niños y niñas de la calle; un informe del paciente, más el expediente del paciente con los cinco ejes del DSM-IV (¿el V para cuando, pues? El 2010 se ve muy lejano); un artículo ambiciosamente titulado “salud pública contra publicidad, el caso del alcoholismo” (no se ofusque, no se ofusque). Tres exámenes finales. Revisión de unos 92 exámenes cortos, aunque tal vez sean menos porque no todos llegan [he aquí un tip: cuando le pregunten algo sobre el capítulo que ha leído, no sea coloquial; “selección de personal implica, como su nombre lo indica, seleccionar personal”. Por favor, responda con palabras claves que usa el autor…es un control de lectura, no un control de sentido común).

A todo esto, uno puede ser cruel con sus maestros y maestras: son viejos/as cerotes/as que sólo lo quieren pisar a uno y que has visto el mate que hace, y que se viste así, y que es lo otro, y que dicen que aquello. Si algo me trajo mi maduración encefálica fue el cuidado de no hacer ataques personales, sobre todo al personal docente, por muy hecho leña que algunos de sus miembros puedan parecer o ser.

Y luego de compartir lazos biológico-afectivos con una persona que es docente (y para más joder me dio clase), respeto mucho más al gremio, y me doy cuenta de lo injusto que se puede ser al juzgar a alguien. No pocas veces me ha tocado oir comentarios desagradables de que este ente biológica-afectivamente ligado a mí hace esto y lo otro, y por eso es esto y aquello; sólo me queda decirles que por favor si van a hacer esos comentarios, háganlos cuando yo no esté enfrente. Eventualmente termino aliándome con el lado de los profesores, porque el lado del alumnado me parece altamente egocéntrico, iluso, quejista y regido por la ley del mínimo esfuerzo.

A lo mejor son estos cinco años que van curtiendo el psiquismo y te dejan todo terreno; las cosas se ven muy diferentes a estas alturas. Yo sé que muchas veces se me ha salido un improperio hacia alguno/a de mis profesores, pero después recapacito. Les debo mucho en cuanto a mi formación humana y profesional, y sus características personales y vida privada, por muy peculiares o bizarras, realmente no me incumben. Y la verdad es que nunca se queda bien; puede estar cualquier otra persona guiando la cátedra, siempre habrá algo por qué molestarse y molestar a esta persona.

Los dos estamos cansados a estas alturas. No es un cansancio físico, porque no se va con dormir. No podría explicar la increíble calidad de ser humano que es, y duele verlo en un puesto que hace mucho le quedo chiquito (con el agravante de haber experimentado un fiasco que nos hizo perder todo el respeto que nos quedaba por la institución; candil de la calle…).

Ahora lo hallé revisando barrabasadas. Desde que me toca dar instructoría me doy cuenta…por Dios, qué cosas las que algunas personas escriben (el lado amable es que hay estudiantes muy, muy buenos). Pienso en algunos maestros que ganan $150 al mes, enfrentando una gran cantidad de alumnos/as con grandes carestías en conocimientos previos y actitudes básicas, y lo único que les queda es la vocación. A veces ni eso, cuando las condiciones de trabajo son una mierda.

Lo veo quemado. Yo me estoy quemando, desde mi noveno y penúltimo ciclo. Y le digo, si juntamos lo que él y yo hemos experimentado en este lugar desde hace un buen tiempo, tenemos suficiente frustración para ponerle una bomba a todo el sistema educativo superior: alumnos, docentes e institucionalidad por igual.

Pero…no me puedo quejar por la larga lista de cosas que hay que hacer estas dos semanas. Detrás de cada informe hay una praxis de meses, y, más importante, personas (personitas, en este caso) que se han presentado, con sus  fortalezas y dificultades. Y el que yo haya aprendido a aprender de ellas no es cuestión de azar. Se lo debo a mis maestros y maestras, incluyendo al ente biológico-afectivo en cuestión.

La moraleja es que respete al personal docente, de cualquier nivel. Poquísima gente lo hace como se debe.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en De todos los días, Jue!, Personitas, Psicología. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Alumnado, docencia y consanguinidad.

  1. Victor dijo:

    Creo que desde que fui instructor comencé – también – a valorar diferente a los catedráticos. Es cierto, hay algunos que dejan qué desear (algunos, mucho) pero la verdad, sin su ejemplo, no habría logrado ser lo que soy ahora.

  2. Victor dijo:

    Se me chispoteó:

    Ánimo, que ya esos son los últimos “dolores de parto”, como decia una ex compañera que pasaba quejándose de los catedráticos. Y vos tenés capacidad de sobra para salir contra viento, informes y mareas.

    Saludos

    Victor

    Tip: El manual puede ser lo mas tedioso y come tiempo de lo que tenés. Se sugiere el uso del apoyo social en la elaboración física del “bolado”. 😉

  3. hunnapuh dijo:

    “…Con la cuota de frustración
    algunos la viven de rosa
    la ciudad se pone grande
    y cada vez mas peligrosa.

    Y que me dicen de esa casa sola
    que se ve desde un avión
    quizá en la soledad no haya dolor
    de pensar, de pensar en nada….” León Gieco

  4. alenar dijo:

    Me ha gustado su articulo. Mucho. Fuí docente doce años. Tiene usted un sentido del humor que me encanta.
    P.D. ¡Caramba, cambie el título de su blog, que hasta que decidí entrar se me hizo de noche!… (es una broma).

  5. “Eventualmente termino aliándome con el lado de los profesores, porque el lado del alumnado me parece altamente egocéntrico, iluso, quejista y regido por la ley del mínimo esfuerzo.”
    Eso es verdad. He tenido la dicha de tener excelentes maestros. Tambien los he tenido malos, pero creo que hay mas malos alumnos que mas malos maestros.

    Saluditos Ligia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s