Torturas y cordura.

“‘Se llevan al prisionero para interrogarlo. No lo acusan de ningún delito concreto, aunque le dicen que ya sabe cuál es y que puede comunicárselo al interrogador si quiere. Pero el prisionero no sabe qué comunicarle. No sabe qué delito ha cometido. Lentamente, pero sin pausa, consiguen hundirlo en su fango mental’.

Tras semanas de recibir este tratamiento, el prisionero estaba ya listo para recibir lo que sus captores denominaban ‘reeducación’ (…) ‘el prisionero debe estar adecuadamente preparado. Eso exige que estudie a Marx y Mao, asista a conferencias y emprenda una labor de autocrítica. Mientras desarrolla estas nuevas capacidades, la presión sobre él se relaja y los interrogadores dan muestras de aprecio hacia él’ (…).

(…) ‘Tenemos que hacer lo mismo que hicieron a esos prisioneros’ -dijo finalmente-. No sólo reproducirlo sino hacerlo mejor, mucho mejor’.

(…) A continuación planteó a Buckley una pregunta que lo dejó atónito: si creía posible que la CIA le facilitara una serie de ciudadanos extranjeros para que pudiera estudiarlos. ‘Lo ideal sería que fueran comunistas. Tal vez procedentes de Europa, aunque esto último no importa'”.

[Gordon Thomas, Las Torturas Mentales de la CIA].

***

“Uno de los hechos más inquietantes que se manifestaron en el proceso de Adolf Eichman fue que un psiquiatra lo examinó y lo declaró perfectamente cuerdo. No lo dudó en absoluto, y eso es precisamente lo que encuentro inquietante.

Si todos los nazis hubieran sido psicópatas, como quizás lo eran algunos de sus jefes, su horrenda crueldad hubiera sido más fácil de comprender en algún sentido. Distinto es considerar a ese tranquilo y equilibrado funcionario despachando su trabajo burocrático, su empleo administrativo, que no era otra cosa que la supervisión del crimen en masa. Era meditativo, ordenado, sin imaginación. Sentía un profundo respeto hacia el sistema, la ley y el orden. Era obediente leal: fiel funcionario de un gran Estado.

(…) En su visita a Auschwitz, el jefe del campo, Iloess, con diabólica intención trató de fastidiar al gran jefe y asustarlo con algunas escenas de los prisioneros. Eichmann se inquietó. Hasta Himmler se había impresionado, y le habían temblado las piernas. (…) lo que ocurrió en Auschwitz no era ningún incidente: sólo el desagrado rutinario. Habría que arrimar el hombro a la carga del monótono trabajo diario por la patria. Hay que sufrir incomodidad y hasta náuseas con espectáculos y ruidos desagradables. Todo esto forma parte del concepto de deber, abnegación y obediencia.

(…) La cordura de Eichmann era desconcertante. Consideramos la cordura equivalente a un sentido de justicia, de humanidad, de prudencia, de capacidad de amar y comprender a los demás. Confiamos en que los cuerdos habrán de preservar el mundo de la barbarie, de la locura, de la destrucción (…) Los cuerdos, los bien adaptados, son los que pueden, sin ningún remordimiento, apuntar los proyectiles y apretar el botón que inicie el gran festival de destrucción que han preparado ellos (…) de los cuerdos nadie sospecha, y siempre tendrán razones perfectamente buenas, lógicas, adecuadas, para disparar. Obedecerán las órdenes que dicten los superiores sin ninguna vacilación, pues provienen de personas perfectamente razonables”.

[Instituto Interamericano de Derechos Humanos, IDH].

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4 respuestas a Torturas y cordura.

  1. Deus Amentis dijo:

    “Entre los particulares la locura es poco frecuente, entre los grupos, partidos, pueblos y épocas, la regla.”

    Friedrich NIETZSCHE

  2. El-Visitador dijo:

    “‘Se llevan al prisionero para interrogarlo. No lo acusan de ningún delito concreto, aunque le dicen que ya sabe cuál es y que puede comunicárselo al interrogador si quiere. Pero el prisionero no sabe qué comunicarle. No sabe qué delito ha cometido. Lentamente, pero sin pausa, consiguen hundirlo en su fango mental’.

    Perdón, pero es que me perdí entre el título del apunte y el texto… ¿en qué consiste la tortura a la que hacés referencia?

  3. Victor dijo:

    Interesante lo que ocurre cuando la psicologización (atribuir a que la persona padece una enfermedad mental para justificar o explicar su conducta) se queda corta para explicar cosas que sólo pueden entenderse en términos de un sistema social que luchará siempre (y casi por cualquier medio) por prevalecer. Aún a costa de desvancecer la humanidad de los individuos y hacerlos actuar como piezas de una maquinaria para exterminar “enemigos”.

    Saludos cipota… por cierto, ya hay post +/- regular en mi blog…

    Salú

    Victor

  4. Ligia dijo:

    E-V: en ese párrafo en particular, los prisioneros eran estadounidenese, y sufrían aislamiento/encierro, y humillaciones (los obligaban a orinar acostados, no los dejaban dormir y si dormían, eran despertados a golpes) por parte de sus captores, de Corea del Norte. A lo largo de la obra, se mencionan otros tipos de tortura, investigados por psiquiatras y psicólogos de la CIA, como los electrochoques, y el uso de diversas drogas para sedar, propiciar alucinaciones y bajar las “defensas” psíquicas de la persona.

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