Género, Jue!, Periódicos y noticieros

Entrevista con Kathya Carranza.

Esta mañana encontré en La Prensa Gráfica una entrevista con Kathya Carranza, que, según dijo el redactor de la nota “es la más guapa de la pantalla chica, la presentadora de noticias favorita y la anfitriona de entretenimiento más aclamada”.

Oh, yupi.

Eso me enorgullece. Cuando ese mérito viene de parte del público uno lo atesora porque el televidente es sabio y no perdona, se acostumbra a cierta calidad.
No. El televidente definitivamente no es “sabio”. Es, en términos fruedianos, un Ello; no sé cómo será en otros países, pero por lo menos aquí, se rige por el principio del placer. Lo que podría explicar por qué la gente ve tan poco los programas culturales del canal 10…y por qué sólo el canal 10 pasa programas culturales.

Si es amarillismo presentar a una persona que necesita transplante de riñón y no tiene ni un cinco para tomarse una aspirina contra el dolor, me disfrazo de amarillo para poderla ayudar.
Diccionarios.com: “amarillismo: sensacionalismo o tendencia a presentar los aspectos más llamativos de una noticia o de un suceso, para producir gran sensación o emoción”.
Para ahorrarme agruras, prefiero darle a la señora (porque tiene un esposo “súperorgulloso” de ella) el beneficio de la duda, en cuanto a si ella dijo ese comentario de “disfrazarse de amarillo” por querer hacerse la chistosa o porque realmente no tiene la noción de que amarillismo no se refiere al color de la noticia.
Y además, por definición, Cuatro Visión sí es amarillista, porque toma la necesidad de la pobre persona sin riñón (y el ataque mortal de epilepsia de aquel niño con hidrocefalia, que se murió mientras lo estaban grabando) y hace noticia con ello. A veces se dignan a pedir ayuda, pero más que todo es mostrar los cadáveres y las personas en llanto…reproducen el lado emotivo, tal vez para que el sabio televidente sienta que, después de todo, hay gente más miserable que él. Eso crea ratings.

“Mire, ¿y por qué sale con esos vestidos tan largos en el programa?” Entonces cuenta que al diseñador de “En busca de Nuestra Belleza” le había llegado la misma inquietud. Luego agrega: “Pero honestamente no es mi personalidad, sí me gusta arreglarme, mantenerme en forma como toda mujer y con la doble responsabilidad de que la televisión vende el físico, por eso trato de estar presentable, pero no voy a enseñar más de lo que tenga que enseñar”. (…) Eso me enorgullece más y es un mensaje para la juventud y la mujer: que no hay que enseñar para que nos valoren como profesionales.
Ahí está el Ello otra vez: “no queremos vestidos largos, queremos que enseñe!”. Principio del placer. Pero si ella se mantuvo en esa posición de no enseñar de más, por pura convicción, entonces aquí sí la dejo en paz.

(…) se acopló el “reality” [Nuestra Belleza 2004] al formato de “Big brother”, pero no fue una copia, hay muchas cosas de diferencia, lo que nosotros presentamos fue la preparación (de las misses) y en “Big brother” era el ocio, el morbo…
Y la gente lo veía. ¿”El televidente es sabio”?

Yo era una adicta de “Big brother”, lo vi como todo el público.
“El ocio, el morbo”…

No fue una copia de “Big brother” (…) Teníamos un formato, se extrajo la mecánica de un “reality”. ¿Qué otra manera tenía para decirles, si me daban un sobre y tenía tres minutos para tener el suspenso, que es lo que vende en televisión un “reality”?. Tenés a las niñas pendientes porque es parte del show. Era la única manera que tenía de hacerlo, era la misma pausa, la misma tensión que sí se vivió en “Big brother” a la hora de decir los expulsados.
¿Otra manera? Para eso está la creatividad, que aparentemente escasea en esos estudios.

No tengo ánimos de redactar conclusiones para todo esto. Y creo que no hace falta.

Anuncios