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Archivo de la categoría: XX, XY

“Suele pasar” y suele no pasar.

I. Cosas que pensé cuando vi la imagen:

1. Schadenfreude: “el sentimiento de alegría creado por el sufrimiento o la infelicidad del otro”. Sobre todo si el otro son “zorras” que la han “pasado bien” y que ahora en castigo por haberse divertido (?) son mamás (??). ¡Esa chera andaba en Kairo’s Discotheque, que la castiguen con el látigo de la maternidad!

2. ¿Cómo iré a pagar yo aquellas noches que pasé en el Café de don Pedro, gozando al ver a la maitrada dejar su adultez media en la pista de baile? Yo no movía el esqueleto con ellos pero es bien sabido que el Café de don Peter junto con la Pizza Nova son chupaderos con ambiente familiar. Espero esos sean méritos suficientes para que me endosen no sólo un tierno sino también guantes amarillos de goma.

3. Este país, tan falto de memoria histórica, se olvida de aquel video de la Raza Band que es todo lágrimas. Hay gente que, contrario a lo que me quiere hacer creer la imagen, no tiene el gustazo antes del trancazo. Ni antes ni después. Ni…nunca *le besa la mano al respetable lector y se aleja corriendo por la acera*.

4. ¡¿Dónde está mi jacuzzi?! Llevo más de 20 años en la posición de la jovencita del cuadro inferior izquierdo y ni siquiera gano lo suficiente para pagar un lugar que tenga una bañera en la que yo quepa. Loor a quien loor merece: el quehacer academicoso me ha hecho viajar. Pero se me acaba el viático y mi vida cotidiana se parece más a la de la mujer cargando a la criatura: los platos sucios se amontonan y me atraganto con pelos de gato. No me molesta ser del proletariado, ni que el lema de mi profesión sea “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Que no lo engañe esta imagen tan prometedora: el jacuzzi nunca llega para la mayoría de los ñoños. Por mí no hay problema, no necesito un jacuzzi. Un perro estaría bien, extraño tener perro que me ladre.

5. A la gente, incluyendo súper héroes, le gusta la narrativa de mujer alocada-mala/mujer aplicada-buena. Dejemos de lado que usted y yo diremos “yo conozco un caso…” que calza con una e incluso con las dos secuencias; sí, cherada, todos “conocemos un caso” de lo que sea. El asunto es que la sociedad insiste hasta la histeria en que hay algo inherentemente malo en la mujer de la imagen superior izquierda y ojalá que sufra consecuencias por tanta maldad. Esa consecuencia suele ser la maternidad…y después de mostrarla como castigo y motivo de vergüenza quieren que una tenga ganas y prisa por impregnarse. Que le vaya bien. Esta narrativa mujer buena/mujer mala, además, es la mejor oportunidad para sacar el Esopo que llevamos dentro y declamar a viva voz la creencia en el Mundo Justo.

II. TL;DR: mi cara cuando vi la imagen:

 

Yoko, parte IV: competencia, agencia y apariencia.

[No tiene que ser fanático de los Beatles, ni siquiera conocer su música, para leer estas entradas. La opinión pública sobre Yoko Ono es una oportunidad de oro para comentar algunas dinámicas de relaciones de género que se observaban (más bien, se ocultaban) en el mundo de los Beatles...y que no eran exclusivas de ellos ni de su tiempo. Eso es lo esencial. Así que lea sin compromiso. Aquí la parte I, aquí la parte II y la parte III, más esta y una más. Estos textos provienen de este artículo, también dividido en partes. Las itálicas son citas directas de la autora, el resto es resumen/comentario mío]

Competencia. Cuando John se juntó con Yoko, en una situación que a todas luces implicaba engaño a su esposa de entonces, John fue absuelto de toda culpa por estas acciones. En Woman, se explica este prejuicio de la “competencia femenina”, donde ambas mujeres son estereotipos mutuamente excluyentes: aun cuando muchas veces es la “culpa” de la esposa por “no complacer a su hombre”, usualmente se muestra como la culpa de la “otra mujer”. Una es la virgen, la otra es la puta. Una es la pobre mujer humillada, la otra es la confabuladora rompehogares. Una es Cynthia [Lennon], la otra es Yoko. Y mire nomás, mientras buscaba la mejor traducción para home-wrecker, según este sitio es “quitamaridos”. Así de genéricamente específico.

Agencia. Como decían en las entradas anteriores sobre el tema, las parejas de los Beatles debían ser pasivas y guardar silencio. Yoko caía mal en el estudio porque daba su opinión. En Woman se detalla el episodio, tomado de la biografía de los Beatles escrita por Bob Spitz, en que ella opinó sobre la canción “Here, there and everywhere”. Y se cuenta desde el ángulo del atrevimiento de esta mujer. En realidad, ella dijo que pensaba que la canción podría sonar mejor si fuera tocada a una velocidad mayor. Lo que dijo fue: “está bastante bien, pero creo que podría tocarse más rápido”. Eso fue todo. No levantó la voz, no atacó a ninguna de los músicos. Y lo más importante, ella dio su opinión cuando John se la pidió. Peor, ella fue totalmente ignorada, como si no hubiera hablado. Y sin embargo, es a Yoko a quien se muestra como si hubiese estado fuera de lugar. 

Apariencia. A Yoko se le consideraba fea. Y se lo decían abiertamente. Lennon habló al respecto:

No nos importa la crítica a nuestro trabajo, pero la prensa británica en realidad llamó “fea” a Yoko en el periódico, y nunca he visto eso escrito sobre ninguna mujer o ningún hombre. Y aun si lo fuera, si la persona fuera fea, no vas y lo decís en el periódico, “esa mujer fea”. Y aun si lo fuera…aun sobre gente con apariencia horrible se dice que se ve atractiva, para ser amable…Pero ese es el trato que estuvimos recibiendo y fue muy hiriente.

Especialmente para los estándares de hoy, Yoko sería considerada no fotogénica por los medios. Tiene vello púbico, rasgos de celulitis en los muslos, no tiene un físico particularmente definido y, lo más sorprendente de todo, tiene senos que no desafían la gravedad…en otras palabras, se ve como una mujer promedio. Su cuerpo se parece al que la mayoría mira en el espejo, más que uno que veamos en las revistas. Existe no para el placer de otros, si no para ella misma. Y Yoko es considerada fea [Woman].

Igual que Yoko, Linda McCartney mostraba ambición (qué horror, una mujer ambiciosa), se abría paso en un campo tradicionalmente masculino, era divorciada y con una hija de ese matrimonio, pasaba tiempo en exceso con su esposo y -contrario a las parejas anteriores de Paul y del resto de los Beatles- no se embellecía para los medios. Pero Linda era convencionalmente atractiva, rubia. Esta divergencia de apariencias, según la autora del artículo original, sería considera crucial a la hora de olvidar que los “pecados” de Linda eran similares a los de Yoko. Y, como se mencionaba en la parte II, se hacía énfasis malintencionado en que Yoko era japonesa.

 
 

“Ssssshhtttt”.

(“Sssshhht” es la versión chilena del “ch-ch-cht” salvadoreño).

“Cuando comentás la apariencia de una mujer, no lo estás haciendo por ella. Lo estás haciendo por vos. No es una gran manera de hacer sentir sexy y apreciada a una mujer. No es un halago, aun si la intención es que lo sea. Lo único que es es una forma de crear una dinámica de poder en la que te anunciaste como el árbitro de su valía, y la consideraste digna de cogerla, y se supone que ella se sienta feliz o impresionada por eso” [Fuente]. 

No crea que por ser encantador no es sexista. Sueño con algún día ladrarle a algún tipo.

 
 

Yoko, parte II: dos globos llamados Jock y Yono.

[Aquí la parte I. Estos textos provienen de este artículo, también dividido en partes. Las itálicas son citas directas de la autora, el resto es resumen/comentario mío. Y agrego algunas frases del libro Skywriting by word of mouth, el tercer y último escrito por John Lennon]

2. La  Balada de John y Yoko:

En la introducción, la autora de “Oh, Yoko” decía, en resumen: para los Beatles (como para muchos no-Beatles), las mujeres eran objetos sexuales y propiedad. Parte de este pensamiento se ejemplifica con algunas de sus canciones, “y estas son las cosas que consideraban apropiadas para decir en público”. Cuando comenzaron su carrera y eran cinco, fueron llevados a tocar en Hamburgo. Regresaron cuatro, “todos con las mismas enfermedades [de transmisión sexual], y su manager, Brian Epstein, tuvo que esconderlo para que la nueva esposa de John no se divorciara de él por eso”. Los cuatro engañaban a sus parejas constantemente, y en el caso de Paul, el problema más grande de su relación con la actriz Jane Asher era que resentía que ella quisiera mantener su carrera en lugar de quedarse en casa y actuar como una buena esposa.

No se menciona explícitamente en las biografías de Lennon, pero si uno lee diversas fuentes con cuidado llega a la conclusión: John era una persona abusiva. La autora lo cita en su última gran entrevista, All We Are Saying: “yo solía ser cruel con mi mujer, y físicamente…con cualquier mujer. Yo era un golpeador. No podía expresarme y golpeaba. Peleé con hombres y golpeé mujeres…soy un hombre violento que ha aprendido a no ser violento y que se arrepiente de su violencia. Tendré que ser mucho mayor antes de aceptar públicamente cómo traté a las mujeres cuando era joven“. Menos gráfico pero igual de sugerente, en Skywriting (pp. 13-14) escribe: “todas mis novias que no tenían el cabello oscuro sufrían mi presión constante para convertirse en Brigitte [Bardot]. Para cuando me casé con mi primera esposa (que era, creo, naturalmente castaña), ella también se había convertido en una rubia de pelo largo con el flequillo obligatorio”.

Y apareció Yoko Ono. Una artista japonesa, reconocida y respetada en su país. En Skywriting (p. 15), John señala algo que también solía decirme mi papá: había una fuerte cuota de racismo en el rechazo a Yoko, encima del sexismo. La Segunda Guerra Mundial había terminado algunas décadas antes, pero la opinión pública resintió que este admirado anglosajón se fuera con una japonesa. En los medios la llamaban fea y “amarilla”; esto se menciona también en el documental Imagine. No ayudaba a la opinión pública que ella fuera divorciada y con una hija (igual que Linda Eastman, la esposa de Paul…pero la suya es otra historia).

En mis mocedades, a medida que conocía la historia de los Beatles, busqué trabajos de Yoko Ono, por curiosidad. No resultó ser mi onda para nada, aunque de repente tiene ideas interesantes. Pero los Beatles, dice la autora, no la rechazaban porque fuera una pésima artista, sino porque era mujer. Su rol como “mujer de Beatle” era esperar a su hombre en casa, bien arreglada, no estar a la par suya en el estudio. Los otros beatles no decían que no les gustaba su música, ni discutían con ella cuando no estaban de acuerdo, sólo la ignoraban. John expresó más de una vez, y correctamente, que ellos nunca hubieran tratado a ningún otro músico de esa forma. 

John&Yoko

Un dibujo de un dibujo hecho por Lennon.

En los últimos años del grupo, nadie en el estudio trataba bien a nadie. Yoko estaba lejos de ser agradable con ellos, pero no era la única o la que se comportaba peor. “[Pero] Yoko es quien carga la culpa. Lo asombroso es que para creer esto hay que eliminar totalmente el hecho de que John quería que ella estuviera ahí…cuando Yoko aparecía en una reunión a la que todos creían que ella no tenía derecho a asistir, aún cuando era para discutir decisiones que, siendo la esposa de John, afectaban su propio futuro financiero…ella estaba ahí porque John la llevó. Ella no se infiltró, fue invitada. John la llevaba, y él era además el rey de los pasivo-agresivos”.  John era adicto a las drogas. George era infeliz y resentía su posición en la banda. Paul tenía un ego enorme. Ringo estaba perdiendo su relevancia en el grupo. George había sido infiel con la esposa de Ringo. Todos escribían canciones por separado, Brian Epstein estaba muerto, el Magical Mystery Tour fue un fracaso, y el proyecto Apple era tirar dinero al inodoro. “Nadie quería considerar que tal vez parte de por qué John quería a Yoko ahí era porque ya no soportaba estar cerca de sus compañeros [...] Nadie quería hablar de cómo todos estaban tomando direcciones separadas y que quizás había llegado la hora de terminar las cosas“.

Yoko también me dio la fuerza interior para observar más detenidamente a mi otro matrimonio. Mi matrimonio verdadero. Con los Beatles, que era más sofocante que mi vida doméstica…mi vida con los Beatles se había convertido en una trampa.

Skywriting by word of mouth, p. 17

 

 

Yoko, parte I: las reglas.

A partir de ese mes de marzo, de 1975, Yoko Ono prácticamente secuestra a Lennon. Lo deja encerrado los cinco años siguientes en aquellas siniestras habitaciones del séptimo piso de los Dakota, los siniestros Dakota, donde Roman Polanski había rodado ‘La semilla del diablo’. Yoko Ono lo mantiene como a un recluso, haciendo pan y cuidando a Sean Ono. Así hasta que John quiere volver al mundo de los vivos con un nuevo álbum. Entonces, le mataron. Y se funde con el ‘the end’.

Cuando Lennon fue malo y libre.

El pobre y miserable John Lennon, haciendo pan para su hijo en contra de su voluntad. En el documental Imagine aparece en efecto como amo de casa y hablando de lo bien que lo pasa estando en casa…todo por culpa de Yoko Ono.

Está el riesgo de descubrir que los músicos que uno idolatra son personas. Que son republicanos, que cazan por diversión, que son misóginos ahogándose en estereotipos de género. Sobre todo lo último, que está frente a las narices de todos pero justamente por eso se acepta como obvio.

Tener vasto conocimiento sobre una banda de músicos requiere lidiar con las disonancias cognitivas que trae saber más y más sobre sus miembros. Por cada porción de brillantez en los genios de Liverpool, hay otra porción de realidad que no es agradable. Las películas y libros sobre John Lennon me hicieron voltear hacia el “preferiría verte muerta, niñita, que verte con otro hombre” (también sale en “Let’s play house” de Elvis Presley) y sospechar que era más que una línea para rellenar una melodía…aunque, más bien, como está escrita dice: “preferiría verte muerta, niñita, a estar con otro hombre”, que es homófobo con misoginia colateral. Pero tiene sentido, en el contexto de alguien que era sumamente violento, que trataba a su primera esposa de modo francamente cruel y que fue un pésimo padre….en la primera ronda.

Si usted, como yo, tiene su biblioteca y hemeroteca beatlesca y un mínimo de criterio propio, poco del texto a continuación le sonará sorprendente pero no por eso menos amargo. En itálicas, citas textuales que traduje; el resto es una mezcla de resumen y comentarios adicionales. Para mejores resultados, lea el texto en su totalidad mientras se da un café.

1. Introducción

El nombre de Yoko se menciona como un insulto, a veces “bromeando”, a veces real y verdaderamente con odio. Cualquier mujer que sale con un miembro hombre de una banda y espera que se le trate como persona, o cualquier mujer vista como causa del cambio en un artista hombre, está particularmente en riesgo de que se le llame “Yoko“. En menor medida, lo está cualquier mujer que espera que se le otorgue consideración equitativa con respecto a su pareja y a los amigos de su pareja. ¿Por qué es un insulto, exactamente? Bueno, porque “todos” odian a Yoko Ono. Es una perra mentalmente inestable, maquinadora, avara y castrante. Oh, y ella rompió a Los Beatles.  O eso dicen“.

Me pasó lo mismo que a quien escribe ese artículo. La opinión cambia con la educación: “Si uno realmente se toma el tiempo de leer las historias de Los Beatles, verá con claridad que las grietas en la banda se mostraban desde un tiempo antes de John Lennon conociera a Yoko“. Cada bírol estaba tomando una dirección diferente en su música y Lennon batallaba con una adicción a las drogas y problemas serios de inseguridad y volatibilidad emocional. McCartney estaba ganando el control de la banda, en aspectos músicales, financieros y legales (recomiéndole la película The Linda McCartney Story): “y mientras John tenía una tendencia a ser desagradable con la gente a su alrededor, Paul tenía la tendencia a ser extremadamente condescendiente y controlador“. A Harrison no lo tomaban en serio como músico y Ringo…él no tenía mayores problemas con sus compañeros (creo que es el que más ha colaborado en proyectos en solitario de los otros tres) pero no era indiferente a los conflictos entre ellos y era marginado.

Bob Spitz escribió una sonada biografía sobre Los Beatles (llena de errores, dicen). En ella, al principio, los señala “particularmente a John y Paul por su trato horrible, irrespetuoso y misógino a las mujeres“. Sus novias de entonces, Cynthia y Dot, no podían participar en conversaciones cuando salían con ellos y menos estar en desacuerdo en público. “Paul se negó a ver a Dot por semanas después de que ella se hizo un corte de pelo que a él no le gustó. Ellos no fueron remotamente fieles (aunque lo mismo aplica a George y Ringo), acostándose con groupies, prostitutas y aun contrayendo ETS mientras estaban en estas relaciones“. Las parejas de los Beatles debían ser tolerantes con todo esto, esas eran “las reglas”. Pero el autor de esta biografía no los reprende por este comportamiento, sino que presenta a las mujeres como maravillosas, abnegadas, dispuestas a perdonar, y no como abusadas y maltratadas.

De repente, Yoko. “Cuando presenta a Yoko diciendo que “después de diez años, las reglas estaban por cambiar”, se implica fuertemente que romper las reglas era una ofensa digna de desprecio. Vea, los Beatles estaban equivocados al tratar a sus novias y esposas como mierda subhumana…esto es, hasta que una de ellas tuvo la audacia de demandar respeto y, mucho peor, lo obtuvo”. Hay gente que está contenta con la oportunidad de echarle el muerto a mujeres tanto por ceñirse a las reglas como por no hacerlo, al mejor estilo de Bola de Sebo.

 
 
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