Katya.

5 04 2008

Como es usual, se me ha hecho un poco tarde para tocar este tema. Me gustaría sentarme y decir algunas cosas, pero creo que ya han sido dichas (Hunnapuh, El Trompudo, Xibalbá, Víctor, Rocío, por mencionar algunos). Pero quedan cosas por hacer, desde donde sea posible.

Firmar petición Justicia en el caso Katya Miranda.





Y justo hoy me dio por encomendarme al Señor antes de salir.

27 03 2008

Cambié de carril, pero aparentemente al que venía atrás no le gustó la idea de bajarle a la velocidad; me adelantó y después dio un frenazo para que yo le pegara por detrás; como no le pegué (siempre mantenga su distancia), dejó que le pasara y luego se puso a la par mía, en el carril de sentido contrario, tratando de hacer rozar los carros, hasta que tuvo suficiente y aumentó de nuevo la velocidad para adelantarse y alejarse. Me divirtió la payasada que hizo, pero un nivel más serio, así es como pasan los accidentes.

Manejar un carro tiene algo de anonimato. El anonimato es importante porque bajan las defensas del Yo [freudianamente hablando] y los impulsos se liberan. Será bluffing, será bullying, será un intento por probar algo…diariamente veo como muchos conductores sienten pasión por sancionar a otros que no se apegan a sus parámetros de conducción, cualesquiera que sean. Teniendo en cuenta que yo tenía derecho de paso, el párrafo anterior pudo no haber existido (consecuentemente, este segundo párrafo tampoco).

En fin. Llegué a tiempo para tener una discusión sobre la interpretación de los sueños. Por la noche, recibí un correo sobre una eventualidad y sé que va a ser incómodo, incómodo, incómodo. Conozco lo que dice el código deontólogico de mi profesión acerca de estas situaciones, pero regreso al asunto y repito mierda, mierda, mierda.

Tengo un gato así, con botas pero sin corbatín.
En días como estos nos sentamos en el suelo y ponemos esa cara.




De hecho, el aspecto sexual es secundario.

21 01 2008

El año pasado hacía una investigación sobre la violación sexual, para una de mis materias (en mis mocedades como estudiante). Algunos casos están aquí, para no aburrir con teoría…el último de esos casos es el de “Charly”, un reo de Mariona. Ahora aparece una noticia que retoma el tema,”tres historias de violación en Mariona“.

Lo común es pensar hombre agrediendo mujer, y que es por lujuria, por estar bajo los efectos de alcohol o drogas, o porque ella quería. Que un hombre sea víctima de problemáticas que tradicionalmente se consideran “femeninas” (violación sexual y trastornos alimenticios, se me ocurre) puede mover aún más el piso. Y puede llevar al mecanismo de defensa amigo del shock: la negación. Nooo, no, no es verdad. Pero lo es. La violación sexual es tortura: es la dinámica de despojar a la persona de todo control sobre su entorno y sobre sí misma, y las secuelas en sobrevivientes de ambos fenómenos son las mismas.

Bueno, para que siga moviéndose el piso, aquí hay un artículo de Human Rights Watch, violación de hombres en prisión de Estados Unidos. Y luego, una página de hombres sobrevivientes* al abuso sexual.

* ¿Ha escuchado una historia de violación, de la viva voz de quién la sufrió? Ahí se termina de comprender por qué “sobrevivientes” y no “víctimas”.





El denominador común de los zapatos y la deshonra.

25 11 2007

CAMPAÑA DE LAS ZAPATERÍAS MD
INCITA A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

El 25 de noviembre, es el mes de la no violencia contra las mujeres, fecha elegida por las Zapaterías MD, para lanzar su campaña con la frase “Están de Muerte”. Lanza su campaña de terror, sin tomar en cuenta que cada año son asesinadas cientos de mujeres, hasta septiembre de 2007, habían sido asesinadas 257 mujeres.

Esta semana comenzaron a aparecer en medios y carteles una serie de estampas mortuorias de mujeres. Los zapatos se anuncian con mujeres en diferentes posturas, como si estuvieran muertas, y la publicidad las agrupa con la frase están de muerte*.

Se hace creer que los zapatos están “para morirse” que puede leerse como que están bellísimos o bien que las mujeres “morimos” por tener esos zapatos. Las mujeres son mostradas en la morgue o en posiciones que sugieren suicidio, o asesinato con una etiqueta amarrada al tobillo o descompuestas, en primer plano: un par de zapatos.

En la campaña se han explotando ideas sexistas de que las mujeres son esclavas de la moda** y capaces de suicidarse o morir por un par de zapatos. Estos anuncios naturalizan la violencia e incitan al feminicidio porque muestra cadáveres de mujeres***, enviando el mensaje que se puede ver la “belleza” de los zapatos, aún en un cadáver mostrado de forma erótica.

La moda es una cultura, ética y vehículo de transmisión de valores, sueños y emociones, por lo que es vergonzoso que MD utilicen un mensaje de violencia en contra de las mujeres, resulta inadmisible que se proponga con fines comerciales una imagen que incita a la violencia contra las mujeres y al feminididio, con el riesgo de generar perpetuar una cultura machista y fundada en la violencia.

Por lo tanto demandamos que las autoridades retiren inmediatamente esta campaña sexista.

23 de septiembre de 2007

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* A lo mejor es follow-up a las primeras campañas, donde un par de mujeres le echaban el carro encima a otra por los zapatos. Homo homini lupus, como decían en mi pueblo (en los tiempos en que se suponía que con decir hombre se decía mujer, por unas cuestiones de costillas), y de hecho, hasta donde tengo entendido, una mujer está detrás de la campaña. ¿A quién no le gusta ver cómo las mujeres se sancionan socialmente unas a otras?

** Benditos mitos de la esposa amante y el eterno femenino.

*** No debe tomarse como relación directa de causalidad publicidad –> feminicidio. La relación es en realidad más sutil, y acaso no tan letal a corto plazo, pero igual de problemática [Coon, 1998]: los medios reflejan los aspectos de la realidad según los intereses sociales de quienes los manejan, y llegan a ser instrumentos de socialización. Cada medio tiene una ideología y como tal, tanto de forma consciente como inconsciente la divulga a su público (Suárez, 2007). Neil Malamuth y Ed Donnerstein (1982) concluyeron que la exposición a estímulos sexuales o de violencia de los medios masivos de comunicación incrementa las fantasías sexuales agresivas, la creencia en los mitos de género y el comportamiento agresivo de la audiencia. Por su parte, Donnerstein y Daniel Linz (1986) concluyeron que “las imágenes violentas, más que las sexuales, tienen mayor responsabilidad en las actitudes de las personas sobre las mujeres”.

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El final de Suha, Lina y Nahed
Los ‘asesinatos de honor’ a mujeres ganan terreno en Palestina

Desfigurados sus rostros a cuchilladas, y degolladas, los cadáveres de Nahed, Suha y Lina -la menor, de 16 años; la mayor, de 22- fueron sepultados por varios hombres en el cementerio de Deir el Balah el 21 de julio. Alguien les vio, y la policía desenterró los cuerpos para trasladarlos al Hospital Shifa de la ciudad de Gaza.

En Kalkilia (Cisjordania), el 25 de octubre, los agentes hallaron a dos hermanas muertas en su casa y a una tercera mujer en un vertedero. Nadie dudó de que sufrieron los efectos de una tradición tan arcaica como brutal: los crímenes de honor. La familia es un pilar básico en los países árabes, y esa reputación depende en gran medida de la respetabilidad de sus mujeres. Las relaciones sexuales prematrimoniales o el adulterio se castigan a menudo con crueldad estremecedora. A veces basta con la sospecha. Claro está, siempre que sean ellas quienes quebranten esta norma de una sociedad patriarcal que nada hace por atajar estos desmanes.

Un pequeño grupo de personas se empeña, contra corriente, en denunciar tales atrocidades. Raji Sourani, presidente del Centro Palestino por los Derechos Humanos, y su ayudante, Mona Shawa, son de los pocos que combaten la lacra. El resto es un muro de silencio, aunque todos coinciden en las causas. “La ley vigente castiga con un máximo de dos años de prisión a quien comete un crimen de honor. En ocasiones existen denuncias, pero lo habitual es que los hombres confiesen. Se sienten orgullosos. El precio a pagar es soportable”, señala Sourani.

Las costumbres más conservadoras ganan arraigo paulatinamente en la sociedad palestina desde hace tres décadas. “Cuando preguntamos a las mujeres si estarían dispuestas a denunciar los malos tratos, se niegan porque están atenazadas por el miedo. Además, dicen que no es adecuado para ellas presentarse ante la policía o los tribunales”, lamenta Shawa. También la islamización de Cisjordania y Gaza avanza imparable, aunque todos apuntan que los crímenes de honor no pueden vincularse con la práctica religiosa. “Mire, yo procedo de un partido marxista, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, y le digo que estos asesinatos nada tienen que ver con el islam. Es más, muy rara vez los autores del crimen son personas religiosas. Es una cuestión cultural que afecta a los estratos más pobres de la sociedad”, explica el laico Sourani.

“Los crímenes”, añade Sha-wa, “están relacionados con una cultura que vincula el honor con la mujer. Se han registrado casos en los que la madre ha ordenado la muerte de su hija, y a veces se paga a algún familiar para que asesine a la causante de la deshonra…”

En las calles de Gaza pueden observarse maniquíes con minifaldas, pero las mujeres ni se atreven, ni desean vestirlas en lugares públicos. Se utilizan exclusivamente para los ojos de los esposos, como la lencería sugerente expuesta en los escaparates. Una joven que acudía recientemente a una boda tuvo que cambiarse en el último minuto porque su hermano le prohibió el vestido que ella había elegido: un traje pantalón. Abdelkarim Khalut es el muftí de Gaza, la autoridad religiosa a la que acuden hombres y mujeres para resolver disputas comerciales, o recibir consejo sobre materias espirituales o mundanas. En su mezquita del centro de Gaza explica los casos en los que la pena de muerte debería ejecutarse. Entre ellos, el adulterio. “Para certificarlo es necesario que cuatro hombres sean testigos directos del acto sexual, lo que no ha sucedido nunca en la historia, o la confesión de la acusada”. Y raudo precisa: “Pero también si es un hombre el que lo comete. Y por supuesto debe ser un juez quien dicte la sentencia. La ley y las reducidas condenas fomentan estos delitos”.

Las estadísticas no son de fiar. En 2005, se tuvo constancia de cinco crímenes de honor; en 2006 se elevaron a 12, y en lo que llevamos de año son ya 13 en Gaza y 11 en Cisjordania. Porque en este río revuelto amparado por la ley del silencio más obtusa no faltan quienes tratan de sacar provecho de la legislación. “Hay casos”, subraya Shawa, “en que los informes médicos acreditan que las víctimas eran vírgenes. Otros asesinatos obedecen a motivos bien diferentes, pero los acusados alegan que se trató de un crimen de honor para beneficiarse de las breves condenas. La sociedad lo acepta. Sólo se mitigará esta costumbre con educación y con sentencias mucho más severas”.

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Entrada sobre un tema similar en Xibalbá.





De muerte.

22 11 2007

 

Los asesinatos de mujeres crecen un 224% en ocho años

Grave ascenso de la violencia de género en El Salvador

Juan José Dalton

El País

Representantes de organizaciones de mujeres de El Salvador, agrupadas en la llamada Concertación Feminista Prudencia Ayala, denunciaron este miércoles el aumento de la violencia de género en este país, hasta tal grado que en los últimos ocho años (de 1999 a 2006) el feminicidio se ha incrementado en un 224%, según cifras oficiales.

Glenda Vaquerano, especialista en temas de violencia, aseguró que según el Instituto de Medicina Legal, “los casos de homicidios contra mujeres, en su mayoría antecedidos de violaciones sexuales y torturas, pasaron de 195 en 1999 a 437 en 2006. En su mayoría, cometidos en el entorno familiar”..

Vaquerano dijo a EL PAÍS que el feminicidio en El Salvador tiene varios agravantes: el estado actual de violencia general que vive esta nación centroamericana, así como la impunidad prevaleciente, “mucho más cuando se trata de casos de mujeres”. “Tenemos muchos casos registrados de mujeres maltratadas en el hogar, por sus parejas, que hacen denuncias de amenazas a muerte recibidas, pero que nunca se les brindó protección. Al poco tiempo de haber hecho la denuncia fueron asesinadas”, explicó Vaquerano.

Camila Rosas, también miembro de la Concertación, apuntó que no hay datos estadísticos que indiquen en la actualidad cuántos feminicidios quedan en la impunidad, “pero en nuestra organización [Las Dignas] investigamos que de todas las denuncias interpuestas ante el sistema de justicia, apenas el 2% es procesado y ello responde a la mentalidad machista y patriarcal que prevalece en nuestra institucionalidad”.

Concertación Feminista ha iniciado una activa campaña con varias jornadas e iniciativas, entre las que resaltan la exigencia al Estado de que lleve a cabo políticas públicas para la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres; la aprobación de una Ley de Protección Integral a las Victimas de la Violencia (que según la denuncia lleva tres años archivada en el parlamento) y el reconocimiento legal de la figura del feminicidio como delito de lesa humanidad.

Por su parte, la activista Delia Cornejo aseguró que, pese a que más del 52% de la población salvadoreña está conformado por mujeres, la “discriminación existe en un sistema machista y misógino: sólo existe un hospital de Maternidad, se nos obliga a la maternidad forzosa, se sufre de lesbofobia, además de inequidad en salarios, trabajo doméstico, penalización del aborto y discriminación política”.