RSS

Archivo de la categoría: Memorias y heridas

Se tortura por encargo, se mejoran vidas; tamales los sábados.

En el imaginario colectivo y en los medios de comunicación, los psicólogos son caracterizados ya sea como incompetentes, inútiles o malvados. A’pues gracias. Iba a escribir más pero lo resumo en tres puntos:

1. Este comentario de un colega, que engloba muy bien todo el acontecer en mi sentir:

2014-12-18

Y además, qué ondas con publicar fotos de mujeres víctimas o victimarias en paños menores como parte de la noticia. La misma gabanada hicieron en las noticias del asesinato de Miss Honduras. 

 

2. Esta entrada del blog-chero Psicoloquio, sobre el rol de la psicología en el tema de tortura, más allá del reciente escándalo de “dos psicólogos involucrados en las torturas promovidas por la CIA” (oiga, y eso se ha sabido por décadas en la psicología gringa y latinoamericana -lea el post y sus enlaces-, pero nooo, sigamos creyendo que la psicología, particularmente la social, está para analizar el lenguaje corporal de Norman Quijano).

3. Este secreto de la psicología: una técnica simple para que le vaya bien en la vida.

 

Acusado rico, acusado pobre.

Robert H. Richards IV, heredero de la fortuna de du Pont, fue declarado culpable de abusar sexualmente de su propio hijo. Justificando su decisión de poner a Richards en libertad condicional, el juez señaló que el adinerado acusado “no estaría bien en la cárcel.” Unos meses antes, un adolescente pudiente de Texas fue condenado por matar a cuatro personas mientras conducía ebrio, y también fue sentenciado a libertad condicional en lugar de prisión. Su abogado utilizó con éxito la defensa “afluenza“, argumentando que su cliente no era plenamente responsable de sus actos debido a su educación privilegiada. Mientras que las amonestaciones menores que recibieron estos acusados ricos provocaron la indignación pública, la mayoría de los estadounidenses son impasibles ante el hecho de que los acusados pobres soportan de manera desproporcionada el peso de las sanciones penales.
[…] Nuestra capacidad de mantener múltiples puntos de vista acerca del sistema jurídico explica por qué podemos llegar a indignarnos sobre las decisiones específicas de sentencias basadas en la clase [social del acusado], sin dejar de sentirnos complacidos por la discriminación sistemática contra los acusados pobres y pertenecientes a minorías.

Acusado rico, acusado pobre

Hospitales privados, arresto domiciliar (concedido, como un deseo)…Gracias a esa capacidad de disociación, los castigos para los criminales pudientes terminan siendo recompensas, o cuando menos, tremendos premios de consolación.

 

Psicología social y violencia política: 25 aniversario de los mártires.

Hoy fue un buen día para hablar de psicología social y violencia política en clase. El capítulo que leímos iniciaba con casos emblemáticos, entre ellos el golpe de estado a Allende en 1973 y el asesinato de los jesuitas en 1989. Mis estudiantes hablaron de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, del conflicto entre el gobierno chileno y el pueblo mapuche, del atentado a las Torres Gemelas, del Ejército Zapatista. Les conté de la masacre de El Mozote y tantas otras, que en El Salvador hoy se conmemoraba la Ofensiva Final, que pronto se conmemoraría el asesinato de Ignacio Martín-Baró y sus colegas y colaboradoras, y que asesinar a un pandillero es igual de ilegal que matar a una persona que no es de pandillas, pero que hacerlo sería totalmente legítimo a los ojos de la opinión pública. Tipología de la violencia política, página 280.

(Ni hablar de la construcción del discurso. Un simple dato permite extender el análisis una barbaridad: “la normal rural de Ayotzinapa es considerada como un auténtico semillero de guerrilleros).

Hace algunas semanas recibí este correo:

Fecha: 24 de octubre de 2014, 14:32

Asunto: Invitación enviar video para espacio conmemorativo 25 años del asesinato de Ignacio Martín Baró

Estimados/as,

Junto con saludar, quiero extenderles la siguiente invitación.

Este año conmemoramos 25 años del asesinato de los jesuitas de la UCA en El Salvador. En este marco, realizaremos una conmemoración en la IX Cátedra Internacional Ignacio Martín Baró, que realizaremos el jueves 13 de noviembre en la Universidad Alberto Hurtado.

La invitación es a ser parte de un audiovisual, enviando un video de máximo 1 minuto donde puedan señalar

a) Cómo el legado de la Psicología propuesta por Ignacio Martín Baró ha contribuido en su forma de hacer psicología.
b) quienes conocieron directamente a Ignacio, qué podrían rescatar de su persona.

Con este material haremos un audiovisual que presentaremos los días previos a la Cátedra en la UAH y durante distintos momentos en la Cátedra misma. Asimismo, lo difundiremos en distintas redes.

Agradeceré a quienes se animen a sumarse o puedan sugerir a otros colegas a ser parte de esta iniciativa, me puedan escribir para señalarles con más detalle cómo enviar el video.

En Psicoloquio hay algunas cosas sobre el legado de Martín-Baró. Recientemente, a partir de las teorías suyas y otros colegas latinoamericanos, se hizo un estudio de cómo el trauma psicosocial (ese desamueblamiento de la cabeza que tenemos nosotros, el pueblo salvadoreño) se transmite de una generación a otra. Por no hablar las cosas, por no llamarlas por su nombre…por ser, como dice LaVirginia, los hijos del silencio. No por gusto hablaba mi tío Freud de “la cura del habla”. Por cierto, agradézcole a mi chera en cuestión por póster(s) recibido(s), que aportarán a la conmemoración en una pequeña esquina del sur de Chile.

1505602_874631249213850_4332294832407827085_n

Se habla de lo doloroso para explicarlo, resignificarlo, llegar a tener al menos el mínimo control sobre lo ocurrido. Y al levantar la voz, se tiene el beneficio adicional de incomodar a quien insiste en que todo está sanado mientras se le pudre la herida bajo la gasa. De esas personas se diría, desde la psicología (social y clínica), que urge que entren en crisis.

***
Vea también: Caso Jesuitas.

 

Reacciones.

Una vez chateaba con un tipo. Todo en buena onda hasta que me pidió la dirección de mi lugar de trabajo para enviarme flores. Le dije que no, gracias, que la intención tras su gesto no era compartida por mi persona. Me respondió que era probablemente porque a mí me gustaban novios golpeadores.

¿Qué?

Todavía no sé cómo se responde a algo así. Seguro una de las primeras cosas que algunos piensan al leer el párrafo de arriba es “¿y qué estaba diciéndole ella para que él hiciera tal ofrecimiento?”. Yo sé, usted quiere justificar la acción en apariencia caballerosa del tipo, pero le ahorro el contorsionismo mental: injustificable racionalmente. El contexto de la conversación era aquella época lejana en que los blogs salvadoreños florecían, y muchos de quienes escribíamos en ellos buscábamos entablar conversaciones entre nosotros por otros medios (los tiempos de bonanza de MSN Messenger). Instinto gregario con mentes afines. Quizás el “no más” no aplicaba a todos, como el Casanova que quería mandar flores. Hasta la fecha guardo cherada de esos tiempos, hombres y mujeres, gente que sabe que las posibilidades de interacción con otra persona -aun siendo ambos heterosexuales y de distinto género- trascienden el amor romántico.

Publicidad engañosa: *sólo* tres cosas a hacer *con* una mujer. Usted no puede jugar Smash Bros. con ella, ni conversar sobre el cambio climático, ni compartir una pizza con ella. No tiene más uso que ser receptáculo de su dramático romanticismo, deal with it.

Esa interacción fue bastante benigna, dentro de todo, y con mi subsecuente alejamiento digital el tipo no insistió (no conmigo, al menos). Digo benigno aunque realmente quiero decir que hay cosas peores. Esto no pasó a más, quizás porque no respondí explícitamente a esa acusación de que me gustaba que mis parejas me golpearan (¿?). Parte de recibir este trato es que una no sabe cómo responder. O sí sabe, pero no reacciona; por la sorpresa o porque simplemente la experiencia aconseja no hacerlo: Mujer brutalmente atacada por decirle a hombre que dejara de manosearla. Hay otra noticia de unos hombres que atacaron a otro hombre que les dijo que dejaran en paz a unas mujeres; no hallo la noticia pero para que se vea con algo más de claridad de qué va este asunto.

Hay gente, como la Virginia (y usted ya habrá visto que en este blog se le tiene en alta estima), que sí se atreve a defenderse, a pesar del riesgo. Tampoco es que su defensa haga que estos cabrones se den cuenta de lo que significan sus acciones:

La víctima de mi hombro briggittebardotesco no tuvo suficiente con mis esquivas ni sus roces, sino que, a altura de Metrosur, decidió abrir su pantalón y empezar a masturbarse sin más. Lo próximo que supe fue que mi puño se encontró con su nariz y que, tras el crack respectivo, el maje huyó diciendo “agradecida deberías de estar, puta”. Yo temblaba de la cólera. Nadie en la 44 llena a reventar dijo ni mu.

[…]

Volteo para reclamar y el maitro encuentra mi mirada mientras estruja mis nalgas y se humedece los labios con la lengua. Mi mano derecha, en donde ya llevo las llaves de mi casa, no puede evitar precipitarse a la mejilla del señor y enterrar la llave del portón tan hondo que lo hace sangrar. Mi culo pierde su encandilante magnetismo de repente y el señor empieza a decirme zorra de mierda. El microbús para. Yo escupo en la cara del sesentón. El motorista entiende qué ha ocurrido y arranca antes de que el señor pueda perseguirme.

Esto es atroz. Anita Sarkeesian es una vlogera que analiza el trato que los medios de comunicación y la industria de los videojuegos hacia las mujeres (aquí, recomiéndola; dice muy bien que uno puede muy bien consumir media sin dejar de ser crítico de sus contenidos). Su último video, sobre el uso de la violencia sexualizada hacia las mujeres a modo de decoración, hizo que la amenazar con violarla y asesinarla (link en inglés, link en español) al punto de hacer pública la  dirección de su casa y de sus padres. La ola de amenazas y acoso sexualmente explícito que recibe es impresionante, y más impresionante es que lo soporta.

“Como si no fueran suyas, las manos de Javier se aferran al cuello de Sandra”. ¿Cómo que como si no fueran suyas? ¡Sí son suyas! ¡Carajo! “se comporta como si otra persona tomara posesión de él” y entonces ahorca a Sandra. ¡La ahorca! Y entonces ¡se asusta! ¡pobrecito!

Y decide  d e s  c u a r t i z a r l a.

Aparentemente debemos empatizar con el pobre Javier porque los charcos de sangre lo hacen vomitar y tiene asco de la mujer que acaba de matar. En la misma línea de pensamiento, la bota a la basura.

Después el periodista nos explica que Sandra vivía en un barrio de mierda y ella era una jovencita temeraria que “salía todos los días”. (A todas les pasa por putas).

[…]

No estoy “hilando fino”. Los juicios contra la mujer, todas las disculpas del crimen, como si ella le hubiera jodido la vida por “provocarlo” (es la palabra que usa el autor) a matarla, son permanentes. Sin lugar a dudas, todo el texto es una apología al feminicidio. Es lo de siempre, echarle la culpa a la víctima, justificar al asesino. Decir que fue un “crimen pasional”. Otro lugar común es tratar de disculpar al criminal diciendo que es un loco, un esquizofrénico, que fue la enfermedad. Pues no todos los locos y todos los esquizofrénicos van por ahí matando mujeres, y aún si lo hicieran, la enfermedad no justifica de ninguna manera un asesinato. Los hombres que matan a las mujeres no son desviados ni anormales, la escalofriante verdad es que el feminicidio es de lo más normal.

El joven que descuartizó a su novia (y tocaba el piano)

Es importante saber usar el lenguaje, y eso pasa por cuestionar cómo pensamos. Lea los eufemismos que perpetúan el abuso: Una mujer no muere “por culpa de un mensaje de Whatsapp” o “por celos”; una mujer no sufre violación “por una minifalda”:

¿El título? “El trágico amor de un cuarentón por una niña de 13 años”. ¿La realidad? Un pedófilo de 40 años asesinó a una niña en un pueblo español. ¿Estamos realmente hablando de un “trágico amor” o estamos hablando de una historia de abuso sostenido, terminado en crimen? ¿Es responsable dar cuenta de esta manera de un crimen de tales características contra una menor de edad?

Si España queda muy lejos, aquí hay una noticia made in El Salvador:

Eduardo Amilcar Larín, de 53 años, quien es acusado de haber asesinado a su compañera de vida de 19 años y lesionar a la hermana de ella, se preparaba para escapar a Guatemala con la intención de viajar de forma ilegal a Estados Unidos […]

“Por la diferencia de edad, creemos que maltrataba constantemente a su compañera de vida porque ella tenía 19 años, era cuestión de inseguridad, de celos, fue hasta así que esta situación llego hasta el punto de que él le quitó la vida a su compañera de vida”, dijo Marroquín.

“Eran problemas de familia (celos), me humilló, arrastró mi dignidad por el suelo, me hizo pedazos, me toco mi ego como hombre”, dijo Larín mientras era presentado en la Policía. Agregó que “no sé lo que pensaba, estaba loco y le pido perdón a la familia, ella también me golpeaba, si vieran mi frente, ella me golpeó, nos íbamos a ir a Estados Unidos y ella ya no se quiso ir”.

Por cierto, este día dejaron libres a los acusados del crimen de Katya Miranda, que involucró a su padre y a su abuelo. Katya Miranda, a sus nueve años, fue raptada de un rancho en la playa donde dormía entre miembros de su familia, y fue violada y asesinada cerca de ese mismo lugar.

 

Lil Milagro Ramírez.

Pudiera suceder
Lil Milagro Ramírez

Pero este no era un robo,
era una expropiación.
usted, jurisconsulto de experiencia,
ha de saberlo, señor juez.

Confieso que soy yo,
que son esos mi nombre y apellido,
en fin, mis generales todas.
familia, edad y domicilio
correctamente enumeradas.

También es cierto, señor juez,
que casi me llegué a doctorar,
en leyes, por supuesto,
yo iba a ser abogado, como usted,
pero ya he superado ese peligro.

Durante algunos años,
me interesaron vivamente los procesos,
y usted, desde la cátedra,
recomendó leer García Máynez,
y Jiménez de Asúa.
Y Novoa Monreal, y Jellineck
y el Derecho Romano de Petite,
todo eso es cierto, señor juez,
y de todas sus clases magisteriales
no recuerdo una sola
que hablara del delito cotidiano,
sí, señor uez, a Ud. se le olvidaron
importantes capítulos en la enseñanza del derecho,
dígame por ejemplo
¿No hay delito flagrante en los De Sola,
en los Hill, los Tinoco y los Magaña?
es un delito aún no clasificado
por las leyes burguesas, señores del jurado,
un delito de clase.
(Si ustedes son católicos,
además de delito es un pecado,
un pecado mortal, cristianos míos,
y no hay pueblo que olvide ese delito,
ni cielo que perdone ese pecado)

Cuide usted la sentencia, señor juez,
mejor dicho, recuerde,
que antes es la justicia que el derecho,
y honestamente, señor juez,
este no era un delito, no era un robo,
era una expropiación,
y en consecuencia,
ya que usted lo pregunta,
me declaro inocente.

Lil: Milagro de La Esperanza. Cartas y poemas. Miriam Medrano – Compilación y textos.

De la contraportada: “Estudiante de Derecho de singular brillantez, poeta revolucionara y lírica, cantora y compositora rebelde y exquisita, estratega de la revolución, pionera de la lucha armada en El Salvador, compañera de nuestro poeta mayor Roque Dalton en la clandestinidad, la intimidad, la poesía y la lucha; dueña de una ternura y una dulzura ilimitadas junto a una voluntad acelerada, puso al servicio de los más desprotegidos del país sus dones magníficos hasta ofrendarles la rosa roja de su vida”.

Vaya y échele un buen vistazo al libro. A mí me llegó gracias a una gran amiga, además sobrina de Lil. No es sólo la recopilación de sus cartas desde el extranjero y eventualmente la clandestinidad, poemas/poemarios/canciones, fotografías, documentos personales y públicos, y testimonios (por sí sólo un trabajo admirable). También es un ejercicio de memoria histórica, donde las vivencias de Lil se entrelazan con eventos y personajes políticos de El Salvador en las décadas del 70 y entrando a los 80, hasta ser capturada, torturada y desaparecida por la Guardia Nacional, entre 1976 y 1979.

 

Llueven bombas.

Años atrás me encajaron la tarea de diseñar algunos materiales para una campaña. No sé nada de diseños ni campañas pero no había nadie más que se encargara. Trabajaba entonces en una ONG de personas con discapacidad, que comenzó su labor con personas que habían sufrido amputaciones durante la guerra civil. Mi jefe era civil y perdió las piernas por una mina; el personal de campo había sido del ejército o de la guerrilla (incluyendo un niño soldado), todos habían perdido por lo menos una extremidad, y ahora trabajaban en equipo tratando de responder a esta población -a la que ellos pertenecían- que fue rápidamente olvidada cuando se firmaron los acuerdos de paz.

Yo apenas recuerdo la guerra, lo que alcancé a vivir, y tenía mis extremidades intactas. Aunque apenas era secretaria, aprendí una barbaridad de cosas en ese entorno. Conocí historias donde invariablemente uno terminaba con lágrimas en los ojos, de alegría o de tristeza. Aprendí más de la historia del país (en cosas tan curiosas como una prótesis de pierna hecha con la pata de una cama, porque las prótesis “verdaderas” son caras), de conflictos armados alrededor del mundo, de tratados y convenciones, de sobrevivencia y resilencia, y de acción colectiva.

La campaña, como parte de un movimiento internacional, era para exigirle a la Asamblea Legislativa que ratificara la Convención contra las bombas en racimo (véase bombas de racimo o cluster bombs, aunque después de discutirlo para la campaña acordamos que debía ser “en”). Nunca se han usado en El Salvador pero uno, por si acaso, y dos, en solidaridad. Mientras más leía y buscaba imágenes para preparar los trípticos, más aprendía la verdadera definición de la palabra horror. Las bombas en racimo son una enorme bomba que lleva miles, miles de pequeñas bombas de distinto tipo adentro, para causar más daño en un perímetro muchísimo más amplio. Cuando la bomba cae y se abre en el aire, los artefactos son una lluvia infernal pero puede que no todas detonen al caer; pueden incrustarse en la tierra y estallar cuando alguien se pare en ellas. Esa lógica no es para atacar milicias sino civiles.

Pensé en todo esto cuando leí que están tirando bombas en racimo sobre Gaza. Justamente hace poco me encontré con una copia de Psicología Social de la Guerra, de Ignacio Martín-Baró, en una oficina…en el sur de Chile, mire, ve. Es un libro de la década de 1980 y ya había un estudio sobre la situación de Palestina, era sobre madres e hijos. En este libro de psicología social aplicada también hablan de intervenciones realizadas para disminuir el conflicto pero claramente no han funcionado a nivel macro. Brotip, pero si no sabía y pa’que sepa, la destrucción de Palestina lleva ya un buen rato. Parecerá “tema de moda” pero ya depende de cada quien informarse y tomarle la seriedad debida al asunto.

Hay gente que dice que con compartir imágenes y posts en Facebook y Twitter sobre el genocidio en Gaza no se hace nada, no cambia nada. Eso puede que sea cierto (y puede aprender de mi sobrino y unirse a alguna acción colectiva), pero también decir tal cosa sugiere que lo mejor es callarse, y no, no lo es. Aquella camisa y yo nos encontramos de nuevo:

(La imagen de la camisa no la hice yo)

 

En el diccionario, “masacre” es definida como la “matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”. No tiene nada que ver, pues, con la andanada de goles en contra que recibió la selección brasileña de fútbol y que sepultó su aspiración de convertirse —por sexta ocasión— en campeona mundial de la disciplina deportiva que, hoy por hoy, es uno de los negocios más lucrativos del planeta. Nada que ver, pero fue noticia de primer orden y comentario obligado en cualquier sitio. Los siete tantos que recibió el equipo carioca el pasado martes 8 de julio le sacaron torrentes de lágrimas a mucha gente. Pero hay que insistir: lo ocurrido no fue una masacre. Fue cualquier cosa, menos eso. Si se va a hablar de masacre en términos precisos, hay que referirse a lo que comenzó durante la madrugada de ese mismo día en territorio palestino y que —a esta fecha— continúa produciendo muerte, terror y repudio.

Masacre

¿Sabe qué más se puede hacer? Llamar las cosas por su nombre, e.g. usar la palabra violación sólo cuando esté hablando de violación. Yo estoy a favor de que la gente viva y goce el fútbol pero hay una manga de desubicados a los que hay que sentarlos, leerles los episodios más dantescos de El Efecto Lucifer y los más abrumadores de Trauma y Recuperación, y después mostrarles Anticristo y Las tortugas también vuelan. Bien se puede hacer un pre y post-test, para medir si la exposición vicaria a la barbarie, the real barbarie, les re-acomoda la mollera. Bien que les hace falta.

 

La importancia de tener vergüenza…cuando se tiene privilegios.

Feminismo, maternidad y justicia 
Julia Evelyn Martínez (haga click en el título para ir al texto completo)

Escribo esta columna desde la tristeza y desde el dolor causado por trágica muerte de mi hijo Héctor hace menos de una semana. Un hijo a quien amé más allá de lo que nunca imaginé posible, es decir, como solo puede hacerse desde el amor maternal.

Desde este dolor que me desgarra y desde esta tristeza infinita que me acompañará el resto de mi vida, he leído el infame artículo “¡Mentirosas feministas!” (EDH 08.07.2014), en el cual la columnista Evangelina del Pilar de Sol vomita todo su odio, su egoísmo y su fanatismo en contra de mis hermanas feministas, y en contra de su valiente lucha por la liberación de 17 mujeres salvadoreñas encarceladas injustamente por haber perdido a sus hijos durante partos precipitados y/o como producto de alumbramientos ocurridos en condiciones de riesgo extremo.

Desde mi condición de madre y de feminista, no puedo menos que indignarme frente a tal despliegue de hipocresía y de falta de misericordia. ¿Cómo es posible que una mujer como la columnista Evangelina de Sol, que ha sido madre en condiciones económicas y sociales privilegiadas, se atreva a tirar la primera piedra contra mujeres menos privilegiadas que, en medio de la pobreza y de la exclusión social, han tenido partos extra-hospitalarios que han provocado la muerte accidental de sus hijos o hijas? ¿Cómo es posible que una mujer que alardea de ser cristiana, y que seguramente cada domingo se da golpes de pecho por el perdón de los pecados del mundo, se atreva a divulgar públicamente los nombres de las mujeres en proceso de indulto,  para exponerlas así al escarnio público y/o a poner en peligro sus vidas?. ¿Es este el humanismo y la moral que predican las mujeres de la Fundación Sí a la Vida, del Opus Dei y agrupaciones afines? ¿Es qué no habrá en sus corazones y en sus conciencias capacidad de amar a estas 17 mujeres encarceladas y ver en ellas el “rostro sufriente del siervo deYahvé”?

[…]

Conocer a mujeres como Mirna y las circunstancias económicas, sociales y emocionales en que dan a luz, nos revela que son simplemente mujeres pobres que no tuvieron la suerte de ser atendidas en sus embarazos y partos con la calidez y la calidad con la que seguramente fueron atendidas en sus partos la señora Evangelina de Sol, sus hijas, nueras, sobrinas y/o nietas. Nadie tiene derecho a señalarlas ni condenarlas por sus “malos partos”, pero todos y todas sí tenemos la obligación de sentir empatía y misericordia por ellas, o al menos de sentir vergüenza por vivir en una sociedad que trata de forma tan cruel a las mujeres pobres.

Siga la causa de Las 17 en Facebook y en Twitter.

 
 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 45 seguidores