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Archivo de la categoría: Frases

Otro fútbol es posible, dicen.

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El ingreso de las mujeres a este ámbito ha sido un camino lleno de dificultades, casi siempre relacionadas con la concepción del deporte en el imaginario colectivo que relaciona ciertas prácticas deportivas distintivas entre uno y otro género.

El TRI femenil abriendo cancha a patadas.

Ah, sí, todas las mujeres son iguales. Lassss mujeresss no se pueden todas las reglas del fútbol, aunque algunas estén jugando su propio mundial. Un jugador hombre hace algo similar -que lo hacen- y es un cara-de-raja empaquetado individualmente, no un representante de lossss hombresss que dicen que se pueden las reglas y aún así se las saltan de vez en cuando, o que no bajan la tapa del inodoro o lo que sea. ¡Sesgos, sesgos cognitivos para todo el mundo! 

Y bué. Siempre hay Esperanza.

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***
Relacionado: reacciones horribles ante el gane de Japón a Estados Unidos en la Copa Mundial Femenina (“Supongo que que la única cosa que a los estadounidenses les disgusta más que el fútbol es perder“). El Mal Ejemplo también comenta sobre esto (“Perdimos el mundial, pero ganamos la Segunda Guerra, lero lero, candelero”).

 

Homofobia en una universidad y en un bar de San Salvador.

Número uno:

Así que me acosté en sus piernas y empezó a hacer “piojitos”, o sea, me empezó a rascar la cabeza. Cuando alguien me hace eso caigo dormido. Retomaré. Dormí muy bien y cuando desperté él se inclinó en mi hombro. Cada cierto tiempo nos dábamos un beso. Todo ese rato que fue más de un hora pasamos agarrados de la mano.

Toda la gente nos miraba. Llega un punto en el que ya no sentís rabia ni pena. No sentís nada cuando te juzgan. Es lo mejor. Pero de repente un seguridad del edificio llegó donde nosotros y nos dijo que no podíamos estar así.

No pude detener mi respuesta y le dije: ¿Cómo no podemos estar?

- Así, así como están – insistió.

- ¿Cómo? – le volví a preguntar con frustación. Porque una cosa es que te digan: “No seas así”, y otra cosa es que te digan: “No seas maricón”. Este señor no tenía ni el valor de pronunciar la palabra, porque a lo mejor solo conocía esa y creyó, acertadamente, que nos iba a ofender.

Seguimos así durante unos cuantos segundos hasta que se rindió y nos dijo que iba a llamar al jefe.

Mi amiga no había dicho nada hasta el momento, no le correspondía y creo que fue lo mejor. Era algo que nosotros podíamos manejar.

Cuando llegó el jefe, que por cierto todavía trabaja ahí, sin mediar alguna palabra nos pidió los carnés.

- No pueden besarse así en público, no es decente. Deben irse a otro lugar y denme sus identificaciones  - dijo, sin mirarnos a los ojos.

- Sabe, no es decente que usted venga a llamarnos la atención a nosotros, que estamos solo agarrados de la mano, mientras todas esas parejas heterosexuales están más que “besándose indecentemente” allá abajo.- Dije completamente enojado.

Nuestra amiga, que conocía un poco del reglamente de la universidad dijo.

-Disculpe, no he querido decir nada porque ellos pueden manejarlo, pero usted no les puede pedir las identificaciones por esto.- Dijo con voz firme. Según el reglamento lo que se hace es solo llamar la atención y si se reincide en la falta, entonces es el momento de pedirlas. Si usted se las quita en este momento, yo lo tomaría como un acto de homofobia e iría directamente a poner una queja contra usted en el departamento, dijo con más fuerza y autoridad.

Homofobia en la UCA

 Número dos:

- solo quiero ir al baño, le dije.
- mire, pero ahí puede echar la araña, me contestó mientras señalaba con el dedo el medio jardín donde habíamos estado.
- no creo, aseguré y me di la vuelta.

[...] la cumpleañera fue a hablar con el gerente, quien llegó y me llamó para permitirme por fin la entrada no sin antes advertirme :: vas a entrar, pero te comportás ¿me entendés? :: y yo le contesté que gracias, pero que no entendía por qué la advertencia. :: vos sabés porque te lo digo:: volvió a decir y yo volví a negarlo. -todavía era muy temprano como para haber borrado cassette-.

uno de mis amigos se fue a poner a mi lado para ver qué me decía el sr. gerente de 40 y 20. también se molestó porque además de empujarlo les dijo a todos que no tenía ningún problema con el resto, que el problema era conmigo. la respuesta fue :: nooo, el problema es con todos:: entonces el sr. gerente finalizó con ::entonces, no entran::

en el parqueo si no pude contener el llanto y lo hice, por impotencia, frustración e indignación. no quisiera que nadie, nadie, pero nadie pasara por eso. sobre todo por sus preferencias, creo que en ningún momento le falté el respeto a nadie con agarrarle la mano a mi mejor amigo y jalarlo, ni siquiera íbamos a la par, yo lo traía hacia afuera. y pienso que ese fue el detonante, porque aún no me explicó ni me explicaron qué pudo haber causado tal reacción en el sr. gerente del karaoke 40 y 20.

Eche la araña y te comportás.

 El autor del segundo texto ha hecho una petición para el gerente del karaoke. Aporte con su firma (que no sólo aquí pasa, a una pareja de lesbianas en Kentucky las echaron de un parque por besarse, etc.). No es que una firma garantice un cambio inmediato y sostenido, ya le digo que cuesta modificar los muy core beliefs, pero para empezar a cambiar las cosas hay que visibilizarlas y dar un tirón de orejas a quien corresponde.

 

El matrimonio es como…lo que usted quiera. Y la soltería también.

Me da un poco de lástima la gente que piensa que casarse es perder la libertad. Me suena a que este argumento equipara libertad con ejercicio rampante de la genitalidad, pero más allá de eso, a lo mejor tiene que ver con una forma particular (muchas veces, socialmente compartida) de concebir cómo son los hombres, las mujeres y las relaciones entre ambos. Y la forma en que usted piensa dicta cómo actúa y se conduce por la vida. Buena suerte con eso.

 Creo que todos estamos familizarizados con la tradición al estilo de la cultura dominante, en la que al hombre le gusta repudiar sentimientos positivos sobre el compromiso, a pesar de la ironía de que históricamente/tradicionalmente, el hombre ha sido la persona responsable de iniciar dicho compromiso en primer lugar, porque durante siglos a las mujeres no se les permitía hacer mucho.

Un tipo se enamora de una tipa. Este tipo pasa cierto tiempo con la tipa. El tipo decide que es mejor responder a la tarea socialmente esperada de proponerle matrimonio a la tipa. La tipa dice que sí. Se inicia la planificación de la boda. El tipo sabe que se ha atrapado a sí mismo voluntariamente, POR SUPUESTO que querrá seguir acostándose con cualquier número de tipas PARA SIEMPRE aunque hasta la fecha no lo ha estado haciendo. La tipa comienza su transformación de novia maravillosa a chillona esposa-bruja en el curso de la planificación de la boda. El matrimonio ocurre. La vida del hombre se acaba.

Hollywood AMA esta historia.

[...] Dado que históricamente los hombres dependían del intercambio de mujeres para adquirir una mejor posición en la vida (después de todo, los matrimonios románticos basados en la idea de amor son una invención moderna), terminaban resintiendo a sus esposas como las cargas necesarias de su éxito económico, pero también como cargas económicas y afectivas no deseadas…lo que en cierto modo tiene sentido. Digo, si la cultura dictara que tengo que comprarle a alguien un extraño para mejorar mi futuro económico, y que tengo que cuidar a ese extraño por el resto de mi vida, probablemente yo también tendría resentimiento hacia ese extraño. Y ahora cargamos con siglos de resentimiento nupcial, engranado en nuestro tejido cultural como una pequeña y grosera semilla sexista.

Cortejo nupcial: sorpresa! La misoginia está aquí!

Este nivel de compromiso obliga o debería obligar a levelear en muchas habilidades interpersonales, pero no necesariamente hay que casarse para ser mejor persona, ni se es mejor persona o más adulto sólo por casarse. Como me decía alguien, uno está soltero por opción o por circunstancia, y -sobre todo en el primer caso- tampoco se es automáticamente feliz por tener pareja.

Esencialmente, gente con esta actitud ["¿las solteras pueden ser felices?"] quieren culpabilizar a las mujeres por no hacer algo sobre lo que tienen muy poco control: conocer a alguien con quien tengan suficiente afecto mutuo como para sentir que el matrimonio es un paso positivo y productivo. Como si el problema con las solteras que es son un grupo de facilonas y superfluas, como si todos los que se casan fueran santos sin bagaje. Las mujeres solteras no tienen un problema, la sociedad tiene un problema con ellas. No es lo mismo.

La pregunta “¿Las solteras pueden ser felices?” crea una falsa dicotomía: sé soltera o sé feliz, pero deben escoger y será mejor que escojan rápido, señoritas, antes de que los buenos se vayan. A estos trolls pseudo-preocupados no les interesa* si los hombres se quedan solteros porque nadie los cree incapaces de cuidarse a sí mismos como los adultos que son. Mujeres solteras y, por tanto, incompletas, por otro lado, son vistas como infantiles, histéricas o como ambas, y la cura para ello: matrimonio.

[* No sé qué tanto NO le interesa a la gente que un hombre se quede soltero. Me atrevo a afirmar que le interesa mucho menos a comparación de si es una mujer, pero ellos tampoco se libran de algunas presiones y comentarios].

El mito de la mujer felizmente casada.

La misma cultura que bromea y lloriquea porque el matrimonio es como el demonio es la que nos ha metido entre ceja y ceja que hay que casarse, si no, qué ondas con vos, solterona o gay de closet. Usted sea libre como quiera, en soledad o en compañía, y si quiere un matrimonio (no una boda), sólo asegúrese de que sea con alguien con quien ser libre en conjunto.

No me malentiendan. Yo apoyo la frivolidad. Y el libertinaje. Lo que no apoyo es la idea de participar en algo épico que estaría amarrado a cierto tipo de declaración sobre quién soy como mujer y, pronto, como esposa. No necesito una “‘última oportunidad” de pasarla bien, porque no espero que estar casada de alguna manera me robará mi habilidad de divertirme.

El 20 de abril de 2012 no es el último día de libertad que tendré. No es la última vez que una amiga podrá llamarme y decir ‘Hey, he tenido un día de mierda, ¿podemos ir por unas cervezas?’. No es la última vez que me divertiré. Sólo es el día antes de mi boda.

No creo que el matrimonio sea para aislarte a tí misma y a tu matrimonio de la vida allá afuera.

Por qué no tuve una “verdadera” despedida de soltera.

 

Siempre con el agua al cuello / esta es la vida del consumidor.

Hasta hoy que llevo una clase sobre la construcción del conocimiento social me entero que la psicología económica lleva sus décadas dando vueltas, y después de leer un poco, entérome de que, a mi edad/estadio evolutivo, mi mente comprende mucho más de lo que le meto sobre economía y la estoy sub-utilizando en ese aspecto. FYI, un psicólogo ganó el premio Nobel de Economía en el 2002, y usemos este ejemplo para reírnos a quienes creen que las disciplinas académicas y científicas no deben interactuar unas con otras (ush, peor si una es humanística y la otra matemática).

Superar la pobreza y la discriminación, reformar la educación para hacerla compatible con el desarrollo de las destrezas cognitivas, sociales y afectivas requeridas por los nuevos escenarios económicos y políticos, impulsar el desarrollo de la participación ciudadana y participar eficientemente en el mercado y el comercio desde una perspectiva de integración son objetivos presentes en la agenda de políticas públicas de la mayoría de los países en desarrollo (Cumbre de las Américas, 1999). Sin embargo, la mayoría de las agendas políticas contrastan fuertemente con las capacidades reales que tiene la población para poder insertarse efectivamente en los crecientes requerimientos de sociedades cada vez más complejas.

Denegri, M. et al. (2009). La comprensión del mundo económico como necesidad de adaptación: un desafío educativo pendiente.

Las primeras siete diapositivas de esta presentación explican un poco qué es eso de la alfabetización económica, aunque es mucho más que eso; aquí hay algunas de sus líneas de investigación. No es nada que nos sea ajeno a la vida cotidiana, y saber o no saber es crucial para la participación ciudadana crítica. Puede que sea difícil hacer participación ciudadana crítica cuando a uno le andan aplaudiendo por la calle debido a las deudas, pero entre una y la otra hay una conexión que rara vez nos cuentan que existe. Y en todo caso, hay que saber, hom’, al menos para entender cosas como el crujir de dientes de las pensiones.

Hoy la mayor parte de los autores no considera la adicción a la compra exclusivamente como un destino personal, sino también como la consecuencia lógica, aunque negativa, de la sociedad de consumo. [...]  la compra se percibe como una actividad socialmente aprobada, básica y de fácil acceso que la sociedad promueve siempre que no conduzca a cleptomanía o a incurrir en deudas excesivas. En la sociedad de consumo postmoderna el consumo ha perdido casi por completo su simple función de satisfacción de necesidades. En la actualidad desempeña funciones simbólicas [Relacionado: ¿Son motivo de vergüenza los celulares sencillos?] como la autorrealización, la construcción de identidad, el control del estatus, el manejo de impresiones o el hedonismo imaginativo, entre otras. Además, ir de compras es una actividad de entretenimiento, ocio, compensación y evasión socialmente aceptada.

Me acordé de este libro porque lo usé con dos pacientes. Freud decía “cuando a uno le duele una muela, el Yo se aloja en la muela”. El Yo de uno de estos pacientes estaba alojado en sus deudas y embargos, y cuando la realidad pesa de esa forma, es difícil centrarse en otros asuntos. Él no tenía adicción a la compra pero sí tomó decisiones financieras desafortunadas; a pocas personas nos dan asignaturas de conducta económica eficiente, así que dependemos mucho de la información y enseñanzas de nuestro entorno y de nuestra propia experiencia y habilidades cognitivas.  Paciente #2 sí tenía esta adicción y era otra onda.

Por ellos empecé a tener nociones de alfabetización económica, aunque no sabía que existía tal término entonces. Por ellos, por Ska-P y por el juego de McDonald’s. Así es, jóvenes.

 

Cuerpos, cuerpos, cuerpos.

Con el tiempo he ido metiéndome levemente en el mundo de cómics y es un mundo que se disfruta mucho en todo sentido. Pero tampoco es inusual encontrar en él un sexismo y sexualización que resultan hasta hilarantes. No es una diferenciación-por-sexo que ocurre en un vacío, es un reflejo y un refuerzo de la cultura en que nos movemos, la cual -entre mil y otras cosas- suele tener a la mujer como objeto de placer para la visión masculina. Ejemplos de eso hay millones, como  las tendencias en las portadas de la revista Rolling Stone e incluso en las portadas de los periódicos nacionales; de hecho, bien podríamos recopilar varias semanas de portadas, y contar cuántas tienen una mujer en ella, que no esté posando sensualmente con un titular banal entre tanta noticia “seria”. Póngalo en la lista de borradores.

“Los hombres son idealizados en los cómics, también.”

Sí. Sí lo son. Soy consciente de ello. Aunque creo que el idealismo es dañino, eso no es realmente lo que me da problemas (bueno, no es lo principal.) Porque mientras que los hombres son increíblemente musculosos y las mujeres son increíblemente delgadas/de grandes senos, los hombres no son sexualizados hasta la coronilla.

No es que los cuerpos de los personajes sean el mayor problema, sino cómo son vestidos y puestos a posar. Tetas fuera, culo fuera, labios haciendo pucheros, piernas abiertas, caderas inclinada, párpados medio abiertos….faldas cortas, cortes de tela en lugares estratégicos, stilettos, medias de malla, medias hasta los muslos…No ves héroes masculinos vistiendo estos trajes o posando así. Fuera de casos atípicos como Namor, sus trajes tienden a tener una cobertura total, y cuando posan es para inspirar miedo, no erecciones.

Dressed to kill (con algunas imágenes al respecto)
Similar: Performing Wonder Woman.

Cierto libro, que indica cómo dibujar personajes femeninos en cómics (de acuerdo a Wizard), dicta los mismos cánones a la hora de dibujar a las mujeres: con la cadera a un lado, con poses inclinadas (y ridículas; imítelas y me manda las fotos), seductoras (capítulo 3: no “lindo y atractivo” sino “seductor”; labios húmedos y cabello que cree “sensuales curvas”), con sex appeal (siempre doblando el cuerpo, entrecerrando los ojos, haciendo una proto-duckface), la línea púbica bien cuidada y los trajes ajustados y/o mostrando la mayor piel posible.

Las mujeres sexualizadas, pero no los hombres sexualizados, se reconocen de la misma forma en que se reconocen objetos (el estudio aquí). Los cuerpos femeninos -y lo que se hace o no con ellos- pasan por mucho más escrutinio y evaluación que los masculinos, al punto de la objetificación: son cosas que disfrutar, criticar, controlar y manipular, todo en un ámbito público. La objetificación da pie a atribuirle menos procesos mentales a la persona/objeto que estamos viendo, percibirle poca agencia, o que es lo mismo, considerarla más incapaz (como el hombre en Brasil que protestó porque quien piloteaba su vuelo era una mujer) y hasta deshumanizarla.

El decir que una persona, normalmente una mujer, es vista como un objeto no es sólo una forma de hablar. Las zonas del cerebro que atribuyen estados mentales, como la corteza medial prefrontal, el cingulado posterior y los polos temporales se activan menos cuando se muestran cuerpos sexualizados de mujeres (el estudio aquí). No crea que activación es natural; el cerebro funciona según el entorno en el que se desenvuelve. Recuerdo otro estudio que había encontrado que al ver mujeres sexualizadas, se activaban zonas del cerebro que eran específicas a la manipulación de objetos, pero se lo debo porque no lo hallo. Como dato adicional, los autores de este estudio sugieren, para investigaciones futuras, indagar el que las mujeres también perciben a los hombres como útiles, particularmente en función de su status. Pero hasta eso nos lleva a hablar del patriarcado (y de Kim Kardashian, aparentemente). Así es, amiguitos, el patriarcado, por más anticuado que suene el término, sigue vivo, y no sólo jode a las mujeres.

El artículo es mucho más interesante por las ideas que alienta acerca de lo que pasa cuando los hombres se encuentran a sí mismos objetificados en formas que usualmente se reservan a las mujeres….”Cuando un hombre experimenta la objetificación…de repente, esta arena en la que las mujeres han estado jugando por décadas es una revelación.

…Yo hubiera esperado que, al confrontarse con este fenómeno destruyendo a uno de los suyos, los hombres tendrían un momento revelatorio, un momento de empatía por las mujeres…en lugar de eso, D’Angelo obtiene lo opuesto. Él recibe “mierdas como Kate Moss” de su círculo interno. En lugar de convertirse en una figura de simpatía, él es feminizado y desechado en la forma exacta en que una mujer que alza la voz es desechada.

D’Angelo Learns How It Feels to be Objectified, and It Doesn’t Feel Good

“Esta página del catálogo recuerda a las mujeres que nuestros cuerpos están siempre a la vista y sujetos al escrutinio, por lo que se requiere la ayuda de algunas prendas que los mantengan bajo control para no fallar la inspección” (click en la imagen para ir a la fuente).

Los hombres han mantenido sus cuerpos lejos de ser objetos de análisis: “los cuerpos y la sexualidad de los hombres se dan por sentados, exentos del escrutinio, mientras que los de las mujeres son extensamente definidos y sobre-expuestos. Los significados sociales y sexuales son impuestos en los cuerpos de las mujeres, no en el de los hombres…los hombres se han dejado a sí mismos fuera de la imagen porque un cuerpo definido es un cuerpo controlado”.

Coward (1984, citado en Courtenay, W. (2000). Constructions of masculinity and their influence on men’s well-being: a theory of gender and health. Social Science and Medicine, 50, 1385-1401).

Como la vida es ahora, aquí hay algunas portadas de un matutino, del año pasado. Encuentre a las mujeres en la portada -cuando las hay- y diga qué están haciendo:

Esta no es portada pero me llamó la atención en su momento. Aquí las mujeres son la noticia principal de la página, página de deportes, “de hombres” además… 

 
 
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