Más de 20.

1 06 2008

El grosor es equivalente a 20 horas de conocer a una persona, pero entre toda esa información, no sé cuál es su carrera. Debería saberlo, dice el sentido común. A estas alturas, siento que muchas cosas que aprendí en mi carrera no las valoré como lo hago ahora, ahora que estoy cruzando las cordilleras mentales de alguien en particular.

No tengo que saber su carrera, porque es un dato que no me sirve para nada. Si se lo preguntara, sería por curiosidad mía. Una necesidad mía, personal, de querer saber. Y “actuar para satisfacer una inquietud personal es anteponer las necesidades del terapeuta a las del paciente”. Es teoría básica de clínica, y también sentido común. Pero un sentido común diferente al del resto de la gente.

Después de la primera sesión, me dio pánico. Dos meses antes nos habían dicho que a este nivel no se ven pacientes (clientes, si su ánimo humanista lo prefiere) con ese tipo de dificultades. Yo estaba segura de que podría manejarlo; esa seguridad me hizo sentirme insegura…ese sentimiento de competencia era demasiado sospechoso. Pero mi asesor dijo que yo podía hacerlo.

Últimamente, en las sesiones he ido marcando frases que denotan cambios en su vida. Lo curioso es que yo no tengo mucho que ver con ellos. Un reflejo, una confrontación en sesión, y como -afortunadamente- trabaja fuera de la sesión, la siguiente semana me dice: “me di cuenta de…”. Se dio cuenta de. Se sintió así, así que pensó esto y se dio cuenta, y comenzó a actuar de otra forma y siacabuche. Su vida ha mejorado, y si hay alguien más sorprendida de eso que la persona misma, soy yo. No porque no creyera que lo lograra, sino que es radicalmente diferente experimentar el cambio en vivo y no leerlo en un libro. Por escrito parece tremendamente fácil.

Será el primer caso que cierro…los anteriores no son más que un cúmulo de Culpa de Terapeuta, aún cuando ya se me haya perdonado mi torpeza de estudiante (parecía tremendamente fácil). Ya lo habría cerrado, psicodinámicamente hablando, pero con mi asesor nos pusimos exquisitos y tomamos el camino integrador (¿ha visto en Earthworm Jim, en el nivel For Pete’s Sake!, que si uno llega a la casa de Peter Puppy y le da un latigazo extra, Peter salta la casa y continúa su camino para llegar a otra casa más lejos? Algo así). Espero que en la última sesión encuentre las palabras para agradecerle a Paciente por todo lo que me ha enseñado en tan sólo 24 horas.

ANEXO 1

Fotografía genérica de los libros de psicología general,
en el apartado de percepción





Cómo transmitir valores.

14 05 2008

Cerca de 30 alumnos de varios grados, incluidos algunos párvulos del Centro Escolar Católico Jesús Obrero de Mejicanos, salieron el lunes pasado de clases con el pelo rapado al uno por orden de la directora Sor Marina Pineda Hernández. La encargada de la escuela asegura que usar el cabello corto es parte del reglamento disciplinario interno.

(…) “Es una institución de prestigio y tenemos que dar valores (…)”, argumentó la directora.

Alumno del Jesús Obrero rapa al uno a 30 niños por orden de la directora

***

Algunos hablan de una “crisis de valores” y quieren dar a entender que si se volviera un modelo más autoritario, más controlador y represor, más culpabilizante de aquello que es diferente, se solucionaría todo (…) su forma de resolver las cosas ha sido la imposición, el irrespeto.

Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2000





94.

29 02 2008

1. Al inicio de la semana, vino Norman Quijano a visitar la colonia. Ahora encontré la calle cerrada porque la estaban reparando. Hipotetizo (Hi) la existencia de una causalidad entre ambos eventos, porque aquí nunca han venido a arreglar la calle, particularmente porque no estaba mala. De no rechazarse la Hi, me convencería de que no voy a votar por él, porque ha demostrado que no se necesita ser alcalde para favorecer a la comunidad; sólo hace falta voluntad y recursos, que evidentemente tiene. La historia muestra que al llegar al poder, los políticos se corrompen y se olvidan de uno. Uno de pobre.

2. Yo creo, al igual que el presidente Saca, que “la pobreza es una condición a la que ningún salvadoreño debe resignarse”. Aún más: a pesar de la prevalencia de la desesperanza aprendida en un gran sector de la población salvadoreña, creo que nadie se ha resignado a ser pobre; por eso la gente está emigrando.

3. Ante la adversidad a la hora de encontrar una oportunidad para continuar mis estudios (invertir en ciencias sociales es de la década del 70), con mi amigo Ñola vamos a abrir una universidad. Hay un terreno baldío por mi casa, y ahí caben 10 pupitres. Nueve para estudiantes y el restante para el personal docente/administrativo/cafetería. “Universidad La Sacapunta. Le sacamos filo a su intelecto”. Por el momento, se ofrece: Magíster en Dibujo Artesanal de Palitos, Magíster en Psicología del Chancletazo (al ser docente y alumna, mi master es honoris causa) y Diplomado en Piratería Aplicada al Centro.

4. No me siento muy bien. Por favor envíenme plutonio.





Una vida de logros.

26 11 2007

He salido adelante, desde la nada hasta un estado de extrema pobreza.

Groucho Marx.





El denominador común de los zapatos y la deshonra.

25 11 2007

CAMPAÑA DE LAS ZAPATERÍAS MD
INCITA A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

El 25 de noviembre, es el mes de la no violencia contra las mujeres, fecha elegida por las Zapaterías MD, para lanzar su campaña con la frase “Están de Muerte”. Lanza su campaña de terror, sin tomar en cuenta que cada año son asesinadas cientos de mujeres, hasta septiembre de 2007, habían sido asesinadas 257 mujeres.

Esta semana comenzaron a aparecer en medios y carteles una serie de estampas mortuorias de mujeres. Los zapatos se anuncian con mujeres en diferentes posturas, como si estuvieran muertas, y la publicidad las agrupa con la frase están de muerte*.

Se hace creer que los zapatos están “para morirse” que puede leerse como que están bellísimos o bien que las mujeres “morimos” por tener esos zapatos. Las mujeres son mostradas en la morgue o en posiciones que sugieren suicidio, o asesinato con una etiqueta amarrada al tobillo o descompuestas, en primer plano: un par de zapatos.

En la campaña se han explotando ideas sexistas de que las mujeres son esclavas de la moda** y capaces de suicidarse o morir por un par de zapatos. Estos anuncios naturalizan la violencia e incitan al feminicidio porque muestra cadáveres de mujeres***, enviando el mensaje que se puede ver la “belleza” de los zapatos, aún en un cadáver mostrado de forma erótica.

La moda es una cultura, ética y vehículo de transmisión de valores, sueños y emociones, por lo que es vergonzoso que MD utilicen un mensaje de violencia en contra de las mujeres, resulta inadmisible que se proponga con fines comerciales una imagen que incita a la violencia contra las mujeres y al feminididio, con el riesgo de generar perpetuar una cultura machista y fundada en la violencia.

Por lo tanto demandamos que las autoridades retiren inmediatamente esta campaña sexista.

23 de septiembre de 2007

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* A lo mejor es follow-up a las primeras campañas, donde un par de mujeres le echaban el carro encima a otra por los zapatos. Homo homini lupus, como decían en mi pueblo (en los tiempos en que se suponía que con decir hombre se decía mujer, por unas cuestiones de costillas), y de hecho, hasta donde tengo entendido, una mujer está detrás de la campaña. ¿A quién no le gusta ver cómo las mujeres se sancionan socialmente unas a otras?

** Benditos mitos de la esposa amante y el eterno femenino.

*** No debe tomarse como relación directa de causalidad publicidad –> feminicidio. La relación es en realidad más sutil, y acaso no tan letal a corto plazo, pero igual de problemática [Coon, 1998]: los medios reflejan los aspectos de la realidad según los intereses sociales de quienes los manejan, y llegan a ser instrumentos de socialización. Cada medio tiene una ideología y como tal, tanto de forma consciente como inconsciente la divulga a su público (Suárez, 2007). Neil Malamuth y Ed Donnerstein (1982) concluyeron que la exposición a estímulos sexuales o de violencia de los medios masivos de comunicación incrementa las fantasías sexuales agresivas, la creencia en los mitos de género y el comportamiento agresivo de la audiencia. Por su parte, Donnerstein y Daniel Linz (1986) concluyeron que “las imágenes violentas, más que las sexuales, tienen mayor responsabilidad en las actitudes de las personas sobre las mujeres”.

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El final de Suha, Lina y Nahed
Los ‘asesinatos de honor’ a mujeres ganan terreno en Palestina

Desfigurados sus rostros a cuchilladas, y degolladas, los cadáveres de Nahed, Suha y Lina -la menor, de 16 años; la mayor, de 22- fueron sepultados por varios hombres en el cementerio de Deir el Balah el 21 de julio. Alguien les vio, y la policía desenterró los cuerpos para trasladarlos al Hospital Shifa de la ciudad de Gaza.

En Kalkilia (Cisjordania), el 25 de octubre, los agentes hallaron a dos hermanas muertas en su casa y a una tercera mujer en un vertedero. Nadie dudó de que sufrieron los efectos de una tradición tan arcaica como brutal: los crímenes de honor. La familia es un pilar básico en los países árabes, y esa reputación depende en gran medida de la respetabilidad de sus mujeres. Las relaciones sexuales prematrimoniales o el adulterio se castigan a menudo con crueldad estremecedora. A veces basta con la sospecha. Claro está, siempre que sean ellas quienes quebranten esta norma de una sociedad patriarcal que nada hace por atajar estos desmanes.

Un pequeño grupo de personas se empeña, contra corriente, en denunciar tales atrocidades. Raji Sourani, presidente del Centro Palestino por los Derechos Humanos, y su ayudante, Mona Shawa, son de los pocos que combaten la lacra. El resto es un muro de silencio, aunque todos coinciden en las causas. “La ley vigente castiga con un máximo de dos años de prisión a quien comete un crimen de honor. En ocasiones existen denuncias, pero lo habitual es que los hombres confiesen. Se sienten orgullosos. El precio a pagar es soportable”, señala Sourani.

Las costumbres más conservadoras ganan arraigo paulatinamente en la sociedad palestina desde hace tres décadas. “Cuando preguntamos a las mujeres si estarían dispuestas a denunciar los malos tratos, se niegan porque están atenazadas por el miedo. Además, dicen que no es adecuado para ellas presentarse ante la policía o los tribunales”, lamenta Shawa. También la islamización de Cisjordania y Gaza avanza imparable, aunque todos apuntan que los crímenes de honor no pueden vincularse con la práctica religiosa. “Mire, yo procedo de un partido marxista, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, y le digo que estos asesinatos nada tienen que ver con el islam. Es más, muy rara vez los autores del crimen son personas religiosas. Es una cuestión cultural que afecta a los estratos más pobres de la sociedad”, explica el laico Sourani.

“Los crímenes”, añade Sha-wa, “están relacionados con una cultura que vincula el honor con la mujer. Se han registrado casos en los que la madre ha ordenado la muerte de su hija, y a veces se paga a algún familiar para que asesine a la causante de la deshonra…”

En las calles de Gaza pueden observarse maniquíes con minifaldas, pero las mujeres ni se atreven, ni desean vestirlas en lugares públicos. Se utilizan exclusivamente para los ojos de los esposos, como la lencería sugerente expuesta en los escaparates. Una joven que acudía recientemente a una boda tuvo que cambiarse en el último minuto porque su hermano le prohibió el vestido que ella había elegido: un traje pantalón. Abdelkarim Khalut es el muftí de Gaza, la autoridad religiosa a la que acuden hombres y mujeres para resolver disputas comerciales, o recibir consejo sobre materias espirituales o mundanas. En su mezquita del centro de Gaza explica los casos en los que la pena de muerte debería ejecutarse. Entre ellos, el adulterio. “Para certificarlo es necesario que cuatro hombres sean testigos directos del acto sexual, lo que no ha sucedido nunca en la historia, o la confesión de la acusada”. Y raudo precisa: “Pero también si es un hombre el que lo comete. Y por supuesto debe ser un juez quien dicte la sentencia. La ley y las reducidas condenas fomentan estos delitos”.

Las estadísticas no son de fiar. En 2005, se tuvo constancia de cinco crímenes de honor; en 2006 se elevaron a 12, y en lo que llevamos de año son ya 13 en Gaza y 11 en Cisjordania. Porque en este río revuelto amparado por la ley del silencio más obtusa no faltan quienes tratan de sacar provecho de la legislación. “Hay casos”, subraya Shawa, “en que los informes médicos acreditan que las víctimas eran vírgenes. Otros asesinatos obedecen a motivos bien diferentes, pero los acusados alegan que se trató de un crimen de honor para beneficiarse de las breves condenas. La sociedad lo acepta. Sólo se mitigará esta costumbre con educación y con sentencias mucho más severas”.

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