Una noticia de las grandes viejas, pero buenas:

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La nota termina con el siguiente párrafo:
El penoso caso también muestra los abusos habituales que sufren las trabajadoras de sexo, por un lado, y la falta de respeto a la integridad del sexo femenino que es visto como un simple objeto de intercambio comercial. ¿Qué pasa con las organizaciones que deben fomentar la integridad de las mujeres?
En otras palabras, como decía un mi estimado profe: “Hagámoslo ustedes”.