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Archivos diarios: junio 2, 2012

Cuerpos, cuerpos, cuerpos.

Con el tiempo he ido metiéndome levemente en el mundo de cómics y es un mundo que se disfruta mucho en todo sentido. Pero tampoco es inusual encontrar en él un sexismo y sexualización que resultan hasta hilarantes. No es una diferenciación-por-sexo que ocurre en un vacío, es un reflejo y un refuerzo de la cultura en que nos movemos, la cual -entre mil y otras cosas- suele tener a la mujer como objeto de placer para la visión masculina. Ejemplos de eso hay millones, como  las tendencias en las portadas de la revista Rolling Stone e incluso en las portadas de los periódicos nacionales; de hecho, bien podríamos recopilar varias semanas de portadas, y contar cuántas tienen una mujer en ella, que no esté posando sensualmente con un titular banal entre tanta noticia “seria”. Póngalo en la lista de borradores.

“Los hombres son idealizados en los cómics, también.”

Sí. Sí lo son. Soy consciente de ello. Aunque creo que el idealismo es dañino, eso no es realmente lo que me da problemas (bueno, no es lo principal.) Porque mientras que los hombres son increíblemente musculosos y las mujeres son increíblemente delgadas/de grandes senos, los hombres no son sexualizados hasta la coronilla.

No es que los cuerpos de los personajes sean el mayor problema, sino cómo son vestidos y puestos a posar. Tetas fuera, culo fuera, labios haciendo pucheros, piernas abiertas, caderas inclinada, párpados medio abiertos….faldas cortas, cortes de tela en lugares estratégicos, stilettos, medias de malla, medias hasta los muslos…No ves héroes masculinos vistiendo estos trajes o posando así. Fuera de casos atípicos como Namor, sus trajes tienden a tener una cobertura total, y cuando posan es para inspirar miedo, no erecciones.

Dressed to kill (con algunas imágenes al respecto)
Similar: Performing Wonder Woman.

Cierto libro, que indica cómo dibujar personajes femeninos en cómics (de acuerdo a Wizard), dicta los mismos cánones a la hora de dibujar a las mujeres: con la cadera a un lado, con poses inclinadas (y ridículas; imítelas y me manda las fotos), seductoras (capítulo 3: no “lindo y atractivo” sino “seductor”; labios húmedos y cabello que cree “sensuales curvas”), con sex appeal (siempre doblando el cuerpo, entrecerrando los ojos, haciendo una proto-duckface), la línea púbica bien cuidada y los trajes ajustados y/o mostrando la mayor piel posible.

Las mujeres sexualizadas, pero no los hombres sexualizados, se reconocen de la misma forma en que se reconocen objetos (el estudio aquí). Los cuerpos femeninos -y lo que se hace o no con ellos- pasan por mucho más escrutinio y evaluación que los masculinos, al punto de la objetificación: son cosas que disfrutar, criticar, controlar y manipular, todo en un ámbito público. La objetificación da pie a atribuirle menos procesos mentales a la persona/objeto que estamos viendo, percibirle poca agencia, o que es lo mismo, considerarla más incapaz (como el hombre en Brasil que protestó porque quien piloteaba su vuelo era una mujer) y hasta deshumanizarla.

El decir que una persona, normalmente una mujer, es vista como un objeto no es sólo una forma de hablar. Las zonas del cerebro que atribuyen estados mentales, como la corteza medial prefrontal, el cingulado posterior y los polos temporales se activan menos cuando se muestran cuerpos sexualizados de mujeres (el estudio aquí). No crea que activación es natural; el cerebro funciona según el entorno en el que se desenvuelve. Recuerdo otro estudio que había encontrado que al ver mujeres sexualizadas, se activaban zonas del cerebro que eran específicas a la manipulación de objetos, pero se lo debo porque no lo hallo. Como dato adicional, los autores de este estudio sugieren, para investigaciones futuras, indagar el que las mujeres también perciben a los hombres como útiles, particularmente en función de su status. Pero hasta eso nos lleva a hablar del patriarcado (y de Kim Kardashian, aparentemente). Así es, amiguitos, el patriarcado, por más anticuado que suene el término, sigue vivo, y no sólo jode a las mujeres.

El artículo es mucho más interesante por las ideas que alienta acerca de lo que pasa cuando los hombres se encuentran a sí mismos objetificados en formas que usualmente se reservan a las mujeres….”Cuando un hombre experimenta la objetificación…de repente, esta arena en la que las mujeres han estado jugando por décadas es una revelación.

…Yo hubiera esperado que, al confrontarse con este fenómeno destruyendo a uno de los suyos, los hombres tendrían un momento revelatorio, un momento de empatía por las mujeres…en lugar de eso, D’Angelo obtiene lo opuesto. Él recibe “mierdas como Kate Moss” de su círculo interno. En lugar de convertirse en una figura de simpatía, él es feminizado y desechado en la forma exacta en que una mujer que alza la voz es desechada.

D’Angelo Learns How It Feels to be Objectified, and It Doesn’t Feel Good

“Esta página del catálogo recuerda a las mujeres que nuestros cuerpos están siempre a la vista y sujetos al escrutinio, por lo que se requiere la ayuda de algunas prendas que los mantengan bajo control para no fallar la inspección” (click en la imagen para ir a la fuente).

Los hombres han mantenido sus cuerpos lejos de ser objetos de análisis: “los cuerpos y la sexualidad de los hombres se dan por sentados, exentos del escrutinio, mientras que los de las mujeres son extensamente definidos y sobre-expuestos. Los significados sociales y sexuales son impuestos en los cuerpos de las mujeres, no en el de los hombres…los hombres se han dejado a sí mismos fuera de la imagen porque un cuerpo definido es un cuerpo controlado”.

Coward (1984, citado en Courtenay, W. (2000). Constructions of masculinity and their influence on men’s well-being: a theory of gender and health. Social Science and Medicine, 50, 1385-1401).

Como la vida es ahora, aquí hay algunas portadas de un matutino, del año pasado. Encuentre a las mujeres en la portada -cuando las hay- y diga qué están haciendo:

Esta no es portada pero me llamó la atención en su momento. Aquí las mujeres son la noticia principal de la página, página de deportes, “de hombres” además… 

 
 
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