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Esas cosas que tienen características que las hacen parecer casi humanas.

09 mar

Pude haber escrito ayer por el Día Internacional de la Mujer, pero entonces la gente, al ver que había publicado, sabría de qué iba a hablar. Mejor escribo un día después y los agarro desprevenidos, porque un día después del Día Internacional de la Mujer, no a muchos les importa tal conmemoración ni sus ramificaciones.

Pero en realidad, no voy a escribir, voy a decir “suscribo” a un par de cosas; hacer algo más sería redundante. Así que, con el perdón de Andrés Neuman y su genial blog (que recomiendo que sigan, para que lo lean por su cuenta y evitarme futuros copypasta), dejo aquí su última entrada:

Especialmente el padre

La Real Academia, que no es ninguna fulana (fulano, na: 1. Alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar. 5. Prostituta) sino una autoridad en la materia, nos ha hecho el honor (honor: 3. Honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes) de emitir unas recomendaciones que han sido la comidilla (comidilla: 1. Tema preferido en alguna murmuración o conversación de carácter satírico. «La conducta de fulana es la comidilla de la vecindad») de estos días. Como legítima jueza (jueza: 2. Mujer del juez) de nuestro idioma, razona la Academia que el sexismo lingüístico no es motivo suficiente para ir por ahí desvirgando gramáticas (desvirgar: 1. Quitar la virginidad a una doncella) y que, si continuamos así, terminaremos hablando como verduleros (verdulero, ra: 2. Mujer descarada y ordinaria) y confundiendo al prójimo (prójimo: 1. Hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana. Artículo enmendado; prójimo, ma: 3. Mujer de poca estimación pública o de conducta dudosa. 4. Mujer respecto del marido). Por eso estoy convencido, no sólo como escritor sino como individuo (individuo, dua: 7. Mujer despreciable), de que los académicos, en general ellos y a veces ellas, jamás dejarán a sus hablantes huérfanos (huérfano, na: 1. A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre). Nuestra lengua materna está llena de padres.

También le dejo a Virginia, pero un pedacito nomás; el resto lo lee aquí, y de verdad tiene que leerlo todo:

Tengo la suerte de haber tenido las condiciones necesarias para formarme un criterio propio: un carácter, una educación, un ambiente óptimos para que la señorita piense y se vea a sí misma como ser pleno y no como incubadora, cocinera, receptáculo de semen o una soda, como en Costa Rica.

No, ser mujer no es lindo. Sos una res lo querás o no, lo notés o no, creás que te afecta directamente o no. Tu capacidad mental es invisibilizada, no considerada importante o secundaria: Michelle Bachelet, Condoleeza Rice, Hillary Clinton y Angela Merkel son mujeres increíblemente capaces, pero parecen hombres, seguramente quieren serlo**, dice la gente.

Rileited: 
Sujeto a debate: ¿las mujeres son personas? [En inglés]
Ficciones políticas: la vida personal es política [En inglés].  Lo es, a juzgar por la institucionalización de lo que debo o no debo hacer con mi propio cuerpo y por cómo el mundo ama y protege mi “pureza” y luego me manda a la mierda si yo tengo otras prioridades.
Si pudieras verte [En inglés, pero el video se entiende sin palabras]. Por fin: un anuncio de servicio público del Reino Unido que no amenaza a las chicas sobre cómo vestirse, cómo comportarse o adónde andar, sino que le dice a los chicos que no violen.

 

Una respuesta a “Esas cosas que tienen características que las hacen parecer casi humanas.

  1. Ale

    marzo 16, 2012 at 9:21 am

    Me gusta tu blog, y el de Andrés Neuman. El de tu amiga Virginia no lo conocía, creo. Los tres son excelentes. Lectura recomendada para los que anhelan inteligencia y razón crítica.

    Particularmente, mi relación con el DRAE se reduce al utilitarismo y el sentido común. Aparte, un diccionario, por esencia y función, constituye necesariamente un anacronismo. El diccionario, además de un registro de palabras, es un documento histórico. Y buena parte de la historia del mundo es una historia machista. Entiendo que para una grandísima parte de los hispanoablantes el DRAE es un libro canónico, una autoridad lingüística, y como tal, sus desvaríos machistas y vejatorios resultan especialmente abominables. Como tal, está bien señalar tales abominaciones.

    De todas formas, en lenguas como el español y el francés la escisión comienza incluso con algo tan inofensivo como el artículo. ¿Es el mar o la mar? Aquí en mi tierra, es muy común “la mar”. El DRAE acepta ambas. Pero alguna profesora tuve que te restaba mucho puntaje si no escribías “el mar”, que a su juicio es la forma correcta, culta. ¿Y por qué “voiture” es femenino? ¿Un automóvil es algo masculino o femenino? Entonces, llegados a este punto, creo que aferrarse a las diatribas de género en el lenguaje es una de las formas más fáciles de polemizar estérilmente. Y llego hasta acá por algo reciente:

    http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/120306/academicos-venezolanos-suscriben-informe-de-la-rae

    Los “académicos” detrás de ese DRAE, han criticado la Constitución venezolana vigente, aprobada hace pocos años, por un mal uso del lenguaje. Ocurre que nuestra constitución se expresa “…los venezolanos y venezolanas por nacimiento…”, “…el presidente o la presidenta…”, y así. Uno de los “académicos” venezolanos dice:

    “…los movimientos feministas han ido profundizando sus reivindicaciones y las han llevado al uso del lenguaje, y reitera: ‘El masculino siempre se ha utilizado para nombrar genéricamente. Debemos tener algo claro: género gramatical y género social, no es lo mismo. Creo que se está exagerando, aunque es comprensible, tomando en cuenta las discriminaciones que ha sufrido la mujer históricamente'”.

    Como dije, el DRAE no me importa mucho. El campesino de la llanura venezolana que le cae a golpes a su mujer probablemente nunca ha consultado ni consultará un diccionario, y el gran señor que menosprecia a su esposa probablemente la ha considerado siempre con el mismo sentimiento que profesa a su copia del DRAE: un adorno más.

    Sobre las diatribas de género, sólo digo que EL chocolate y LA fresa pueden combinarse muy bien, deliciosamente. Eso sí: la cultura y la conducta se construyen a partir del lenguaje, y por tanto, ante el gran poder del lenguaje, hay que usarlo responsablemente.

     

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