Me gusta ver la emoción que hay alrededor de quien protagoniza un evento político-partidario. O, en el caso del discurso de Rodrigo Ávila ayer, la falta de emoción. Sé que mucha gente (incluido un mi familiar y gente de su empresa) estuvo ahí por cualquier razón menos la intención de voto. Tal vez para sus próximos shows ARENA podría considerar invertir algunos millones adicionales en inyecciones de epinefrina para quienes asisten, para que les abunde la ilusión.
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Hunnapuh
El Trompudo
Increíble el poder de seducción de un par de pesos y el pollo campero!
Vaya, creí que era ilusión mia la no muy obvia euforia que vi en la TV.
Cabal, cabal, lo que hay que hacer por el pollito.
Vendidos.